{"id":13636,"date":"2017-01-19T10:55:27","date_gmt":"2017-01-19T14:55:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=13636"},"modified":"2017-01-19T10:55:27","modified_gmt":"2017-01-19T14:55:27","slug":"gabb-la-poesia-del-suelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/01\/19\/gabb-la-poesia-del-suelo\/","title":{"rendered":"Gabb: la Poes\u00eda del Suelo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 del Castillo (D. Libre, 2-7-16)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>William M. Gabb fue un destacado paleont\u00f3logo, ge\u00f3logo y etn\u00f3logo de fecunda labor nacido en Filadelfia en 1839 y fallecido a los 39 a\u00f1os, dejando una estela de 91 trabajos cient\u00edficos de relevante utilidad pr\u00e1ctica. Entre ellos, la secci\u00f3n paleontol\u00f3gica de los vol\u00famenes I y II del Geological Survey of California. Estudios claves sobre la topograf\u00eda y la etnolog\u00eda de Costa Rica, auspiciados por un pionero de la industria bananera y cofundador de la United Fruit. Y un texto fundamental para el reconocimiento de los recursos naturales de nuestro pa\u00eds con \u00e9nfasis en potencial minero, perfil geomorfol\u00f3gico y cat\u00e1logo de moluscos f\u00f3siles: On the Topography and Geology of Santo Domingo (1873). Para cuya realizaci\u00f3n dirigi\u00f3 un equipo de investigaci\u00f3n que recorri\u00f3 nuestro territorio entre 1869-72, contratado por la Santo Domingo Land and Mining Company de New York bajo acuerdo con el gobierno dominicano. Una pieza en el tablero de intereses que fraguaban entonces nuestra anexi\u00f3n a EEUU.<\/p>\n<p>La Sociedad Dominicana de Bibli\u00f3filos, fundada por Enrique Apolinar Henr\u00edquez y Gustavo Tavares, presidida hoy por el buen amigo Dennis Sim\u00f3, tradujo y public\u00f3 esta obra, Sobre la Topograf\u00eda y Geolog\u00eda de Santo Domingo, que lleva varias ediciones, la \u00faltima en 2015. Con nota biogr\u00e1fica del erudito encantador Octavio Amiama Castro \u2013mi querido Tavito- y presentaci\u00f3n t\u00e9cnica conjunta de los entra\u00f1ables profesionales Romeo Llin\u00e1s e Iv\u00e1n Tav\u00e1rez, un camarada que ya no est\u00e1 con quien chanceaba por su parecido f\u00edsico con el genial actor brit\u00e1nico Peter Sellers, el Inspector Clouseau de La Pantera Rosa.<\/p>\n<p>Asociado a prestigiosas instituciones acad\u00e9micas, sus bi\u00f3grafos refieren que Gabb intent\u00f3 participar en un aprovechamiento minero en Rep\u00fablica Dominicana en 1878. Pero la malaria adquirida en Centroam\u00e9rica se lo impidi\u00f3, llev\u00e1ndolo a la tumba. Al repasar las p\u00e1ginas de su obra \u2013escrita con rigor cient\u00edfico- resalta la pasi\u00f3n casi po\u00e9tica que rezuman sus descripciones de nuestra geograf\u00eda. Pasi\u00f3n que incita a cabalgar a lomo por las enfangadas estribaciones cordilleranas, aspirar los olores que exuda la rica vegetaci\u00f3n de pinos, helechos y acacias, comulgar extasiado con la esplendidez del paisaje, refrescar la piel quemada en las aguas correntinas de arroyos cristalinos.<\/p>\n<p>Tras \u201ctrabajo agotador expuesto por semanas a lluvias continuas, cruzando r\u00edos crecidos bajo riesgo&#8230;, de fiebres\u201d, tal como registrara. Con trazos magistrales, desbrozando caminos, remontando laderas, va Gabb palpando y nombrando, inventariando materiales, clasificando siluetas en la libreta de campo, dibujando h\u00e1bitats, auscultando las voces del bosque. Dej\u00e1ndose llevar por las huellas de la Naturaleza, a la vez que toma nota y computa.<\/p>\n<p>As\u00ed, al tratar la topograf\u00eda de la Cordillera Central, nos habla del Pico del Yaque o \u201cRucillo\u201d, seg\u00fan Schomburgk 2,955 M altura, medici\u00f3n que Gabb no pudo verificar -\u201caunque una vez pas\u00e9 veinticuatro horas en su ladera, intentando llegar a la cima. Al llegar a la altura de 5,500 pies, fui detenido por matorrales de helechos y la ausencia de agua\u201d. Apunta el nacimiento en ese macizo de dos de los r\u00edos m\u00e1s largos de la isla. Detalla monta\u00f1as y consigna que \u201centre estas lomas hay muchos peque\u00f1os valles lindos, que dan abrigo a una poblaci\u00f3n dispersa, como la de Junumuc\u00fa, alrededor de 2,500 pies por encima del nivel del mar; Manabao, que quiz\u00e1s tenga 500 pies m\u00e1s de altura y la Ci\u00e9naga, casi al pie del Rucillo\u201d.<\/p>\n<p>Habla de las estribaciones entre los r\u00edos Bao y \u00c1mina. \u201cSus ca\u00f1ones son muy profundos, estrechos y raras veces son penetrados excepto por osados cazadores de cerdos\u201d. Alude la aldea de S. J. de las Matas, al suroeste El Rubio, \u201ccuya vista se pierde cuando se ve en conexi\u00f3n con la gran masa del pico Gallo y sus vecinos\u201d. En el verano del 71 emprendi\u00f3 Gabb excursi\u00f3n por estas monta\u00f1as que hall\u00f3 cubiertas \u201cde un bosque continuo de pinos, tapizados con una vegetaci\u00f3n escasa de hierba\u201d. Seg\u00fan viejos monta\u00f1eses nacidos al pie del Gallo \u201cnadie ha llegado a su cima\u201d dado lo tupido de los matorrales de helechos.<\/p>\n<p>Gabb ofrece un cuadro de parte de la L\u00ednea Noroeste. \u201cUna caracter\u00edstica peculiar de esa parte de la cadena monta\u00f1osa incluida en la l\u00ednea divisoria de las aguas del r\u00edo Yaque y sus afluentes es la extrema tortuosidad de las lomas y la consecuente longitud de la corriente. As\u00ed, el r\u00edo Mao despliega brazos lejanamente en direcci\u00f3n hacia el suroeste, liderando, por as\u00ed decirlo, todas las corrientes fluviales de las cercan\u00edas del r\u00edo Sabaneta. Estas lomas son generalmente altas, estrechas, muy api\u00f1adas, sus cumbres muy estrechas, y por eso tienen el sobrenombre de \u2018cuchillo\u2019.<\/p>\n<p>Las estribaciones de esta porci\u00f3n de la sierra son diferentes a las que se registran en cualquier otra parte de la isla. Estas son tierras altas y anchas, cubiertas de pinos y hierba, casi siempre con un suelo rojizo gravoso y cortadas completamente por profundos barrancos. Como resultado del suelo gravoso suelto y de la escasez de lluvia, es la regi\u00f3n m\u00e1s desolada de la Rep\u00fablica. Muy poco se cultiva en las colinas a no ser el alimento necesario para el sustento de la escasa poblaci\u00f3n; aunque en los peque\u00f1os valles monta\u00f1osos y en los frecuentes fondos de r\u00edos se cultivan buenas cosechas de tabaco para la venta.<\/p>\n<p>Las personas son una raza independiente y fuerte de monta\u00f1eses, de un color muy claro, regularmente casi blancos, mostrando una gran mezcla de rasgos ind\u00edgenas y muy pocos rastros, generalmente, de sangre africana. De hecho muchos de ellos ser\u00edan confundidos en los Estados Unidos con personas \u2018mitad\u2019 indias o indios con un abuelo de raza blanca. Los hombres se dedican principalmente a la cr\u00eda de caballos, cabras y cerdos, al cultivo de sus peque\u00f1os frentes y a excursiones de caza ocasionales en las monta\u00f1as en busca de ganado y cerdos salvajes. Las mujeres, adem\u00e1s de sus tareas dom\u00e9sticas, encuentran empleo abundante trenzando la hoja de la palma de \u2018guano\u2019 para enrollar el tabaco, con venta segura en Santiago.\u201d<\/p>\n<p>A punto con el debate sobre la conexi\u00f3n vial Cibao-Suroeste, Gabb traza las coordenadas. \u201cAl este de esta regi\u00f3n est\u00e1 el primer camino que se usa habitualmente para cruzar la sierra. Existe una ruta desde las inmediaciones de Sabaneta hacia el Artibonito, y desde ah\u00ed hacia B\u00e1nica, que sin embargo, actualmente nunca es usada. Una segunda ruta, raramente usada, se encuentra a lo largo del ca\u00f1\u00f3n del Bao, y desde ah\u00ed hacia San Juan. La ruta actual es a trav\u00e9s de Jarabacoa, atravesando la cabecera del r\u00edo Jimenoa hacia el Valle de Constanza, y desde ah\u00ed bajando hacia el r\u00edo del Medio hacia el valle sobre Azua. La ruta es terriblemente dif\u00edcil, cruzando constantemente altas sierras y profundos barrancos.<\/p>\n<p>Desde Santiago, el camino inicialmente serpentea sobre colinas onduladas, rodeando el r\u00edo Yaque, a veces al borde de las aguas, a veces subiendo un ascenso empinado o descendiendo r\u00e1pidamente en una pendiente hacia la aldea, m\u00e1s bien un vecindario llamado Taveras. Aqu\u00ed, diseminado sobre unos pocos miles de acres de terreno casi plano, hay un peque\u00f1o mundo escondido, rodeado por las altas monta\u00f1as detr\u00e1s y la muralla de colinas enfrente. Desde Taveras, el camino se eleva hasta la cima de una loma cubierta por pinos y serpentea, aparentemente, por todas las direcciones del comp\u00e1s hasta que el viajero se encuentra de repente al final de una alta colina que da la vista a un bello valle de varias millas de ancho, apoyado por una continua cadena de monta\u00f1as.<\/p>\n<p>En este valle se encuentra la peque\u00f1a bella aldea de Jarabacoa, el centro de una poblaci\u00f3n de quiz\u00e1s mil almas, la mitad de la cual vive en la misma aldea. Est\u00e1 directamente sobre la ribera del r\u00edo Yaque \u2013aqu\u00ed un torrente alborotado de veinte yardas de ancho- con su fondo salpicado con cantos rodados de granito, cuyo peso alcanza a menudo varias toneladas, que son testigos de su bravura durante las lluvias. El r\u00edo Jimenoa, el cual se yergue a no m\u00e1s de diez millas al suroeste de Jarabacoa, delinea un curso de treinta y cinco o cuarenta millas de largo, casi en c\u00edrculo y culmina en el r\u00edo Yaque pero a una media docena de millas del pueblo. A una milla de Jarabacoa, el camino cruza un arroyo de cierto tama\u00f1o, un brazo del Jimenoa y entonces casi inmediatamente comienza a ascender la loma. Un ascenso de tres millas lleva al viajero a donde puede ver en un d\u00eda claro, no s\u00f3lo la aldea y el valle a sus pies, sino un interminable mar de monta\u00f1as, el Valle del Cibao, y m\u00e1s all\u00e1, la Cordillera Septentrional, borrosa en la confusa distancia.<\/p>\n<p>Al oeste, casi al alcance, ya que aparenta estar tan cerca, aparece el noble pico del Rucillo, con su cima casi siempre cubierta por nubes&#8230;Despu\u00e9s de casi un d\u00eda de recorrido, el camino desciende gradualmente hacia el Jimenoa, donde se reduce a un riachuelo de apenas tres yardas de ancho. El agua es bellamente clara y muy fr\u00eda. Una zambullida en la sabrosa cuenca, seguida por un almuerzo nos prepar\u00f3 para el resto de nuestra ruta y, despu\u00e9s de unos pocos momentos de descanso, nos dirigimos de nuevo a Constanza, donde llegamos justo al anochecer.\u201d<\/p>\n<p>All\u00ed nuestro viajero encontr\u00f3 \u201cuna llanura o valle plano, densamente forestado, a trav\u00e9s del cual montamos por unas cuantas millas, emergiendo finalmente a una planicie herbosa retocada por peque\u00f1os espacios de \u00e1rboles de pino y vivificada por grupos de caballos y ganado. El pueblecito, si se le puede llamar as\u00ed, consta de alrededor de una docena de chozas, y est\u00e1 casi en la extremidad de la planicie, en el l\u00edmite del bosque y a orillas de Arroyo Lim\u00f3n. A juzgar por los remanentes que todav\u00eda existen, es evidente que nos encontramos en el lugar de una antigua aldea aborigen de cierta importancia. Terraplenes de varios cientos de pies de extensi\u00f3n, similares a los encontrados en el Valle Mississippi, son todav\u00eda visibles, en buen estado de preservaci\u00f3n, cubiertos en algunos lugares por \u00e1rboles de dos pies de di\u00e1metro.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed contin\u00faa nuestro explorador desentra\u00f1ando los perfiles de la \u00ednsula. La poes\u00eda que brota espont\u00e1nea del suelo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 del Castillo (D. Libre, 2-7-16) &nbsp; William M. Gabb fue un destacado paleont\u00f3logo, ge\u00f3logo y etn\u00f3logo de fecunda labor nacido en Filadelfia en 1839 y fallecido a los 39 a\u00f1os, dejando una estela de 91 trabajos cient\u00edficos de relevante utilidad pr\u00e1ctica. Entre ellos, la secci\u00f3n paleontol\u00f3gica de los vol\u00famenes I y II del Geological [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13637,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-13636","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13636"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13636"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13636\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13638,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13636\/revisions\/13638"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13636"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13636"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13636"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}