{"id":14023,"date":"2017-02-04T14:00:20","date_gmt":"2017-02-04T18:00:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=14023"},"modified":"2017-02-05T09:13:38","modified_gmt":"2017-02-05T13:13:38","slug":"la-odisea-tulito-arvelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/04\/la-odisea-tulito-arvelo\/","title":{"rendered":"La Odisea de Tulito Arvelo"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9\u00a0del Castillo (D. Libre, 11-7-15)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el \u201cdorado exilio\u201d que le toc\u00f3 vivir a Tulito Arvelo a partir de 1947, tambi\u00e9n debi\u00f3 evadir a finales de 1952 a los cuerpos represivos de Batista en Cuba, cuando se desat\u00f3 una cacer\u00eda de refugiados pol\u00edticos que se rumoraba ser\u00edan deportados a Ciudad Trujillo. La solidaridad de familias identificadas con la causa antitrujillista, junto a la reacci\u00f3n de grupos pol\u00edticos y medios de comunicaci\u00f3n que abogaban por el respeto al derecho internacional de asilo, lograron quebrar este intento. Un acto organizado por la Federaci\u00f3n de Estudiantes en el campus de la Universidad de La Habana, en el cual hablar\u00edan un dirigente de la FEU, el dominicano Manuel Lorenzo Carrasco, expedicionario de junio del 59 y un joven abogado Fidel Castro \u2013que escenificar\u00eda poco despu\u00e9s, el 26 de julio de 1953, el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba-, sellar\u00eda la campa\u00f1a solidaria con un saldo favorable.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, en octubre de 1953, Arvelo ser\u00eda citado a una audiencia del Servicio de Inmigraci\u00f3n de EEUU en Miami, a fin de considerar su readmisi\u00f3n como residente en ese pa\u00eds, donde se hallaba su esposa Corina, quien dar\u00eda a luz a Ivette en New York. Diez meses antes, intent\u00f3 reingresar estando vigente su visado de residencia y las autoridades trataron de retenerlo en tanto se decid\u00eda su estatus. Advertido de lo sucedido al tambi\u00e9n exiliado Rafael Bonilla Aybar, quien debi\u00f3 permanecer confinado durante seis meses a la espera infructuosa de una decisi\u00f3n, Arvelo opt\u00f3 esa vez por regresar a Cuba. Ahora, con esposa residente e hija americana, las cosas fueron diferentes. Una nueva etapa, de seis a\u00f1os de cierta estabilidad, se abr\u00eda en su accidentada bit\u00e1cora de emigrado.<\/p>\n<p>Haciendo el viaje en tren desde Miami a NYC, lleg\u00f3 al cerrar octubre para unirse a su familia que compart\u00eda apartamento con la de su viejo amigo Herman Voigt. Quien lo conect\u00f3 con otro dominicano, Machito Acosta, capataz de una compa\u00f1\u00eda dedicada a descargar barcos mercantes que transportaban az\u00facar desde Filipinas y el Caribe en los muelles de New York y New Jersey. Provisto de una tarjeta otorgada por la Comisi\u00f3n de Muelles que le autorizaba a laborar como estibador, ingres\u00f3 a una de las cuadrillas de Acosta. Un trabajo manual rudo, f\u00edsicamente extenuante, que le obligaba a madrugar a las cinco para agotar jornadas de ocho horas, imponi\u00e9ndole la manipulaci\u00f3n de sacos de az\u00facar de 100, 250 y 320 libras, en tareas realizadas a bordo de los barcos o en los almacenes de los muelles.<\/p>\n<p>\u201cLa necesidad obligaba a sacar fuerzas de flaqueza para levantarse al otro d\u00eda y al otro y al otro hasta que el cuerpo se acostumbrara y permitiera realizar esa u otra tarea a\u00fan m\u00e1s agobiante como era el vaciado de los sacos y sobre todo hacer el de abordo&#8230;\u201d Nos dice este exiliado antitrujillista en un detallado relato de las operaciones de estiba en los muelles de NY\/NJ, que figura en la obra Tulio H. Arvelo. Memorias. En los primeros meses de este faenar, el estropeo era tal, que nuestro autor carec\u00eda de \u00e1nimo \u201chasta para ir al cine los domingos\u201d. Sin embargo, el trabajo era uno de los mejores remunerados. \u201cTres d\u00f3lares con cuarenta centavos la hora cuando todav\u00eda el tren subterr\u00e1neo costaba diez centavos\u201d. Adem\u00e1s algunas horas se pagaban a cinco d\u00f3lares con diez centavos, mientras el salario en las factor\u00edas era s\u00f3lo un d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Ya ajustado el cuerpo a los referidos requerimientos laborales, Tulito se dispuso a encarar su compromiso pol\u00edtico, entrando en contacto con un grupo integrado por Jos\u00e9 Espaillat, Dr. Miguel \u00c1lvarez Fadul (expedicionario de junio del 59, cuya familia residi\u00f3 encima de la m\u00eda en la Cayetano Rodr\u00edguez), Enna Moore Garrido (quien en los 70 me permiti\u00f3 copiar colecciones de peri\u00f3dicos de los exiliados), Fernando Godoy, Enrique Belliard. Y en el que figuraba Mauricio Callejo, de larga militancia en el Partido Comunista de EEUU, y Tom\u00e1s Erickson, de amplia cultura, mentores de este n\u00facleo vinculado al Partido Socialista Popular. En Broadway, entre las calles 159 y 160, abrir\u00edan un local, La Casa Dominicana, dedicado a accionar contra la dictadura.<\/p>\n<p>En dicho recinto, cedido al efecto, se celebrar\u00eda un acto de la colonia antibatistiana encabezado por Fidel Castro, quien el 2 diciembre del 56 arribar\u00eda a Cuba en el yate Granma. Asimismo, Jes\u00fas de Gal\u00edndez ofrecer\u00eda una charla a solicitud de la directiva de La Casa Dominicana, pese a la renuencia de Miguel \u00c1lvarez que ya sospechaba el v\u00ednculo del vasco con el FBI. Su posterior secuestro en New York el 5 de junio de ese a\u00f1o, a cargo de agentes de Trujillo, motiv\u00f3 a La Casa a encaminar protestas callejeras.<\/p>\n<p>Conforme relata Arvelo, la asociaci\u00f3n de Gal\u00edndez con el FBI le traer\u00eda problemas posteriores a los relacionados con La Casa, denunciada por \u00e9ste como una fachada para encubrir actividades comunistas, lideradas por Callejo. En 1965, cuando Arvelo regresaba en barco a Santo Domingo desde Europa, al hacer escala en San Juan de Puerto Rico las autoridades federales trataron de conducirlo detenido a tierra, a lo cual se resisti\u00f3, quedando recluido en una cabina del buque hasta que \u00e9ste abandonara aguas territoriales. Fichado, como lo revel\u00f3 tras la muerte de Trujillo el impedimento de entrada que pesaba sobre \u00e9l y otros compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Un inesperado quebranto de salud \u2013una \u00falcera duodenal- que le oblig\u00f3 a tomar licencia m\u00e9dica y una denuncia ante la Comisi\u00f3n de Muelles, realizada por quien le hab\u00eda facilitado el acceso al trabajo, ahora virado a favor de Trujillo dada la labor de zapa del c\u00f3nsul F\u00e9lix W. Bernardino, le hicieron perder su bien remunerado empleo portuario, en momentos en que nac\u00eda Pedro, un nuevo miembro en la familia. A poco, Miguel \u00c1lvarez y Jos\u00e9 Espaillat, quienes trabajaban en la soldadura de prendas de fantas\u00eda, lo engancharon en esta l\u00ednea de producci\u00f3n. Guiado por \u00c1lvarez, el aprendizaje del oficio lo realiz\u00f3 sobre la marcha probando en m\u00e1s de diez factor\u00edas, hasta que logr\u00f3 la destreza necesaria.<\/p>\n<p>Siendo el nuevo oficio temporero, trabaj\u00e1ndose s\u00f3lo seis meses y cobr\u00e1ndose seguro de desempleo durante el resto del a\u00f1o, entre Tulito y Jos\u00e9 Espaillat se arm\u00f3 un negocio colateral que consist\u00eda en salir a diario bien temprano en un Chevrolet del primero en direcci\u00f3n al barrio jud\u00edo, en la parte baja de la ciudad. Y all\u00ed comprar a precios m\u00f3dicos pasta dental, leche de magnesia, biberones, productos para desrizar el pelo y otros art\u00edculos, revendi\u00e9ndolos en las bodegas de los barrios latinos y de los negros en Manhattan, el Bronx y Brooklyn, con ganancia entre 10 y 15 d\u00f3lares per c\u00e1pita. As\u00ed pasaron tres a\u00f1os adicionales en estas lides, que culminaron con el triunfo de Fidel Castro en Cuba, suceso que le llev\u00f3 de regreso a la Isla Fascinante.<\/p>\n<p>Fue aquella una etapa intensa, de ir y venir, en la que se fragu\u00f3 la expedici\u00f3n del 14 de Junio orquestada por el Movimiento de Liberaci\u00f3n Dominicana, un frente de grupos radicados en Venezuela, New York, Puerto Rico y Cuba. Alfonso Canto, Jos\u00e9 Espaillat, Miguel \u00c1lvarez y Tulito Arvelo asumir\u00edan un papel protag\u00f3nico en la coordinaci\u00f3n del proyecto expedicionario desde Estados Unidos, operando una oficina de reclutamiento del MLD en NYC y participando en las reuniones preparatorias en La Habana.<\/p>\n<p>Los antecedentes personales de Fidel Castro \u2013su participaci\u00f3n en la abortada expedici\u00f3n de Cayo Confites, en el comit\u00e9 cubano de solidaridad con la causa dominicana y la presencia a su lado de Enrique Jimenes Moya, quien alcanz\u00f3 el grado de capit\u00e1n del Ej\u00e9rcito Rebelde luchando junto al l\u00edder del 26 de Julio-, unidos a la tradicional acogida en Cuba del exilio antitrujillista, ofrec\u00edan condiciones \u00f3ptimas para un nuevo intento por derrocar a Trujillo. Ahora bajo un programa m\u00ednimo de cambios revolucionarios en el orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social.<\/p>\n<p>Por eso, ya el 5 de enero de 1959, volaban hacia La Habana Miguel \u00c1lvarez y Tulito Arvelo, comisionados por el n\u00facleo de New York del PSP. Encontraron una ciudad festejante desbordada por el entusiasmo multicolor de gente de todos los niveles sociales y edades, que esperaba la entrada de Fidel, quien encabezaba una columna de barbudos desde Oriente. \u201cLos dominicanos residentes en Cuba, conjuntamente con los que hab\u00edamos llegado, nos aprestamos tambi\u00e9n a dar la bienvenida al h\u00e9roe victorioso. Fueron para nosotros tres d\u00edas llenos de esperanza hasta el arribo de Fidel en la tarde del d\u00eda 8 de enero. Ya casi hab\u00eda ca\u00eddo la noche cuando pas\u00f3 por la calle de El Vedado en donde nos hab\u00edamos colocado con nuestras banderas y pancartas.\u201d<\/p>\n<p>Al sexto d\u00eda de su ingreso triunfal, pudieron los comisionados hablar con el l\u00edder de la revoluci\u00f3n en ciernes. \u201cFidel ten\u00eda su oficina principal en el piso 23 del hotel Habana Libre y all\u00ed nos dirigimos&#8230; Esper\u00e1bamos en el sal\u00f3n de entrada donde hab\u00eda muchas otras personas&#8230; De pronto sentimos un gran movimiento&#8230; Nos pusimos en guardia y cuando lo vimos entrar a grandes trancos nos le acercamos. Cuando nos vio se par\u00f3 a conversar. El \u00fanico que habl\u00f3 fue \u00e9l. Dijo varias cosas que en s\u00edntesis fue lo siguiente: \u2018No se apuren, que ya les llegar\u00e1 tambi\u00e9n el momento. Cuenten conmigo.\u2019 Nada m\u00e1s pod\u00edamos exigirle en ese momento. Se despidi\u00f3 no sin antes ponerme una mano en el hombro. Una mano de cuyo contacto todav\u00eda me queda el recuerdo.\u201d<\/p>\n<p>Esa promesa empez\u00f3 a concretarse a iniciativa de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica Dominicana de Venezuela, cuya gente asumi\u00f3 el liderazgo del proyecto, que Arvelo refiere \u201caceptamos gustosamente\u201d. A la cabeza del MLD: Dr. Francisco Castellanos, Dr. Francisco Canto, Dr. Luis Aquiles Mej\u00eda, Dr. Juan Isidro Jimenes Grull\u00f3n y Cecilio Grull\u00f3n. Un consejo asesor integrado por Juan Ducoudray, Pedro Mir, Guaroa Vel\u00e1zquez, Leovigildo Cuello, Miguel G\u00f3mez, Juanito D\u00edaz, Justino del Orbe, Rafael Bonilla Aybar, Jos\u00e9 Espaillat y Tulio Arvelo. Y en el comando Jimenes Moya secundado por combatientes como Jos\u00e9 Horacio Rodr\u00edguez, Rinaldo Sintjago, Poncio Pou y G\u00f3mez Ochoa. Emblemas de la Raza Inmortal. Tulio, hombre de acci\u00f3n, quiso enrolarse, pero la salud se lo impidi\u00f3. S\u00f3lo para seguir la lucha.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9\u00a0del Castillo (D. Libre, 11-7-15) &nbsp; En el \u201cdorado exilio\u201d que le toc\u00f3 vivir a Tulito Arvelo a partir de 1947, tambi\u00e9n debi\u00f3 evadir a finales de 1952 a los cuerpos represivos de Batista en Cuba, cuando se desat\u00f3 una cacer\u00eda de refugiados pol\u00edticos que se rumoraba ser\u00edan deportados a Ciudad Trujillo. 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