{"id":15759,"date":"2017-04-19T11:22:42","date_gmt":"2017-04-19T15:22:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=15759"},"modified":"2017-04-19T11:22:42","modified_gmt":"2017-04-19T15:22:42","slug":"mujeres-dominicanas-atormentadas-leonor-feltz-vi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/04\/19\/mujeres-dominicanas-atormentadas-leonor-feltz-vi\/","title":{"rendered":"Mujeres dominicanas atormentadas. Leonor Feltz (VI)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Di\u00f3genes C\u00e9spedes (Hoy, 4-3-17)\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">XII<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante el silencio epistolar, PHU pregunta a su t\u00eda Mon Ure\u00f1a qu\u00e9 sucede con Leonor y esta \u00faltima le responde: \u00abYo no consagro ya el mayor tiempo a satisfacer mis aficiones literarias como en mejores d\u00edas; no, sustraigo algunos momentos \u00e1 la brega diario y leo algo, regularmente peri\u00f3dicos i unas que otra lecturita banal, nada serio.\u00bb (Bernardo Vega. Treinta intelectuales dominicanos escriben a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Santo Domingo: Academia Dominicana de la Historia, 2015, 156).<\/p>\n<p>La causa del silencio epistolar de LF se debi\u00f3, seg\u00fan lo explica, a su \u00abhabitual apat\u00eda acrecida hoy considerablemente por el g\u00e9nero de vida que me imponen mis actuales ocupaciones.\u00bb (BVega, 156).<\/p>\n<p>La correspondencia de LF con PHU se extendi\u00f3 hasta 1910. La suspensi\u00f3n quiz\u00e1 se debi\u00f3 a la vor\u00e1gine en la que se vio envuelto el S\u00f3crates dominicano a ra\u00edz del estallido de la Revoluci\u00f3n mexicana. Acogi\u00f3 el consejo de los amigos y se embarc\u00f3 en Veracruz el 13 de abril de 1911 hacia La Habana. A la estaci\u00f3n fueron a despedirle sus disc\u00edpulos Alfonso Reyes, Antonio Caso, Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n, Carlos Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a, Escofet, Isidro Fabela, Diego Rivera, Gonzalo Arg\u00fcelles Bringas, Julio Torri, Aurelio Collado y Jos\u00e9 Ben\u00edtez. Antes de su salida hab\u00eda sido agasajado con m\u00faltiples banquetes entre los que cita los de Alfonso Cravioto, Luis Urbina, Chucho (Jes\u00fas) Acevedo y Pablo Mart\u00ednez del R\u00edo (Memorias. Diario. Notas de viaje (M\u00e9xico: FCE, 200, p. 191 [1989]). La mayor\u00eda de estos hombres ser\u00e1n los futuros ministros, altos funcionarios y diplom\u00e1ticos de los gobiernos que surgieron despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al llegar a La Habana, PHU estudia el medio social y cultural cubano: \u00abNo han sido de mucha actividad para m\u00ed estos d\u00edas. No he tenido con quien conversar mucho, parte porque aqu\u00ed no abundan quienes puedan sostener conversaciones serias, parte porque todo el mundo est\u00e1 muy ocupado. La Habana no ha cambiado en nada sustancial (\u2026) El mismo tono de escepticismo y ligereza preside a todas las conversaciones; el extrav\u00edo del sentido moral en orden a todas las relaciones sociales (familia, amistades, instituciones, naci\u00f3n) \u2013que en M\u00e9xico s\u00f3lo se ha producido en el orden pol\u00edtico por el largo despotismo de D\u00edaz\u2013, contin\u00faa extendi\u00e9ndose: ya los j\u00f3venes hablan francamente, por ejemplo, de que quieren conquistar una heredera rica. Y la prueba de que no lo dicen por entretenimiento es que lo hacen. Esto sin contar que, en el lenguaje usual entre j\u00f3venes, es obligado decir mal de las reputaciones de mujer, sea cierto o no lo que se diga: de mujer no puede hablarse, aqu\u00ed, sin obscenidad.\u00bb (Memorias, pp. 193-206).<\/p>\n<p>Con el perfil de la Cuba de 1911, PHU ha profetizado lo que pronto suceder\u00e1 en Cuba: Gerardo Machado, Grau San Mart\u00edn, Pr\u00edo Socarr\u00e1s y Fulgencio Batista. Y toda aquella sociedad corrupta y light sufrir\u00e1 dentro de 48 a\u00f1os el barrido de una revoluci\u00f3n que se transform\u00f3 en dictadura socialista de partido \u00fanico.<\/p>\n<p>El viajero lleg\u00f3 a Santo Domingo el 17 de mayo de 1911. Escribi\u00f3 sobre la soledad que le caus\u00f3 la Capital, cuyas casas no pasaban de un piso, aunque alab\u00f3 la mejor\u00eda de las calles, el alcantarillado y la arborizaci\u00f3n, pero constat\u00f3 el mismo malestar pol\u00edtico que dej\u00f3 en 1901 al salir para Nueva York: la malicia dominicana (Memorias. Notas de viaje, p. 212).<\/p>\n<p>Sali\u00f3 antes del asesinato de Mon C\u00e1ceres, pero nos dej\u00f3 una estampa sombr\u00eda de la intelectualidad joven de la Capital: \u00abHe estado tambi\u00e9n, en parques y caf\u00e9s, con \u2018la juventud literaria\u2019, un grupo de gente ruidosa y quisquillosa, formado por Rafael Damir\u00f3n, Arturo Logro\u00f1o, Arqu\u00edmedes Cruz, Arturo Freites Roque, Luis Armando Abreu, O.[tilio]Vigil D\u00edaz., Primitivo Herrera, Fernando Arturo Garrido, Juan Bautista Lamarche, Julio A. Pi\u00f1eiro (sic), Fernando Arturo Pellerano, Enrique Aguiar, y mi primo Noel. Es una juventud que quiz\u00e1s tenga m\u00e1s talento literario que la de Cuba, pero tiene todav\u00eda menos cultura que aqu\u00e9lla.\u00bb (BVega, p. 214).<\/p>\n<p>El precio de esa incultura la pagar\u00e1 aquella juventud \u201cruidosa y quisquillosa\u201d cuando al volver al pa\u00eds en 1931 a ocupar el cargo de Superintendente General de Educaci\u00f3n, PHU encuentre a casi todos sus miembros formando parte de los mandos culturales de la dictadura de Trujillo, quien les hab\u00eda heredado el 23 de febrero de 1930 de Horacio V\u00e1squez, Jimenes y el resto de peque\u00f1os partidos que ayer, como hoy, eran la bisagra de los grandes, producto todos de aquella alocada movilidad que vegetaba en torno al presupuesto del Estado clientelar, \u00fanico lugar donde se ejerc\u00eda la acumulaci\u00f3n de riquezas desde 1844. Mucha tinta se ha escrito sobre esta colaboraci\u00f3n de PHU con la dictadura, pero huy\u00f3 a tiempo, mientras los dem\u00e1s sucumbieron a la vida muelle y a los fastos de la dictadura.<\/p>\n<p>La segunda parte de la misiva de LF a PHU es m\u00e1s importante debido al reconocimiento de la superioridad intelectual de ese joven que todav\u00eda, en La Habana donde ella le escribe, a los 21 a\u00f1os, ha madurado lo suficiente para convertirse, tres o cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, cuando emigre a la capital azteca, en el mentor de la juventud intelectual de aquella urbe: \u00abContigo me ha pasado lo que \u00e1 ciertos maestros viejos \u00e1 quienes se le agotaban los conocimiento que deb\u00edan transmitir \u00e1 sus alumnos i llegaba un momento en que estos sab\u00edan m\u00e1s que \u00e9l (sic), quedando pues anulada la autoridad del maestro.\u00bb (BVega, p. 156). Redacci\u00f3n rara para esta maestra culta. Hubiera eliminado la ambig\u00fcedad sem\u00e1ntica y r\u00edtmica si hubiese escrito: \u201cestos sab\u00edan m\u00e1s que el maestro, quedando anulada su autoridad\u201d.<\/p>\n<p>Muy convencida de lo que dec\u00eda estaba LF, que remacha de nuevo sobre la amplia cultura y sabidur\u00eda de este joven triunfador, quien public\u00f3 en La Habana su primer libro, Ensayos cr\u00edticos en 1904, su credencial ante aquella intelectualidad mexicana, encabezada antes de su llegada, por don Justo Sierra, ministro de Educaci\u00f3n del porfiriato.<\/p>\n<p>Don Justo exclam\u00f3 en presencia de los miembros del Ateneo de la Juventud, cuando PHU ley\u00f3, en la velada del 26 de enero de 1910, en honor de Rafael Altamira, su trabajo sobre Hern\u00e1n P\u00e9rez de Oliva: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cosas sabe Ure\u00f1a\u00bb! \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cosas!\u00bb (BVega, p. 160). Esto lo dijo don Justo.<\/p>\n<p>LF escribi\u00f3 lo siguiente en la carta que analizo: \u00abDigo esto a prop\u00f3sito de tus trabajos. Los leo, lo[s] encuentro buenos i si se me ocurre alguna observaci\u00f3n me digo: \u2018\u00e9l sabe de esas cosas ya mucho m\u00e1s que yo, acaso tenga raz\u00f3n i yo estar\u00e9 en el error\u2019 (\u2026) Hablo sinceramente. Cuando escribiste \u2018sobre antolog\u00eda\u2019 se me ocurri\u00f3 hacer algunos reparos, pero pensando lo mejor conclu\u00ed por estar casi de acuerdo contigo en todos sus puntos.\u00bb (BVega, p. 156).<\/p>\n<p>Concluye su misiva con una nota de desolaci\u00f3n, al constatar que casi todos los miembros del sal\u00f3n Goncourt han desertado: \u00abVivimos aisladas actualmente. Ha sonado la hora de la deserci\u00f3n i uno tras otro hemos visto alejarse los amigos que animaban el saloncito. Juan F. S\u00e1nchez, de los pocos que queda, se ausenta tambi\u00e9n para La Vega. (\u2026) Acaso en d\u00eda no lejano volver\u00e1n ustedes los fundadores\u2026 i los otros.\u00bb (BVega, p. 156).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">XIII<\/h2>\n<p>Recu\u00e9rdese que en la und\u00e9cima carta LF abdic\u00f3 la carrera literaria, pero en la duod\u00e9cima ratifica cabalmente ese designio: \u00abPero no te asustes sin embargo i vayas a creer que voi a ensayar de nuevo aquellos vuelitos literarios de marrano. Ya eso se acab\u00f3, yo dejo el campo a los que como ustedes [Max, Pedro, DC] han de producir obra bella i \u00fatil. Me conformo con paladearla [,] eso me basta.\u00bb (Bernardo Vega. \u201cTreinta intelectuales dominicanos escriben a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a\u201d. Santo Domingo: Academia Dominicana de la Historia, 2015, 201). La expresi\u00f3n vuelo literario de marrano equivale a imposibilidad.<\/p>\n<p>Esa carta del 1 de agosto est\u00e1 cercana al gran estallido del 16 de septiembre de 1910 que inici\u00f3 la ca\u00edda de la dictadura de Porfirio D\u00edaz y provoc\u00f3 la salida del S\u00f3crates dominicano a La Habana en abril de 1911 y luego su regreso a Santo Domingo despu\u00e9s de diez a\u00f1os de ausencia. Esa carta es tan reciente y contempor\u00e1nea del viaje de PHU a su pa\u00eds, que se me imposibilita creer que una de las primeras visitas de PHU a familiares y amigos no fuera a casa de Leonor, Clementina y su madre Margarita Feltz.<\/p>\n<p>La maestra se apaga y la vida tormentosa que le ha tocado vivir es, una vez m\u00e1s, la programaci\u00f3n emocional que le inculcaron entre los tres y siete a\u00f1os y que, inconscientemente, reitera a PHU en la misiva de marras: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 falta de aspiraciones [,] qu\u00e9 inercia [,] qu\u00e9 desidia! Pensar\u00e1s t\u00fa, pero has de saber que en m\u00ed predominan la tristeza i la pereza caracter\u00edstica de nueva raza (ni siquiera la arrogancia) i que la vejez acent\u00faa cada vez esas cualidades negativas. Tan anulada me siento que [no, DC] me queda ni \u2018el dolor de no ser lo que yo hubiera sido\u2019.\u00bb (BVega, 201).<\/p>\n<p>Luego de quejarse de la ingratitud de Max, quien no responde las cartas suyas, pero que le env\u00eda libros, LF le refiere a PHU lo siguiente acerca de la personalidad de su hermano, lo que es pertinente para el estudio de la sicolog\u00eda del futuro escritor y pol\u00edtico: \u00abMax, ese ingrato que no merece el cari\u00f1o que le tenemos, te habr\u00e1 dicho c\u00f3mo vivimos. Mientras \u00e9l estuvo aqu\u00ed, con su verbo de Animador, con su privilejio especial de comunicar entusiasmos, con la aparente frivolidad con que hace olvidar las amarguras de la vida [,] nos hizo un bien inestimable.\u00bb (BVega, 201).<\/p>\n<p>Y ratifica LF a PHU el car\u00e1cter festivo y relativista de su hermano: \u00abEl saloncito Goncourt brill\u00f3 unos d\u00edas con la alegr\u00eda que le prest\u00f3 su presencia: reanud\u00e1ndose las buenas lecturas, la cr\u00edtica al vuelo, las amenas conversaciones. Hoy ha vuelto a su silencio habitual, turbado apenas por alg\u00fan nuevo concurrente. Y[,] sin embargo, Max no nos ha escrito. Lo hubiera cre\u00eddo todo, menos eso. Sufrimos cruelmente con su silencio.\u00bb (BVega, 201).<\/p>\n<p>Esta queja no es hip\u00e9rbole. LF est\u00e1 en la l\u00ednea fronteriza del romanticismo que todav\u00eda a finales de siglo XIX no ha terminado del todo para la somnolienta Capital y los atisbos del modernismo rubendariano que en Santo Domingo adoptar\u00e1n la hibridez del Fabio Fiallo rom\u00e1ntico-modernista. Recu\u00e9rdese tambi\u00e9n que la correspondencia literaria fue el aquel punto y hora la forma de comunicaci\u00f3n perfecta entre literatos que ten\u00edan afinidades comunes y viv\u00edan a miles de kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la mayor\u00eda de las misivas de LF a PHU tengan ese dejo de amargura al no recibir respuestas r\u00e1pidas. Y como recuerdo de d\u00edas lejanos, LF les menciona a Max y PHU el \u201csaloncito Goncourt\u201d, para embargarles de nostalgia: \u00abRecuerden siempre que [,] aunque de lejos i apartados, Jules i Edmond siguen con amor sus huellas.\u00bb (BVega, 201). Es decir, los humanos franceses Goncourt, cuyo apellido lleva la pe\u00f1a literaria de las hermanas Feltz. Estos recuerdos y nostalgias producir\u00e1n, en octubre de 1909, la famosa segunda parte de la carta de PHU a LF, \u201cD\u00edas alci\u00f3neos\u201d. La primera parte est\u00e1 dedicada a Antonio Caso y Alfonso Reyes, con fecha de enero de 1908 y que figuran, ambas partes, en el libro de PHU, \u201cHoras de estudio\u201d (Par\u00eds: Ollendorf, 1910) y que LF se queja de no haberlo recibido.<\/p>\n<p>LF evoca los d\u00edas del sal\u00f3n Goncourt: \u00abCuando recuerdo aquellos d\u00edas, en que creamos un ambiente literario donde respirar con entera libertad, rico en sanas alegr\u00edas, en hondas sensaciones est\u00e9ticas, en grandes e injenuos entusiasmos, no puedo menos que sentir su a\u00f1oranza i compararlos con la hora actual, triste i est\u00e9ril para m\u00ed, que no he vuelto a gozar mejores d\u00edas. T\u00fa, al menos, has dado nueva i brillante orientaci\u00f3n a tu esp\u00edritui [,] aunque no consagres al estudio todas las horas, a\u00fan tienes tus \u2018d\u00edas alci\u00f3neos\u2019.\u00bb (BVega, 267).<\/p>\n<p>La alumna, que pudo sobrepujar a su maestra Salom\u00e9 Ure\u00f1a en el terreno del ensayo que no cultiv\u00f3, se nos aparece en esta \u00faltima carta a PHU como una atleta noqueada por el medio, en pleno r\u00e9gimen autoritario de Mon C\u00e1ceres: \u00abSi bien no he podido ahogar por completo el gusto por las ciencias, por la literatura, que un d\u00eda constituyeron mi \u00fanico ideal, te aseguro que estoi bastante apartada del movimiento general, i apenas leo algo de lo que a mis manos suele llegar (\u2026) Tengo en m\u00ed rara sensaci\u00f3n de un ser que hubiese muerto sin llegar a realizar sus aspiraciones. Acaso te parecer\u00e1 extra\u00f1o [,] pero es as\u00ed. Llevo una vida necia, est\u00fapida, opuesta en todo a mis gustos i sentimientos, consagrada a un solo culto, sacrificada a un solo objetivo: [\u00a1] el deber!\u00bb (BVega, 267-68).<\/p>\n<p>La maestra se desahoga ante el hijo sustituto: \u00abYo que fui siempre perezosa i triste como mi raza, he ca\u00eddo en una extrema laxitud. Ya ves que ni a mis amigos escribo.\u00bb (BVega, 268). \u00bfCu\u00e1l raza? \u00bfLa africana, la haitiana, la afro dominicana?<\/p>\n<p>LF describe el medio delet\u00e9reo que la ha reducido a la nada: \u00abEl dolor extremo como la extrema alegr\u00eda pueden enjendrar algo; pero este ambiente gris en que me muevo es infecundo, ha matado en m\u00ed todos los j\u00e9rmenes.\u00bb (BVega, 268).<\/p>\n<p>Cierra su \u00faltima misiva con el anhelo de leer \u201cHoras de estudio\u201d y con la exaltaci\u00f3n de la futura grandeza que LF, al igual que Mercedes Mota, le profetiz\u00f3 a PHU a principio del siglo XX: \u00abQuiero leerlo con el amor con que leo todo lo que produces, con esa noble vanidad que siento cuando te veo acercarte a la cima, aunque a veces tenga que hacer un gran esfuerzo para seguirte paso a paso i preveo que llegar\u00e1 un momento en que ser\u00e1s para m\u00ed inaccesible (\u2026) Te ver\u00e9 desde el llano. \u00bfQui\u00e9n me hizo mutilar las alas? \u00a1Acaso las anul\u00f3 la convicci\u00f3n de que nunca alcanzar\u00edan tal vuelo!\u00bb (BVega, 268).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Di\u00f3genes C\u00e9spedes (Hoy, 4-3-17)\u00a0 &nbsp; XII &nbsp; Ante el silencio epistolar, PHU pregunta a su t\u00eda Mon Ure\u00f1a qu\u00e9 sucede con Leonor y esta \u00faltima le responde: \u00abYo no consagro ya el mayor tiempo a satisfacer mis aficiones literarias como en mejores d\u00edas; no, sustraigo algunos momentos \u00e1 la brega diario y leo algo, regularmente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9830,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-15759","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15759"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15759"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15759\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15760,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15759\/revisions\/15760"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9830"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}