{"id":15461,"date":"2017-04-06T17:15:28","date_gmt":"2017-04-06T21:15:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=15461"},"modified":"2017-04-06T17:15:28","modified_gmt":"2017-04-06T21:15:28","slug":"don-quijote-visto-a-traves-de-los-ojos-de-sancho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/04\/06\/don-quijote-visto-a-traves-de-los-ojos-de-sancho\/","title":{"rendered":"Don Quijote visto a trav\u00e9s de los ojos de Sancho"},"content":{"rendered":"<p><strong>Andr\u00e9s L. Mateo (Hoy, 1-4-17)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Don Quijote es un hombre inventado, flaco y madrugador, agudo de pensamiento y de buen coraz\u00f3n. Lleva consigo a su escudero labrador, Sancho Panza, que mira, en principio, el mundo con otros ojos. A la contraposici\u00f3n entre sanchismo y quijotismo se suele atribuir la riqueza de esta novela, y el pobre Sancho ha quedado signado como el burdo costado de lo real, frente a Don Quijote, quien encarna el contraste dram\u00e1tico de la perfecci\u00f3n imaginada, del ideal, y de la justicia. Es junto a Don Quijote que recorremos las numerosas aventuras de los sue\u00f1os de generosidad de su esp\u00edritu, pero es tambi\u00e9n junto a Sancho; y al final de la lectura, todos hemos cambiado; tanto los lectores como los personajes somos otros. Nadie que haya le\u00eddo \u201cEl Quijote\u201d, y lo haya sorprendido la ben\u00e9vola iron\u00eda de la noche junto a sus l\u00e1grimas de eterno apaleado, podr\u00e1 estar al margen de su candor y locura. Nadie podr\u00e1 sustraerse a la imagen estrafalaria de ese caballero seco de carne, enjuto de cara y versado en desdichas.<\/p>\n<p>Y eso incluye al propio Sancho Panza, cuyo signo, sin embargo, ha sido en m\u00e1s de cuatro siglos concitar la imagen de lo zafio y el sin apelaci\u00f3n s\u00edmbolo de lo burdo. Solo que en el proceso de la creaci\u00f3n cervantina no existen ant\u00edtesis polares, y al final Don Quijote no es Don Quijote, ni Sancho, el tosco escudero, ser\u00e1 \u00fanicamente Sancho. Ese escudero se ha infectado ya de quijotismo, su visi\u00f3n del mundo ha cambiado radicalmente, y el sentido pr\u00e1ctico que para \u00e9l ten\u00edan las glorias buscadas por el afanoso af\u00e1n de Don Alonso Quijano transformado en Don Quijote, dar\u00e1 paso a la aureola del ideal. El Sancho Panza Tosco ya ha o\u00eddo a Don Quijote pedir que se altere la historia de un hombre para conservar su personalidad ideal, porque Don Quijote es categ\u00f3rico respecto de lo que es verdad para \u00e9l: lo que imagina. Lo ha visto pelear con molinos de viento, disertar sobre las armas, o descender a la cueva de Montesinos. Y frente al cabrero lo ha escucha identificarse como \u201cel desfacedor de agravios, enderezador de tuertos, amparo de las doncellas, asombro de los gigantes y vencedor de las batallas\u201d.<\/p>\n<p>Por eso el Sancho bien plantado en la tierra, que hab\u00eda vivido ya la experiencia de gobernar su \u00ednsula, y que ve morir al \u201cloco\u201d que ha seguido en aventuras sin nombre, hace su elecci\u00f3n al final de la novela: no solo acompa\u00f1\u00e1ndolo en la haza\u00f1osa vigilia de generosidad que son sus sue\u00f1os de caballero andante, sino muriendo tambi\u00e9n un poco con \u00e9l, enarbolando en su habla de siervo el quijotismo esencial que antes no comprend\u00eda. No existe un pasaje m\u00e1s hermoso que ese en el cual Sancho, identificado ya plenamente con el quijotismo, le habla a su amo pidi\u00e9ndole que no se muera:<\/p>\n<p>\u201c!Ay! No se muera vuestra merced, se\u00f1or m\u00edo, sino tome mi consejo y viva muchos a\u00f1os, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin m\u00e1s ni m\u00e1s, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancol\u00eda. Mire no sea perezoso, sino lev\u00e1ntese de esa cama, y v\u00e1monos al campo vestidos de pastores, como tenemos concertado: quiz\u00e1 tras de alguna mata hallaremos a la se\u00f1ora Dulcinea desencantada, que haya m\u00e1s que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido \u00e9cheme a m\u00ed la culpa, diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto m\u00e1s que vuesa merced habr\u00e1 visto en sus libros de caballer\u00eda ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros y que el vencido hoy ser vencedor ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p>Es claro que los papeles se han invertido, y el volver a la cordura convierte a Alonzo Quijano en un ser prudente y comedido. El ciclo es inversamente proporcional, mientras Don Quijote expresa un pat\u00e9tico declinar de sus \u00e1nimos caballerescos, Sancho se crece y afirma en su esp\u00edritu de aventura y en su optimismo. Esto lo lleva a mirar a su se\u00f1or de manera distinta a como lo ve\u00eda al inicio de la aventura, y a describirlo con una pincelada transida de amor. Quiz\u00e1s esta sea la m\u00e1s tierna mirada que se pueda echar sobre la humanidad del \u201cCaballero de la triste figura\u201d, sobre todo proviniendo de quien que lo ha acompa\u00f1ado en todo momento, y quien se supone sea su ant\u00edtesis:<\/p>\n<p>\u201cDigo que no tiene nada de bellaco, antes tiene un alma como un c\u00e1ntaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un ni\u00f1o le har\u00e1 entender que es de noche en la mitad del d\u00eda, y por esta sencillez lo quiero como a las telas de mi coraz\u00f3n, y no me ama\u00f1o a dejarlo por m\u00e1s disparates que haga\u201d.<br \/>\nEsa es la m\u00e1s hermosa e ingenua visi\u00f3n de Don Quijote que hay en las p\u00e1ginas que Cervantes escribi\u00f3 para esculpir su aventura, la m\u00e1s humana, la m\u00e1s llena de grandeza y amor, la m\u00e1s condolida y pat\u00e9tica. Sale de la boca de su tosco escudero , pero es el testimonio de la comprensi\u00f3n m\u00e1s cabal de la empresa que Don Quijote representaba. Ambos son ya una misma cosa. Sancho no es ya el r\u00fastico escudero que trota detr\u00e1s de su amo prendido a las cosas materiales. En Don Quijote de la Mancha cada personaje contiene al otro, lo asume incluso como contraste, uni\u00e9ndose en la diversidad ideal que es el fruto de la pura creaci\u00f3n po\u00e9tica. Y Sancho Panza es la m\u00e1xima creaci\u00f3n de Don Quijote. Su quijotizaci\u00f3n es el triunfo m\u00e1s patente de su labor redentora, porque contra la inmediatez en que se ahoga, el alma pura de Alonzo Quijano transfiere al esp\u00edritu del escudero los valores trascendentes y los ideales de justicia que lo mueven. Al final, Sancho no es lo opuesto a Don Quijote, es su obra, su m\u00e1s notoria obra. Sin la idealizaci\u00f3n que Sancho asume al final de la obra, Don Quijote no fuera Don Quijote. Y si es as\u00ed, \u00bfqui\u00e9n simboliza lo opuesto al mundo ideal de Don Quijote en la obra? A mi modo de ver lo opuesto en la obra no es Sancho, sino Sans\u00f3n Carrasco, o el cura de la aldea, que obligan a Don Quijote a regresar a la cordura, y que juzgan locura todo lo que el alma buena del Caballero de la Triste Figura ve como una acci\u00f3n destinada a dar protecci\u00f3n y justicia a quien la necesite.<\/p>\n<p>Hay que aliviar la carga hist\u00f3rica de m\u00e1s de cuatro siglos que ha llevado el simp\u00e1tico Sancho sobre sus hombros, crucificado como el s\u00edmbolo de lo r\u00fastico y sacado del reino de lo sublime que Don Quijote encarna. Pero no es as\u00ed. Cuando la creaci\u00f3n de Cervantes termina, ya Sancho est\u00e1 totalmente quijotizado, y Don Quijote se muere vi\u00e9ndose a s\u00ed mismo en la figura del otrora tosco escudero que, con su obra de vida, ayud\u00f3 a transformar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Andr\u00e9s L. 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