{"id":15346,"date":"2017-04-01T12:26:20","date_gmt":"2017-04-01T16:26:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=15346"},"modified":"2017-04-01T12:26:20","modified_gmt":"2017-04-01T16:26:20","slug":"libreria-nacional-de-franklin-franco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/04\/01\/libreria-nacional-de-franklin-franco\/","title":{"rendered":"Librer\u00eda Nacional de Franklin Franco"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jose del Castillo (D. Libre, 16-6-12)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Librer\u00eda Nacional, sita en la Arzobispo Nouel esquina Espaillat, fue una de las m\u00e1s actualizadas en ciencias sociales, con \u00e9nfasis en sociolog\u00eda, econom\u00eda e historia, as\u00ed como en literatura de orientaci\u00f3n marxista. Propiedad del soci\u00f3logo e historiador Franklin J. Franco, su apertura se efectu\u00f3 a finales de 1965, ya instalado H\u00e9ctor Garc\u00eda Godoy como presidente provisional. Con el olor a p\u00f3lvora de la revoluci\u00f3n de abril todav\u00eda fresco en el coraz\u00f3n de la zona constitucionalista, cant\u00f3n de las fuerzas civiles y militares comandadas por el coronel Caama\u00f1o durante el conflicto b\u00e9lico que provoc\u00f3 el segundo desembarco de los marines en el siglo pasado. De esos primeros d\u00edas conservo una vaga imagen, ya que a finales de febrero del 66 sal\u00ed del pa\u00eds con destino a Santiago de Chile, donde permanecer\u00eda por cinco a\u00f1os. Sin embargo, pronto me llegar\u00edan las noticias de la importancia que adquir\u00eda esta librer\u00eda y de la labor editorial emprendida por su din\u00e1mico propietario, un frecuente colaborador de la revista \u00a1Ahora! a la cual me hallaba suscrito, cuyos art\u00edculos y pol\u00e9micas sobre temas hist\u00f3ricos disfrut\u00e9 desde el mirador santiaguino. Una estancia en Chile de mi querido \"t\u00edo\" Tulito Arvelo -conspirador antitrujillista junto a mi padre y t\u00edos, sancarle\u00f1o del Callej\u00f3n Imbert- as\u00ed me lo hab\u00eda confirmado.<\/p>\n<p>Gracias al inter\u00e9s de mi hermana Fl\u00e9rida por mantenerme al tanto de lo que aqu\u00ed se publicaba, recib\u00ed en el Cono Sur los primeros t\u00edtulos de Editora Nacional, as\u00ed como las ediciones pr\u00edncipe de la Universidad Cat\u00f3lica Madre y Maestra de Santiago (del fraterno Frank Moya Pons, La Espa\u00f1ola en el siglo XVI 1493-1520, del entra\u00f1able soci\u00f3logo holand\u00e9s Harry Hoetink, El Pueblo dominicano: 1850-1900, apuntes para su sociolog\u00eda hist\u00f3rica y de H\u00e9ctor Inch\u00e1ustegui Cabral, De Literatura Dominicana Siglo XX). Los t\u00edtulos de Editora Nacional se orientaron a satisfacer lo que Jimenes Grull\u00f3n llamar\u00eda la nueva historiograf\u00eda. Figuraba entre los autores Emilio Cordero Michel -quien devendr\u00eda en los 70 un apreciado colega en las faenas universitarias y contertulio en las pe\u00f1as de la Helader\u00eda Capri, La Cafetera, Los Imperiales y el Bar Am\u00e9rica- con su seminal La revoluci\u00f3n haitiana y Santo Domingo. De nuestro Pedro Mir, su hermoso texto Tres leyendas de colores y el estimulante ensayo El Gran Incendio: Los Balbuceos Americanos del Capitalismo Mundial. De Antonio de la Rosa -seud\u00f3nimo del juez y publicista haitiano Alexandre Poujol-, Las finanzas de Santo Domingo y el control americano.<\/p>\n<p>Del propio Franklin J. Franco, Los negros, los mulatos y la naci\u00f3n dominicana. Del historiador cubano Jos\u00e9 Luciano Franco, la colecci\u00f3n incluy\u00f3 su fundamental Historia de la revoluci\u00f3n de Hait\u00ed. En 1966 Franco hab\u00eda ganado el prestigioso premio de ensayo de Casa de las Am\u00e9ricas de Cuba por su obra Rep\u00fablica Dominicana: Clases, crisis y comandos, acerca de la revoluci\u00f3n de abril, reimpresa localmente. Editora Nacional publicar\u00eda otros trabajos suyos, como Vida, pasi\u00f3n y muerte del PCD, El aporte de los negros e Historia de las ideas pol\u00edticas en la Republica Dominicana, parte de una amplia y valiosa bibliograf\u00eda sobre t\u00f3picos hist\u00f3ricos, sociol\u00f3gicos y pol\u00edticos, entre los que destacan el r\u00e9gimen de Trujillo, las relaciones dom\u00ednico-haitianas, las finanzas p\u00fablicas, el prejuicio racial. Obras de texto como Historia del Pueblo Dominicano y su m\u00e1s reciente Historia de la UASD y los Estudios Superiores. Quiz\u00e1 el proyecto m\u00e1s ambicioso emprendido por Franco fue la Enciclopedia Dominicana que congreg\u00f3 contribuciones de destacados investigadores bajo su direcci\u00f3n, editada en ocho vol\u00famenes y ahora disponible en versi\u00f3n digitalizada.<\/p>\n<p>Nos conocimos en 1964 en la vieja Escuela de Sociolog\u00eda de la UASD, donde ambos estudi\u00e1bamos. Compartimos as\u00ed las lecciones impartidas por mi primo hermano Luis Rafael del Castillo Morales, director fundador de la Escuela, Andresito Avelino, Hugo Tolentino Dipp, Jimenes Grull\u00f3n, Chito Henr\u00edquez, Bol\u00edvar Batista del Villar, Rafael Gonz\u00e1lez Tirado, Miguel Mendoza Rijo, Almanzor Gonz\u00e1lez Canahuate, Alberto Noboa, Rafael Del\u00e1ncer, Frank Marino Hern\u00e1ndez. Por los influyentes esposos belgas Andr\u00e9 y Andrea Corten, y otro inquieto belga, el peque\u00f1o provocador Jacques Silberberg, a quien encontr\u00e9 luego en Chile como profesor en la Universidad de Concepci\u00f3n, cuna del MIR. La antrop\u00f3loga norteamericana June Rosenberg, quien se aplatanar\u00eda definitivamente en el pa\u00eds, donde descansan sus huesos, rodeada de cari\u00f1o y gratitud de dominicanos y haitianos, como un \u00e1ngel makandaliano que nos cayera desde la respetable Columbia Universty.<\/p>\n<p>Un elenco formidable de maestros que completaban otros soci\u00f3logos. El argentino Carlos Di N\u00fabila, quien se radicar\u00eda en Puerto Rico para beneficio de la academia y las artes de esa isla, el uruguayo Ger\u00f3nimo de Sierra, actualmente reconocido especialista en procesos pol\u00edticos. Y un t\u00edmido joven alem\u00e1n de paso ef\u00edmero por la Escuela, Wolf Grabendorff, hoy uno de los latinoamericanistas m\u00e1s reputado en el campo de las relaciones internacionales, vinculado a The Johns Hopkins University y su Escuela de Altos Estudios Internacionales y al Institut des Hautes \u00c9tudes de l&#8217;Am\u00e9rique latine, de la Universit\u00e9 Paris III-Sorbonne. Reforzada esta labor por la serie de folletos mimeografiados \"Materiales para el estudio de la Rep\u00fablica Dominicana en la segunda mitad del siglo XIX\", de la autor\u00eda del caribe\u00f1ista holand\u00e9s Harry Hoetink, que vieron la estampa en Caribbean Studies de la U. de Puerto Rico. Para una Escuela que cont\u00f3 con el auspicio inicial de la OEA, era un oasis innovador en la vetusta Universidad de Santo Domingo.<\/p>\n<p>All\u00ed, en el modesto recinto con anexo de aulas de asbesto cemento que compart\u00eda espacio con el Instituto Sismol\u00f3gico, socialic\u00e9 con Magda Acosta, Carlos Dore, Orlando Mart\u00ednez, Naya y Chello Despradel, Osvaldo Dom\u00ednguez, Dor\u00edn Cabrera, Irma Nicasio, Magaly Caram, Isis Duarte, Sonia Besonias, Rafael Villalba, Rafael de la Rosa, Leovigildo B\u00e1ez, Eulalia Flores, Ana Teresa Olivier, Miguel Cocco, Rafael \"Picho\" Alc\u00e1ntara, Carlitos Pimentel, Rub\u00e9n Sili\u00e9, Miriam D\u00edaz Santana, Walker, Adalberto Guti\u00e9rrez, Modesto Reynoso, Melvin Ma\u00f1\u00f3n, entre otros amigos, algunos ya fallecidos. Unos bancos de granito como los que se instalaron en los parques en reemplazo a los de hierro y la famosa mata de mango adjunta al local de la Escuela, serv\u00edan de espacio acogedor a las animadas tertulias y debates de unos j\u00f3venes que todav\u00eda \"ten\u00edan el mundo por delante\".<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada del 70, Franklin y yo volver\u00edamos a reencontrarnos como docentes e investigadores en la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas y Sociales de la UASD, cuando nos tocar\u00eda encabezar sucesivamente la Direcci\u00f3n de Investigaciones Cient\u00edficas de la instituci\u00f3n, cuyo director fundador fuera el doctor Guarocuya Batista del Villar, uno de los talentos mejor dotados del pa\u00eds. En la direcci\u00f3n de la DIC, le correspondi\u00f3 a Franco organizar uno de los seminarios de mayor impacto de la \u00e9poca sobre la presencia africana en Am\u00e9rica, con la asistencia de connotados especialistas internacionales. Fue en esos a\u00f1os en que me hice habitu\u00e9 de su Librer\u00eda Nacional, que manten\u00eda un amplio surtido de obras de ciencias sociales de las editoriales Siglo XXI -con autores de moda como Poulantzas, Althusser, Lacan, Gonz\u00e1lez Casanova, Faletto, Cardoso, Sunkel-, Era, con la trilog\u00eda biogr\u00e1fica sobre Trotsky de Isaac Deutscher, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Joaqu\u00edn Mortiz.<\/p>\n<p>Identificado como hombre de izquierda, compromisario con las causas progresistas de la \u00e9poca, su local era punto de visita de universitarios, intelectuales y dirigentes de izquierda que quer\u00edan mantenerse al corriente de las publicaciones m\u00e1s recientes. Revistas procedentes de la Isla Fascinante, como Cuba Internacional, Bohemia, Tricontinental, Casa de las Am\u00e9ricas, Pensamiento Cr\u00edtico, y el diario Granma. La mexicana Siempre -con una pl\u00e9yade de colaboradores que inclu\u00eda a Carlos Fuentes, Lombardo Toledano, Silva Herzog, Renato Leduc, Monteforte Toledo, Fernando Ben\u00edtez- dirigida por Jos\u00e9 Pag\u00e9s Llergo. La excelente revista Historia y Sociedad editada en M\u00e9xico por Enrique Semo, H\u00e9ctor Aguilar y Enrique Florescano. La colecci\u00f3n del republicano espa\u00f1ol Juan Grijalbo -quien trabar\u00eda amistad con Franco-, con sus peque\u00f1os manuales en impresiones bien cuidadas que conten\u00edan a los principales pensadores de las ciencias sociales.<\/p>\n<p>Las ediciones en lenguas extranjeras de Mosc\u00fa y Pekin de los cl\u00e1sicos del marxismo, en especial el famos\u00edsimo librito rojo de Mao Tse Tung, que los \"guardias rojos\" universitarios bland\u00edan como munici\u00f3n revolucionaria en los \"foros de Yen\u00e1n\" que escenificaban en la UASD, al igual que en China, al calor de la revoluci\u00f3n cultural. Un fuerte en el inventario de La Nacional ser\u00edan los libros de historia dominicana, con la presencia de las colecciones dirigidas por don Emilio Rodr\u00edguez Demorizi desde la Academia que presid\u00eda, reforzados por la labor editorial de Franco en este campo. Como me confesara este colega y amigo en conversaci\u00f3n reciente, la librer\u00eda respond\u00eda a un inter\u00e9s personal de formar una gran biblioteca especializada. Como de hecho lo lograra, hoy donada generosamente con un stock de casi veinte mil vol\u00famenes al Museo de la Resistencia.<\/p>\n<p>Franklin ampli\u00f3 sus horizontes al ocupar la primera planta del edificio Franco, en la Correa y Cidr\u00f3n, donde funcion\u00f3 Econolibros, especializada en textos universitarios. En 1982 decidi\u00f3 cerrar sus operaciones como librero, transfiriendo a Miguel Cocco este \u00faltimo local. Recuerdo con gratitud las amables atenciones de do\u00f1a Ana Antonia Pichardo -su madre, quien siempre me dec\u00eda que Franklin y yo ten\u00edamos que ser parientes-, de un joven diligente Daniel Liberato, persistente con su Librer\u00eda La Filantr\u00f3pica, de una joven estudiante de sociolog\u00eda apellidada Jacobo que present\u00f3 tesis sobre la Iglesia en Santo Domingo. Y a Pedro Mir, Tulito Arvelo, Jos\u00e9 Espaillat, Feliservio y Juan Ducoudray, Chito y Dato, habitu\u00e9 de esas librer\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 16-6-12) &nbsp; La Librer\u00eda Nacional, sita en la Arzobispo Nouel esquina Espaillat, fue una de las m\u00e1s actualizadas en ciencias sociales, con \u00e9nfasis en sociolog\u00eda, econom\u00eda e historia, as\u00ed como en literatura de orientaci\u00f3n marxista. Propiedad del soci\u00f3logo e historiador Franklin J. 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