{"id":12712,"date":"2016-12-07T17:12:56","date_gmt":"2016-12-07T21:12:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=12712"},"modified":"2016-12-07T17:12:56","modified_gmt":"2016-12-07T21:12:56","slug":"fidel-la-palabra-epica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2016\/12\/07\/fidel-la-palabra-epica\/","title":{"rendered":"Fidel, la palabra y su \u00e9pica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 3-12-16)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA \u00c9PICA FIDELISTA NO se inici\u00f3 ni con la expedici\u00f3n del Granma ni con la victoriosa guerrilla de Sierra Maestra. Comenz\u00f3 mucho antes y comprende ignorados cap\u00edtulos donde el arrojo y el azar cumplieron roles de significaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de la leyenda.<\/p>\n<p>Rebelde incorregible, de agallas irrefutables y de verbo abrasador, convocaba lo mismo a la rebeli\u00f3n como al seguimiento de sus ideas y prop\u00f3sitos, teniendo como base la seguridad en s\u00ed mismo y su palabra. Su liderazgo en sus a\u00f1os universitarios \u2013en medio de acechanzas de todo tipo-, su participaci\u00f3n en el Bogotazo y, antes, en la expedici\u00f3n fracasada de Cayo Confites, son apenas algunos de los episodios donde<a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/fidel-castro\"> Fidel Castro<\/a> Ruz impuso su autoridad muchos a\u00f1os antes de que se convirtiese en el Comandante en Jefe de la Revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>Su liderazgo quiz\u00e1s sea el m\u00e1s longevo que haya conocido la historia. Justo setenta a\u00f1os de vigencia plena y de influencia determinante en la vida cubana. Aunque Fidel afirmaba que su primera rebeli\u00f3n se produjo en su casa a los nueve a\u00f1os de edad \u2013junto a una segunda a los 11 y una tercera a los 12- porque sus padres quer\u00edan mantenerlo en Bir\u00e1n sin estudiar, su primera decisi\u00f3n pol\u00edtica fue luchar contra el gobierno de Grau San Mart\u00edn, incorpor\u00e1ndose al grupo de los ortodoxos que comandaba Eduardo Chib\u00e1s, en 1946. De esta fecha hay que partir, en mi criterio, para hilvanar la historia pol\u00edtica de siete d\u00e9cadas de Fidel Castro que cerr\u00f3 su dilatado ciclo hace una semana.<\/p>\n<p>Desde luego, el liderazgo de Fidel fue una construcci\u00f3n incesante y brav\u00eda. No fue obra de la casualidad. Se labr\u00f3 a pulso y contracorriente. Bajo certezas y dudas, y sobre las olas del tiempo. Fidel lleg\u00f3 al colegio de Bel\u00e9n, en La Habana, a los 16 a\u00f1os. Y all\u00ed se destac\u00f3 en los deportes \u2013baloncesto, b\u00e9isbol, balompi\u00e9- y como explorador. Su tutor fue el padre Llorente, que a\u00f1os despu\u00e9s trabajar\u00eda en <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/santo-domingo\">Santo Domingo<\/a>. El sacerdote jesuita ve\u00eda que a Fidel le gustaba hacer la guardia en las acampadas y era cabeza en la acci\u00f3n deportiva, de modo que pronto lo hizo general de los exploradores de la escuela. \u201cEs de las cosas que agradezco a los jesuitas: si te gustaba el deporte, te estimulaban; si te gustaba la exploraci\u00f3n, igual. Todas las actividades sanas, las cosas puras, de rigor, ellos las estimulaban\u201d, contaba Fidel en una ocasi\u00f3n. M\u00e1s de uno \u2013Eusebio Leal, entre \u00e9stos- que conoce su biograf\u00eda a fondo ha afirmado que Fidel fue ante todo un producto jesu\u00edtico.<\/p>\n<p>Luego, llegar\u00edan las batallas universitarias, que tal cosa era entonces la actividad estudiantil. Sin experiencia pol\u00edtica, provinciano, hijo de un terrateniente gallego, inici\u00f3 en la Universidad de La Habana la que \u00e9l consider\u00f3 como su etapa \u201cm\u00e1s dif\u00edcil, m\u00e1s quijotesca, la m\u00e1s peligrosa y heroica de mi vida\u201d. Enfrent\u00f3 al gobierno de Grau y puso el frente a la violencia de los l\u00edderes estudiantiles m\u00e1s temibles, Rolando Masferrer y Manolo Castro. M\u00e1s de una vez estuvo a punto de ser asesinado. Cuando ten\u00eda seis a\u00f1os all\u00ed, a los 21 a\u00f1os, ya hab\u00eda alcanzado suficiente conciencia pol\u00edtica para saber por d\u00f3nde deb\u00eda encaminar su destino. Ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya estaba al frente del ataque al cuartel Moncada y trece a\u00f1os y medio despu\u00e9s, entraba triunfante el 1 de enero de 1959 con su revoluci\u00f3n a cuestas.<\/p>\n<p>Fue buen deportista, brillante <i>boy scout<\/i>, eficiente conductor de grupos, pero mal estudiante. Fidel lo justificar\u00eda luego diciendo que nunca encontr\u00f3 profesores brillantes que lo arrastraran al aula. De modo que se hizo autodidacta y se dedic\u00f3 por entero a su verdadera vocaci\u00f3n: la pol\u00edtica revolucionaria. No obstante, con frecuentes ausencias debido a su activismo pol\u00edtico, obtuvo tres t\u00edtulos universitarios: doctor en Derecho, licenciado en Derecho Diplom\u00e1tico y licenciado en Derecho Administrativo. Para entonces, ya le persegu\u00eda la fama doble que coronar\u00eda toda su vida: la del dirigente inteligente y fiero, y la del l\u00edder de controversiales audacias. Y en medio de sus luces y de sus sombras, la palabra. La \u00e9pica fidelista no puede acogerse sin esta cualidad indiscutible de su personalidad pol\u00edtica: la del orador que supo construir sus estamentos de gloria con su original modo de expresi\u00f3n p\u00fablica. Desde muy joven estudi\u00f3 la historia universal y, aunque pueda parecer ins\u00f3lito, la historia sagrada. Nunca recibi\u00f3 clases de declamaci\u00f3n ni de oratoria. Sin embargo, desde las aulas universitarias, y desde las mismas aulas lasallistas o jesu\u00edticas, dio muestras de su capacidad para utilizar la palabra como arma de combate. \u201cRepudi\u00e9 siempre la forma de expresarse que fuera abstracta, confusa, pomposa y aparentemente docta&#8230; lo habitual en m\u00ed ha sido tratar de comunicar lo comprendido de manera sencilla\u201d. Aqu\u00ed estuvo, sin dudas, la clave de su \u00e9xito en el juzgado donde proclam\u00f3 su absoluci\u00f3n por la historia, en las reuniones estudiantiles, en las aulas de la universidad habanera, en las calles de Bogot\u00e1 cuando arengaba a las multitudes a la rebeli\u00f3n a causa del asesinato de Gait\u00e1n, en los campos de batalla y en las jornadas sin fin de la Plaza de la Revoluci\u00f3n. La palabra fue su haza\u00f1a m\u00e1s fecunda, porque con ella permiti\u00f3 que nacieran todas las otras. Sab\u00eda enfatizar las ideas, transmit\u00eda con energ\u00eda sus prop\u00f3sitos, sembraba en las masas una frase, un pensamiento, que conduc\u00eda a objetivos previamente fijados.<\/p>\n<p>\u201cMi oratoria es como una vida vivida\u201d, dijo en una entrevista. Fidel dec\u00eda que se olvidaba, al hablar, de las palabras elegantes y se iba a la esencia de las cosas. \u201cCreo que el d\u00eda que empec\u00e9 a hablar y a escribir, en la misma forma que era capaz de conversar, adquir\u00ed plenamente dicho estilo\u201d. Era consciente de que la palabra era su instrumento de mayor poder, incluso m\u00e1s que el fusil. Era una oratoria dialogante que impon\u00eda juicios desde la palabra abierta donde la gestualidad y los tonos cubr\u00edan con eficacia sus roles. \u201cAl hablarle al pueblo \u2013dijo- pod\u00eda estar hablando a cien, a mil o a un mill\u00f3n; sencillamente el secreto estaba en conversar de la misma forma que pod\u00eda hacerlo con una sola persona\u201d. Tal vez contradec\u00eda a Chesterton que afirmaba que \u201cel orador no nace, se hace\u201d, pero del mismo modo estaba de acuerdo con el escritor brit\u00e1nico quien entend\u00eda que el \u00e9xito de un ejercicio de la palabra depend\u00eda de quien era su transmisor. \u201cSi tras quien discursa no existe una historia, una autoridad, un prestigio, es posible que quienes escuchen se aburran. De modo que el hecho de que el auditorio preste atenci\u00f3n, no se debe solo al contenido del discurso, sino a la autoridad o al prestigio que tenga la persona que lo est\u00e1 diciendo\u201d. Fidel sab\u00eda cu\u00e1l era su puesto en la historia y no vacilaba en demostrarlo. Le gustaba tener cerca de la tribuna a la gente, para convertir su palabra en un di\u00e1logo, de ah\u00ed que consideraba que en sus discursos en la Plaza de la Revoluci\u00f3n ten\u00eda que manejar una t\u00e9cnica creativa debido a la lejan\u00eda de su inmenso auditorio. Pero, siempre empleando las cualidades de la claridad y la sencillez.<\/p>\n<p>Con su palabra, Fidel Castro construy\u00f3 la \u00e9pica revolucionaria. Esa fue su arma m\u00e1s letal. Estaba separado de Mart\u00ed en este aspecto, de quien dijo que ten\u00eda una oratoria \u201cmuy compleja, muy elegante, con im\u00e1genes verdaderamente bellas, pero no es f\u00e1cil comprender sus discursos\u201d. Y con esa arma domin\u00f3 el escenario de Cuba y del mundo, en medio de todos los peligros que afront\u00f3. Era su defensa, su destreza mayor, su l\u00e1tigo. \u201cCreo que la t\u00e1ctica que a m\u00ed me salv\u00f3 fue que me mantuve con el l\u00e1tigo en la mano, haciendo un ruido igualmente tremendo\u201d. La ardiente met\u00e1fora del que fue su mecanismo protag\u00f3nico esencial durante setenta a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 3-12-16) &nbsp; LA \u00c9PICA FIDELISTA NO se inici\u00f3 ni con la expedici\u00f3n del Granma ni con la victoriosa guerrilla de Sierra Maestra. 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