{"id":12984,"date":"2016-12-21T11:52:58","date_gmt":"2016-12-21T15:52:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=12984"},"modified":"2016-12-21T11:52:58","modified_gmt":"2016-12-21T15:52:58","slug":"evocando-pedro-mir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2016\/12\/21\/evocando-pedro-mir\/","title":{"rendered":"Evocando a Pedro Mir"},"content":{"rendered":"<div id=\"ArticleAuthorDiv\" class=\"article-body-author\"><b>Leonel Fern\u00e1ndez (Listin, 17-6-13)<\/b><\/div>\n<div id=\"ArticleSourceDiv\" class=\"article-body-author\"><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div id=\"ArticleBody\">\n<p>Durante el transcurso de este a\u00f1o, 2013, los dominicanos estaremos festejando el centenario del natalicio del Poeta Nacional, Pedro Mir, nacido el 3 de junio del 1913, en la ciudad de San Pedro de Macor\u00eds.<\/p>\n<p>Recuerdo haber visto y escuchado a Pedro Mir, por vez primera, a principios de los a\u00f1os setenta en una memorable conferencia que dict\u00f3 en el Colegio Dominicano de Periodistas. Antes hab\u00eda o\u00eddo hablar de \u00e9l, y, por supuesto, conoc\u00eda su famoso poema, casi himno nacional, Hay un Pa\u00eds en el Mundo.<\/p>\n<p>Pero, de esa conferencia, sal\u00ed cautivado por \u00e9l. Dir\u00eda, casi hipnotizado. Habl\u00f3 de literatura, de poes\u00eda y de periodismo. Pero lo que m\u00e1s import\u00f3 fue la forma. Hab\u00eda tal elegancia en el decir, en los gestos y en las formas de Pedro Mir, que hab\u00eda que concluir que se estaba en presencia de un artista consumado de la palabra.<\/p>\n<p><b>El poeta social esperado<\/b><br \/>\nLuego descubr\u00ed que\u00a0 hab\u00eda empezado a escribir poes\u00eda desde principios de los a\u00f1os treinta, a\u00fan muy joven, y que en alg\u00fan momento uno de sus amigos, compa\u00f1ero de estudios, sin su autorizaci\u00f3n, hab\u00eda enviado a Juan Bosch, que entonces dirig\u00eda la P\u00e1gina Literaria del List\u00edn Diario. Se cuenta que Bosch, a pesar de reconocer talento en el joven y desconocido poeta, no los public\u00f3, indicando que \u201cel autor deb\u00eda dirigir los ojos a su tierra\u201d.<\/p>\n<p>Intrigado, y tal vez hasta herido en su orgullo, Mir se puso a trabajar con gran intensidad, y poco tiempo despu\u00e9s envi\u00f3 tres poemas, titulados, A la Carta que no ha de Venir, Catorce Versos y Abulia, para ver si a eso era que el autor de La Ma\u00f1osa se quer\u00eda referir con aquello de \u201cdirigir los ojos a su tierra.\u201d<\/p>\n<p>Para su gran sorpresa y deleite, los poemas fueron publicados en la primera columna de la siguiente edici\u00f3n de la P\u00e1gina Literaria del List\u00edn Diario, fechada 19 de diciembre de 1937. En su encabezado hab\u00eda una nota del director, en la que en forma lapidaria, dec\u00eda lo que sigue:<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 Pedro Mir. Empieza ahora y ya se nota la m\u00fasica honda y atormentada de su verso. A m\u00ed, con toda sinceridad, me ha sorprendido. He pensado, \u00bfser\u00e1 este muchacho el esperado poeta social dominicano?<\/p>\n<p>\u201cEmpieza ahora&#8230; Desde luego, nadie sabe qu\u00e9 caminos recorrer\u00e1 Pedro Mir. Puede torcerse y puede hasta apagarse. De todo hay en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Pero yo me complazco en entregarlo a la mirada fija del lector dominicano, a la de ese que espera el nacimiento de artistas verdaderos, adivina su gestaci\u00f3n y la acelera sin decirlo.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 Pedro Mir. Yo creo haber cumplido un deber de conciencia al presentarlo. Me hubiera dolido que este poeta nuevo tan atormentado, quedara en la sombra.\u201d<\/p>\n<p>Aquello fue el acta de nacimiento de Pedro Mir como maestro de la l\u00edrica. Hab\u00eda quedado comprometido como el poeta social a cuya espera se encontraba la sociedad dominicana. Su poema, A la Carta que no ha de Venir, escrito a los 24 a\u00f1os de edad, lo consagr\u00f3 como tal.<\/p>\n<div id=\"FIOnDemandWrapper_fiInstance_101888_9_7537977\" class=\"FIOnDemandWrapper\"><\/div>\n<p>Luego vino un largo silencio. La brutal dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, por su propia naturaleza, se convert\u00eda en un obst\u00e1culo para el desarrollo de una poes\u00eda social de denuncia, que pon\u00eda de relieve la explotaci\u00f3n del pueblo y clamaba por un cambio revolucionario.<\/p>\n<p>As\u00ed fue que diez a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de aquellos versos, en 1947, sali\u00f3 hacia el exilio en Cuba, y dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1949, aparece su gran poema, el canto que lo habr\u00e1 de inmortalizar, Hay un Pa\u00eds en el Mundo.<\/p>\n<p>Con posterioridad, complet\u00f3 su universo po\u00e9tico con obras de notable calidad, como Contracanto a Walt Whitman; Am\u00e9n de Mariposas; Hurac\u00e1n Neruda; Seis Momentos de Esperanza; Poemas de Buen Amor; A veces de Fantas\u00eda,\u00a0 y Viaje a la Muchedumbre.<\/p>\n<p><b>Ensayista y educador<\/b><br \/>\nSin embargo, Pedro Mir no s\u00f3lo fue un extraordinario poeta, digno de aparecer en cualquier antolog\u00eda de car\u00e1cter universal. Fue al mismo tiempo un insigne historiador, un te\u00f3rico del arte y de la est\u00e9tica, un impresionante conferencista y un entusiasta y apasionado educador.<\/p>\n<p>En el campo de la historia dej\u00f3 textos de lectura obligada, como son, Tres Leyendas de Colores; Las Ra\u00edces Dominicanas de la Doctrina Monroe; La Noci\u00f3n de Per\u00edodo en la Historia Dominicana; El Gran Incendio, y Las Dos Patrias de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Public\u00f3 una novela, de corte experimental, Cuando Amaban las Tierras Comuneras; y los relatos La Gran Haza\u00f1a de Limbert, y despu\u00e9s Oto\u00f1o; Buen Viaje Pancho Valent\u00edn; y El Caballito de los Siete Colores.<\/p>\n<p>En el ensayo, su legado consisti\u00f3 en enjundiosos an\u00e1lisis sobre arte y est\u00e9tica que extrajo de sus notas de c\u00e1tedra, y que plasm\u00f3 en los siguientes textos: Apertura a la Est\u00e9tica; Fundamentos de Teor\u00eda y Cr\u00edtica de Arte; y El Soldadito de la Est\u00e9tica.<\/p>\n<p>Aunque en la d\u00e9cada de los setenta era estudiante de la Facultad de Ciencias Jur\u00eddicas y Pol\u00edticas de la UASD, de alguna manera me las arreglaba para trasladarme a la Facultad de Humanidades, donde ense\u00f1aba Pedro Mir, a los fines de escuchar sus c\u00e1tedras.<\/p>\n<p>Lo que all\u00ed acontec\u00eda re-sulta indescriptible. Como maestro en el aula, Pedro\u00a0 Mir\u00a0 era\u00a0 un\u00a0\u00a0\u00a0 espect\u00e1culo, un actor en escena. De su voz, emanaba poes\u00eda. De su cerebro, una inmensa erudici\u00f3n. Las aulas estaban siempre llenas y decenas de estudiantes, entre ellos yo, se agolpaban fuera del aula, seducidos por su magia.<\/p>\n<p>El parec\u00eda disfrutarlo. Le gustaba compartir con los j\u00f3venes, escuchar sus planteamientos, sugerir lecturas, estimular la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Fuera del recinto universitario tambi\u00e9n le segu\u00ed. Dondequiera que hablaba, ah\u00ed estaba. Recuerdo una de sus conferencias, con motivo de la puesta en circulaci\u00f3n de su poemario, El Hurac\u00e1n Neruda, en la que narr\u00f3 la manera en que hab\u00eda descubierto la producci\u00f3n po\u00e9tica del gran vate chileno.<\/p>\n<p>Cont\u00f3 que hab\u00eda sido enviado por el peri\u00f3dico La Naci\u00f3n, en su calidad de reportero, a hacerle una entrevista a una artista cubana (cuyo nombre extrav\u00edo en la memoria), la cual hab\u00eda venido al pa\u00eds y se encontraba alojada en un hotel ubicado en la avenida San Mart\u00edn, de la Capital.<\/p>\n<p>La cita estaba pautada para las seis de la tarde. Pero al momento de tocar la puerta de la habitaci\u00f3n de su entrevistada, son\u00f3 un cornet\u00edn anunciando que se bajaba la bandera. Conforme a su relato, en ese momento, toda la ciudad qued\u00f3 paralizada. Todos los veh\u00edculos se detuvieron. Todas las personas permanecieron inm\u00f3viles.<\/p>\n<p>La artista cubana tambi\u00e9n qued\u00f3 petrificada, con la puerta abierta de su habitaci\u00f3n. Pero tan pronto termin\u00f3 el cornet\u00edn y se reanud\u00f3 el bullicio citadino, la cubana, sin saludarlo de manera formal, con los brazos abiertos y espl\u00e9ndida sonrisa, lo sorprendi\u00f3 con unos versos que le hicieron estremecer. Se trataba de Farewell, a trav\u00e9s del cual Pedro Mir empez\u00f3 a descubrir la creatividad del discurso po\u00e9tico del inmenso Pablo Neruda, a quien, muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, llegar\u00eda a dedicar su Hurac\u00e1n Neruda, para testimoniarle que \u201ctodos los hombres y las mujeres del mundo bebemos tu palabra\/ en tu copa de esperanza\/ y alzamos tu indomable profec\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Asist\u00ed a otras conferencias y tertulias de Pedro Mir. En el Templo Mas\u00f3nico, en el Club Mauricio B\u00e1ez, en la Librer\u00eda La Trinitaria y dondequiera que estuviese. Era, al mismo tiempo, un asiduo lector de su columna, Cr\u00f3nicas de un Pez Soluble, publicada semanalmente en la Revista Ahora.<\/p>\n<p>Al caer enfermo y ser internado en la Plaza de la Salud, coincidi\u00f3 que tambi\u00e9n mi padre, Jos\u00e9 Antonio Fern\u00e1ndez, luego de un infarto, fue internado en la misma sala del establecimiento de salud en que se encontraba el Poeta Nacional.<\/p>\n<p>Al ir a visitar a mi padre, cada noche, en la etapa final de mi primera gesti\u00f3n de gobierno, en el a\u00f1o 2000, cruzaba tambi\u00e9n a ver a don Pedro, para insuflarle \u00e1nimo y compartir unos minutos con \u00e9l. La primera vez que me vio, qued\u00f3 sorprendido; y a pesar de que ten\u00eda unas c\u00e1nulas de ox\u00edgeno, pudimos intercambiar de impresiones.<\/p>\n<p>As\u00ed continuamos haci\u00e9ndolo, cada noche, durante m\u00e1s de una semana. Pero, de repente, esa gigantesca figura del mundo intelectual que fue Pedro Mir, empez\u00f3 a languidecer y a perder fuerza. Ya de sus labios no brotaban palabras.<\/p>\n<p>La noche de su fallecimiento, estuve con \u00e9l hasta su \u00faltimo aliento. El m\u00e9dico que lo atend\u00eda, al ver que sus signos vitales no respond\u00edan me mir\u00f3, y me hizo se\u00f1a de que ya no estaba entre nosotros.<\/p>\n<p>Una l\u00e1grima se me desliz\u00f3 por la mejilla y una profunda angustia penetr\u00f3 en mi alma. Me retir\u00e9 a la casa. Al llegar tom\u00e9 un ejemplar del libro Viaje a la Muchedumbre, y le\u00ed, en voz alta, como para simular el eco de su garganta, algunos de sus poemas.<\/p>\n<p>Nunca he logrado despedirme del Poeta Nacional.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leonel Fern\u00e1ndez (Listin, 17-6-13) \u00a0 Durante el transcurso de este a\u00f1o, 2013, los dominicanos estaremos festejando el centenario del natalicio del Poeta Nacional, Pedro Mir, nacido el 3 de junio del 1913, en la ciudad de San Pedro de Macor\u00eds. 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