{"id":12565,"date":"2016-11-30T12:21:58","date_gmt":"2016-11-30T16:21:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=12565"},"modified":"2016-11-30T12:24:14","modified_gmt":"2016-11-30T16:24:14","slug":"joven-heroe-se-suicido-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2016\/11\/30\/joven-heroe-se-suicido-amor\/","title":{"rendered":"El joven h\u00e9roe que se suicid\u00f3 por amor"},"content":{"rendered":"<div class=\"text\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-7-15)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran treinta\u00f1eros, algunos bordeando los cuarenta, los conjurados que participaron en el tiranicidio del 26 de julio de 1899 que puso fin en la esquina de las calles Col\u00f3n y Libertad de la ciudad de Moca a la dictadura lilisista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las tres principales figuras que impulsaron la conspiraci\u00f3n, solo Jos\u00e9 Brache ten\u00eda 31 a\u00f1os de edad; los otros dos, Mon C\u00e1ceres, ten\u00eda 33, y Horacio V\u00e1squez, el mayor del grupo, 39. El resto, eran todos j\u00f3venes adultos: Manuel C\u00e1ceres (hermano de Mon), Domingo Pichardo, los hermanos Blas y Vicente de la Maza (este \u00faltimo padre de otro tiranicida, Antonio de la Maza V\u00e1squez), los hermanos Diocleciano y D\u00e1maso Cabrera, los hermanos Juan Mar\u00eda y Eduardo Cont\u00edn, Jos\u00e9 Francisco P\u00e9rez, Jos\u00e9 Baldomero Amarante, Manuel de Jes\u00fas Montalvo, Azael Rodr\u00edguez, David de Le\u00f3n, Casimiro Cordero (abuelo del pol\u00edtico vegano Rafa Gamundi Cordero) y Pablo Arnaud (abuelo del fenecido dirigente pol\u00edtico Winston Arnaud y bisabuelo del joven diputado Wellington Arnaud). De Pablo Arnaud se afirma que cubri\u00f3 la retaguardia del grupo de avanzada que termin\u00f3 con la vida de Ulises Heureaux (Lil\u00eds), que fue quien fabric\u00f3 las balas de plata que utiliz\u00f3 Mon en su rev\u00f3lver para contrarrestar la supercher\u00eda popular que afirmaba que Lil\u00eds era un protegido de esp\u00edritus y bac\u00e1s, y <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/joaquin-balaguer\">Joaqu\u00edn Balaguer<\/a> asegura en su libro \u201cLos carpinteros\u201d que cuando Mon huy\u00f3 del lugar del tiranicidio llevaba en la grupa de su caballo a Pablito Arnaud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el grupo solo hab\u00edan dos muy j\u00f3venes, Ram\u00f3n y Jacobo de Lara Cabrera. Este \u00faltimo, responsable de iniciar las acciones que dar\u00edan fin a la era de Lil\u00eds, apenas ten\u00eda 17 a\u00f1os. Arrojado, impulsivo, Jacobito, hijo del due\u00f1o de la casa donde tuvo lugar el encuentro de Lil\u00eds con los comerciantes mocanos Manuel Cabrera, Fenel\u00f3n Michel, Otilio Guzm\u00e1n, Manuel de Jes\u00fas Pichardo, Jos\u00e9 Brache y el propietario del negocio Jacobo de Lara, sin tomar en cuenta que hasta su padre pod\u00eda ser v\u00edctima del lance, realiza el primer disparo con el fusil que portaba en ese momento, hiriendo al dictador en la nuca y en la oreja derecha, cayendo \u00e9ste de bruces entre las patas de sus propios caballos. Luego, Mon C\u00e1ceres completa el objetivo descargando su arma sobre el cuerpo de Lil\u00eds, mientras el dictador herido, mascullando una inaudible jaculatoria vud\u00fa, mueve constantemente su sombrero sobre su rostro tratando de espantar la mala suerte que se le ven\u00eda encima, pr\u00e1ctica brujeril que no le da resultado. Finalmente, Jos\u00e9 Brache, vac\u00eda su rev\u00f3lver sobre el pecho del dictador, quien finalmente termina su vida recostado sobre la gu\u00e1suma que estaba plantada en uno de los laterales de la casa de Jacobo de Lara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en septiembre, los h\u00e9roes y conjurados del 26 de julio arriban gloriosos a <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/santo-domingo\">Santo Domingo<\/a>, el presidente Jimenes ofrece cargos p\u00fablicos a muchos de ellos, incluyendo a los jovencitos Ram\u00f3n y Jacobito de Lara, pero el padre de \u00e9stos los rechaza debido a la juventud de los mismos. Eran casi ni\u00f1os a\u00fan. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Jacobito tiene apenas 19 a\u00f1os, enamorado hasta el delirio de la joven Emilia Michel, a quien apodaban Millo, traslada su temperamento arrebatado al drama del amor y convierte una vida pr\u00f3diga en tragedia que terminar\u00e1 con la existencia de su amada y con la suya propia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emilia Michel era una joven de hermosura impresionante. Joaqu\u00edn Balaguer, que narra el suceso, la define: \u201cDe tez blanca, de color casta\u00f1o la cabellera ondulosa, de finas l\u00edneas el \u00f3valo perfecto del rostro incomparable. P\u00edcara, traviesa, envolv\u00eda a todos al pasar en la malla de su coqueter\u00eda. Se sab\u00eda bella y le agradaba, como a todas las beldades, sentir a muchos admiradores a sus pies, cautivos de sus ojos, pendientes de sus gracias y rendidos a sus encantos\u201d. Esa fue, al fin, su perdici\u00f3n. Jacobito la amaba apasionadamente. \u201cMi car\u00e1cter exaltado y vehemente, excitado por sus desdenes, hizo de los primeros tiempos de mi juventud un penoso martirio\u201d, se sincerizar\u00e1 Jacobito ya en la c\u00e1rcel frente a la escritora Virginia Elena Ortea, de quien se ha dicho que estaba prendada de la cautivadora personalidad del h\u00e9roe y homicida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El romance de Millo y Jacobito tuvo constantes altas y bajas. Confirmaron sus amores, pero con frecuencia surg\u00edan los rompimientos y los afanes de reconciliaci\u00f3n. \u201cYo era incapaz de ausentarme de Millo voluntariamente por un solo d\u00eda\u201d, afirmaba. \u201cNuestras relaciones duraron poco; no hab\u00eda paz entre su car\u00e1cter travieso y despreocupado de muchacha mimada y bonita, y mi amor, exigente y profundo\u201d. El joven se dedic\u00f3 a disfrutar de diversas aventuras amorosas, mientras Millo era enviada por sus padres a Santiago de vacaciones. Cuando Millo regres\u00f3 a Moca supo que Jacobito se entreten\u00eda con otras f\u00e9minas (\u201cSiempre hab\u00eda quien le llevara una historia que tendiera a desunirnos; a m\u00ed, cada d\u00eda hubo quien renovara la amargura que rebosaba en mi alma con chismes, que yo, en la ceguedad de mi amor apasionado, cre\u00eda en el primer momento&#8230;\u201d). Coqueta y sabi\u00e9ndose bella, para molestar al hombre que realmente amaba, Millo da vueltas con sus amigas en el Parque Central de Moca donde los jueves y domingos eran d\u00edas de retreta. Balaguer narra: \u201cEn una de sus vueltas alrededor de la glorieta, alguien se detuvo un instante ante ella y lanz\u00f3 a sus pies un requiebro. Era un gal\u00e1n apuesto, fornido como un efebo circense, hermoso como un apolo de piel morena. En los labios de ella travese\u00f3 una sonrisa y en sus ojos brill\u00f3 un resplandor fugaz, parecido al del rel\u00e1mpago en el cielo de la noche. Nadie atribuy\u00f3 importancia a esa travesura inocente. Pero de pronto, del seno de la semioscuridad reinante (el parque entonces -1901- se alumbraba con farolas de gas), bajo las arboledas del parque, surgi\u00f3 alguien que se plant\u00f3 ante Emilia Michel. Hosco, inconocible, amenazante. Se oyeron varios disparos y la joven, ba\u00f1ada en sangre, se desplom\u00f3 en brazos de sus amigas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Virginia Elena Ortea, Jacobito le cuenta en la c\u00e1rcel de Puerto Plata donde estaba encerrado por el homicidio: \u201cLa ca\u00edda, desde la altura de mi esperanza, al antro de los celos y la desesperaci\u00f3n, fue r\u00e1pida&#8230; La sangre sub\u00eda a mi cerebro con oleadas ardientes&#8230; ni una vez obtuve el alivio de una atenci\u00f3n de mi amada&#8230; cuando encontr\u00e9 por la calle un corrillo en que se dec\u00eda que ella, mi adorada, amaba a otro&#8230; Yo no s\u00e9&#8230; corr\u00ed al parque. All\u00ed estaba ella; \u00e9l, de quien yo estaba celoso, no muy lejos, gozando del bien de mirarla, bien que era m\u00edo, m\u00edo solo&#8230; me sent\u00ed enfermo y pens\u00e9 salir de aquel infierno, en volver a mi casa&#8230; la encontr\u00e9 en mi camino, imp\u00e1vida, risue\u00f1a, mientras yo me sent\u00eda devorado por todo el rencor furioso de un loco&#8230; No s\u00e9 lo que hice&#8230; No s\u00e9 c\u00f3mo pas\u00f3 la cat\u00e1strofe. No o\u00ed las detonaciones ni supe cuando atent\u00e9 a mi vida con el \u00faltimo disparo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Millo amaba a Jacobito. Balaguer escribe la met\u00e1fora de su muerte se\u00f1alando que, ya inerte, su rostro sonre\u00eddo parec\u00eda decir: \u201c\u00bfPor qu\u00e9, amado m\u00edo? \u00bfPor qu\u00e9 hieres a quien tanto te ama\u201d. Jacobito, en la c\u00e1rcel, revela a Virginia Elena Ortea que \u00e9l supo luego que Millo hab\u00eda dicho a sus amigas que antes de arreglarse definitivamente con \u00e9l iba a castigar sus infidelidades haci\u00e9ndolo desesperar por tres d\u00edas. El lo supo cuando ya no hab\u00eda remedio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jacobito de Lara, el jovenc\u00edsimo h\u00e9roe del 26 de julio de 1899, cercenaba ahora una vida, justamente la de la mujer que amaba, a causa de su amor desbordado y de su esp\u00edritu irremediablemente celoso. \u201cLa misma arma que sirvi\u00f3 para abatir al d\u00e9spota, fue usada por Jacobito para rasgar el pecho de Emilia Michel\u201d. Ella era una imberbe. El apenas ten\u00eda 19 a\u00f1os de edad. Un adolescente que en la descripci\u00f3n de la escritora que lo visita en la prisi\u00f3n, tiene en su faz a\u00fan \u201cel brillo y hermoso sonrosado de la infancia\u201d, de \u201cojos grandes y brillantes\u201d que \u201cno miran con la malicia del astuto ni tienen la vaguedad del criminal; s\u00f3lo vi en ellos una tristeza profunda y mucha luz al animarse hablando del desgraciado suceso, luz que brillaba h\u00fameda por reprimidas l\u00e1grimas, cuantas veces nombr\u00e9 a su malograda novia\u201d. Antes de cumplir los veinte a\u00f1os de edad, Jacobito de Lara terminar\u00eda suicid\u00e1ndose en la c\u00e1rcel de Puerto Plata, seg\u00fan se dice con un rev\u00f3lver que -ins\u00f3litamente- se le hab\u00eda permitido poseer en la celda a causa de estar preso en la ciudad de donde era oriundo el dictador cuyo cuerpo cargado de medallas con su traje de orlas doradas su bala primera hab\u00eda precipitado sobre los equinos para que Mon C\u00e1ceres terminara de completar el suceso heroico y el pa\u00eds dominicano iniciara una nueva historia en los albores del siglo que llegaba.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p style=\"text-align: justify;\">(Recomendamos la lectura de: \u201cLos carpinteros\u201d, Joaqu\u00edn Balaguer. Editora Corripio, 1984\/ \u201cEl ajusticiamiento de Lil\u00eds\u201d, Adriano Miguel Tejada. Comisi\u00f3n Permanente de Efem\u00e9rides Patrias, 1999\/ \u201cCr\u00f3nica puertoplate\u00f1a: interview interesante de Virginia Elena Ortea\u201d. Museo H\u00e9roes del 26 de julio. Publicaci\u00f3n No. 1. Argos, 2015).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 18-7-15) Eran treinta\u00f1eros, algunos bordeando los cuarenta, los conjurados que participaron en el tiranicidio del 26 de julio de 1899 que puso fin en la esquina de las calles Col\u00f3n y Libertad de la ciudad de Moca a la dictadura lilisista. 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