{"id":14026,"date":"2017-02-04T14:04:27","date_gmt":"2017-02-04T18:04:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=14026"},"modified":"2017-02-05T09:11:55","modified_gmt":"2017-02-05T13:11:55","slug":"los-gambusinos-oro-la-batea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/04\/los-gambusinos-oro-la-batea\/","title":{"rendered":"Los gambusinos y el oro en la batea"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 28-1-17)\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>LA FIEBRE DEL ORO se asent\u00f3 en la <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/espa\u00f1a\">Espa\u00f1a<\/a> del siglo XV. Durante esa centuria, el oro escase\u00f3 y la moneda que circulaba era de plata. Los espa\u00f1oles buscaban los tesoros de las iglesias para acu\u00f1ar sus monedas. Hasta que lleg\u00f3 el Almirante genov\u00e9s y present\u00f3 su proyecto. Cuando sali\u00f3 con sus naos hacia estas tierras, su principal ambici\u00f3n fue encontrar oro. No lo encontr\u00f3 por cuenta propia en los primeros d\u00edas, hasta que los indios llegaron a saludarles \u2013recelosos a\u00fan- y los conquistadores observaron que tra\u00edan en pechos, orejas y narices pendientes de oro.<\/p>\n<p>Ah\u00ed comenz\u00f3 la historia consabida. Los indios se desprend\u00edan de sus adornos en oro y los espa\u00f1oles les daban a cambio \u201ccascabeles y cuentas de vidrio y sortijas de lat\u00f3n\u201d. Col\u00f3n y su gente asediaron a los indios con preguntas en torno a los lugares donde aparec\u00eda el metal, y los ind\u00edgenas, obsequiosos, continuaban desprendi\u00e9ndose de sus granos y hojuelas de oro por cualquier chafalon\u00eda que les facilitasen los nuevos habitantes de su tierra.<\/p>\n<p>No fue tarea de un d\u00eda para otro. Los espa\u00f1oles tardaron meses antes de aprender a comunicarse con los ta\u00ednos que eran \u201cgente de amor y sin codicia\u201d como el mismo Col\u00f3n les denominase. Aunque tambi\u00e9n, pendejos. En una ocasi\u00f3n en que los ta\u00ednos pidieron ayuda al Almirante para enfrentar a los indios caribes que eran antrop\u00f3fagos y les venc\u00edan siempre en sus incursiones guerreras, Col\u00f3n les dijo que destruir\u00eda a esos enemigos con sus armas y cuando quiso demostrarles su poder para vencer a los caribes hizo disparar una lombarda y una espingarda, y los indios asustados se tiraron al suelo y, casi al instante, trajeron oro suficiente que no hab\u00edan visto todav\u00eda los espa\u00f1oles y adornaron el cuello del Descubridor con joyas finas de oro y regalaron por igual a todo el resto de la expedici\u00f3n conquistadora.<\/p>\n<p>Hasta que los indios comenzaron a ser hostiles. Salieron de su ingenuidad. Conocieron la mala fe, las rencillas por mujeres y por oro, y Caonabo enfrent\u00f3 las contingencias y al final miles de indios \u2013hastiados, perseguidos, humillados- abandonaron sus tierras labradas, huyeron hacia los montes y por los nuevos predios murieron de hambre y enfermedades. Ya no estaban dispuestos a buscar oro para los espa\u00f1oles ni a cambiar sus l\u00e1minas aur\u00edferas por baratijas.<\/p>\n<p>Para entonces, ya Col\u00f3n sab\u00eda que hab\u00eda minas en Haina y en el Cibao, y de esos lugares sali\u00f3 el oro que el Almirante envi\u00f3 a Espa\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XV. El oro era la movida. El Almirante menciona la palabra oro 143 veces en su <i>Diario<\/i>. Sus compa\u00f1eros de traves\u00eda \u2013andaluces y extreme\u00f1os, en su mayor\u00eda- solo ten\u00edan como meta encontrar oro. Cre\u00edan ciegamente que lo encontrar\u00edan a tierra vista y se pasaban los d\u00edas hurgando en los r\u00edos. Pero, los indios no sab\u00edan extraer oro. El que encontraban era oro aluvional. La batea ta\u00edna fue el recipiente. Luego, por las recomendaciones colombinas se establecieron fundiciones en La Vega y en los alrededores de Villa Altagracia. Y el tiempo fue pasando. Y lleg\u00f3 Nicol\u00e1s de Ovando quien se plante\u00f3 el prop\u00f3sito firme de hacer de La Espa\u00f1ola un gran centro productor de oro. Y en la isla sigui\u00f3 apareciendo oro hasta muy avanzado el siglo XVI. Ya no con los indios sino con esclavos africanos y con indios yucatecos que importaron, a fuerza de l\u00e1tigo y sangre, con esa exclusiva finalidad.<\/p>\n<p>Para entonces, las minas de Cotu\u00ed ya eran muy apetecidas. La explotaci\u00f3n aur\u00edfera se sostuvo en el siglo XVI gracias a las minas del Cibao y las de Cotu\u00ed. Pero, luego declin\u00f3 la producci\u00f3n de oro. A los ib\u00e9ricos ricos les faltaba ahora az\u00facar. Y vino la demanda por el dulce que resultaba amarga producirla a los esclavos africanos. La fiebre del oro cedi\u00f3 y durante todo el siglo XVII no se volvi\u00f3 a hablar del precioso metal. Las Devastaciones de Osorio hab\u00edan cambiado por completo la actividad econ\u00f3mica y social de la Espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Y arrib\u00f3 Juan Nieto Valc\u00e1rcel. Pidi\u00f3 licencia para buscar en la isla no solo oro, sino plata, azogue, plomo, esta\u00f1o, lo que apareciese. Ten\u00eda apoyo pol\u00edtico y consigui\u00f3 el respaldo econ\u00f3mico de tres espa\u00f1oles que resid\u00edan en estas tierras. Explor\u00f3 las minas de oro de Cotu\u00ed minuciosamente. Se emple\u00f3 a fondo a pesar de todos los inconvenientes que encontr\u00f3 en su aventura empresarial. Hizo un inventario (por el que se convirti\u00f3 en referencia obligada en esta materia en los a\u00f1os por venir) de las minas de La Espa\u00f1ola, viajando por toda la isla, pero muri\u00f3 antes de que la Corona espa\u00f1ola le concediese en donaci\u00f3n las minas de Cotu\u00ed. Mientras, el oro segu\u00eda ah\u00ed. Medio oculto. Y los gambusinos lo lavaban en r\u00edos y arroyos. Gambusinas, que fundamentalmente siempre fue tarea de mujeres. Y pobres. Era m\u00e1s rentable entonces ocuparse de la ganader\u00eda, el contrabando, el cultivo de jengibre, tabaco y cacao, el corte de caoba, la pesca y la pirater\u00eda.<\/p>\n<p>Y siguieron llegando los aventureros del oro. Y \u201clas historias y leyendas acerca de las fabulosas minas de la Espa\u00f1ola conservadas en la memoria popular por m\u00e1s de tres siglos\u201d continuaron generando apetencias. La vida es oro y el oro es oro. Aparte de espa\u00f1oles, vinieron ingleses y norteamericanos. Hasta que los haitianos entraron en la lid. Pero, el negocio no funcion\u00f3. Boyer no logr\u00f3 su objetivo. Se proclam\u00f3 la independencia y Pedro Santana, desconfiando de una propuesta inglesa, le pas\u00f3 la papa caliente al Congreso quien tambi\u00e9n escurri\u00f3 el bulto. No hubo forma. Entretanto, la batea segu\u00eda en funci\u00f3n. Las mujeres pobres segu\u00edan \u201clavando arenas, lodos y cascajos en los r\u00edos y arroyos que explotaron los espa\u00f1oles varios siglos antes\u201d.<\/p>\n<p>En el siglo XIX la fiebre del oro alcanz\u00f3 su mejor momento. Las autoridades de turno estaban de acuerdo en dar las facilidades que fuesen necesarias y los gobiernos de la naciente Rep\u00fablica coincidieron todos en esta finalidad. Se descubrieron nuevas minas \u2013Haina, San Crist\u00f3bal, Santo Domingo, J\u00e1nico, San Jos\u00e9 de las Matas, Pedro Brand- y el general Lil\u00eds no se qued\u00f3 atr\u00e1s en otorgar concesiones para la explotaci\u00f3n, aunque no fue mucho lo que se logr\u00f3 durante ese periodo. Y entonces, lleg\u00f3 el Brigadier y mand\u00f3 a parar. <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/trujillo\">Trujillo<\/a> logr\u00f3, muy pronto, controlar todo el mercado del oro, el aluvional y el minero. Fue suyo entonces todo el oro del pa\u00eds. El <i>marine<\/i> norteamericano Charles McLaughlin, cuya hija se desposar\u00eda con el hermano del tirano, encabezar\u00eda la lista de aventureros y favorecidos que contribuyeron a que el Jefe acrecentara su fortuna con la explotaci\u00f3n del oro.<\/p>\n<p>Y, pasando etapas, vino Guzm\u00e1n (<i>\u201cya es nuestro todo el oro del pa\u00eds\u201d<\/i>) y las masas se lanzaron al malec\u00f3n capitalino a celebrar el suceso que result\u00f3, poco tiempo despu\u00e9s, en fiasco. Y sigui\u00f3 el oro creando discrepancias pol\u00edticas, debates monetaristas, controversias medi\u00e1ticas. Y la Rosario, y Placer Dome, y la Barrick. Pero, quinientos a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada del Almirante lo que siempre se ha mantenido igual, siglo tras siglo, es el lavado del oro en la batea. Frank Moya Pons, el historiador que nos cuenta toda esta historia, ha comprobado que se sigue extrayendo oro de r\u00edos y arroyos en Miches, Juncalito, en la Cordillera Central, en Haina. Los gambusinos contin\u00faan la tradici\u00f3n ind\u00edgena, y est\u00e1 activa, y sigue sirviendo a la sobrevivencia de muchas familias pobres. Sus precios no se miden en onzas troy sino en gramos, pero la comercializaci\u00f3n del metal se abre caminos todav\u00eda entre compradores locales y regionales. Las gambusinas siguen ah\u00ed, cinco siglos despu\u00e9s. Y usted no se ha enterado.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El oro en la historia dominicana<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"El oro en la historia dominicana\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/96x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/MRBN\/image_content_7796093_20170127193809.jpg\" alt=\"El oro en la historia dominicana\" width=\"96\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/96x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/MRBN\/image_content_7796093_20170127193809.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Frank Moya Pons<\/p>\n<p><i>[Academia Dominicana de la Historia, 2016. 414 p\u00e1gs. M\u00e1s ap\u00e9ndice<\/i>.]<\/p>\n<p>El relato documentado del precioso y codiciado metal desde los comienzos coloniales hasta las nuevas prospecciones. Desde el oro de los ta\u00ednos hasta el oro de Pueblo Viejo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Manual de Historia Dominicana<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Manual de Historia Dominicana\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/90x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/KRBH\/image_content_7796095_20170127193809.jpg\" alt=\"Manual de Historia Dominicana\" width=\"90\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/90x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/KRBH\/image_content_7796095_20170127193809.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Frank Moya Pons<\/p>\n<p><i>[Academia Dominicana de la Historia. Industrias Gr\u00e1ficas M. Pareja. Barcelona, 1977. 640 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>La m\u00e1s completa historia de nuestro pa\u00eds y el libro m\u00e1s reeditado de la bibliograf\u00eda dominicana, a cuarenta a\u00f1os de su primera edici\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Invasi\u00f3n y conquista de la Espa\u00f1ola<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Invasi\u00f3n y conquista de la Espa\u00f1ola\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/99x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/IRBQ\/image_content_7796097_20170127193809.jpg\" alt=\"Invasi\u00f3n y conquista de la Espa\u00f1ola\" width=\"99\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/99x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/IRBQ\/image_content_7796097_20170127193809.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Frank Moya Pons<\/p>\n<p><i>[Amigo del Hogar, 2012. 205 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>Estudio hist\u00f3rico sobre este importante periodo, desde el encuentro de Col\u00f3n con los ta\u00ednos hasta la extinci\u00f3n de la raza aborigen. El autor ofrece en esta obra los primeros detalles sobre la fiebre de oro y la econom\u00eda minera.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Historia de las Indias<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Historia de las Indias\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/86x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/GRBO\/image_content_7796099_20170127193809.jpg\" alt=\"Historia de las Indias\" width=\"86\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/86x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/GRBO\/image_content_7796099_20170127193809.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Fray Bartolom\u00e9 de las Casas<\/p>\n<p><i>[Ediciones del Continente, 1985. Tomo I: 519 p\u00e1gs. Tomo II: 611 p\u00e1gs. Tomo III: 525 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>La historia del descubrimiento y colonizaci\u00f3n, en unas cr\u00f3nicas que se internan en las arideces de un proceso donde el sacerdote dominico fue, primero, un buscador de oro, luego un encomendero, y finalmente el defensor de la raza aborigen por excelencia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Idea del valor de la isla Espa\u00f1ola<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"waslazy\" title=\"Idea del valor de la isla Espa\u00f1ola\" src=\"http:\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/100x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/HSBY\/image_content_7796101_20170127193809.jpg\" alt=\"Idea del valor de la isla Espa\u00f1ola\" width=\"100\" height=\"134\" data-original=\"\/documents\/10157\/0\/100x134\/0c0\/0d0\/none\/10904\/HSBY\/image_content_7796101_20170127193809.jpg\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Antonio S\u00e1nchez Valverde<\/p>\n<p>Anotaciones de: Emilio Rodr\u00edguez Demorizi<\/p>\n<p>Fray Cipriano de Utrera<\/p>\n<p><i>[Editora Nacional, 1971. 225 p\u00e1gs.]<\/i><\/p>\n<p>En la voz de Fray Cipriano de Utrera, esta obra constituye \u201cun regalo a la posteridad del recuento circunstanciado de hechos que constituyen\u201d el fondo peculiar hist\u00f3rico de su autor.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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