{"id":14117,"date":"2017-02-08T12:10:28","date_gmt":"2017-02-08T16:10:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=14117"},"modified":"2017-02-08T12:10:28","modified_gmt":"2017-02-08T16:10:28","slug":"memoria-la-izquierda-republica-dominicana-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/08\/memoria-la-izquierda-republica-dominicana-viii\/","title":{"rendered":"Haciendo memoria sobre la izquierda en Rep\u00fablica Dominicana (VIII)"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\">Manolo: revolucionario a carta cabal<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre, 7-12-13)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz hab\u00eda llegado ese mediod\u00eda del 14 de junio de 1962 a la ciudad capital formando parte de una nutrida delegaci\u00f3n de catorcistas cibae\u00f1os que arribaban entusiasmados a la c\u00e9ntrica calle El Conde para participar en la primera gran manifestaci\u00f3n de la Agrupaci\u00f3n Pol\u00edtica 14 de junio.<\/p>\n<p>El era uno de los cuadros m\u00e1s activos de la nueva corriente pol\u00edtica que comenzaba a sacudir los estamentos conservadores y tradicionales de una sociedad cerrada a\u00fan a las utop\u00edas y que solo celebraba la osad\u00eda de los \"revolucionarios\" en la medida en que sus principios serv\u00edan para dar colorido a un paisaje pol\u00edtico predemocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Los catorcistas hab\u00edan estado activos durante todo el proceso de destrujillizaci\u00f3n inmediata que sigui\u00f3 a la muerte del tirano. Ellos hab\u00edan hecho los aportes m\u00e1s valientes, porque los s\u00edmbolos principales de su estandarte doctrinario y pol\u00edtico hab\u00edan ca\u00eddo en las monta\u00f1as de Constanza o en los predios de Maim\u00f3n y Estero Hondo, hab\u00edan sido hechos prisioneros y sufrido horrores en las erg\u00e1stulas trujillistas, hab\u00edan soportado el flagelo de la intimidaci\u00f3n en los d\u00edas tenebrosos que marcaron el final abrupto de la dictadura.<\/p>\n<p>Los catorcistas tra\u00edan un semblante de sacrificio y pureza que las dem\u00e1s organizaciones pol\u00edticas no pod\u00edan exhibir con tanta transparencia y vigor, aun aquellos que proven\u00edan de un exilio en muchos casos plagado de sospechas y ruindades. Ellos tambi\u00e9n acunaban sus odios m\u00e1s fecundos y sus radicalismos m\u00e1s tenaces, porque ven\u00edan de padecer los rigores de la persecuci\u00f3n y el duelo en una medida que otros no pod\u00edan comprender ni sufrir.<\/p>\n<p>Manolo Tav\u00e1rez Justo estaba presidiendo, con una estela diamantina de honestidad ideol\u00f3gica y de firmeza patri\u00f3tica, los signos de aquellas jornadas de proclamas de emancipaci\u00f3n y de condena necesaria. Otros, convencidos de la oportunidad pol\u00edtica que se les presentaba de cara al futuro, o desde\u00f1osos de nuevos sacrificios, miraban con recelo aquel af\u00e1n puritano de enmendar los entuertos de una era que buscaban sepultar en el olvido antes de que fuese demasiado tarde.<\/p>\n<p>Manolo era un l\u00edder de carisma arrollador, de personalidad impactante, que parec\u00eda destinado a no dejar espacios a la mentira, al doblez y a la imposici\u00f3n de un nuevo estadio de ignominias y bastard\u00edas. No era un pol\u00edtico, era un combatiente. No era un dirigente para f\u00f3rmulas tibias, sino un l\u00edder destinado a agarrar al toro por los cuernos y hacer crecer en las plazas el gusto de las masas por una nueva actitud de lucha y una nueva y excitante voluntad redentora.<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz hab\u00eda venido desde el Cibao convencido de que la \"verdad\" de Manolo era la que iba m\u00e1s en consonancia con su esp\u00edritu de lucha contra una voluntad pol\u00edtica que todav\u00eda no daba indicios de desear la superaci\u00f3n de aquella situaci\u00f3n de incertidumbre planificada con que se buscaba empa\u00f1ar -y empe\u00f1ar tal vez- el prop\u00f3sito com\u00fan de establecer una democracia real en un pa\u00eds aturdido a\u00fan por la emboscada de silencio y crueldad que se dise\u00f1\u00f3 durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os para detener sus esperanzas dormidas.<\/p>\n<p>Aquel 14 de junio de 1962, los catorcistas iban a celebrar por primera vez en grande la efem\u00e9ride que le otorgaba un aire m\u00edtico a sus desvelos pol\u00edticos: la expedici\u00f3n guerrillera del 14 de junio de 1959. El a\u00f1o anterior, todav\u00eda los sicarios de un r\u00e9gimen en desbandada estaban comandando las sombras de una naci\u00f3n postrada por un luto llamado a transformarse en fiesta unos cinco meses m\u00e1s tarde. Esta era, pues, la primera oportunidad para recordar el sacrificio de aquellos valientes que hab\u00edan llegado a las lomas de Constanza \"enamorados de un puro ideal\" para sembrar una semilla de libertad que hab\u00eda florecido plenamente y que tres a\u00f1os despu\u00e9s se consagraba en aquella tarde de cielo nublado que se habr\u00eda de convertir en lluvia incesante pocas horas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz ignoraba, sin embargo, en el momento que buscaba ubicaci\u00f3n en el parque Independencia, justo frente al Baluarte que guardaba los restos de los fundadores de la nacionalidad dominicana, que a esas horas ya el germen de la divisi\u00f3n amenazaba con destruir el instrumento pol\u00edtico que se hab\u00eda dado con el fin de asumir la responsabilidad de una lucha que vislumbraba firme y aut\u00e9ntica. El 14 de junio hab\u00eda sufrido ya su primer desgarramiento, cuando algunos dirigentes optaron por enrolarse en la Uni\u00f3n C\u00edvica Nacional, pero en toda la agrupaci\u00f3n, desde sus cuadros m\u00e1s altos hasta los que -como Jorge D\u00edaz- eran cuadros menores, aunque de intensa vocaci\u00f3n de servicio a la causa pol\u00edtica que enarbolaba la entidad, se entend\u00eda que los renunciantes eran, en verdad \"c\u00edvicos\" que en un momento de unidad patri\u00f3tica hab\u00edan cerrado filas al lado del esposo de Minerva Mirabal, heredero de su heroicidad sin mancillas. Ellos, por tanto, no parec\u00edan importar. Manolo estaba inc\u00f3lume sobre una cima de respetabilidad y verg\u00fcenza, presidiendo una nueva era de batallas sin fin contra la mentira. Por eso cuando su figura, casi mesi\u00e1nica para aquella multitud vibrante presente en el parque Independencia, se asom\u00f3 a la tribuna, Jorge D\u00edaz aplaudi\u00f3 sin cesar mientras gritaba enardecido: \"\u00a1Revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", y Manolo levantaba las manos para saludar a sus fieles, \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", y las manos de los manifestantes se un\u00edan alegres, \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", y el esp\u00edritu de la plaza cubana donde cada 26 de julio desde 1959 se recordaba la gesta fidelista, \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", se trasladaba con todos sus matices verdeolivo, \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", hasta aquella plaza dominicana donde centenares de hombres y mujeres cre\u00edan posible repetir la haza\u00f1a victoriosa de La Habana febril del primero de enero de 1959, \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\".<\/p>\n<p>Y Jorge D\u00edaz estaba all\u00ed siendo testigo de aquel hist\u00f3rico momento cuando Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas y Medardo Germ\u00e1n, sobrevivientes de la expedici\u00f3n del 14 de junio, arribaban a la tribuna para saludar a la muchedumbre. Y en medio del vocer\u00edo y la emoci\u00f3n parec\u00eda ver abiertas todas las compuertas de la libertad entre aquellos herederos naturales del hero\u00edsmo que hab\u00edan aportado la valent\u00eda de tres mujeres constitu\u00eddas en soles de las nuevas hornadas, que hab\u00edan llevado al holocausto a ciento veinticinco m\u00e1rtires, entregado a la tortura a decenas de hombres que, en medio de aquella multitud, entremezclados con los gritos y las proclamas, pod\u00edan exhibir sus cuerpos quemados por los bastones el\u00e9ctricos o manchados por los moretones que quedar\u00edan como huellas eternas de un dolor calcinante, del mismo modo que los jud\u00edos de Auschwitz llevaban las marcas de sus suplicios en sus pieles aherrojadas.<\/p>\n<p>Los aut\u00e9nticos s\u00edmbolos de la lucha antitrujillista estaban all\u00ed. No estaban en la di\u00e1spora que ahora vacilaba en busca de espacios y liderazgos. No se encontraba en el ostracismo coagulado cuyos efectos psicol\u00f3gicos iban comenzando a transformar los esp\u00edritus de hombres marcados, irremediablemente, por la insignia del juego pol\u00edtico. No estaba en la resistencia viril que ahora parec\u00eda dispuesta a reclamar las honras de apellidos hundidos por la voracidad trujillista. Estaba all\u00ed, en aquella plaza de titanes del martirio, del dolor real, de la muerte f\u00edsica que rond\u00f3 viviendas y caminos, del golpe brutal, de la denuncia despiadada, de la toma de conciencia que tambi\u00e9n fue toma de armas en las monta\u00f1as, de la sangre esparcida sobre muros y recodos de una patria dolorida, de los pu\u00f1os cerrados por la opresi\u00f3n y la mordaza.<\/p>\n<p>La suma de todos esos dolores y martirios hab\u00eda llevado a la radicalizaci\u00f3n. Era casi imposible reducir la estatura de aquella efem\u00e9ride de luto y sangre. Era virtualmente il\u00f3gico detener aquel proceso de liberaci\u00f3n. La radicalizaci\u00f3n era un haber necesario y un cauce posible por donde echar a andar los objetivos revolucionarios que aquella masa incandescente, aquella muchedumbre exaltada hasta el paroxismo, estaba exigiendo a todo pulm\u00f3n mientras la lluvia ca\u00eda inmisericorde, sin poder silenciar el coro vibrante de sus proclamas.<\/p>\n<p>Algunos ya, a esa hora, hab\u00edan negado su respaldo a la corriente revolucionaria que clamaba por una actitud m\u00e1s firme contra el estado de cosas posible -y pasible- de desviaci\u00f3n hacia metas que no eran las acordadas y las reclamadas una vez decapitada la tiran\u00eda. El germen de la divisi\u00f3n estaba aposent\u00e1ndose sobre los cuadros mejores de una organizaci\u00f3n pol\u00edtica joven. Pol\u00edticamente joven, porque sus dirigentes no hab\u00edan sido formados en el ejercicio sin entra\u00f1as de la pol\u00edtica. J\u00f3venes por edad cronol\u00f3gica y por edad pol\u00edtica, cuyo \u00fanico centro de gravitaci\u00f3n era la utop\u00eda que apenas comenzaba a ser alimentada. La utop\u00eda de la liberaci\u00f3n pura, que las aspiraciones ruines en camino y las divisiones partidarias en auge en otras entidades establecidas -Uni\u00f3n C\u00edvica y PRD- parec\u00edan destinar a la imposibilidad.<\/p>\n<p>Incluso esa tarde, en plena tribuna, ya la divisi\u00f3n estaba sentando sus reales, sin que la multitud sospechase siquiera lo que ya era una realidad fat\u00eddica en el seno de una de las colectividades de mayor futuro pol\u00edtico en el momento. Todos simpatizaban con la revoluci\u00f3n cubana. Sus insignias eran las suyas. Sus proclamas buscaban imitarlas. Sus destellos de proyecci\u00f3n se inclinaban a reivindicarlas. Unos, sin embargo, entend\u00edan el proceso cubano como \u00fanico, no asimilable en nuestros ductos hist\u00f3ricos. Otros, procuraban acomodar sus signos vitales a la proclama de redenci\u00f3n que atesoraban Manolo y el 1J4. En otras palabras, mientras algunos reclamaban moderaci\u00f3n y realismo, otros clamaban por revoluci\u00f3n a cualquier coste. Mientras algunos pocos intentaban ordenar una v\u00eda democr\u00e1tica hacia la conquista del poder pol\u00edtico, otros, en mayor\u00eda, bland\u00edan la espada de la insurrecci\u00f3n necesaria y la violencia posible. Los pocos esperaban hacer conciencia de sus propuestas a los dem\u00e1s. Los muchos arreciaban sus consignas y establec\u00edan sumariamente sus preceptos. Los que constitu\u00edan minor\u00eda ve\u00edan desvanecer sus ideales democr\u00e1ticos. Los que estaban en mayor\u00eda eliminaban a los contrarios con firmeza de objetivos y radical actitud de compromiso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz no entendi\u00f3 muy bien a Manolo cuando en aquella gran manifestaci\u00f3n en el antiguo Parque Independencia del 14 de junio de 1962, proclam\u00f3:<\/p>\n<p>\"Oiganlo bien los se\u00f1ores de la reacci\u00f3n, \u00f3iganlo enemigos del pueblo, enemigos del progreso, si los bienes del pueblo son sustra\u00eddos a ese pueblo y entregados a los enemigos y sigue en vigencia y se pone en pr\u00e1ctica la ley de emergencia, y se pretende en consecuencia golpear en esa forma al pueblo y a sus organizaciones m\u00e1s honestas, identificadas con la lucha del pueblo, el 14 de junio sabe muy bien donde est\u00e1n las escarpadas monta\u00f1as de Quisqueya\".<\/p>\n<p>Pero, Jorge D\u00edaz aplaudi\u00f3 a rabiar, se hizo uno con el coro multitudinario que reclamaba \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\", y se detuvo de pronto, como hizo la multitud a pedido del orador, para escuchar a Manolo recalcar:<\/p>\n<p>\"Oiganlo bien, se\u00f1ores de la reacci\u00f3n, si imposibilitan la lucha pac\u00edfica del pueblo, el 14 de junio sabe muy bien donde est\u00e1n las escarpadas monta\u00f1as de Quisqueya\" (el grito herido de la multitud hace inaudible aqu\u00ed las palabras de Manolo) \"y a ellas\" (sigue la muchedumbre fren\u00e9tica, lanzada en vilo a los brazos de la redenci\u00f3n proclamada) \"y a ellas iremos, siguiendo el ejemplo y para realizar la obra de los h\u00e9roes de junio de 1959, y en ellas mantendremos encendida la antorcha de la libertad, de la justicia, el esp\u00edritu de la revoluci\u00f3n, porque no nos quedar\u00e1 entonces otra alternativa que la de libertad o muerte\".<\/p>\n<p>La multitud viol\u00f3 entonces los par\u00e1metros del orden y la ecuanimidad. La exaltaci\u00f3n era un\u00e1nime. Manolo caminaba como un corcel brioso hacia los campos minados de la lucha guerrillera, pero se colocaba primero en los brazos de las proclamas redentoras, y empezaba a batir palmas junto a la muchedumbre que, en lo adelante, lo llevar\u00eda en andas hasta el martirio y el olvido. La plaza Independencia rug\u00eda, mientras la noche ca\u00eda sobre su dominio de \u00e9xtasis.<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz vio a Manolo descender de la tribuna empapado de sudor y llanto. Tal vez lo vio igualmente, en ese justo momento, ascender a la inmortalidad, pero no quiso decirlo. Lo que vio realmente fue a un hombre agigantarse sobre los meandros de la historia y acogerse sol\u00edcito a los caprichos ideol\u00f3gicos de una jornada incomprensible para los que no la vivieron y exultaron. Jorge D\u00edaz supo entonces que en ese preciso instante, mientras la gente volv\u00eda a sus veh\u00edculos para regresar a sus comarcas, o tomaba los caminos de la esperanza para regresar a sus sue\u00f1os, se estaba comenzando a escribir un nuevo cap\u00edtulo en la historia pol\u00edtica del pa\u00eds. No pod\u00eda determinar c\u00f3mo se escrib\u00eda y cu\u00e1les ser\u00edan sus alcances, pero conoc\u00eda perfectamente que all\u00ed algo nuevo y gravitante se estaba inscribiendo en los anales de luz y sombras de una era difusa y confusa.<\/p>\n<p>Cuando, justo un a\u00f1o despu\u00e9s de aquella experiencia inolvidable, Jorge D\u00edaz volvi\u00f3 al parque Independencia el 14 de junio de 1963 para escuchar a Manolo reiterar el compromiso de la efem\u00e9ride anterior, muchos de los que formaban parte de la delegaci\u00f3n que vino junto a \u00e9l desde los pueblos del Cibao en 1962 ya no le acompa\u00f1aban. Pero \u00e9l permanec\u00eda invariable y firme en sus ideales revolucionarios y sab\u00eda a ciencia cierta que Manolo se jugaba un destino que \u00e9l deseaba compartir.<\/p>\n<p>Para entonces, ya la decisi\u00f3n estaba tomada. Tony Raful describe aquel momento, en su brillante cr\u00f3nica sobre el Movimiento 14 de junio, de esta manera: \"El pueblo presente esa tarde a las dos, cubr\u00eda todo el espacio frontal del Baluarte del Conde, los espacios laterales, hasta llegar a la calle Mercedes frente al local del Partido Revolucionario Social Cristiano, y del otro lado hasta la Padre Billini y la calle Pina. Millares de j\u00f3venes aleda\u00f1os, arriba de la copa de los \u00e1rboles\". La multitud hab\u00eda crecido con respecto al a\u00f1o anterior. Juan Bosch gobernaba y los c\u00edvicos hab\u00edan sido echados del panorama del poder.<\/p>\n<p>Aunque hab\u00eda una brisa fresca de democracia, hab\u00eda tambi\u00e9n un viento soterrado de sospecha y miedo. Manolo estaba \u00e9l mismo alentando desde la tribuna el grito de \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\". Ahora daba la impresi\u00f3n de que intentaba parecerse m\u00e1s a Fidel Castro: estilo de dicci\u00f3n, ropaje mesi\u00e1nico, tintes identificatorios en el vestir, traje verdeolivo, j\u00f3venes vibrantes rodeando su estela, y una plaza rugiendo \"\u00a1revoluci\u00f3n, revoluci\u00f3n!\". Era un enclave propio para el delirio. Y el \"Patria o muerte\" flotando sobre la multitud delirante en el esp\u00edritu que trasvasa el objetivo del mismo ideal fidelista en el eslogan de \"Libertad o muerte\", Y las monta\u00f1as de Quisqueya, escabrosas y silentes, esperando la inmolaci\u00f3n para sujetar a la Historia por sus aletas alucinadas.<\/p>\n<p>Manolo estaba condenando al gobierno de Juan Bosch por su actitud, que defini\u00f3 \"demag\u00f3gica\", al negarse a facilitar la radiotelevisora estatal para transmitir el acto, e incluso por negarse a conceder permiso a las estaciones privadas para que difundieran por sus ondas el discurso del l\u00edder del 14 de junio. Manolo husmeaba la trampa. Y la trama. Mientras Bosch sufr\u00eda ya la imputaci\u00f3n de \"comunista\", a escasos cuatro meses de su gobierno, Manolo lo laceraba por el otro costado acus\u00e1ndole de propiciar una pol\u00edtica \"al servicio de los intereses de los sectores y clases reaccionarias del pa\u00eds\".<\/p>\n<p>Manolo estaba ya plenamente consustanciado con la ret\u00f3rica fidelista. Desde sus labios brotaban reiterados los vocablos \"imperialismo\", \"reacci\u00f3n\", \"colonialismo\", \"liberaci\u00f3n\". El sector proguerrillero que un a\u00f1o antes hab\u00eda recibido en un momento de divisi\u00f3n el espaldarazo de Manolo cuando record\u00f3 la presencia de \"las escarpadas monta\u00f1as de Quisqueya\", estaba en su momento de apogeo y control de la maquinaria pol\u00edtica del 14 de junio.<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz se encontraba entre aquellos que cerraban filas con la l\u00ednea que Manolo esa tarde del 14 de junio de 1963, a cuatro a\u00f1os de la epopeya guerrillera contra la dictadura, llamaba \"vigilante\". Algunos hab\u00edan retrocedido. Otros se hab\u00edan guarecido en el silencio y la oquedad. Tem\u00edan por igual dejar las filas de un estamento partidario que identificaba su propio discurrir personal y pol\u00edtico, y respaldar con su militancia un ideal que ya estaba lejos de ser justamente el que hab\u00eda iluminado el hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Pero, Jorge D\u00edaz estaba all\u00ed, imbuido de la nueva doctrina, alimentando su esp\u00edritu combativo, aguardando las l\u00edneas maestras que le conducir\u00edan a la gloria de ver redimida la patria de sus sue\u00f1os y pesadillas.<\/p>\n<p>Manolo, esa tarde, frente a sus conmilitones, frente a dirigentes del exilio haitiano presentes en la manifestaci\u00f3n, frente al l\u00edder independentista puertorrique\u00f1o Juan Mari Bras que le acompa\u00f1aba en la tribuna, frente a los sobrevivientes de la acci\u00f3n guerrillera del 14 de junio de 1959, y frente a las treinta o cuarenta mil personas que le vitoreaban con sus consignas, no repiti\u00f3 su proclama proguerrillera del a\u00f1o anterior. Pero la dej\u00f3 entrever. Mientras en ese mismo lugar donde ahora se encontraba liderando las nuevas rutas de las luchas libertarias, Viriato A. Fiallo hizo un juramento solemne que no cumpli\u00f3, de no convertir su organizaci\u00f3n patri\u00f3tica en un partido pol\u00edtico, Manolo Tav\u00e1rez Justo estaba haciendo un juramento igual de solemne ante el Altar de la Patria y ante la historia -porque as\u00ed lo dijo entonces- de que su lucha no cesar\u00eda \"hasta convertir en una luminosa realidad los ideales de la Revoluci\u00f3n de la Liberaci\u00f3n Nacional\u2026aunque para ello sea necesario que cada uno de nosotros tenga que morir todos los d\u00edas en la cruz del sacrificio\".<\/p>\n<p>A esa hora ya Jorge D\u00edaz y todos los catorcistas presentes sab\u00edan a qu\u00e9 se refer\u00eda Manolo. A esa hora ya muchos estaban conociendo de armas y de t\u00e1cticas guerrilleras. A esa hora ya muchos llevaban bajo sus brazos los libros clave del marxismo secular y cubanizado.<\/p>\n<p>A esa hora de la jornada hist\u00f3rica y de la noche que cerraba la nueva demostraci\u00f3n de fuerza del 14 de junio, Jorge D\u00edaz sab\u00eda que la batalla por la democracia real no hab\u00eda cesado y que la historia estaba a punto de comenzar a reclamarle su postura decidida frente al nuevo compromiso.<\/p>\n<p>Manolo estaba ya plenamente consustanciado<\/p>\n<p>con la ret\u00f3rica fidelista. Desde sus labios<\/p>\n<p>brotaban reiterados los vocablos \"imperialismo\",<\/p>\n<p>\"reacci\u00f3n\", \"colonialismo\", \"liberaci\u00f3n\".<\/p>\n<p>El sector proguerrillero que un a\u00f1o antes<\/p>\n<p>hab\u00eda recibido en un momento de divisi\u00f3n<\/p>\n<p>el espaldarazo de Manolo cuando record\u00f3<\/p>\n<p>la presencia de \"las escarpadas monta\u00f1as<\/p>\n<p>de Quisqueya\", estaba en su momento<\/p>\n<p>de apogeo y control de la maquinaria<\/p>\n<p>pol\u00edtica del 14 de junio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p>La severa actitud cr\u00edtica de Manolo Tav\u00e1rez Justo contra Juan Bosch y su gobierno variar\u00eda bruscamente apenas justo un mes despu\u00e9s de la gran manifestaci\u00f3n en el Baluarte del Conde del 14 de junio de 1963.<\/p>\n<p>El l\u00edder catorcista tuvo tiempo para comprobar que Bosch manejaba maniatado las riendas del poder y que sobre su gobierno se cern\u00eda lentamente la sombra de la conjura. Entre perrede\u00edstas y catorcistas, sin embargo, no parec\u00edan existir posibilidades de di\u00e1logo para enfrentar la trama golpista. Una unidad vigorosa en aquel momento entre ambas fuerzas pol\u00edticas hubiese podido quiz\u00e1s abortar la estrategia elaborada por los prohijadores del golpe. Pero, los perrede\u00edstas no ten\u00edan entonces vocaci\u00f3n para defender su propio gobierno, entre ellos el comej\u00e9n de la divisi\u00f3n avanzaba velozmente y los catorcistas llegaban tarde, despu\u00e9s de meses de cr\u00edtica \"vigilante\" contra el gobierno boschista, al puesto de defensa de la constitucionalidad.<\/p>\n<p>Manolo, por la colaboraci\u00f3n de un militante de su organizaci\u00f3n que era t\u00e9cnico de la Compa\u00f1\u00eda de Tel\u00e9fonos, ten\u00eda intervenido el tel\u00e9fono del presidente Bosch y, gracias a ello, supo horas antes del golpe de la inminencia del mismo y de la imposibilidad de Bosch de detener la penosa acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando poco menos de un mes despu\u00e9s del golpe, el Triunvirato tomaba la decisi\u00f3n de declarar ilegal a la Agrupaci\u00f3n Pol\u00edtica 14 de junio, ordenando el saqueo de sus locales por tropas militares, Jorge D\u00edaz y los millares de militantes y simpatizantes de la organizaci\u00f3n catorcista, sab\u00edan que hab\u00eda llegado la hora de cumplir el juramento solemne pronunciado frente a los restos venerandos de los Padres de la Patria aquel memorable 14 de junio de 1963, y el anterior compromiso asumido el 14 de junio de 1962, ambas proclamas de las que Jorge D\u00edaz era testigo compromisario, de acudir a las \"escarpadas monta\u00f1as de Quisqueya\" cuando las fuerzas de la reacci\u00f3n violentasen los designios del pueblo.<\/p>\n<p>Cuando el licenciado Emilio de los Santos, el doctor Ram\u00f3n Tapia Espinal y el ingeniero Manuel Enrique Tavares Espaillat (viejo amigo de Manolo) se juramentan como miembros del nuevo colegio director de la administraci\u00f3n p\u00fablica, horas despu\u00e9s de consumado el golpe, y con Bosch todav\u00eda guardado en una de las oficinas de Palacio, Manolo Tav\u00e1rez estaba buscando asilo en la embajada de M\u00e9xico, mientras sus m\u00e1s cercanos seguidores lo instaban a salir para presidir la hora de la resistencia.<\/p>\n<p>As\u00ed se hizo, en efecto. Manolo sali\u00f3 de la legaci\u00f3n diplom\u00e1tica un mes despu\u00e9s de su virtual aislamiento, para proceder a hacer realidad su compromiso guerrillero. Nunca fueron m\u00e1s abruptas, oscuras y enga\u00f1osas \"las escarpadas monta\u00f1as de Quisqueya\". En alg\u00fan momento, Manolo vacil\u00f3. Vacilaron tambi\u00e9n compa\u00f1eros suyos que hab\u00edan estado favoreciendo por m\u00e1s de un a\u00f1o la emulaci\u00f3n del sacrificio de los hombres del 14 de junio de 1959, y tal vez tambi\u00e9n de los hombres de Sierra Maestra. Se suscitaron discusiones ofensivas, se proclamaron actitudes temerarias, se insuflaron conceptos redentoristas. \"Libertad o muerte\".<\/p>\n<p>El levantamiento de Manolo y el 14 de junio era del conocimiento p\u00fablico. En el Cibao, por ejemplo, los dirigentes y militantes catorcistas repet\u00edan en cualquier ambiente que la revoluci\u00f3n estaba a la vuelta de la esquina. El Triunvirato conoc\u00eda ya los nombres de los comandantes de la jornada guerrillera y de las zonas en que iban a operar. Solo faltaban el d\u00eda y la hora. Manolo tom\u00f3 la decisi\u00f3n una noche de acalorado debate y de reiteraci\u00f3n de promesas solemnes. Cuando el 27 de noviembre de 1963, dos meses despu\u00e9s del golpe, mientras los perrede\u00edstas se iban al exilio o al stand by pol\u00edtico, cuando algunos se doblegaban ante la nueva realidad, o simplemente callaban, Manolo Tav\u00e1rez Justo tom\u00f3 el camino de la insurrecci\u00f3n y la inmolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No iba solo, desde luego. Con \u00e9l se abrir\u00edan, te\u00f3ricamente, seis frentes en distintos puntos del pa\u00eds. Fidelio Despradel, principal abanderado de la l\u00ednea guerrillera y perseguidor de los que buscaban otra v\u00eda dentro del 14 de junio, comandaba el frente de Las Manaclas; Juan Miguel Rom\u00e1n dirig\u00eda el frente de La Escalera y el Lim\u00f3n, en Puerto Plata; Rafael Cruz Peralta estaba al frente del batall\u00f3n guerrillero de San Francisco de Macor\u00eds, en la Loma de la Colorada: Luis Genao Espaillat dirig\u00eda las acciones en La Berrenda, de Miches; y Polo Rodr\u00edguez, uno de los principales cuadros dirigenciales del catorcismo, comandaba el frente de La Horma, en San Jos\u00e9 de Ocoa. Manolo ir\u00eda con Fidelio en el frente de Las Manaclas, a pesar de las advertencias directas de Fidel Castro, por intermedio de uno de sus dirigentes que hab\u00edan viajado a Cuba meses antes de la acci\u00f3n guerrillera, de que no se internase en los montes en la primera etapa de la insurrecci\u00f3n. A\u00f1os m\u00e1s tarde se conocer\u00eda que tambi\u00e9n el Che Guevara hab\u00eda manifestado su oposici\u00f3n al establecimiento de la guerrilla dominicana del 14 de junio.<\/p>\n<p>El apoyo urbano -nunca consolidado- quedaba en manos de un comando que formaban Roberto Duverg\u00e9, Pedro Bonilla, Juan B. Mej\u00eda, Benjam\u00edn Ramos y Mario Fern\u00e1ndez Mu\u00f1oz.<\/p>\n<p>Manolo sali\u00f3 de la capital en auto junto a un grupo reducido de sus compa\u00f1eros, rumbo al lugar donde se iniciar\u00eda su internamiento en las lomas. Para cumplir ese prop\u00f3sito, se ver\u00eda obligado a cambiar de veh\u00edculo y de ruta en varias ocasiones. Ins\u00f3litamente, el chofer de la ruta final lo ser\u00eda un connotado dirigente perrede\u00edsta de Moca, Rub\u00e9n Lulo Gitte, c\u00e9lebre jugador de la selecci\u00f3n nacional de volib\u00f3l y cuyo hermano, Manuel, l\u00edder del catorcismo en su pueblo natal, se alzaba ese mismo d\u00eda junto a Manolo.<\/p>\n<p>No llegaban a cuarenta los alzados. Y entre ellos no m\u00e1s de diez estaban firmemente dispuestos a llevar la lucha hasta sus \u00faltimas consecuencias. Algunos frentes no llegaron siquiera a constituirse funcionalmente. Fueron apresados sus integrantes antes de lanzar un solo tiro. Otros fueron presas de f\u00e1cil captura cuando apenas comenzaban el internamiento en las monta\u00f1as. Y otros m\u00e1s comenzaron a ser diezmados dos o tres d\u00edas despu\u00e9s del levantamiento. El Sexto Frente del Sur, que estaba comandado por Angel Luis Patnella, dirigente catorcista de Barahona, fue dispersado por las llamadas tropas regulares antes de abrirse campo en la acci\u00f3n armada.<\/p>\n<p>Aunque todos estaban imbuidos de un ideal heredado de la gesta del 14 de junio de 1959, pocos entre los alzados conoc\u00edan los vericuetos de la pericia militar. No estaban preparados para los combates ni f\u00edsica ni an\u00edmicamente. Incre\u00edblemente, aun cuando las multitudinarias concentraciones catorcistas auguraban un apoyo firme en la resistencia urbana, salvo actos de apoyo de peque\u00f1os grupos de estudiantes universitarios en la ciudad capital, ninguna acci\u00f3n contundente levant\u00f3 los \u00e1nimos prorevolucionarios en las ciudades. Mayor apoyo les fue ofrecido a los insurrectos en las \u00e1reas campesinas por donde ingresaban a las monta\u00f1as. Fueron varios los campesinos que se prepararon para unirse a las guerrillas y que no lograron hacerlo por falta de coordinaci\u00f3n, y varios los pr\u00e1cticos que les sirvieron a los comandantes y sus grupos para internarse en las lomas. Alguno fue apresado junto a los guerrilleros, y m\u00e1s de uno cay\u00f3 abatido por las balas del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El Frente Urbano result\u00f3 un chasco monumental, algunos guerrilleros dieron connotaciones de pusilanimidad y duda, uno de los dirigentes, por lo menos, hab\u00eda vendido su alma al diablo y termin\u00f3 como c\u00f3mplice y delator al servicio de los militares golpistas, y contradicciones en los mandos operativos de la guerrilla desdijeron de la conducta correcta a seguir. Varios cuadros clave cayeron limpiamente resistiendo a las tropas del gobierno, mientras otros comenzaron pronto a sentir el peso de la enorme responsabilidad que hab\u00edan asumido. Hablaron por meses de alzamiento y lucha sin conocer los rigores del cambr\u00f3n y el malle, sin sentir el temor de la oscuridad y el desaliento, sin ver de frente el rostro a la muerte y sus designios, sin sentirse perseguidos por el fuego r\u00e1pido de una metralla o acosados por la brutalidad anhelosa de galones de la patrulla.<\/p>\n<p>Los dominicanos estaban por esos d\u00edas atentos a la gloria de Juan Marichal, a la lucha entre Escogido y Aguilas en el b\u00e9isbol invernal, mientras los j\u00f3venes se ensimismaban con los inicios de La Nueva Ola y pon\u00edan mayor atenci\u00f3n a las canciones de Palito Ortega que llenaban la radio de la \u00e9poca y a los nuevos compases del Club del Clan de la puertorrique\u00f1a Lucecita Ben\u00edtez. Adem\u00e1s, era \u00e9poca de Navidad.<\/p>\n<p>Cuando al caer la tarde del 21 de diciembre -hace hoy justamente 50 a\u00f1os- Manolo Tav\u00e1rez y varios de sus compa\u00f1eros que se hab\u00edan rendido, atendiendo probablemente m\u00e1s a una resoluci\u00f3n t\u00e1ctica o a una realidad imposible de transformar, que a las garant\u00edas ofrecidas por el presidente del Triunvirato, Emilio de los Santos, o directamente del triunviro Manuel Enrique Tavares Espaillat, amigo \u00edntimo de Manolo y compa\u00f1ero de lucha antitrujillista, caen fusilados sumariamente, los dominicanos en su inmensa mayor\u00eda ignoraban la trascendencia de aquella inmolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jorge D\u00edaz, adolescente, y a quien quiz\u00e1s por su edad se le impidi\u00f3 conocer mayores detalles sobre el levantamiento guerrillero, ley\u00f3 la cr\u00f3nica en los diarios al d\u00eda siguiente. Sin exceptuarse, increp\u00f3 solitariamente en su hogar a sus compa\u00f1eros catorcistas, cuyo entusiasmo por las pr\u00e9dicas de Manolo, por su osad\u00eda te\u00f3rica trasplantada al sacrificio real, no lleg\u00f3 a tanto. Vio caer a su l\u00edder y a muchos de los dirigentes con los que comparti\u00f3 lucha y amistad. El supo bien que muchos que s\u00ed fueron convocados optaron por quedarse. A esta hora son sobrevivientes de la utop\u00eda mancillada. \u00bfHicieron bien o mal? No lo sabemos. El camino al martirio no es tarea ni agenda de hombres comunes. Jorge D\u00edaz, por lo menos, supo que Manolo cumpli\u00f3, aunque muchos no pudiesen acompa\u00f1arlo.<\/p>\n<p>El levantamiento de Manolo y el 14 de junio era<\/p>\n<p>del conocimiento p\u00fablico. En el Cibao, por ejemplo,<\/p>\n<p>los dirigentes y militantes catorcistas repet\u00edan<\/p>\n<p>en cualquier ambiente que la revoluci\u00f3n estaba<\/p>\n<p>a la vuelta de la esquina. El Triunvirato conoc\u00eda<\/p>\n<p>ya los nombres de los comandantes de la jornada<\/p>\n<p>guerrillera y de las zonas en que iban a operar.<\/p>\n<p>Cuando al caer la tarde del 21 de diciembre<\/p>\n<p>-hace hoy justamente 50 a\u00f1os- Manolo Tav\u00e1rez<\/p>\n<p>y varios de sus compa\u00f1eros que se hab\u00edan rendido,<\/p>\n<p>atendiendo probablemente m\u00e1s a una resoluci\u00f3n<\/p>\n<p>t\u00e1ctica o a una realidad imposible de transformar,<\/p>\n<p>que a las garant\u00edas ofrecidas por el presidente<\/p>\n<p>del Triunvirato, Emilio de los Santos, o directamente<\/p>\n<p>del triunviro Manuel Enrique Tavares Espaillat,<\/p>\n<p>amigo \u00edntimo de Manolo y compa\u00f1ero de lucha<\/p>\n<p>antitrujillista, caen fusilados sumariamente,<\/p>\n<p>los dominicanos en su inmensa mayor\u00eda ignoraban<\/p>\n<p>la trascendencia de aquella inmolaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manolo: revolucionario a carta cabal &nbsp; Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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