{"id":13956,"date":"2017-02-02T10:20:17","date_gmt":"2017-02-02T14:20:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=13956"},"modified":"2017-02-02T10:20:17","modified_gmt":"2017-02-02T14:20:17","slug":"encuentro-umberto-eco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/02\/encuentro-umberto-eco\/","title":{"rendered":"Un encuentro con Umberto Eco"},"content":{"rendered":"<p><b>Leonel Fern\u00e1ndez (Listin, 6-5-13)<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nos recibi\u00f3 en su elegante apartamento, ubicado en el Foro Bonaparte, una exclusiva zona residencial en el coraz\u00f3n de la ciudad de Mil\u00e1n, en Italia. Al verle, me sorprend\u00ed. Por su notable parecido f\u00edsico, por un instante me pareci\u00f3 que estaba en presencia de Luciano Pavarotti, el afamado tenor l\u00edrico italiano, cantante de \u00f3peras y otros g\u00e9neros musicales.<\/p>\n<p>Pero no, en realidad era Umberto Eco, otro ilustre italiano, de la misma regi\u00f3n del Piamonte, quien hab\u00eda conquistado el reconocimiento internacional con su novela, El Nombre de la Rosa, as\u00ed como por sus diversos estudios sobre semi\u00f3tica, ling\u00fc\u00edstica, cr\u00edtica literaria, filosof\u00eda, est\u00e9tica e historia medieval.<\/p>\n<p>Personalmente, hab\u00eda cultivado un inter\u00e9s especial por la figura de Umberto Eco desde fines de los a\u00f1os setenta, cuando empec\u00e9 a inclinarme por los estudios de teor\u00eda y sociolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n, lo que posteriormente me result\u00f3 muy \u00fatil al ser designado profesor de estas asignaturas en la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo (UASD).<\/p>\n<p>A Eco lo descubr\u00ed inicialmente con la lectura de un breve trabajo, titulado, Apocal\u00edpticos e Integrados, el cual aborda el tema de los mitos en el mundo moderno y la disyuntiva de las interpretaciones pesimistas y ben\u00e9volas frente al auge de la sociedad y la cultura de masas.<\/p>\n<p>La lectura de ese primer texto, me condujo luego a otros de su autor\u00eda, como, por ejemplo, Obra Abierta, La Estructura Ausente y Tratado de Semi\u00f3tica General. Este \u00faltimo, inclusive, lo utilizaba como libro de referencia en las aludidas c\u00e1tedras de la UASD.<\/p>\n<p>Estando ahora en presencia del maestro a quien tanto hab\u00eda venerado por su inteligencia prodigiosa y su proverbial erudici\u00f3n, le pregunt\u00e9 c\u00f3mo se hab\u00eda iniciado en esos estudios, cu\u00e1les influencias o est\u00edmulos iniciales hab\u00eda recibido.<\/p>\n<p>Me contest\u00f3 que todo hab\u00eda empezado en la Universidad de Tur\u00edn, de la que se gradu\u00f3 con un doctorado en Filosof\u00eda, en 1954, con la elaboraci\u00f3n de una tesis sobre la problem\u00e1tica de la est\u00e9tica en Santo Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>Iba a continuar, cuando su esposa, Renate Ramge, una alemana, profesora de arte, \u00a0de una cordialidad y sencillez notables, nos interrumpi\u00f3, ligeramente, para bridarnos, a m\u00ed y al grupo que me acompa\u00f1aba (integrado por Laura Faxas, Eddy Mart\u00ednez, Marco Herrera y Atilio Perna) algo de comer y de tomar.<\/p>\n<p><b>Comunicaci\u00f3n y cultura<\/b><br \/>\nReanudando el di\u00e1logo, record\u00f3 que con posterioridad a sus estudios universitarios trabaj\u00f3 durante cerca de tres a\u00f1os en la televisi\u00f3n italiana, y que fue ah\u00ed, durante esos a\u00f1os, cuando empez\u00f3 a prestarle atenci\u00f3n al fen\u00f3meno de la comunicaci\u00f3n y la cultura de masas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n indic\u00f3 que para esa \u00e9poca inici\u00f3 contactos con un grupo de artistas, escritores, pintores, escultores y m\u00fasicos, el llamado Grupo 63, que se dedicaba a la reflexi\u00f3n y a la creaci\u00f3n de un arte de tipo experimental y de nueva vanguardia.<\/p>\n<p>Fue de ese n\u00facleo de artistas e intelectuales donde descubri\u00f3 y empez\u00f3 a estudiar, seg\u00fan nos cont\u00f3, a un conjunto de autores relacionados con la ling\u00fc\u00edstica y la semi\u00f3tica, como fueron los casos del franc\u00e9s Roland Barthes, del suizo Ferdinand de Saussure \u00a0y del ruso Roman Jakobson.<\/p>\n<p>La lectura de estos autores lo motivaron, con posterioridad, al an\u00e1lisis de los planteamientos de la escuela estructuralista y post-estructuralista francesa, en las obras de escritores como Jean Baudrillard y Jacques Lacan; a los te\u00f3ricos de la escuela de Francfort, principalmente a Herbert Marcuse y Theodor Adorno; y a los maestros modernos de la comunicaci\u00f3n como Marshall McLuhan y Charles Sanders Pierce.<\/p>\n<p>La absorci\u00f3n e integraci\u00f3n cr\u00edtica de los conocimientos aportados por los escritores y pensadores previamente indicados, as\u00ed como de otros, le permitieron a Umberto Eco desarrollar una perspectiva de la realidad distinta a la noci\u00f3n del conflicto y de la lucha de clases que se difund\u00eda desde el marxismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Para Eco, no es que el conflicto y la lucha de clases no existieran, sino que, en su criterio, hab\u00eda \u00a0otras formas de interpretaci\u00f3n del fen\u00f3meno social y de la cultura de masas, que \u00e9l pretend\u00eda realizar a trav\u00e9s del an\u00e1lisis de la interacci\u00f3n simb\u00f3lica de la sociedad, la teor\u00eda de los signos, del c\u00f3digo de significados \u00a0y de lo que \u00e9l denomin\u00f3 como estudio de la textualidad.<\/p>\n<p>No cabe dudas que en los trabajos de semi\u00f3tica de Umberto Eco, como en los de los dem\u00e1s autores, hay una cierta oscuridad, tanto conceptual como de lenguaje, que, en principio, desalientan a cualquier lector no advertido.<\/p>\n<p>Sin embargo, es preciso decir que \u00a0mediante el estudio riguroso y la discusi\u00f3n sistem\u00e1tica, esa dificultad inicial no s\u00f3lo lograr superarse, sino que luego descifrar a esos autores y descomponer sus ideas se hace hasta placentero.<\/p>\n<p>Obviamente, no pod\u00edamos disfrutar del privilegio de un encuentro con Umberto Eco sin hacer referencia a la otra faceta de su condici\u00f3n de escritor: su obra de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta ahora, son seis las novelas publicadas por el insigne maestro italiano: El Nombre de la Rosa, \u00a0El P\u00e9ndulo de Foucault, La Isla del D\u00eda Antes, Baudolino, La Misteriosa Llama de la Reina Loana y El Cementerio de Praga.<\/p>\n<p>Pero, por razones de tiempo, fue sobre la primera, El Nombre de la Rosa, la que preferimos compartir con su autor, que, como se recuerda, fue llevada a la pantalla en 1986, por el director de cine franc\u00e9s, Jean Jacques Annaud.<\/p>\n<p><b>Contenido de una obra <\/b><br \/>\nEn la novela, que se estructura alrededor del tenso ambiente religioso de finales del per\u00edodo medieval, se narra la investigaci\u00f3n que realiza el franciscano Guillermo de Baskerville (Sean Connery en la pel\u00edcula), y su ayudante, Adso de Melk, en relaci\u00f3n a una misteriosa oleada de cr\u00edmenes que afectan a varios monjes recluidos en una abad\u00eda.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n, los protagonistas de la novela descubren que las muertes de los monjes se producen, no porque sigan la pauta de un pasaje del Apocalipsis, como sugiere Jorge de Burgos, el ciego bibliotecario de la abad\u00eda, sino por la existencia de un libro envenenado, el cual se cre\u00eda perdido, y que no era otro que el segundo volumen de la Po\u00e9tica de Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Ese libro, m\u00e1s que perdido, \u00a0hab\u00eda sido prohibido porque supuestamente violentaba los dogmas sagrados de la Iglesia; y fue sobre la base de haber burlado ciertos principios y normas del funcionamiento de la abad\u00eda como Guillermo y Adso descubrieron una impresionante biblioteca que se encontraba en una especie de laberinto de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al llegar ah\u00ed encuentran al ciego \u00a0bibliotecario, quien mantiene oculto el libro, y tras un \u00e1cido enfrentamiento con Guillermo de Baskerville empieza a devorar sus p\u00e1ginas envenenadas. Mientras discuten y forcejean por tener control del libro, una l\u00e1mpara cae, en forma accidental, dando origen a un incendio que reduce a cenizas tanto a la biblioteca como a la abad\u00eda.<\/p>\n<p>Al repasar la trama de su novela, Umberto Eco nos reconoce que en el aspecto detectivesco de la misma, hay un reflejo de las \u00a0lecturas realizadas durante a\u00f1os de la obra de Ian Flemming, el creador de James Bond, el agente 007; de Conan Doyle, padre espiritual de Sherlock Holmes; o de Agatha Christie, quien le insufl\u00f3 vida al investigador ficticio H\u00e9rcules Poirot.<\/p>\n<p>Pero es al examinar el caso del \u00a0bibliotecario ciego, Jorge de Burgos, cuando surgen algunos de los momentos m\u00e1s reveladores de nuestro di\u00e1logo. Admite que ese personaje fue concebido en homenaje al escritor argentino Jorge Luis Borges, quien, de igual manera, estando ciego fue director de la Biblioteca de Buenos Aires.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, Jorge Luis Borges es autor de un cuento, titulado, La Biblioteca de Babel, que figura en la colecci\u00f3n de relatos, El Jard\u00edn de Senderos que se Bifurcan, en el que se narra acerca de una biblioteca que parece infinita a la vista de cualquier ser humano, que existe desde la eternidad y contiene todos los libros posibles, en todos los idiomas, tanto en los conocidos como en los no conocidos.<\/p>\n<p>En el relato de Borges, la biblioteca es un universo, y eso es lo que capta el inter\u00e9s de Umberto Eco, quien mediante un manejo simb\u00f3lico la introduce en El Nombre de la Rosa, expresando de esa manera, su respeto a la capacidad creadora e imaginativa del maestro argentino de la narrativa.<\/p>\n<p>Durante varios a\u00f1os, sin embargo, el autor de El Nombre de la Rosa, seg\u00fan nos confes\u00f3, albergaba una pena.<\/p>\n<p>\u201cUds. saben \u2013dijo\u2013 que un escritor a veces crea un personaje en su narraci\u00f3n, concibi\u00e9ndole de una manera determinada, pero de repente este se escapa de control y toma un camino completamente diferente del que originalmente se hab\u00eda pensado\u201d.<\/p>\n<p>Eso le pas\u00f3 con el personaje Jorge de Burgos, concebido en honor a Jorge Luis Borges. Pero el personaje de ficci\u00f3n termin\u00f3 convertido en un villano, y Umberto Eco tem\u00eda que el argentino creyese que lo hab\u00eda hecho intencionalmente con un prop\u00f3sito malsano.<\/p>\n<p>Se cuenta, sin embargo, que cuando Borges se enter\u00f3 no hizo m\u00e1s que re\u00edrse a carcajadas. Lo \u00fanico que verdaderamente le hab\u00eda preocupado era que aparec\u00eda devorando el libro envenenado.<\/p>\n<p>Casi dos horas hab\u00edan transcurrido de nuestra visita al ilustre escritor italiano. Nos pusimos de pie para despedirnos, pero \u00e9l nos indic\u00f3 que nos sent\u00e1ramos de nuevo. Quer\u00eda seguir departiendo. Do\u00f1a Renate volvi\u00f3 a hacernos otro brindis.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando aprovech\u00e9 para invitarle a visitarnos a la Rep\u00fablica Dominicana. Inmediatamente respondi\u00f3 que lo har\u00eda con mucho gusto, pero que ese viaje le resultaba complicado debido a un persistente dolor en la espalda que le impide hacer vuelos de m\u00e1s de dos horas.<\/p>\n<p>Me dijo que ya ten\u00eda 82 a\u00f1os de edad y que aunque me deseaba tambi\u00e9n una larga vida, tantos a\u00f1os representaban una carga. Le expres\u00e9 las gracias y le manifest\u00e9 que a pesar de que \u00a0ciertamente los a\u00f1os pesan, resultan mejor a cualquier otra alternativa. Nos sonre\u00edmos y acordamos mantener la comunicaci\u00f3n en el futuro.<\/p>\n<p>Fue un encuentro inolvidable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leonel Fern\u00e1ndez (Listin, 6-5-13) &nbsp; Nos recibi\u00f3 en su elegante apartamento, ubicado en el Foro Bonaparte, una exclusiva zona residencial en el coraz\u00f3n de la ciudad de Mil\u00e1n, en Italia. Al verle, me sorprend\u00ed. 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