{"id":14064,"date":"2017-02-07T11:42:18","date_gmt":"2017-02-07T15:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=14064"},"modified":"2017-02-07T11:42:18","modified_gmt":"2017-02-07T15:42:18","slug":"negros-mulatos-santo-domingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/07\/negros-mulatos-santo-domingo\/","title":{"rendered":"Negros y Mulatos en Santo Domingo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 del Castillo (D. Libre, 16-7-16)<\/strong><\/p>\n<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda\" class=\"portlet\">\n<div class=\"portlet-content\">\n<div class=\" portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body\">\n<div class=\"last td-viewer full-access\">\n<div class=\"detalle-texto\">\n<div class=\"text\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El escritor e ilustrador Samuel Hazard, al arribar a Santo Domingo a principios de 1871 para unirse a la comisi\u00f3n de investigaci\u00f3n oficial de los <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/estados-unidos\">Estados Unidos <\/a>que indagaba sobre las condiciones para nuestra anexi\u00f3n a esa naci\u00f3n, anot\u00f3 en su bit\u00e1cora de viaje: \u201cLas primeras impresiones de una ciudad como <a href=\"http:\/\/localhost\/debateplural\/tag\/santo-domingo\">Santo Domingo<\/a> no pueden ser m\u00e1s extra\u00f1as&#8230; Desde el desembarco en el muelle&#8230; cada momento ofrece una visi\u00f3n nueva, interesante o divertida de la ciudad.<\/p>\n<p>Las paredes abigarradas contra las que toman el sol los sucios negros, las callejas estrechas con s\u00f3lidas casas cuyas inmensas puertas y espaciosas ventanas contrastan marcadamente con su altura, limitada a uno o dos pisos; los caballeros con su sombrero de ala ancha montados en caballos briosos, peque\u00f1os y musculosos que contrastan con los granujas polvorientos vestidos tan solo con una falda, que cargan a lomo de un burro inmensas balas de paja, todo ello y muchas otras cosas asombran al extranjero y le dan la impresi\u00f3n que ha cambiado la caracter\u00edstica limpieza, orden y precisi\u00f3n sajonas por las peculiaridades de la vida tropical en las colonias espa\u00f1olas.\u201d<\/p>\n<p>Aplicando su aguzado ojo observador, traza r\u00e1pidamente un cuadro panor\u00e1mico de lo que encuentra el viajero en \u201cesta ciudad otrora famosa por su magnificencia\u201d: \u201cGrupos de hombres y mujeres, la mayor\u00eda negros, est\u00e1n diseminados por el muelle y las peque\u00f1as plazas de la ciudad comadreando; singulares tiendas con mercanc\u00edas a\u00fan m\u00e1s extravagantes est\u00e1n completamente abiertas a la mirada del viandante, y en la plaza del mercado se advierten las mismas peculiaridades que en Puerto Plata, s\u00f3lo que en mayor escala. Sin embargo, donde quiera que vayas todo el mundo es jovial, cort\u00e9s y comunicativo, y los polvorientos \u2018majos\u2019, presidiendo monta\u00f1as de extra\u00f1os productos tropicales, ofrecen alegremente cualquier tipo de informaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Al siguiente d\u00eda de su llegada acudi\u00f3 a la sede del gobierno, siendo recibido por los se\u00f1ores Delmonte y Gautier, quienes lo introdujeron al presidente B\u00e1ez. Este exclam\u00f3: \u201cDebo hablarles a todos en espa\u00f1ol, pues era demasiado dif\u00edcil para \u00e9l hablar en ingl\u00e9s y el se\u00f1or Gautier no lo comprend\u00eda, y as\u00ed nos entenderemos como una familia\u201d. Hazard perfila al mandatario. \u201cEl presidente B\u00e1ez es un hombre elegante y agradable, de mediana estatura y buena apariencia. Tiene cincuenta y siete a\u00f1os justos, y en ning\u00fan caso se le podr\u00eda tomar por otra cosa que por espa\u00f1ol si no fuera por su cabello, cuando gira la cabeza, presenta una cierta semejanza con el pelo caracter\u00edstico de los africanos. Habla el franc\u00e9s tan bien como el espa\u00f1ol, pero el ingl\u00e9s s\u00f3lo tolerablemente. Parece completamente franco. Con su aire sencillo y sus maneras de consumado hombre de mundo\u201d. Para \u00e9l era \u201cun hombre honrado a carta cabal\u201d, agregando que \u00e9sta \u201cparece ser la impresi\u00f3n general\u201d. El libro de Hazard trae una plumilla de B\u00e1ez con su pelo engrifado, indicando que \u201clos retratos que han circulado represent\u00e1ndolo como negro son completamente falsos\u201d.<\/p>\n<p>De los ministros Gautier (Manuel Mar\u00eda, 1830-97) y Delmonte (F\u00e9lix Mar\u00eda, 1819-99), el autor hace sus apuntaciones. El primero, \u201cde unos cuarenta a\u00f1os, tirando a calvo y con un ralo cabello negro, bajo, de penetrantes ojos negros y una amplia frente que denota inteligencia\u201d, cuya cabeza semeja los retratos \u201cdel Napole\u00f3n de los primeros tiempos\u201d. No hablaba ingl\u00e9s y luc\u00eda reticente. Delmonte \u201ces un hombre enjuto de talla media, de gestos r\u00e1pidos y nerviosos, que habla ingl\u00e9s casi a la perfecci\u00f3n. Tiene maneras muy cordiales y parece honesto\u201d. Hazard opina favorable sobre el gabinete de B\u00e1ez, pese a la predisposici\u00f3n debida a los art\u00edculos negativos en la prensa norteamericana.<\/p>\n<p>Los registros de este viajero sobre la ciudad son meritorios. Observa su construcci\u00f3n \u201csobre una s\u00f3lida formaci\u00f3n caliza que se inclina ligeramente en direcci\u00f3n al r\u00edo, lo que facilita el desag\u00fce pero parece limitar el abasto de agua\u201d. Este proven\u00eda de cisternas que aprovechaban el agua lluvia canalizada desde los techos. Las construcciones m\u00e1s s\u00f3lidas eran de piedra o de mamposter\u00eda, una mezcla de materiales similar a la empleada en Cuba. Excepto las iglesias \u2013destac\u00e1ndose la Catedral- y algunas sedes p\u00fablicas, pocas edificaciones luc\u00edan imponentes, \u201caunque su estilo, t\u00edpico de Hispanoam\u00e9rica, impresiona al principio al reci\u00e9n llegado por las galer\u00edas porticadas soportadas por s\u00f3lidos pilares\u201d.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 muy reducido el comercio -tan s\u00f3lo \u201cdos almacenes importantes con surtidos de mercanc\u00edas generales\u201d. Le pareci\u00f3 rid\u00edculo, conforme al patr\u00f3n anglosaj\u00f3n, el modo de compraventa en base al regateo de precio. La principal actividad portuaria, el \u201cembarque de caoba, tintes y maderas finas\u201d, as\u00ed como el cuero de los reba\u00f1os del Seybo. Vio en la ribera oriental lugar m\u00e1s adecuado para la erecci\u00f3n de \u201clos muelles propios de una ciudad importante\u201d. Adelant\u00f3 que la principal\u00eda le ser\u00eda disputada por Santiago, \u201cque situada en el centro de la isla y rodeada de un territorio fertil\u00edsimo, ser\u00e1, con la ayuda del ferrocarril que la enlazar\u00e1 con todos los puertos del litoral, como una segunda Chicago que asumir\u00e1 el control del pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Visit\u00f3 la aldea de Pajarito (Villa Duarte) en la margen oriental del Ozama y all\u00ed hall\u00f3 un peculiar modelo escolar. \u201cSimplemente una choza techada con ca\u00f1as y con el suelo de tierra en la que se hallaban sentados en taburetes cierto n\u00famero de ni\u00f1os de ambos sexos y de todos los colores. Me sorprendi\u00f3 ver junto a cada alumno un gallo de pelea atado a una especie de percha; al pedir una explicaci\u00f3n de ello a los ni\u00f1os, ellos me respondieron: \u2018Oh, son del maestro, que los hace pelear el domingo\u2019. Este funcionario no estaba entonces en la escuela, pero lo encontr\u00e9 despu\u00e9s: era un inteligente hombre de color al que divirti\u00f3 mucho mi sorpresa ante aquellos nuevos m\u00e9todos pedag\u00f3gicos, que explic\u00f3 encogi\u00e9ndose de hombros y con la observaci\u00f3n: \u2018cosas de Santo Domingo\u2019.\u201d<\/p>\n<p>Maravillado por la Catedral, en conversaci\u00f3n con el vicario general, supo que \u00e9ste no se inclinaba por la anexi\u00f3n a EEUU, debido al monopolio de la fe cat\u00f3lica. De concretarse, tendr\u00eda \u201cque tolerar a las otras\u201d filiaciones religiosas. Visit\u00f3 las ruinas del Alc\u00e1zar de Diego Col\u00f3n, la Fortaleza, la villa de San Carlos con su iglesia colonial y modestas viviendas. Realiz\u00f3 grabado del monasterio de San Francisco, hoy en \u201ccapilla ardiente\u201d bajo la devoradora impronta \u201cmodernizadora\u201d que lo califica de \u201cruinas fantasmales\u201d.<\/p>\n<p>Quiso Hazard empaparse del esp\u00edritu de sociabilidad local. Qu\u00e9 mejor opci\u00f3n que asistir a una lidia de gallos dominical a prima tarde. \u201cEl lugar estaba atestado y el re\u00f1idero era tan solo una peque\u00f1a plaza o c\u00edrculo de unos cincuenta pies de radio\u201d. Al subir a la grada alta, Dami\u00e1n B\u00e1ez, hermano del presidente, le ofreci\u00f3 asientos en platea, oferta declinada. Compar\u00f3 la ri\u00f1a gall\u00edstica \u2013\u201cpresentes representantes del Gobierno como patrocinadores\u201d- con el boxeo y las peleas de perros en NYC. Agot\u00f3 su curiosidad con una sola pelea, ya \u201cque el griter\u00edo del p\u00fablico, que en su excitaci\u00f3n apostaba a gritos, era ensordecedor\u201d.<\/p>\n<p>Le toc\u00f3 el primer d\u00eda de Carnaval. \u201cDurante toda la tarde las calles estaban llenas de m\u00e1scaras y alborotadores, a los que en esta temporada se les concede mucha libertad\u201d. Con todo, durante los dos o tres d\u00edas de celebraciones, no se produjo desorden alguno.<\/p>\n<p>Al visitar los muelles, entre el Pozo de Col\u00f3n y las murallas, encontr\u00f3 Hazard gran cantidad de guayac\u00e1n, fustete, \u00e9bano, palo de hierro y caoba, junto a maderas tint\u00f3reas, \u201cque se pesaban en grandes b\u00e1sculas\u201d antes del embarque. \u201cTodo el muelle presentaba un aspecto bullicioso y singular, con el fondo de cantinas de madera en las que los trabajadores reparan sus fuerzas con \u2018sancochos\u2019 (un guiso), ron barato, bollos, etc.; el final del muelle est\u00e1 dedicado a la venta al por mayor de frutas y hortalizas\u201d.<\/p>\n<p>Los estibadores y jornaleros, bajo un ardiente sol, se esforzaban en sus labores. Firmas extranjeras pagaban sus salarios y no escaseaba la mano de obra. Mientras, los campesinos de tierra adentro, bajaban el r\u00edo en sus cayucos o canoas construidas en enormes \u00e1rboles enteros propulsados por sus ocupantes, cargados con \u201cunos doscientos pl\u00e1tanos, que quiz\u00e1s no se paguen a m\u00e1s de treinta o cuarenta centavos la centena; o tal vez el \u2018canotero\u2019 lleve un cargamento m\u00e1s valioso, como dos o tres pedazos de caoba cuyo volumen medio es de seis pies c\u00fabicos y cuyo precio por unidad no excede aqu\u00ed de 8 o 10 d\u00f3lares\u201d. Parte del equipaje eran las petacas de carb\u00f3n vegetal.<\/p>\n<p>Nuestro visitante repar\u00f3 en que \u201clargos a\u00f1os de desgracias y revoluciones\u201d nos hab\u00edan empobrecido, apagando las iniciativas de capitalistas que podr\u00edan aprovechar las ventajas naturales del pa\u00eds para invertir. Desalentados por la inseguridad ante \u201cla falta de confianza en el poder del Gobierno para resistir las maquinaciones y asechanzas de un tropel de vagabundos pol\u00edticos&#8230; preparados para levantarse en armas a la menor ocasi\u00f3n\u201d. Resultando de ello \u201cla pobreza de todas las clases\u201d. De ah\u00ed que las clases altas \u201cmanifiesten un sentimiento de reserva frente a los extranjeros que no responden a sus deseos ni tradiciones\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1xime ante aquellos que, como Samuel Hazard, entend\u00edan que al entrar su comitiva a la ciudad por la rada del puerto del Ozama y cruzar la Puerta de San Diego, el centinela deb\u00eda responder la contrase\u00f1a con la siguiente consigna: \u201cAqu\u00ed llega el esp\u00edritu de las instituciones americanas para traer la paz y la cooperaci\u00f3n, el progreso, la cultura y la prosperidad a esta tierra hermosa pero empobrecida, despoblada y devastada\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"p_p_id_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e4bda62b756f483db3b3023cbc47bde7_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end article-topics-portlet detalle-metadatos\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 del Castillo (D. 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