{"id":11713,"date":"2016-10-21T17:17:54","date_gmt":"2016-10-21T21:17:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=11713"},"modified":"2016-10-21T17:17:54","modified_gmt":"2016-10-21T21:17:54","slug":"recordando-eduardo-galeano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2016\/10\/21\/recordando-eduardo-galeano\/","title":{"rendered":"Recordando a Eduardo Galeano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 18-4-15) <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se iniciaba la d\u00e9cada de los setenta. Eduardo Galeano publicaba \u201cLas venas abiertas de Am\u00e9rica Latina\u201d que pronto se convertir\u00eda en una especie de biblia de la izquierda latinoamericana. Era, fuera de cualquier disquisici\u00f3n ideol\u00f3gica, un libro estremecedor. Marcel Niedergang, aquel reportero de Le Monde que public\u00f3 un libro sobre la revoluci\u00f3n de abril, escribir\u00eda en el diario franc\u00e9s que este libro de Galeano era \u201cuna contribuci\u00f3n muy importante a la comprensi\u00f3n del pasado que alimenta un presente ambiguo e incierto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Galeano sab\u00eda desde entonces la dimensi\u00f3n de su obra y no por modestia sino por pura objetividad, escribi\u00f3 siete a\u00f1os despu\u00e9s de aquella primera edici\u00f3n de 1971 que su libro \u201chab\u00eda sido escrito para conversar con la gente\u201d. Afirmaba que era \u201cun autor no especializado\u201d que \u201cse dirig\u00eda a un p\u00fablico no especializado, con la intenci\u00f3n de divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia contada por los vencedores, esconde o miente\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro se convirti\u00f3 en una lectura obligada de aquel decenio y de los posteriores, gracias no solo a los que comentaban favorablemente su contenido sino tambi\u00e9n a la censura. \u201cLos comentarios m\u00e1s favorables que este libro recibi\u00f3 \u2013escribi\u00f3 Galeano\u2013 no provienen de ning\u00fan cr\u00edtico de prestigio sino de las dictaduras militares que lo elogiaron prohibi\u00e9ndolo\u201d. En efecto, la venta del libro se vet\u00f3 en muchos pa\u00edses, incluyendo el propio Uruguay, de donde era nativo el escritor. En Argentina, las autoridades lo calificaron de \u201cinstrumento de corrupci\u00f3n de la juventud\u201d. Y si en el Santo Domingo de entonces logr\u00f3 circular en aquella c\u00e9lebre edici\u00f3n de siglo veintiuno se debi\u00f3, seguro, a que la gendarmer\u00eda reinante no conoci\u00f3 su verdadero alcance.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gust\u00f3 lo que Galeano escribiera cuando su libro ya hab\u00eda recorrido medio mundo. \u201cS\u00e9 que pudo resultar sacr\u00edlego que este manual de divulgaci\u00f3n hable de econom\u00eda pol\u00edtica en el estilo de una novela de amor o de piratas. Pero se me hace cuesta arriba, lo confieso, leer algunas obras valiosas de ciertos soci\u00f3logos, politic\u00f3logos, economistas o historiadores, que escriben en c\u00f3digo. El lenguaje herm\u00e9tico no siempre es el precio inevitable de la profundidad. Puede esconder simplemente, en algunos casos, una incapacidad de comunicaci\u00f3n elevada a la categor\u00eda de virtud intelectual. Sospecho que el aburrimiento sirve as\u00ed, a menudo, para bendecir el orden establecido: confirma que el conocimiento es un privilegio de las \u00e9lites\u201d. Pero, Galeano, en el mismo espacio arremet\u00eda contra ciertos escritores de izquierda en estos t\u00e9rminos: \u201cAlgo parecido suele ocurrir, dicho sea de paso, con cierta literatura militante dirigida a un p\u00fablico de convencidos. Me parece conformista, a pesar de toda su posible ret\u00f3rica revolucionaria, un lenguaje que mec\u00e1nicamente repite, para los mismos o\u00eddos, las mismas frases hechas, los mismos adjetivos, las mismas f\u00f3rmulas declamatorias. Quiz\u00e1s esa literatura de parroquia est\u00e9 tan lejos de la revoluci\u00f3n como la pornograf\u00eda est\u00e1 lejos del erotismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Meses antes de morir esta misma semana en Montevideo, Galeano abjur\u00f3 de \u201cLas venas abiertas&#8230;\u201d Dijo entonces que cuando escribi\u00f3 su libro no sab\u00eda nada ni de econom\u00eda ni de pol\u00edtica. Dej\u00f3 entrever que ya no estaba de acuerdo con muchos de los criterios que defend\u00eda en su obra. No sabemos por qu\u00e9 expuso estas afirmaciones, cuando hab\u00eda explicado antes que su obra no era la de un especialista y, como tal, la le\u00edmos todos: como el pensamiento de un escritor que buscaba denunciar la realidad de nuestros pueblos, muchas veces ocultada; la obra de un ensayista literario que con gran carga po\u00e9tica quiso \u201cdifundir ideas ajenas y experiencias propias\u201d que contribuyesen \u201cun poquito\u201d \u2013dec\u00eda\u2013 \u201cen su realista medida, a despejar las interrogantes que nos persiguen desde siempre\u201d. Ciertamente, la Latinoam\u00e9rica que dibujaba entonces en sus detalles m\u00e1s conmovedores, no es la de hoy. Muchas cosas han cambiado, aunque otras muchas, no. Empero, su obra sigue teniendo un valor referencial, como \u201cmemoria viva\u201d de aquel tiempo, aunque el pesimismo que el libro de Galeano transmite en sus p\u00e1rrafos finales no sea ya tan contundente e invariable (muestras sobran), con aquella frase de Bol\u00edvar que negaba la posibilidad de redenci\u00f3n en las distintas formas en que esta realidad se conduce en nuestros d\u00edas: \u201cNunca seremos dichosos, \u00a1nunca!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para m\u00ed, el mejor Galeano lo descubr\u00ed en sus otros libros. De hecho, me convert\u00ed en seguidor entusiasta de la escritura cautivante del uruguayo con dos libros que atesoro: \u201cD\u00edas y noches de amor y de guerra\u201d (1978) y \u201cAmares\u201d (1993). Ese estilo capsular, donde tanto dec\u00eda \u2013y sigue diciendo\u2013 en brev\u00edsimos p\u00e1rrafos- me ha parecido siempre no solo disfrutable para cualquier lector (creo que fue uno de sus grandes aciertos en el \u00e9xito de su carrera literaria), sino porque logra ser coherente con su prop\u00f3sito \u2013expuesto en \u201cLas venas abiertas&#8230;\u201d\u2013 de explicar la realidad, digamos de denunciarla, de exponerla, de sufrirla, de enmendarla, sin una ret\u00f3rica abrumadora y cargante, sin atisbos de innecesaria erudici\u00f3n, aunque s\u00ed de clara inteligencia, de sorprendente lucidez, de fina iron\u00eda y de una mordacidad que deja petrificada a la conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegar\u00edan luego la trilog\u00eda \u201cMemoria del fuego\u201d; un libro entra\u00f1able para los apasionados del verdadero deporte-rey, \u201cEl f\u00fatbol a sol y sombra\u201d; \u201cLas palabras andantes\u201d, hasta las que creo fueron las \u00faltimas: \u201cEspejos-una historia casi universal\u201d (2008), \u201cBocas del tiempo\u201d (2010) y \u201cLa canci\u00f3n de nosotros\u201d (2011). He dejado, adrede, \u201cEl libro de los abrazos\u201d que, seg\u00fan la nota que escrib\u00ed en su primera p\u00e1gina, le\u00ed en tres noches en el hotel Diego de Almagro de Santiago de Chile, en marzo del 2000. Todo lo que tocaba Galeano se convert\u00eda en una historia seductora, abierta a la sorpresa y a la re\ufb02exi\u00f3n. En este libro le\u00ed convertido en un relato una historia real que ya me hab\u00eda contado a\u00f1os antes mi gran amigo Eduardo Heras Le\u00f3n, Premio Nacional de Literatura de Cuba 2015. Sucedi\u00f3 en La Habana. Galeano estaba reunido con un grupo de amigos y amigas en su habitaci\u00f3n de hotel. De pronto, pregunt\u00f3 al Chino Heras \u2013combatiente de primera l\u00ednea de la revoluci\u00f3n cubana\u2013 si \u00e9l hab\u00eda visto un fusilamiento. Heras contest\u00f3 que s\u00ed y relat\u00f3 el suceso. A fines de 1960, un coronel batistiano (\u201cmalas bestias al servicio del dolor y de la muerte; y ese coronel era uno de los muy, era uno de los m\u00e1s\u201d) es llevado al pared\u00f3n en La Caba\u00f1a. Heras cuenta que el coronel no solo quiso que no le vendaran los ojos, sino que pidi\u00f3 que le dejaran dirigir su propio fusilamiento. Al grito de \u00a1Preparen!, \u00a1Apunten!, \u00a1Fuego!, el coronel orden\u00f3 su muerte. Al soldado se le trab\u00f3 el cerrojo del fusil. El coronel, calmo, guapo y fiero, interrumpi\u00f3 la ceremonia para pedir al soldado abandonar su nerviosismo. Le ense\u00f1\u00f3 incluso como deb\u00eda sobar el arma y disparar al pecho. Volvi\u00f3 a pedir que preparara el arma, que apuntara, que hiciera fuego. Y el coronel cay\u00f3 herido de muerte. Todos quedaron en silencio en la habitaci\u00f3n cuando el Chino Heras concluy\u00f3 su historia. \u201cEchada como una gata sobre la cama, hab\u00eda una muchacha vestida de rojo\u201d. Todos siguieron tomando ron y conversando, y al final se despidieron para ir a dormir. Cuando ya part\u00eda, la muchacha \u201cdesde la puerta entreabierta\u201d mir\u00f3 al Chino Heras, sonri\u00f3 y le dijo: \u201cGracias por el relato de ese hecho. Yo no conoc\u00eda los detalles. Ese coronel era mi padre\u201d. La turbadora historia del coronel fusilado, Galeano la convirti\u00f3 en un relato que aparece en \u201cEl libro de los abrazos\u201d bajo el t\u00edtulo \u201cCelebraci\u00f3n del coraje\/2\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1997, invit\u00e9 a Eduardo Galeano a participar como invitado de honor en la que fuera la 24\u00aa Feria Nacional del Libro, en aquel primer ensayo para internacionalizar nuestra gran fiesta cultural que, al a\u00f1o siguiente, iniciar\u00eda su nueva y actual denominaci\u00f3n que lleva ya dieciocho ediciones. Ped\u00ed a mi amigo Enriquillo S\u00e1nchez que se encargara de la presentaci\u00f3n del famoso escritor. Enriquillo acept\u00f3 sonriente. Al presentarlo a casa llena en el auditorio del Conservatorio Nacional de M\u00fasica, le recrimin\u00f3 algunos aspectos de \u201cLas venas abiertas&#8230;\u201d que a Galeano no le hizo gracia. Su cordialidad del principio, cambi\u00f3 bruscamente y cuando parti\u00f3 d\u00edas despu\u00e9s me dijo que se iba enojado por esa presentaci\u00f3n. No obstante, semanas despu\u00e9s me escribi\u00f3 para agradecer las \u201cmuy finas atenciones\u201d de que fue objeto durante su breve estancia en Santo Domingo. Cuando le\u00ed, meses atr\u00e1s, que Galeano renegaba de su libro, pens\u00e9 que tal vez, Enriquillo tuvo raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo Hughes Galeano, como se llamaba en los documentos de nacimiento. Periodista desde los catorce a\u00f1os. Dibujante que firmaba con el seud\u00f3nimo de Gius (por su primer apellido). Mensajero, pe\u00f3n en una f\u00e1brica de insecticidas, cobrador, taqu\u00edgrafo, cajero de banco, diagramador y editor de libros. Montevideano, como Benedetti, que muri\u00f3 siendo una de las voces m\u00e1s respetadas del pensamiento latinoamericano, un pensamiento que dej\u00f3 sus huellas desde el amplio conjuro de relatos de la realidad de nuestros pueblos. Cometi\u00f3 un error imperdonable al morir. Debi\u00f3 hacerlo estando Jos\u00e9 Mujica al mando. Lo enterr\u00f3 Tabar\u00e9 V\u00e1zquez con la bandera uruguaya cubriendo el f\u00e9retro. En verdad, debieron colocarle todas las banderas de Am\u00e9rica Latina en aquel ata\u00fad que llevaba dentro a un \u201ccaballo de ojos incendiados, invicto de jinetes\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 18-4-15) \u00a0 Se iniciaba la d\u00e9cada de los setenta. 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