{"id":12278,"date":"2016-11-16T13:20:15","date_gmt":"2016-11-16T17:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=12278"},"modified":"2016-11-16T13:20:15","modified_gmt":"2016-11-16T17:20:15","slug":"arca-la-memoria-vasca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2016\/11\/16\/arca-la-memoria-vasca\/","title":{"rendered":"El arca de la memoria vasca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Jorge M. Reverte (Hoy, 14-6-08)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora debe pasar de los ochenta. Viste de negro riguroso y lleva un paraguas tambi\u00e9n negro que est\u00e1 fuera de cacho en esta \u00e9poca del a\u00f1o. Bueno, hasta cierto punto, porque le sirve para agitarlo a modo de bander\u00edn de se\u00f1ales y hacer ver al viajero que debe frenar en seco para recogerla. \u00bfCabe otra opci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se monta con extra\u00f1a agilidad en el asiento del copiloto y exhibe un considerable desparpajo tanto al indicar cu\u00e1l es su destino, que no admite r\u00e9plica, como al negarse al abrochado del cintur\u00f3n de seguridad. Desde luego, es dif\u00edcil pensar que ning\u00fan miembro de la Ertzaintza se atreva a multarla por transgredir las normas de tr\u00e1fico, que son mucho m\u00e1s modernas que las normas de comportamiento que los vascos se dieron a s\u00ed mismos en la noche de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora se expresa en una inextricable jerga que mezcla de manera, al parecer arbitraria, el castellano y el euskera. El piloto, que no acaba de comprender lo que la mujer le cuenta, se siente obligado a disculparse, \u201ces que soy de fuera\u201d. Y ella fija y da esplendor a la frase: \u201cAh, erdera, de Bilbao\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues de Bilbao, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da? El di\u00e1logo que sigue es irreproducible, y se cierra con una amable oferta de frutos de la huerta al llegar al destino. No es tan f\u00e1cil rechazarla y hay que salir del coche para cerrar la puerta que deja abierta al marcharse con pasos alegres hacia la casona rodeada de espl\u00e9ndidos frutales. El viajero se alegra de no haberle preguntado por aquello que a todo curioso le provoca el encuentro con alguien con la suficiente edad como para haber vivido el bombardeo del 26 de abril de hace ya 70 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gernika est\u00e1 de lunes, o sea, de mercado. Tambi\u00e9n era d\u00eda de mercado aquella jornada. Miles de personas compraban y vend\u00edan antes de que los bombarderos alemanes e italianos enviados por el jefe de la Legi\u00f3n C\u00f3ndor y autorizados por el mando militar franquista arrasaran la ciudad con bombas incendiarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No resulta exagerado agarrarse al t\u00f3pico y decir aquello de que no qued\u00f3 piedra sobre piedra. Lo volaron, lo quemaron todo. Y dos centenares de personas murieron abrasadas en las calles, en la iglesia o dentro de sus casas. El mortal experimento alcanzaba hasta los s\u00f3tanos. Muchos centenares m\u00e1s de paisanos quedaron heridos en una matanza que pas\u00f3 a la historia no por ser la primera que se hac\u00eda desde el aire, sino porque se hizo con sistema, de forma ordenada, como deben hacerse las guerras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que vencer tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n de imaginarse los puestos de verduras, de quesos y pimientos, arrasados por las explosiones. Porque no se trata de eso, sino de disfrutar del colorido y los olores de los frutos de unas huertas mimadas para que los compren los asiduos y los forasteros. Para que los compren y los admiren. Si uno es de Bilbao, por ce\u00f1irse a la razonable reducci\u00f3n conceptual de la se\u00f1ora del paraguas, tiene que sostener los pimientos en la mano por un momento y lanzar alguna exclamaci\u00f3n de placer anunciado despu\u00e9s de olerlos, \u201c\u00a1qu\u00e9 ricos!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin esa cortes\u00eda, lo mismo se los arrebatan. Porque la venta en el mercado no es s\u00f3lo una forma de ganarse la vida, sino que es tambi\u00e9n una parte de la forma de vida. Los orgullosos vendedores saben que est\u00e1n mercadeando un lujo, porque son los pimientos de Gernika sabrosos y que nunca abrasan el paladar, como hacen los traicioneros de Padr\u00f3n. O el queso de Idiazabal, que se puede degustar, siempre que sea a poquitos, por la cara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan son de all\u00ed los que venden que al navarro no le dejan vender sus verduras en el mercado, para que no se confundan. Es de fuera, de Bilbao, pero de los de Bilbao que no son vascos, por mucho que en Navarra resida el cogollo de la cosa. Se queja, pero tiene que conformarse.Eso s\u00ed, proclama que sus productos han crecido \u201ccon un par de cojones\u201d. Y los de casa se lo admiten, cosa que no suceder\u00eda si fuera de la parte de Burgos de Bilbao.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y hay puestos en los que puede probarse el chacol\u00ed, que es un jugo extra\u00eddo de la uva que los de Getaria insisten en llamar vino. No conviene dudarlo, al menos de forma ostensible. \u00bfPor qu\u00e9 no le dejan al navarro y s\u00ed al guipuzcoano? Quiz\u00e1 porque lleva txapela y un chalequito de cuadros que revela que est\u00e1 por la labor de pertenecer al grupo \u00e9tnico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto es que el paseo por el mercado es enormemente placentero. Y no apetece nada charlar con nadie sobre el bombardeo exterminador. Eso, mejor se queda para un caf\u00e9 o una cerveza, lejos de los puestos que montan los de HB para vender boletos de sorteos a favor de los presos. Euskal presoak, euskal herrira. Los presos son suyos, forman parte del pueblo vasco. No entra ninguna gana de disput\u00e1rselos. En muchas ventanas hay carteles que rezan esa oraci\u00f3n, incrustada sobre un mapa de Euskadi en color negro y escrito con una tipograf\u00eda que alarma, como si la hubiera tallado en madera un aizkolari.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el viajero llega al caf\u00e9, y se sienta con un civilizado y culto arquitecto que ha votado a Eusko Alkartasuna. Se llama Kepa, aunque de cr\u00edo le llamaban Pedro. No hace falta mucho tiempo para quitarle la agresividad con las teor\u00edas de los revisionistas, supuestamente compartidas por todos los madrile\u00f1os, que han llegado a decir que aquello no fue nada, que s\u00f3lo murieron unas cuantas decenas. Eso no lo comparte nadie sensato. Fue una salvajada cient\u00edfica para probar unas t\u00e9cnicas de guerra y para hundir la moral de resistencia de los vascos, destruyendo el lugar sagrado donde se juraban sus fueros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentadas las bases del acuerdo, que sorprende viniendo de un madrile\u00f1o, llega lo del cuadro. Se celebran los 25 a\u00f1os de que viniera a Espa\u00f1a, despu\u00e9s de haberse mantenido en Nueva York, apartado del dictador, que lo habr\u00eda destruido para borrar su infamia. El Gobierno de la Rep\u00fablica se lo encarg\u00f3 a Pablo Picasso para exponerlo en Par\u00eds y llevarlo luego al Museo del Prado. Luego, el Gobierno socialista de Felipe Gonz\u00e1lez, con Javier Solana como ministro de Cultura, lo llev\u00f3 a Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kepa dice que hay que devolverlo a Gernika. Lo dice Kepa y lo dice el Ayuntamiento, de estremecedora mayor\u00eda absoluta nacionalista. Piden la devoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el viajero, que no comparte su ideolog\u00eda pero ha le\u00eddo algo de historia, se pregunta en voz alta, para no ofender a nadie, c\u00f3mo se puede devolver algo que nunca ha sido de quien lo pide. Eso es lo de menos. El cuadro tiene que estar en la villa porque all\u00ed es donde se plantaron las bombas. Hay un leve resquicio de orgullo en el recuerdo de las bombas alemanas, como si aquello no hubiera sido s\u00f3lo una canallada, sino de paso una sangrienta medalla. No hay posibilidad de llegar a un acuerdo. Estamos en un impasse, y es verdad que se trata de un argumento ventajista el de la utilizaci\u00f3n de Durango y sus bombardeos, o Madrid y los suyos, o Barcelona. El bombardeo, bombardeo fue el de Gernika. As\u00ed que es mejor dejarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Gernika se ha instalado el mejor repertorio de la memoria colectiva de los vascos. Tampoco vale la pena entrar con Kepa en la discusi\u00f3n de si la memoria debe ser individual y que todo lo que es conjunto en ese terreno apesta a norma y creencia de obligado cumplimiento, a memoria de Estado. No hay manera de evitar la discusi\u00f3n sobre si el Estado espa\u00f1ol debe pedir perd\u00f3n a los vascos por el bombardeo. La Guerra Civil en la memoria colectiva que all\u00ed se cuenta fue entre Espa\u00f1a y el Pa\u00eds Vasco. Por eso, los batallones del PNV lo dejaron en Santo\u00f1a, y abandonaron a su suerte a las dem\u00e1s unidades republicanas que combat\u00edan en el frente del Norte, incluidas las vascas de otras tendencias ideol\u00f3gicas. Incluidas, parad\u00f3jicamente, las de Acci\u00f3n Nacionalista Vasca, una formaci\u00f3n que ha vuelto a estar de actualidad tras 70 a\u00f1os de silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el museo de Euskal Herria puede uno aprender de forma muy did\u00e1ctica c\u00f3mo los vascos se fueron haciendo a s\u00ed mismos desde que viv\u00edan en cuevas y se alimentaban de osos hasta que lleg\u00f3 la revoluci\u00f3n industrial y Sabino Arana. Todav\u00eda en las cuevas, seg\u00fan los mensajes que el Ayuntamiento proporciona, es posible que los ind\u00edgenas empezaran a comunicarse ya con los signos verbales del euskera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El museo est\u00e1 emplazado en el parque de los Pueblos de Europa, donde a los visitantes les reciben dos contundentes esculturas: una, de Eduardo Chillida, que evoca la casa de nuestro padre; otra, de Henry Moore, con la gran figura en un refugio. Met\u00e1foras de los dos asuntos que dibujan la ideolog\u00eda oficial de la villa, que dan sentido a la narraci\u00f3n de su pasado. Todo en Gernika, como todo en el Pa\u00eds Vasco, tiene un aire de solidez que impone. La solidez que da la piedra y la madera tallada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Casa de Juntas es de visita obligada, y all\u00ed aprende uno que en el siglo XV comenzaron a jurar los reyes castellanos su respeto por los fueros vascos. Entonces se pact\u00f3 que todos los vizca\u00ednos fueran considerados hijosdalgo. Debajo de un roble que la biolog\u00eda ha obligado a cambiar varias veces, los junteros tomaban las decisiones que afectaban a todos ellos. Un roble que fue cantado por el vate Jos\u00e9 Mar\u00eda Iparaguirre, que compuso en su honor el Gernikako arbola, la canci\u00f3n que m\u00e1s une a los vascos, si se descuenta el himno a sus soldados. El hermoso roble que se puede admirar ahora es un brote del que se dio por muerto de forma oficial en 2004. La letra de Iparaguirre dice que da su sombra bienhechora a los vascohablantes. Los dem\u00e1s, abstenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El front\u00f3n es tambi\u00e9n obligado. La pelota vasca, que es un hermoso espect\u00e1culo en el que se da, como en casi todas las actividades que tengan que ver con el pa\u00eds, la apuesta. Porque aqu\u00ed se juegan el dinero los esquiladores, los le\u00f1adores y los propietarios de perros ovejeros. El antrop\u00f3logo m\u00edtico, el cura Barandiaran, no resolvi\u00f3 el misterio de tanta enjundia jugadora, pero es posible, y Kepa no lo niega, que resida alg\u00fan gen instalado en el hueso que los m\u00e1s puros de la raza tienen en la nuca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le llaman colodrillo, y se puede detectar su presencia con una simple pasada de los dedos. \u00c9sa es una de las maneras de identificar a los paisanos aut\u00e9nticos: Bueno, \u00e9sa y que jueguen al mus con s\u00f3lo cuatro reyes y cuatro pitos. Un juego en el que se habla poco, aunque de cu\u00e1ndo en cu\u00e1ndo se suelta alguna sentencia. Si hay un madrile\u00f1o de Bilbao cerca, alguno de los participantes en la liza se puede dar el lujo de decir con absoluta seriedad eso de que los vascos nunca mienten. Lo que puede llevar al viajero a concluir que, entonces, es que se equivocan con frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La villa est\u00e1 situada en un lugar de privilegio, cerca de la r\u00eda a la que da nombre, flanqueada por dos puertos llenos de historia y de pasi\u00f3n abertzale, Bermeo y Elantxobe. El viajero no avisado puede toparse, en \u00e9poca festiva, por ejemplo durante la romer\u00eda de Santa Mar\u00eda Magdalena, a finales de julio, con grupos de j\u00f3venes enfundados en vaqueros y camisas de color azul intenso, que recuerdan a los aguerridos falangistas que se re\u00fanen en Madrid el 20 de noviembre. Pero el espejismo dura poco, aunque el susto pueda mantenerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre con discreci\u00f3n, amparado en las nuevas matr\u00edculas europeas que ya no denuncian la procedencia del turista, se puede tomar un pote acompa\u00f1ado de un pintxo espl\u00e9ndido fingiendo que no ve alguna foto de esas que recuerdan a encarcelados por el r\u00e9gimen fascista espa\u00f1ol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vista desde lo alto del acantilado de Elantxobe compensa el viaje y el silencio. Es un lugar estremecedor por su belleza, grandioso. Un mar bravo, gris y transparente en el que, ahora, comienzan a florecer los bonitos que los arrantzales nos traen a los de Bilbao, est\u00e9 eso donde est\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge M. Reverte (Hoy, 14-6-08) La se\u00f1ora debe pasar de los ochenta. Viste de negro riguroso y lleva un paraguas tambi\u00e9n negro que est\u00e1 fuera de cacho en esta \u00e9poca del a\u00f1o. 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