{"id":15164,"date":"2017-03-25T06:01:23","date_gmt":"2017-03-25T10:01:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=15164"},"modified":"2017-03-24T16:57:44","modified_gmt":"2017-03-24T20:57:44","slug":"cuando-cortazar-fue-el-rayo-y-la-magia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/03\/25\/cuando-cortazar-fue-el-rayo-y-la-magia\/","title":{"rendered":"Cuando Cort\u00e1zar fue el rayo y la magia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 20-7-13)\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\"\u2026en qu\u00e9 napa de b\u00f3vedas calc\u00e1reas, entre menudos esqueletos de l\u00e9mur, bate su tiempo el coraz\u00f3n del agua\".<\/p>\n<p>(Instrucciones para matar hormigas en Roma)<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo penetr\u00f3 Julio Cort\u00e1zar en los lectores dominicanos? Aventurar una fecha tal vez sea imposible, aunque alg\u00fan memorioso podr\u00eda resolvernos el acertijo. El escritor argentino nacido en un pueblito de los suburbios de Bruselas desarroll\u00f3 \"un camino largo y sinuoso\" en su carrera, en la afirmaci\u00f3n de Jaime Alazraki. Como sucede casi siempre con muchos grandes escritores, Cort\u00e1zar no logr\u00f3 en a\u00f1os ser tomado en cuenta ni por la cr\u00edtica ni por los lectores. La pasi\u00f3n literaria se asent\u00f3 en \u00e9l gracias al amor por la lectura que le inculc\u00f3 su madre, quien les seleccionaba los libros que deb\u00edan servir para su formaci\u00f3n. Y en esa tarea de lecturas nacieron sus primeros intentos en la escritura.<\/p>\n<p>Contaba 24 a\u00f1os de edad cuando dio a conocer Presencia, un librito de sonetos que publica por cuenta propia en 1938 y que nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a publicar hasta que hace ocho a\u00f1os con la edici\u00f3n de sus obras completas C\u00edrculo de Lectores lo incluy\u00f3 en el volumen que recoge toda su poes\u00eda. Esper\u00f3 once a\u00f1os para volver a la palestra y entonces opt\u00f3 por el teatro en 1949 con Los reyes que, aunque Borges lo ley\u00f3 y acogi\u00f3 en su revista Los Anales de Buenos Aires, el mismo Cort\u00e1zar asegurar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde que casi nadie se enter\u00f3, recibiendo \"un silencio absoluto y cavernoso\". Entonces no era Cort\u00e1zar a\u00fan. Era Denis. Julio Denis. As\u00ed firmaba.<\/p>\n<p>Al ser ignorado como poeta y dramaturgo, lanza su talento hacia la novela. Escribe en el mismo 1949: Examen y Divertimento, la primera de las cuales la Editorial Losada la rechaza por el uso, que creyeron excesivo, de palabras obscenas. Julio Denis decide guardarlas en una gaveta, hasta que la rueda de la fortuna -en un Julio que cre\u00eda ciegamente en el destino- le favoreci\u00f3 con la fama y entonces los editores que en lo adelante publicar\u00edan hasta sus escritos m\u00e1s intrascendentes, hicieron publicar p\u00f3stumamente aquellas dos novelitas treinta y siete a\u00f1os m\u00e1s tarde y cuando ya el joven treinta\u00f1ero que las compuso estaba bajo tierra.<\/p>\n<p>Poeta, escritor de teatro, novelista. Tareas no superadas. Denis cambia a Cort\u00e1zar. Julio Cort\u00e1zar. Y el destino comienza a modificarse. Se exilia a Francia y le entra al cuento como nueva arma de combate literario. No a las tres sino a las cinco ser\u00eda la vencida. Porque Bestiario, Final del juego, Las armas secretas, Los premios, incluso Historias de cronopios y de famas -uno de sus dos buques insignia-, surgidos entre 1951 y 1962, no alcanzar\u00e1n la estelaridad que merec\u00edan hasta que Rayuela, en 1963, solt\u00f3 el trabuco y lanz\u00f3 el estruendo y la llamarada celeste en todos los confines del orbe. Y conste, no digo mal. No el orbe hisp\u00e1nico solamente, sino el orbe orbe, el orbe global, el conmocionado orbe universal.<\/p>\n<p>A partir de Rayuela el mundo literario se vino abajo. Aplaudiendo o desconcertando. Se soltaron las amarras de la lengua y se inaugur\u00f3 un discurso narrativo que todav\u00eda, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, sigue abriendo callejas y confines, como una invenci\u00f3n desaforada en la anotaci\u00f3n de Omar Priego. Los confines temblaron con la incesante radicalidad de \"esa novela calidosc\u00f3pica, fragmentaria, revuelta, llena de inserciones intrusas, de desarrollo intermitente, hiperactiva, que avanza a saltos y sobresaltos\" en el camino examinador que describe Sa\u00fal Yurkievich, y que como destacara el autor a Priego en c\u00e9lebre entrevista instaur\u00f3 dos bandos: los que la rechazaron de plano y los que la abrazaron para crear muchas rayuelitas en influencia que el mismo Cort\u00e1zar considerada negativa, esperanzado en la llegada de una tercera generaci\u00f3n que lograra restablecer el equilibrio.<\/p>\n<p>Para muchos, entre los que me encuentro, Julio Cort\u00e1zar advino a nuestro universo de lectores con la publicaci\u00f3n de Rayuela, que presumo hizo su entrada triunfal a los mentideros literarios dominicanos a\u00f1os despu\u00e9s de su primera edici\u00f3n, o sea hacia la segunda mitad de los sesenta y, en muchos casos, en la primera mitad de los setenta. Entre asonadas y revoluciones, la patria literaria pudo haber quedado ausente del portento, pero adem\u00e1s nada fue tan estruendoso a\u00fan. Cort\u00e1zar entraba en el ruedo del boom y los truenos del estallido avanzaron consistentemente, pero con la lentitud que facilitaban estas geograf\u00edas isle\u00f1as alejadas de la devoraci\u00f3n lectora de las grandes urbes, aqu\u00ed s\u00ed, del orbe hisp\u00e1nico.<\/p>\n<p>Con Rayuela el lenguaje se hizo a\u00f1icos. Y hasta la forma de leer una novela. Y de escribirla. Julio lo afirmar\u00eda mucho tiempo despu\u00e9s, cuando los cr\u00edticos, a favor o en contra, hab\u00edan empleado todas sus neuronas en un an\u00e1lisis que result\u00f3 en muchos casos in\u00fatil, y cuando los lectores hab\u00edan empleado todas las f\u00f3rmulas para empalmar su gusto con aquel texto que raptaba la palabra para levantarla, degradarla, convertirla en sumisa compa\u00f1era de v\u00ednculos cerrados, donde la ficci\u00f3n fue inventiva sint\u00e1ctica, juego, humor y eufon\u00eda, como m\u00fasica o jerga, como ardid, treta, artilugio.<\/p>\n<p>Cort\u00e1zar -lo dijo- escribi\u00f3 Rayuela sin responder a ning\u00fan plan. Vir\u00f3 la torta para hacer todos los juegos con sus lectores y re\u00edrse en sus narices, sin mirar a los ojos, babeando de risa sobre su barbilla, a los lectores que enfrentaron aquel texto casi inh\u00f3spito. Esto no lo dijo, lo deduzco. \"S\u00f3lo cuando tuve todos los papeles de Rayuela encima de una mesa, es decir, toda esa enorme cantidad de cap\u00edtulos y fragmentos, sent\u00ed la necesidad de ponerle un orden relativo. Pero ese orden no estuvo nunca en m\u00ed antes y durante la ejecuci\u00f3n de Rayuela\". Son sus palabras y su juego. La carcajada todav\u00eda resuena porque los cr\u00edticos dijeron por a\u00f1os todo lo contrario. O sea, Julio no sab\u00eda que estaba escribiendo Rayuela, l\u00e9ase, un invento que iba a transformar por d\u00e9cadas el panorama de la novela en el orbe -no s\u00f3lo hisp\u00e1nico, dije- y decimos invento porque Cort\u00e1zar as\u00ed la define, \"una especie de inventar en el mismo momento de escribir\". Y machaca: \"Rayuela no es de ninguna manera el libro de un escritor que planea una novela (aunque sea vagamente), se sienta ante su m\u00e1quina y empieza a escribirla. No, no es eso. Rayuela es una especie de punto central sobre el cual se fueron adhiriendo, sumando, pegando, acumulando contornos de cosas heterog\u00e9neas que respond\u00edan a mi experiencia en esa \u00e9poca en Par\u00eds, cuando empec\u00e9 a ocuparme ya a fondo del libro\".<\/p>\n<p>La historia de c\u00f3mo se escribi\u00f3 Rayuela es una novela en s\u00ed misma. Materia para el desv\u00e1n de un psicoanalista. Y muchos, \u00bfcu\u00e1ntos?, nos rompimos la sesera leyendo el invento. A pesar de que una nota introductoria en aquella vieja edici\u00f3n de Bruguera que guardamos, instru\u00eda sobre su forma de lectura. Y Julio declaraba luego que hab\u00eda m\u00e1s de una opci\u00f3n para leer Rayuela. La primera es la lineal, como se leen todas las novelas. Aventurarse en sus m\u00faltiples enigmas y luego el discurso de la conjetura en el ordenamiento del rompecabezas. Y la segunda, en las propias palabras de Julio, que el lector se salte cap\u00edtulos \"que estaban muy adelantados a cap\u00edtulos que estaban muy atrasados\". Para joderse. Es lo que Priego llam\u00f3 frente a Julio, \"una incitaci\u00f3n a la participaci\u00f3n del lector en una reescritura de la novela\", reafirmando Cort\u00e1zar que su novela tiene doble posibilidad de lectura y que su recomendaci\u00f3n definitiva era que el lector lo leyera salt\u00e1ndose cap\u00edtulos, o comenzando por un cap\u00edtulo para regresar a otro, \"porque ah\u00ed es donde lo va a leer entero. Si lo lee de la primera manera (o sea, linealmente) pierde mucho\". Y encontramos a la Maga, y la absorbimos hasta la sinraz\u00f3n en el \u00faltimo pitillo devorado por Oliveira. (\"En el fondo la Maga tiene una vida personal, aunque me haya llevado tiempo darme cuenta. En cambio yo estoy vac\u00edo, una libertad enorme para so\u00f1ar y andar por ah\u00ed, todos los juguetes rotos, ning\u00fan problema. Dame fuego\".)<\/p>\n<p>Entonces, creo, fue la aventura. El rayo y la magia. La magia que pari\u00f3 aquel rayo tronador y deslumbrante. Todos los cuentos. Diez libros he contado. Las prosas que Julio dijo que no son cuentos, sino simplemente prosas, las historias de cronopios y el tal Lucas. Las novelas, que solo fueron cuatro, si desprendemos las dos primeras y un addendum que sali\u00f3 de la segunda que se conocieron p\u00f3stumamente. La poes\u00eda -despu\u00e9s de su fracaso sonetista, Julio volvi\u00f3 a las andadas con otros dos poemarios-, sus obras miscel\u00e1neas (que manera de nombrar cosas como estas: La vuelta al d\u00eda en ochenta mundos y Ultimo round, entre otras), su epistolario, sus textos pol\u00edticos, sus papeles inesperados y sus \"otros\", esa clasificaci\u00f3n desigual que incluye textos como Viaje alrededor de una mesa, y Nicaragua tan violentamente dulce. En fin, todo Julio Cort\u00e1zar, el de antes y el de despu\u00e9s, se construy\u00f3 a partir de Rayuela, desde la orilla de una admiraci\u00f3n que crece hasta hoy, sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>Hace cincuenta a\u00f1os de Rayuela y unas semanas atr\u00e1s, en un encuentro en El Escorial con Mario Vargas Llosa, su primera esposa -y la que al final carg\u00f3 con su enfermedad y su entierro- Aurora Bern\u00e1rdez, al revelar que no es la Maga de esta novela, \"ni de lejos\", ante la pregunta del premio Nobel de qu\u00e9 cree ella que va a quedar de Julio Cort\u00e1zar, respondi\u00f3 sin pesta\u00f1ear: \"No tengo idea. Hay que esperar 50 a\u00f1os m\u00e1s. Julio quedar\u00e1 en el repertorio de esos escritores ausentes que estar\u00e1n siempre presentes\".<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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