{"id":13811,"date":"2017-01-26T13:02:25","date_gmt":"2017-01-26T17:02:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=13811"},"modified":"2017-01-26T13:02:25","modified_gmt":"2017-01-26T17:02:25","slug":"cuando-nacio-garciamarquismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/01\/26\/cuando-nacio-garciamarquismo\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo naci\u00f3 el garc\u00edamarquismo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 2-7-16)\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez solo hab\u00eda publicado un libro, su novela La hojarasca (1955), que es donde narra por primera vez la historia de Macondo, cuando decidi\u00f3 conocer los pa\u00edses que estaban detr\u00e1s de la cortina de hierro.<\/p>\n<p>Era a\u00fan un perfecto desconocido. La hojarasca vendr\u00eda a ser descubierta por millares de lectores solo doce a\u00f1os despu\u00e9s, en 1967, cuando apareci\u00f3 Cien a\u00f1os de soledad y las editoriales comenzaron a bombardear el mercado con las obras anteriores del colombiano a quienes muy pocos hab\u00edan otorgado importancia. Conste que para entonces ya hab\u00eda dado a conocer El coronel no tiene quien le escriba (1961), La mala hora (1962) \u2013a juicio de Plinio Apuleyo Mendoza, su mejor novela- y Los funerales de la Mam\u00e1 Grande (tambi\u00e9n en 1962).<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 hace 59 a\u00f1os. El Gabo segu\u00eda ejerciendo el oficio de reportero y cargaba encima cierta desilusi\u00f3n por la poca receptividad que hab\u00eda alcanzado su primer libro. Un periodista italiano, \u201ccorresponsal ocasional de revistas milanesas\u201d, adquiri\u00f3 un auto franc\u00e9s y le dijo a su amigo que no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con \u00e9l, de modo que le propuso que se fueran a ver qu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de la cortina de hierro. Dicho y hecho. A la aventura que significaba esa decisi\u00f3n termin\u00f3 uni\u00e9ndose una francesa de origen indochino que era diagramadora de una revista de Par\u00eds. Franco, Jacqueline y Gabriel emprendieron la marcha desde un caf\u00e9 de Franckfort el 18 de junio de 1957 a las diez de la ma\u00f1ana. Venciendo obst\u00e1culos de toda naturaleza y desatendiendo advertencias de los gendarmes de la Alemania occidental, cruzaron la frontera y realizaron una traves\u00eda de seiscientos kil\u00f3metros para llegar a Berl\u00edn antes del anochecer y cruzar los ochocientos metros de blanco que separaban entonces los dos mundos. \u201cEl sol del atardecer se maduraba sobre una tierra sin cultivar, todav\u00eda despedazada por las botas y las armas como al d\u00eda siguiente de la guerra. Esa era la cortina de hierro\u201d, report\u00f3 tiempo despu\u00e9s Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando escribi\u00f3 la historia de los noventa d\u00edas que dur\u00f3 la gira. Pronto, el Gabo y sus acompa\u00f1antes se dieron cuenta que la cortina de hierro no era realmente una cortina de hierro. \u201cDoce a\u00f1os de propaganda tenaz tienen m\u00e1s fuerza de convicci\u00f3n que todo el sistema filos\u00f3fico. Veinticuatro horas diarias de literatura period\u00edstica terminan por derrotar el sentido com\u00fan hasta el extremo de que uno tome las met\u00e1foras al pie de la letra\u201d, rese\u00f1\u00f3 el Gabo, para quien la cortina de hierro result\u00f3 ser \u201cuna barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquer\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>El formidable reportaje de ese viaje \u2013en varios cap\u00edtulos- que llev\u00f3 a los tres citados por la entonces Alemania oriental, Praga, Hungr\u00eda, Polonia y la URSS, apareci\u00f3 en un diario colombiano, pero solo se dio a conocer en forma de libro en 1978, o sea veinti\u00fan a\u00f1os despu\u00e9s, cuando comenzaban ya a sentirse los vahidos terminales del malogrado socialismo. Bajo el t\u00edtulo De viaje por los pa\u00edses socialistas, y en ediciones recientes De viaje por Europa del Este, el libro es el menos conocido por estos lares del premio nobel colombiano.<\/p>\n<p>Al margen de la valoraci\u00f3n negativa que hizo Garc\u00eda M\u00e1rquez en sus reportajes de los pa\u00edses socialistas y de algunas apreciaciones que terminaron siendo profec\u00edas, hay otro aspecto que llama la atenci\u00f3n en estos deliciosos textos period\u00edsticos que sirven de muestra de c\u00f3mo se escribe una cr\u00f3nica de viaje desde la visi\u00f3n de un redactor de peri\u00f3dicos. Subrayo esta profec\u00eda, antes de entrar en materia. Escrib\u00eda el Gabo en su visita a la Alemania comunista, treinta y dos a\u00f1os antes de que el muro de Berl\u00edn fuera destruido por millares de alemanes y con \u00e9l se viniese abajo la estructura de poder que lo sosten\u00eda: \u201cSe ha calculado que si estalla una guerra Berl\u00edn durar\u00eda veinte minutos. Pero si no estalla, dentro de cincuenta, cien a\u00f1os, cuando uno de los dos sistemas haya prevalecido sobre el otro, las dos Berlines ser\u00e1n una sola ciudad. Una monstruosa feria comercial hecha con las muestras gratis de los dos sistemas\u201d. Justamente lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Y dijo m\u00e1s. Anotaci\u00f3n que tuvo que esperar muchos a\u00f1os para que fuese realidad: \u201cEl pueblo no ve el desarrollo de la industria pesada, le importa un pito los huevos fritos al desayuno y lo \u00fanico nuevo que ve es que Alemania est\u00e1 partida en dos y hay soldados rusos con ametralladoras. Los habitantes de Alemania Occidental ven exactamente lo mismo: el pa\u00eds dividido y soldados americanos en autom\u00f3viles de \u00faltimo modelo. Ninguno de los dos protesta porque saben que perdieron la guerra y por el momento tienen la cabeza bajo el ala. Pero en secreto todos saben lo que quieren, antes de hablar de socialismo o de capitalismo: la unificaci\u00f3n de Alemania y la evacuaci\u00f3n de las tropas extranjeras\u201d.<\/p>\n<p>El otro aspecto de este libro con los reportajes de Garc\u00eda M\u00e1rquez en aquel recorrido por la Europa socialista, es el descubrimiento del narrador y su estilo que conocer\u00edamos luego, y que fue el motivo \u2013veinticinco a\u00f1os m\u00e1s tarde- de su arribo a Estocolmo en diciembre de 1982 para recibir el m\u00e1ximo lauro de las letras universales. En esas cr\u00f3nicas viajeras sale a flote el garc\u00edamarquito que \u00e9l dise\u00f1\u00f3 a\u00f1os antes de Cien a\u00f1os de soledad y de toda su obra anterior y posterior a la novela cumbre de la lengua castellana del siglo veinte. La hojarasca da los primeros atisbos, pero yo los encuentro m\u00e1s pronunciado en estas cr\u00f3nicas de 1957. Veamos varios ejemplos, uno tras otro, para que ustedes comprueben si estoy en lo cierto:<\/p>\n<p>\u201cLos moscovitas \u2013que en la calle son locuaces y comunicativos- viajan en el metro con el mismo fervor con que viajan las se\u00f1oras occidentales en el tranv\u00eda metaf\u00edsico de la misa de cinco\u201d. (Puro garc\u00edamarquito).<\/p>\n<p>\u201cLos polacos com\u00edan en silencio. Levantaban la cabeza para masticar, mientras contemplaban mi reloj con la expresi\u00f3n igualmente vaga y concentrada con que se ve una pel\u00edcula\u201d. (El realismo m\u00e1gico haciendo sus pininos).<\/p>\n<p>\u201cMe condujo al hotel. Por la ventanilla del autom\u00f3vil vi una ciudad escueta con grandes vac\u00edos materiales, pero con mucha gente. Todo estaba perfectamente seco pero \u2013no s\u00e9 por qu\u00e9- me pareci\u00f3 que en Varsovia hab\u00eda estado lloviendo sin tregua durante muchos a\u00f1os\u201d. (\u00bfLo ven o no lo ven? \u00bfAntecedente de \u201cIsabel viendo llover en Macondo\u201d?).<\/p>\n<p>\u201cLa reconstrucci\u00f3n de Varsovia es un esfuerzo nacional con muy pocos antecedentes. El gueto es ahora una plaza desierta y pelada, lisa como una mesa de carnicer\u00eda. As\u00ed estaba el centro de la ciudad la ma\u00f1ana de la liberaci\u00f3n. No s\u00f3lo no hab\u00eda ciudad; no hab\u00eda ni siquiera polacos. Los que quedaron \u2013ayudados por los que se repatriaron m\u00e1s tarde- se empe\u00f1aron en reconstruir piedra por piedra una ciudad de la cual no hab\u00eda quedado piedra sobre piedra, y lo hicieron con una especie de ferocidad vengativa, con la misma temeridad simb\u00f3lica con que la caballer\u00eda polaca se enfrent\u00f3 a lanza con los tanques de Hitler\u201d. (Garc\u00eda M\u00e1rquez iba refinando y puliendo el estilo propio que le dar\u00eda nombre y trascendencia a su obra).<\/p>\n<p>\u201cAl cabo de muchas horas vac\u00edas, sofocados por el verano y la parsimonia de un tren sin horario, un ni\u00f1o y una vaca nos vieron pasar con el mismo estupor y enseguida empez\u00f3 a atardecer sobre una interminable llanura sembrada de tabaco y girasoles\u201d. (As\u00ed describ\u00eda su gira por la inmensa planicie sovi\u00e9tica. Si se observa bien se encontrar\u00e1, junto al estilo, elementos que fueron apareciendo en sus novelas posteriores con acentuada presencia).<\/p>\n<p>\u201cUn kil\u00f3metro m\u00e1s all\u00e1 de la isla Margarita, en el bajo Danubio, hay un denso sector proletario donde los obreros de Budapest viven y mueren amontonados. Hay unos bares cerrados, calientes y llenos de humo, cuya clientela consume enormes vasos de cerveza entre ese sostenido tableteo de ametralladora que es la conversaci\u00f3n en lengua h\u00fangara&#8230; Yo hice el recorrido de esos bares al anochecer y comprob\u00e9 que a pesar del r\u00e9gimen de fuerza, de la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica y de la aparente tranquilidad que reina en el pa\u00eds, el germen de la sublevaci\u00f3n contin\u00faa vivo. Cuando yo entraba a los bares el tableteo se convert\u00eda en denso rumor. Nadie quiso hablar. Pero cuando la gente se calla \u2013por miedo o por prejuicio- hay que entrar a los sanitarios para saber lo que piensa\u201d.<\/p>\n<p>Ese era el Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez de 1957 cuando descubri\u00f3 que la cortina de hierro no era m\u00e1s que un palo pintado de rojo y blanco, que Berl\u00edn era un disparate, que para una checa las medias de nylon eran una joya, que la URSS ten\u00eda 22 millones 400 mil kil\u00f3metros cuadrados sin un solo aviso de Coca-Cola, que en el mausoleo de la Plaza Roja Stalin dorm\u00eda sin remordimientos y que el hombre sovi\u00e9tico ya para entonces empezaba a cansarse de los contrastes. Todo lo que vino luego lo profetiz\u00f3 el Gabo en esos reportajes period\u00edsticos y todo lo que fue el Nobel colombiano varios lustros despu\u00e9s estaba ya escribi\u00e9ndose en ese manual de garc\u00edamarquismos que fue, sin dudas, esta cr\u00f3nica de turismo socialista que concluy\u00f3 siendo la parranda irrepetible de noventa d\u00edas con el desencanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 2-7-16)\u00a0 &nbsp; Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez solo hab\u00eda publicado un libro, su novela La hojarasca (1955), que es donde narra por primera vez la historia de Macondo, cuando decidi\u00f3 conocer los pa\u00edses que estaban detr\u00e1s de la cortina de hierro. Era a\u00fan un perfecto desconocido. 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