{"id":13755,"date":"2017-01-24T12:52:23","date_gmt":"2017-01-24T16:52:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=13755"},"modified":"2017-01-24T12:53:50","modified_gmt":"2017-01-24T16:53:50","slug":"costumbres-tradiciones-aniversario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/01\/24\/costumbres-tradiciones-aniversario\/","title":{"rendered":"Sobre costumbres y tradiciones dominicanas: un aniversario"},"content":{"rendered":"<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_ portlet-static portlet-static-end content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda\" class=\"portlet\">\n<div class=\"portlet-content\">\n<div class=\" portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body\">\n<div class=\"last td-viewer full-access\">\n<div class=\"detalle-texto\">\n<div class=\"text\">\n<p><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 21-1-17)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>TIEMPOS HUBO EN QUE las costumbres inspiraron la cotidianidad de una \u00e9poca. Los modos de vida, las creencias, los episodios del coraz\u00f3n, los nutrientes del alma nacional nacieron de los h\u00e1bitos ciudadanos \u2013cuando la ciudadan\u00eda era a\u00fan un sentimiento aldeano, sin resplandor- y crearon una filosof\u00eda popular de la que se sirvi\u00f3, por largas d\u00e9cadas, la naci\u00f3n en cierne.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n reflejaba entonces una forma de percibir la realidad circundante, nunca m\u00e1s all\u00e1 de lo cercano, de lo que rodeaba el diario vivir compuesto de acciones rutinarias, donde la sensibilidad se alimentaba de las cosas simples, de la vida sencilla. El mundo, incluso el mundo geogr\u00e1ficamente m\u00e1s pr\u00f3ximo, el de la propia tierra compartida, era un territorio lejano, apartado del quehacer de cada d\u00eda donde solo ten\u00eda morada el instante, lo vivido al momento. Todo lo dem\u00e1s era ajeno, distante, tierra ignorada, tal vez solo so\u00f1ada sin mayores certezas.<\/p>\n<p>El pa\u00eds dominicano era aldea. En su ruralidad campeaba la llaneza, la ingenuidad, los tiempos lentos, la democracia de la pobreza y los pesares acogidos como lecciones del destino. Todo era rural, hasta las ciudades, ac\u00famulo de incultura, de saberes emp\u00edricos, de obligadas holgazaner\u00edas, de quebrantos sociales sin redenci\u00f3n, de una peloner\u00eda amplia que abarcaba cada rinc\u00f3n isle\u00f1o. Todos eran urbanitas porque distribu\u00edan la vida en la grata pereza, en el soponcio de las horas, en la terca abominaci\u00f3n del progreso. No hab\u00eda para m\u00e1s ni era m\u00e1s. La soser\u00eda era la norma. La costumbre, ley.<\/p>\n<p>Para mediados de los a\u00f1os veinte la Rep\u00fablica apenas ten\u00eda ocho d\u00e9cadas de existencia. Era poco y era mucho. A\u00fan se necesitaba soltar amarras, expandir criterios y normas, salvar circunstancias. Era tiempo ya de ir creando nuevas beatitudes. La patria montonera comenzaba a rendirse. El \u201cculto de la guapeza original que perfil\u00f3 una larga \u00e9poca\u201d se desmoronaba. Era una de las malas costumbres que, como otras ya, comenzaban a extinguirse. En las sombras, sin embargo, fanfarroneaba el rufi\u00e1n. El pa\u00eds ten\u00eda a\u00fan que pagar algunas culpas.<\/p>\n<p>En 1925, Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez se hizo cargo en su natal Santiago de los Caballeros de la direcci\u00f3n de \u201cEl Diario\u201d que, a pesar de su nombre, era un semanario. Cada s\u00e1bado escrib\u00eda unas deliciosas vi\u00f1etas que retrataban fielmente las tradiciones del pa\u00eds rural de esos tiempos. \u201cCuadros de costumbres\u201d llam\u00f3 el poeta y educador a sus escritos deleitosos, con una prosa sin excesos, limpia. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, 1927, recogi\u00f3 aquellos art\u00edculos breves en libro y lo dio a la estampa bajo el t\u00edtulo <i>Al amor del boh\u00edo<\/i>. Ese libro salv\u00f3 para la posteridad el conocimiento de una \u00e9poca, de sus latidos y vivencias, de sus temores y supersticiones, de sus angustias y decires. Como el mismo autor definiera sus trazos costumbristas, no exentos de humor, los mismos constitu\u00edan \u201cla suma de hechos perfiladores del temperamento y del car\u00e1cter del alma dominicana\u201d.<\/p>\n<p>Su relectura hoy, noventa a\u00f1os despu\u00e9s, es un paseo por esa estancia rural que fue la patria dominicana de inicios del siglo veinte y es, al mismo tiempo, el albur de los episodios desazonados, mostrencos, l\u00f3bregos, de una ruralidad terciada a pu\u00f1o y machete que, a su vez, se gozaba en el festejo de lo simple, en el alborozo de lo llano, apegado a emotividades sin rebuscamientos concentradas en el romanticismo sereno, en \u201cla roja actividad de los fogones\u201d, en el recato de la mujer en desposorio, en la frivolidad ingenua, en la sobrevivencia encarnada. All\u00ed, donde la superstici\u00f3n era el canon y el habla un simposio de sabidur\u00eda con el acento entra\u00f1able del <i>aguaita<\/i>, del <i>taita<\/i>, del <i>quereite<\/i> y del <i>ay jes\u00fa<\/i>.<\/p>\n<p>Era entonces culto de fraternidad el vecindario, rito de superstici\u00f3n el mortuorio donde las comadres durante el novenario de rezos se encargaban de las ocupaciones dom\u00e9sticas para que los dolientes cumpliesen su \u201cmisi\u00f3n de l\u00e1grimas\u201d que \u201cla pena es sagrada y debe estar revestida de solemnidad\u201d. Tiempos donde el \u201cbozo\u201d era la medida del respeto del hombre, el refr\u00e1n ciencia y sapiencia, y la cortesan\u00eda campesina un acto para resolver conflictos, que en la ordinariez de la rutina diaria ten\u00eda cabida tambi\u00e9n la fineza del trato acogedor.<\/p>\n<p>El campesino era entonces astr\u00f3nomo; se obligaba a observar y aprender el movimiento de los astros y de los fen\u00f3menos celestes para poder ordenar los periodos de sus labranzas. Las caba\u00f1uelas eran el pron\u00f3stico del comportamiento atmosf\u00e9rico \u2013lluvias y sequ\u00edas- durante todo el a\u00f1o, y como el tiempo corr\u00eda lento hab\u00eda espacio para el convite casero, de esquina o de comarca donde se celebraba la chirigota, el rumor, la ocurrencia. La terap\u00e9utica popular era el vadem\u00e9cum para consultar la medicina curativa de las enfermedades comunes de la \u00e9poca: contra el raquitismo, manteca de culebra; contra la disenter\u00eda, un menjurje de semilla de aguacate; contra el mal de orina, tisana de grillo; contra el orzuelo, un rabo de gato negro; contra el mal de ojo, el azabache y para las paridas que dan poca leche el t\u00e9 de hoja de ram\u00f3n. Han de ser mencionados los quebrantos del est\u00f3mago que ten\u00edan su propia clasificaci\u00f3n, entre ellos algunos que perduran, el <i>ajilibrio<\/i> y el <i>jerbedero<\/i>, eso que hoy llaman reflujo y hernia hiatal y que dec\u00edan curarse con dos hojas de tabaco puestas en cruz sobre el vientre, una infusi\u00f3n de or\u00e9gano y \u2013la peor- el excremento de perro, seco.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez no dej\u00f3 costumbre ni tradici\u00f3n sin auscultar. Y las describi\u00f3 con una suma de detalles que permiten hoy reconstruir la historia de esa \u00e9poca que \u00e9l, ya para 1927, estaba comenzando a ver morir. Algunas de ellas sobrevivir\u00edan por algunas d\u00e9cadas m\u00e1s. La lavandera criolla, el cargador de agua, el canto de la mediatuna, las juntas (las <i>juntaderas<\/i> de los <i>millenials<\/i> de nuestros d\u00edas), el juego de gallos, el montero, la escuela antigua, los sancochos nocturnos, el fabricante de ata\u00fades, los recueros y los f\u00edsicos, estos \u00faltimos que llamar\u00edamos luego <i>finodos<\/i>, personajes que adicionaban la ese en forma de ap\u00e9ndice de las palabras, \u201ccola silbadora\u201d que acompa\u00f1aba a los afectados de esta desviaci\u00f3n verbal. Y son m\u00e1s, muchos m\u00e1s. Personajes, h\u00e1bitos, estilos, rutinas, oficios, t\u00e9rminos como el <i>Ultimamente!<\/i> en cuya \u201csombr\u00eda gravedad exclamatoria\u201d llegaba presta \u201cla voz ejecutiva del lance personal\u201d, la \u201cchispa sobre el polvor\u00edn del esc\u00e1ndalo\u201d.<\/p>\n<p>Aquellos art\u00edculos semanales de Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez, recogidos en libro memorable, reconstruyeron una heredad y sus matices, legando a la bibliograf\u00eda dominicana uno de sus textos de m\u00e1s afectuoso encanto y de mayor profundidad en el conocimiento de la idiosincrasia criolla de anta\u00f1o, algunas sobreviviendo a\u00fan en la rural\u00eda, otras ya con sus actas de defunci\u00f3n amarillentas.<\/p>\n<p><i>Alguna instituci\u00f3n estatal o privada debiera realizar una edici\u00f3n conmemorativa de esta obra que cumple en este 2017 su noventa aniversario de publicaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Al amor del boh\u00edo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Al amor del boh\u00edo\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/186x263\/0c2\/185d134\/none\/10904\/DGBO\/image_content_7765447_20170120170348.jpg\" alt=\"Al amor del boh\u00edo\" width=\"185\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/186x263\/0c2\/185d134\/none\/10904\/DGBO\/image_content_7765447_20170120170348.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><i>Tradiciones y costumbres dominicanas<\/i><\/p>\n<p>Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez<\/p>\n<p><i>[Primera edici\u00f3n. Editora Montalvo, 1927. 301 p\u00e1gs. (Edici\u00f3n original)]<\/i><\/p>\n<p>Prodigioso retablo de las costumbres dominicanas, en textos cortos magistrales de la pluma de uno de nuestros escritores costumbristas m\u00e1s valiosos y eficaces.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La patria en la canci\u00f3n<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"La patria en la canci\u00f3n\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x273\/0c77\/185d134\/none\/10904\/JGFC\/image_content_7765449_20170120170348.jpg\" alt=\"La patria en la canci\u00f3n\" width=\"185\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/185x273\/0c77\/185d134\/none\/10904\/JGFC\/image_content_7765449_20170120170348.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez<\/p>\n<p><i>[Ediciones Ferilibro, 2016. 112 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>El poeta con profundas ra\u00edces en el ser nacional que fue Ram\u00f3n Emilio Jim\u00e9nez escribi\u00f3 estos versos para que se convirtieran en canciones que cantaran nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes en las escuelas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Cosas a\u00f1ejas<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Cosas a\u00f1ejas\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x261\/0c0\/185d134\/none\/10904\/AGBR\/image_content_7765451_20170120170348.jpg\" alt=\"Cosas a\u00f1ejas\" width=\"185\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/185x261\/0c0\/185d134\/none\/10904\/AGBR\/image_content_7765451_20170120170348.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>C\u00e9sar Nicol\u00e1s Penson. Pr\u00f3logo: Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar<\/p>\n<p><i>[Editora Taller, 1982. 331 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>Comparada en su momento con las \u201cTradiciones peruanas\u201d de Ricardo Palma, este monumento de la literatura nacional rescata el pasado y las tradiciones de la sociedad dominicana desde la visi\u00f3n de un hombre del siglo XIX.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El montero<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"El montero\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/235x334\/24c94\/185d134\/none\/10904\/FSGA\/image_content_7765453_20170120170348.jpg\" alt=\"El montero\" width=\"185\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/235x334\/24c94\/185d134\/none\/10904\/FSGA\/image_content_7765453_20170120170348.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Pedro Francisco Bon\u00f3<\/p>\n<p><i>[Editora Cole, 2001. 98 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>Una de las figuras centrales del pensamiento nacional, reconstruy\u00f3 en esta narraci\u00f3n la figura del montero, y con \u00e9l de las costumbres m\u00e1s distintivas de la rural\u00eda dominicana, en medio de las luchas pol\u00edticas y guerreras del siglo XIX. Publicada originalmente en Madrid, en 1856.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Mitos, creencias y Leyendas dominicanas<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Mitos, creencias y Leyendas dominicanas\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x281\/0c74\/185d134\/none\/10904\/EGEU\/image_content_7765455_20170120170348.jpg\" alt=\"Mitos, creencias y Leyendas dominicanas\" width=\"185\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/185x281\/0c74\/185d134\/none\/10904\/EGEU\/image_content_7765455_20170120170348.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Guaroa Ubi\u00f1as Renville<\/p>\n<p><i>[Ediciones Librer\u00eda La Trinitaria, 2000. 394 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>Leyendas y creencias extra\u00eddas del imaginario nacional reunidas en un volumen que nos permite adentrarnos en el conocimiento de lo m\u00e1gico y de lo mitol\u00f3gico dentro del ancho universo cultural dominicano.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"p_p_id_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e4bda62b756f483db3b3023cbc47bde7_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_ portlet-static portlet-static-end article-topics-portlet detalle-metadatos\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 21-1-17) &nbsp; TIEMPOS HUBO EN QUE las costumbres inspiraron la cotidianidad de una \u00e9poca. Los modos de vida, las creencias, los episodios del coraz\u00f3n, los nutrientes del alma nacional nacieron de los h\u00e1bitos ciudadanos \u2013cuando la ciudadan\u00eda era a\u00fan un sentimiento aldeano, sin resplandor- [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13756,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-13755","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13755"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13755"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13755\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13758,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13755\/revisions\/13758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}