{"id":14337,"date":"2017-02-18T21:26:18","date_gmt":"2017-02-19T01:26:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=14337"},"modified":"2017-02-18T21:26:18","modified_gmt":"2017-02-19T01:26:18","slug":"cultura-y-el-rescate-del-merengue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/02\/18\/cultura-y-el-rescate-del-merengue\/","title":{"rendered":"Cultura y el rescate del merengue"},"content":{"rendered":"<p><strong>Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 21-11-14)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Merengue caliente, merengue liniero bailarte yo quiero con ritmo candente.<br \/>\n( Luis Alberti, \u201cCaliente\u201d)-<\/i><\/p>\n<p>Recientemente el merenguero Johnny Ventura puso el dedo en la llaga al proponer el merengue dominicano como un punto clave para la llamada \u201cmarca pa\u00cfs\u201d para nuestro ritmo por excelencia.<\/p>\n<p>Auspiciado por la Secretar\u00eda de Estado de Cultura y con el apoyo del ministro Jos\u00e9 Antonio Rodr\u00edguez, el Festival del Merengue llevado a cabo en la zona fronteriza aleda\u00f1a a Dajab\u00f3n inici\u00f3 lo que podr\u00cfa llamarse \u201cuna recuperaci\u00f3n\u201d de la imagen del merengue dominicano con vistas a su consagraci\u00f3n como una \u201cimagen pa\u00eds\u201d que tiene todos los elementos culturales para convertirse en la medalla atractiva del turismo dominicano.<\/p>\n<p>Son muchos los que han considerado al merengue un poco en \u201cdecadencia\u201d, pero el hecho de que haya habido debilidad promocional en cuanto a la m\u00fasica que este ritmo encarna, nos obliga a retomar el tema sobre una base s\u00f3lida para su impulso.<\/p>\n<p>El merengue es una parte viva de la historia dominicana. Sus variantes, sus formas nacionales, sus aprestos de cantar lo que en la vida sucede, han sido fundamentales para que su imagen tome de nuevo vuelo y se consolide como debe ser frente a otros ritmos recientes que si bien pudieran estar de moda, no son, en verdad, tan importantes en el imaginario de nuestra cultura como el merengue.<\/p>\n<p>Las modas pasan, la tradici\u00f3n permanece. Vale decir que el merengue es parte del imaginario dominicano. Si tomamos sus letras, reconstruiremos la vida dominicana en muchas de sus expresiones, la gallera, las luchas pol\u00edticas, los recuerdos, las religiosidades, el entorno y el medio ambiente. El solo estudio de estas letras convoca momentos hist\u00f3ricos y de vida cotidiana que son dominicanos y nada m\u00e1s que dominicanos. Si despreciamos el merengue, estamos despreciando al mismo tiempo la mangulina, el carabin\u00e9 que es inspirado en ella; los espacios l\u00fadicos que hablan de una secuencia fervorosa de nuestra identidad como pa\u00eds. El merengue, hist\u00f3ricamente, vive dentro de nosotros. Nos representa y dice qui\u00e9nes somos como dominicanos.<\/p>\n<p>Ventura ha tocado un punto elucidario: el merengue es una plaza clave de la historia nacional, y dejarlo de paso, buscando otras formas musicales, es algo as\u00ed como un asesinato a mansalva.<\/p>\n<p>Creemos que una m\u00fasica que ya en 1844 encarnaba parte de la vida nacional, nacida en ocasiones al conjuro de lo que fueran nuestras libertades patrias, y que al nacer fue tan rural como citadina, conserva c\u00e1nones decisivos en letra e historia como para sostenerla, promoverla con mayor vigor a trav\u00e9s de todo medio, y hacerla revivir como un punto esencial en la historia de la Rep\u00fablica Dominicana, como lo fueron en muchos pa\u00edses m\u00fasicas que reflejaron la vida local, tanto en el campo como en las ciudades. El merengue es una historia que se inicia concentrada en lo que fuera la banda de m\u00fasica militar inicial de las guerras de independencia, donde el modelo del coronel Alfonseca fue el sonoro ritmo aplicable al paso militar, como en las que fueron las acciones de la vida de muchos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>El merengue ha contado con trovadores de orden muy personal, y compositores dominicanos que apoyaron su paso a veces marcial y otras veces atronador, seg\u00fan lo sucedido en el suelo patrio. Junto a la mangulina, oriunda del zapateo, pero con instrumental mestizado, el merengue es una mezcla de loa dominicano y lo africano; es un ser de sangre mestiza, donde la fase ind\u00edgena podr\u00cfa estar representada por la g\u00fcira, aunque esto \u00faltimo no es bien sabido. La fusi\u00f3n es la c\u00e9dula personal de identidad de un mestizaje donde el pasado y el presente pueden mezclarse y bailarse. Es \u00fanica m\u00fasica popular dominicana de permanencia m\u00e1s que centenaria, su abandono ser\u00eda un pobre desajuste cultural. Aupado por la guitarra inicial en el llamado Sur profundo. Se escap\u00f3 hacia el golpe de g\u00fcira, acorde\u00f3n y tambora cuando en los finales del siglo XIX\u00a0 el acorde\u00f3n alem\u00e1n invadi\u00f3 las costas del Caribe llegando a Puerto Plata irrumpiendo la l\u00ednea noroeste, y llegando a Santiago donde tom\u00f3 el nombre de \u201cperico ripiao\u201d, seg\u00fan don Tin Pichardo; (fueron felices las irrupciones musicales de \u00f3ico Lora y To\u00f1o Abr\u00e9u) para pasar luego a las mejores orquestaciones como las del maestro Luis Alberti, los Hermanos P\u00e9rez, Napole\u00f3n Zayas, Ram\u00f3n Gallardo y luego las t\u00edpicas de \u00c1ngel (Bob\u00f3) Viloria, gran propulsor en los EEUU, cuya m\u00fasica fue tan popular e influyente\u00a0 en Hait\u00ed como en los carnavales de Santiago de Cuba.<\/p>\n<p>En los campos de la l\u00ednea noreste, en la galleras donde\u00a0 Juan Antonio Alix llevaba bajo el sobaco alegre sus d\u00e9cimas las que vend\u00eda convertido en un trovador con la cultura en impresos baratos; en la radio de los a\u00f1os 50, donde el Tr\u00edo Reinoso e Isidoro Flores, el merengue fue famoso hasta llegar a todos nuestros rincones, donde cant\u00f3 amores, octos\u00edlabos\u00a0 pol\u00edticos, alegr\u00edas y tragedias, engrosando una biograf\u00eda que sabe del coraz\u00f3n dominicano. Entonces estuvo en los salones y clubes que antes lo rechazaron donde las orquestas proliferaron siguiendo los pasitos cortos y largos de la dictadura en las botas espueladas del dictador. Las notas del merengue hablan de noviazgos, de historias dictatoriales, de peleas, raptos, de combates gall\u00edsticos, acuerdos, desacuerdos y formas del sistema de vida nacional. Los merengues\u00a0 tuvieron voceros inimitables en Jose\u00edto Mateo, Rico L\u00f3pez, Vinicio Franco, Milito (Tutti-Frutti) P\u00e9rez, Francis Santana, Rafaelito Mart\u00ednez, y algunos olvidados como Crucito (pesca\u00edto) P\u00e9rez, y las interpretaciones del Tr\u00edo Alegres Dominicanos, en donde naci\u00f3 Luis Kalaff el m\u00e1s denso compositor de merengues de todo tipo, con letras picantes\u00a0 a veces consideradas imp\u00fadicas, y el maestro Bienvenido Brens, haciendo de la salve un ritmo novedoso nacido en la Voz Dominicana donde los Hermanos Cruz\u00a0 crearon un estilo de merengue a d\u00fao inimitable. Ventura y Billo Prometa, lo mismo que Wilfredo Vargas, fueron renovadores de muchas de sus formas manteniendo su ritmo, lo mismo que el autor de Dominicanita el incomparable Rafael Solano. No puedo citarlos a todos, pero este elenco muestra junto a Negrito Chapuseaux y sus compa\u00f1eros encabezados por Sim\u00f3 Damir\u00f3n en un itinerario musical que el merengue tiene una impronta nacional inquebrantable, la cual vive en el coraz\u00f3n de muchos pa\u00edses y pueblos del mundo.<\/p>\n<p>El esfuerzo hecho por el ministro de Cultura Jos\u00e9 Antonio Rodr\u00edguez y sus colaboradoras, podr\u00eda ser el inicio para enrumbar el merengue con mayor fuerza, si es que el Estado dominicano propicia para\u00a0 \u00e9l un propagand\u00edstico marco internacional que haga posible que un dominicano en el exterior, en ese exilio que es el trabajo en f\u00e1bricas y en lugares distantes, sienta un cosquilleo en el alma cuando escucha un merengue, como lo he sentido yo en tierras amaz\u00f3nicas, cuando en una emisora sintonizada por indios de la etnia caribe en un radito de pilas, he escuchado un merengue de Juan Luis Guerra y me he llenado de emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adelante ministro, la fiesta de Dajab\u00f3n ha sido un inicio. El merengue entre los dominicanos es todopoderoso, un dios que todos, hasta los obispos, llevamos en la sangre. Puedo hablar de El cieguito de Nagua y\u00a0 de Guandulito, cuyas letras casi narrativas hicieron del merengue cl\u00e1sico rural, de paso quebrado una instituci\u00f3n y no puedo olvidar a Casandra Damir\u00f3n, con su afanes de hacerlo vivir a base de rescate folcl\u00f3rico.<\/p>\n<p>El merengue es un sello de la nacionalidad, nunca ha estado muerto, centenario y frutal como un \u00e1rbol abonado por el sentir del pueblo, no lo sustituye ni la bachata ni cualquier ritmo abolerado nacido de la modernidad.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 que llueva caf\u00e9 el campo, pero tambi\u00e9n man\u00ed, y hasta man\u00e1 b\u00edblico. El merengue que hace llover cosas es el milagro que puede en parte animar nuestra mejor tradici\u00f3n. El merengue es mucho, much\u00edsimo, machista y feminista, liniero, y ciudadano,\u00a0 permite so\u00f1ar en un \u201carroyito cristalino\u201d oriundo de la inspiraci\u00f3n de Arcadio (Pip\u00ed) Franco o en las letras atrevidas de La Miseria, del casi olvidado F\u00e9lix L\u00f3pez .<\/p>\n<p>El merengue est\u00e1 vivo. \u00a1Viva el merengue! \u00a1Ni un paso atr\u00e1s!, Ministro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 21-11-14) &nbsp; Merengue caliente, merengue liniero bailarte yo quiero con ritmo candente. ( Luis Alberti, \u201cCaliente\u201d)- Recientemente el merenguero Johnny Ventura puso el dedo en la llaga al proponer el merengue dominicano como un punto clave para la llamada \u201cmarca pa\u00cfs\u201d para nuestro ritmo por excelencia. 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