{"id":15215,"date":"2017-03-27T13:03:18","date_gmt":"2017-03-27T17:03:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=15215"},"modified":"2017-03-27T13:04:34","modified_gmt":"2017-03-27T17:04:34","slug":"duarte-en-la-odisea-diecinueve-dias-de-persecucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/03\/27\/duarte-en-la-odisea-diecinueve-dias-de-persecucion\/","title":{"rendered":"Duarte en la odisea  diecinueve d\u00edas de persecuci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Eunice Lluberes (Listin, 18-2-13)\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un estr\u00e9pito de caballos anunci\u00f3 la esperada entrada a Santo Domingo del general Charles Rivi\u00e9re H\u00e9rard, el mi\u00e9rcoles 12 de julio de 1843. Detr\u00e1s de sus puertas cerradas los dominicanos escucharon el ruido de los cascos martillando las calles empedradas. El sol calentaba las murallas, arrancando destellos a las bayonetas de ocho mil soldados.<\/p>\n<p>M\u00e1s r\u00e1pido que su ej\u00e9rcito corri\u00f3 la noticia de los apresamientos de separatistas desencadenados por Rivi\u00e9re en el Cibao, tras los cuales apur\u00f3 su recorrido militar para llegar al coraz\u00f3n de la conspiraci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>Para Juan Pablo Duarte llegaba la hora de la tribulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Rivi\u00e9re entr\u00f3 pidiendo su cabeza, y enseguida apost\u00f3 un batall\u00f3n\u00a0 frente a la casa de la familia Duarte-D\u00edez.<\/p>\n<p><strong>Solidaridad.<\/strong>\u00a0 Juan Pablo, oculto desde el d\u00eda anterior en la casa de su amigo Jos\u00e9 Ginebra, en La Atarazana, abandon\u00f3 ese refugio cuando rivales pol\u00edticos supieron su paradero. Pero no le faltaron escondites, gracias a la solidaridad de la comunidad.<\/p>\n<p>A las dos de la madrugada del 12, Mar\u00eda Baltazara, una activa separatista, le abri\u00f3 las puertas de su hogar, en el sector El Cach\u00f3n, pr\u00f3ximo al Fuerte de Santa B\u00e1rbara.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n le quit\u00f3 el sue\u00f1o y toda posibilidad de reposo. No hab\u00eda cerrado los ojos cuando escuch\u00f3 los soldados resonando sus espuelas en un desfile de tropas que encabez\u00f3 Rivi\u00e9re para exhibir su fuerza militar.<\/p>\n<p>A pocas cuadras, la familia Duarte D\u00edez viv\u00eda sus peores momentos, mostrando que lo importante en la vida no son los acontecimientos, sino la reacci\u00f3n que tenemos frente a ellos.<\/p>\n<p>El catal\u00e1n Juan Jos\u00e9 Duarte no era un alma timorata. Enfrent\u00f3\u00a0 las presiones, las requisiciones, las visitas diarias de los oficiales haitianos, repitiendo que desconoc\u00eda su paradero.<\/p>\n<p>A quienes suger\u00edan escondites, dijo que no dar\u00eda ning\u00fan paso que comprometiera a terceros. Cuando el presb\u00edtero Jos\u00e9 Antonio Bonilla quiso convencerlo de que su hijo deb\u00eda entregarse, le contest\u00f3 que era \u0093mayor de edad y libre en sus acciones\u0094.<\/p>\n<p>En el barullo resonaban los acordes de mandolinas y guitarras. Las hermanas cantaban\u00a0 y bailaban, simulando alegr\u00eda para hacer creer que Juan Pablo se hab\u00eda embarcado.<\/p>\n<p>Fraternidad en acci\u00f3n. La fraternidad y comuni\u00f3n de ideales de los trinitarios se hicieron patentes en la noche del 12, cuando Francisco S\u00e1nchez\u00a0 entr\u00f3 a la casa de los Duarte D\u00edez saltando sobre las cabezas de los soldados tendidos en la calzada.<\/p>\n<p>Estaba en Los Llanos, y desde que supo que Rivi\u00e9re llegaba, mont\u00f3 su caballo sin detenerse \u0093ni para comer, pensando en los peligros que corr\u00eda Juan Pablo\u0094. En el embarcadero del Ozama no encontr\u00f3 bote para cruzar y se tir\u00f3 a las aguas desafiando los tiburones.<\/p>\n<p>Agitado, exprimiendo el agua de su levita, pregunt\u00f3 a don Juan el paradero de su compa\u00f1ero.\u00a0\u00a0\u00a0 Exasperado por su silencio, sac\u00f3 un pu\u00f1al oculto, y dijo:<\/p>\n<p>\u0093Quiero saber d\u00f3nde est\u00e1 Juan Pablo, porque nos liga un juramento sagrado, y es de por la patria morir juntos; si usted desconf\u00eda de m\u00ed, le probar\u00e9 que no soy de los traidores lanz\u00e1ndome con este pu\u00f1al sobre las tropas que cercan su casa\u0094.<\/p>\n<p>__No desconf\u00edo\u0085 dime d\u00f3nde lo esperas.<\/p>\n<p>__En la Plaza del Carmen, frente a m\u00ed casa, a las diez de la noche.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s lleg\u00f3 Joaqu\u00edn Lluberes, y con \u00e9l\u00a0 mand\u00f3 a su hijo recado de la cita. Al rato supo que los rivieristas conoc\u00edan su paradero.<\/p>\n<p><strong>Las tropas no tardar\u00edan en apresarlo<\/strong>. Mar\u00eda Baltazara se opon\u00eda a que Juan Pablo saliera de su casa, resguardada por cincuenta hombres dispuestos a defenderlo hasta la muerte.<\/p>\n<p>Don Juan se escabull\u00f3 en la oscuridad con su nieto Vicente, para advertir a su hijo. Al verlo, la culpa afligi\u00f3 a Juan Pablo. Su padre lo abraz\u00f3 sin reproches, lo urgi\u00f3 a reunirse con S\u00e1nchez, a dejar El Cach\u00f3n, donde corr\u00eda el riesgo de morir en un enfrentamiento desigual.<\/p>\n<p>Tras despedirse de sus compa\u00f1eros, caminaron juntos hasta la\u00a0 Plaza de San L\u00e1zaro, donde\u00a0 don Juan lo bendijo, sin saber que se\u00a0 ve\u00edan por \u00faltima vez.<\/p>\n<p>\u0093Al ver que Vicente me segu\u00eda, me volv\u00ed hacia mi padre\u0094.<\/p>\n<p>__Mando que te acompa\u00f1e, me dijo enternecido, para a su vuelta saber que quedas en seguridad al lado de tus amigos.<\/p>\n<p><strong>Planificando<\/strong>.\u00a0 En la plazoleta del Carmen la luna silueteaba las figuras de S\u00e1nchez, Juan Isidro P\u00e9rez y Pedro Alejandrino Pina, y Juan Pablo pronunci\u00f3 su\u00a0 contrase\u00f1a.<\/p>\n<p>Tocaban las campanas cuando se abrazaron confortados por la compa\u00f1\u00eda, y la oportunidad de planificar, aunque fuera a la carrera. Entraron a la casa de S\u00e1nchez para deliberar el curso que deb\u00edan tomar.<\/p>\n<p>A medianoche se despidieron para ocultarse en lugares separados, previamente concertados. Luciano Pe\u00f1a, futuro suegro de S\u00e1nchez, esperaba a Duarte en su casa de la calle Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>Pina fue a la vivienda de Dolores Puello, y Juan Isidro encontr\u00f3 cobijo en la de Jos\u00e9 Arias. S\u00e1nchez qued\u00f3 en su hogar con los primeros s\u00edntomas de una pulmon\u00eda.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue una odisea de patrullajes y allanamientos. Las tropas cercaban la cuadra de los Duarte, la de su t\u00edo Jos\u00e9 Diez, y requisaban las viviendas.<\/p>\n<p>El terror aument\u00f3 con el apresamiento de los representantes de las juntas\u00a0 municipales. Las c\u00e1rceles estaban llenas,\u00a0 las casas, \u0093estrictamente vigiladas\u0094, y hasta los rivieristas se sent\u00edan intranquilos.<\/p>\n<p><strong>Precio a su cabeza<\/strong>. Rivi\u00e9re ofreci\u00f3 tres mil pesos y un rango de coronel a quien denunciara al jefe revolucionario, mientras \u00e9ste toreaba la pesquisa dentro de las murallas. Durante 19 d\u00edas Duarte\u00a0 vivi\u00f3 brincando patios, de casa en casa, burlando a los soldados.<\/p>\n<p>La simpat\u00eda del vecindario lo salv\u00f3 de ser capturado. Las familias ofrec\u00edan\u00a0 asilo a los trinitarios. El patriotismo barr\u00eda el miedo, quitaba fuerza al poder desp\u00f3tico.<\/p>\n<p>Pero en ese largo juego al escondite, algo ten\u00eda que ceder. En medio de la tensi\u00f3n y el caos, Juan Pablo evalu\u00f3 la realidad. Ante una situaci\u00f3n que no pod\u00eda prolongarse, hizo\u00a0 ajustes, nuevos planes. Sin quitar su mira de la causa, opt\u00f3 por irse furtivamente al extranjero.<\/p>\n<p>El 30 de julio salt\u00f3 la muralla por el Fuerte Angulo con varios amigos. Cruzaron\u00a0 la zona oriental, a la casa del espa\u00f1ol Pedro Cotes, donde esper\u00f3 el momento oportuno para la salida. Comenzaban a encadenarse los sucesos que har\u00edan de su vida un tormento de ideales y esperanzas frustradas.<\/p>\n<p><strong>Los prisioneros<\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda 15 de agosto Charles Herard Rivi\u00e9re sali\u00f3 de Santo Domingo con su ej\u00e9rcito, y con \u00e9l\u00a0 llev\u00f3 a los prisioneros dominicanos, quienes fueron recluidos en c\u00e1rceles haitianas.<\/p>\n<p>Entre ellos estaba Mat\u00edas Ram\u00f3n Mella, que hab\u00eda sido apresado en Cotu\u00ed. Tambi\u00e9n los representantes F\u00e9lix Mercenario, Juan Nepomuceno Ravelo, Pedro Pablo Bonilla, y Pedro Valverde, entre otros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, Narciso S\u00e1nchez, padre de Francisco del Rosario S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Con el cargo de conspirar contra la \u0093uni\u00f3n de la naci\u00f3n\u0094 fueron apresados en el Cibao los separatistas Rafael Servando Morel, Jacinto Fabelo, Manuel Morillo, Jos\u00e9 Mella Veloz y Pedro Juan Alonso.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el sacerdote Salvador de Pe\u00f1a, Manuel Castillo \u00c1lvarez, Jos\u00e9 de Pe\u00f1a, Ildefonso Mella, Juan Bautista Ariza, Baltazar Paulino, Alejo Jerez y Esteban de Aza.<\/p>\n<p><strong>La frase<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Pablo Duarte<\/strong><\/p>\n<p>\u0093El amor a la patria nos hizo contraer compromisos sagrados para con la generaci\u00f3n venidera; necesario es cumplirlos, o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes\u0094.<\/p>\n<p><strong>Los valores<\/strong><\/p>\n<p><strong>1. Solidaridad<\/strong><\/p>\n<p>La comunidad que ayud\u00f3 a Duarte\u00a0 en la adversidad se sobrepuso al miedo, actu\u00f3 por el bien com\u00fan. Todos se hicieron responsables de todos. La solidaridad es obligaci\u00f3n compartida, que ayuda al cambio positivo, no s\u00f3lo en las emergencias o los desastres. Podemos expandir nuestra colaboraci\u00f3n por v\u00eda del servicio, las donaciones, el trabajo voluntario, tendiendo la mano a los necesitados, ayudando en toda obra que mejore en mente y cuerpo al conglomerado.<\/p>\n<p><strong>2. Fraternidad<\/strong><\/p>\n<p>La fraternidad es el mejor ant\u00eddoto a la discordia.\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando se practica\u00a0 en sociedad \u0093los ciudadanos se hacen amigos, y los amigos, hermanos\u0094, como ocurri\u00f3 entre los trinitarios. Ese sentir fraterno impuls\u00f3 a\u00a0 S\u00e1nchez a arriesgar su vida para estar al lado de Duarte en la hora del peligro.<\/p>\n<p><strong>\u00a0 3. Audacia<\/strong><\/p>\n<p>Juan Pablo enfrent\u00f3\u00a0 una pesquisa tenaz, evalu\u00f3 sus posibilidades en medio del caos. Fue audaz, pero no imprudente. Extendido a otras circunstancias de la vida, la audacia es el valor de atrevernos a experimentar, a iniciar cambios, sin perder de vista la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eunice Lluberes (Listin, 18-2-13)\u00a0 &nbsp; Un estr\u00e9pito de caballos anunci\u00f3 la esperada entrada a Santo Domingo del general Charles Rivi\u00e9re H\u00e9rard, el mi\u00e9rcoles 12 de julio de 1843. Detr\u00e1s de sus puertas cerradas los dominicanos escucharon el ruido de los cascos martillando las calles empedradas. 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