{"id":16100,"date":"2017-05-03T12:41:16","date_gmt":"2017-05-03T16:41:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=16100"},"modified":"2017-05-03T12:41:16","modified_gmt":"2017-05-03T16:41:16","slug":"cuba-huella-de-espana-mas-de-un-siglo-despues-del-desastre-cantado-en-decimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/05\/03\/cuba-huella-de-espana-mas-de-un-siglo-despues-del-desastre-cantado-en-decimas\/","title":{"rendered":"Cuba: Huella de Espa\u00f1a m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s del desastre cantado en decimas\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Juan J. Aznarez (Hoy, 2-2-08)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Negras mondongueras de Sevilla y reinas africanas esclavizadas emparejaron en Cuba con hidalgos, soldados y chusma espa\u00f1ola, y naci\u00f3 la poblaci\u00f3n mulata de la colonia, a cuyo crecimiento demogr\u00e1fico contribuyeron los curas amancebados con hembras que no cre\u00edan en Dios. Durante el turbulento esplendor de la perla de las Antillas, en los siglos anteriores a su dolorosa p\u00e9rdida, las calesas eran plateadas y el puerto de La Habana embarcaba hacia Espa\u00f1a el oro de las conquistas americanas y el tributo de los encomenderos y oligarcas criollos. Pero el estallido liberal de las colonias inglesas, la onda expansiva de la Revoluci\u00f3n Francesa y la voracidad recaudadora de la metr\u00f3poli detonaron las sublevaciones de la independencia.<\/p>\n<p>M\u00e1s se perdi\u00f3 en Cuba y volvieron cantando las milicias espa\u00f1olas, derrotadas por Estados Unidos en el a\u00f1o 1898 porque la flota del almirante Cervera, en la bah\u00eda de Santiago, era de papel frente al ca\u00f1oneo de los acorazados yanquis. Espa\u00f1a dej\u00f3 mucho al perder aquel a\u00f1o su posesi\u00f3n m\u00e1s querida: hijos y cultura, vicios y virtudes, palacios y conventos, la fabada asturiana y la descendencia blanca o parda de aquellos pioneros embrujados por el tr\u00f3pico. Pero Cuba no fue entregada f\u00e1cilmente. Veteranos de las contiendas peninsulares y de las campa\u00f1as de \u00c1frica y Conchinchina, una fuerza de 175.774 hombres, desembarc\u00f3 en las d\u00e1rsenas isle\u00f1as para combatir a muerte en la horrorosa Guerra de los Diez A\u00f1os (1868-1878).<\/p>\n<p>\"Tengo t\u00edos que trabajaron como voluntarios, civiles que se inscrib\u00edan en las milicias espa\u00f1olas\", recuerda el espa\u00f1ol de Lugo Jos\u00e9 Caneda, de 72 a\u00f1os, mientras juega al domin\u00f3 en el Centro Gallego, del que es vicepresidente. Las luchas en la manigua, el v\u00f3mito negro, la disenter\u00eda y la fiebre amarilla fueron tan horrorosamente carniceras que el general Arsenio Mart\u00ednez Campos, uno de los principales jefes expedicionarios, pidi\u00f3 al presidente Antonio C\u00e1novas del Castillo, que no enviara m\u00e1s tropa a aquel cementerio de espa\u00f1oles: \"Trate usted de hacer un arreglo con los independientes y retir\u00e9monos cuanto antes\", resumi\u00f3 en un exhorto, fechado en el a\u00f1o 1876. El mando militar criollo tampoco era una pi\u00f1a, pues sus caudillos, inmersos en una amalgama de problemas, no se percataron \"de la profunda falta de fe en la victoria del mando militar espa\u00f1ol\", seg\u00fan los investigadores cubanos Ren\u00e9 Gonz\u00e1lez y H\u00e9ctor Espulgas.<\/p>\n<p>El acuerdo de paz fue un espejismo y la tea independentista prendi\u00f3 de nuevo en el a\u00f1o 1895 en una isla definitivamente insurrecta. Espa\u00f1a decret\u00f3 la ley marcial y, una sucesi\u00f3n de flotas guerreras zarp\u00f3 con 80.000 hombres a los acordes del pasodoble <em>La marcha de C\u00e1diz.<\/em> La decadente metr\u00f3poli, pol\u00edtica y militarmente inestable, reforz\u00f3 las guarniciones que batallaban contra los machetes de la negritud y la revancha, y contra la parentela independentista de los colonizadores del siglo XVI. El curso de la guerra en aquel choque de ideales, pasiones y codicia fue incierto, pues el acero de Toledo aguantaba el hierro mamb\u00ed. Siempre al acecho, Estados Unidos exigi\u00f3 a Madrid la independencia de Cuba, situada a 145 kil\u00f3metros de sus costas. Quiso obtenerla a la medida, y fragu\u00f3 su entrada en liza: el choque naval de Santiago y la colonia fueron perdidas en las cuatro horas de aquel tiro al plato gringo. Cuba se convirti\u00f3 constitucionalmente en protectorado, abastecedor y balneario norteamericano hasta el triunfo de la revoluci\u00f3n de Fidel Castro, en enero de 1959.<\/p>\n<p>\u00bfM\u00e1s de un siglo despu\u00e9s del desastre cantado en d\u00e9cimas es visible la huella de Espa\u00f1a en la isla? Hasta debajo de las piedras. Aparece en la sangre del comandante y sus leales, en el sincretismo religioso, en los negros y mulatos de apellido Mart\u00ednez o Echeverr\u00eda, en el temperamento y picard\u00eda cubanos, y en el potaje de olla, cuya ingesta en estas t\u00f3rridas latitudes hace sudar a mares. \"La fabada y el caldo gallego llegaron a ser casi platos nacionales\", recuerda Aurelio Alonso, subdirector de la revista <em>Casa de las Am\u00e9ricas,<\/em> nieto de un abuelo fundador del club asturiano Llanera. Las se\u00f1ales de Espa\u00f1a parpadean en las fortalezas militares de Santiago, en el mobiliario de Trinidad, en los patios y porches andaluces, en los museos capitalinos y en los soberbios centros gallego y asturiano de La Habana, exponentes de la pujanza de sus comunidades hasta las confiscaciones revolucionarias.<\/p>\n<p>\"Queremos a Espa\u00f1a y a Cuba, porque somos hijos de Espa\u00f1a, porque Cuba nos abri\u00f3 sus puertas cuando nuestro pa\u00eds era pobre\", subraya Alfredo G\u00f3mez, de 77 a\u00f1os, con hijos y nietos cubanos, presidente del Centro Gallego, inmigrante desde el a\u00f1o 1957. \"Espa\u00f1oles nacidos en Espa\u00f1a e inscritos somos entre 1.200 y 1.300, y con pasaporte espa\u00f1ol, 54.018&#8243;.La lista no se agota porque miles de hijos y nietos a\u00fan no lo han solicitado. Otros andan buscando ahora el domicilio de sus ancestros peninsulares porque los lazos de sangre cotizan: la Administraci\u00f3n espa\u00f1ola ayuda a los inscritos con unos 1.400 euros al a\u00f1o. Vienen muy bien porque la granizada revolucionaria fue tremenda en Cuba, que hoy tiene 11 millones de habitantes, cerca del 60% blanco, el 25% mulato y el resto negro y asi\u00e1tico. Las tradiciones espa\u00f1olas y el compendio de otras inciden en todos. La poblaci\u00f3n insular creci\u00f3 mucho desde el censo de 1774 al 1817: pas\u00f3 de 171.000 habitantes, 44.000 esclavos, a m\u00e1s de medio mill\u00f3n.<\/p>\n<p>A partir de 1880, el \u00e9xodo espa\u00f1ol hacia Am\u00e9rica fue masivo y Cuba acogi\u00f3 el mayor n\u00famero de las peonadas: 1.118.968 hasta 1930: el 33,93% del total. \"\u00bfD\u00f3nde trabaj\u00e1bamos? En el comercio, como ch\u00f3feres, como muchachas del servicio dom\u00e9stico\", recuerda G\u00f3mez. \"Y a base de esfuerzo y trabajo nos fuimos abriendo paso en la vida. Siempre trabaj\u00e9 en el giro (sector) de la gastronom\u00eda, en lo que en Espa\u00f1a se llamaba ultramarinos y aqu\u00ed bodegas con cantina\". Y en esto lleg\u00f3 Fidel y mand\u00f3 parar: todo para el Estado y a la ventanilla. El grueso de los espa\u00f1oles expropiados abomina de la revoluci\u00f3n porque les arrebat\u00f3 despachos profesionales, ultramarinos, hoteles, ingenios azucareros, casas y esperanzas: el patrimonio de toda una vida de deslome. La proclamada justicia distributiva de los nuevos gobernantes, les pareci\u00f3 una milonga al decir de un abuelo navarro: \"Si alguien quiere tener una gran casa como la m\u00eda que se deje primero los cojones en las zarzas como me los he dejado yo para poder tenerla\". Un canario despotrica en privado porque todav\u00eda pintan bastos: \"Los comunistas me quitaron toda una flota de camiones. Y aqu\u00ed me ve usted, sin un duro\".<\/p>\n<p>Miles de espa\u00f1oles partieron en los sesenta hacia Espa\u00f1a, Nueva York o Miami, y miles se quedaron. Jos\u00e9 Caneda fue uno de ellos. Morir\u00e1 en Cuba. Su historia es bastante singular. Su padre vivi\u00f3 tres gobiernos, el espa\u00f1ol, el norteamericano y el cubano; la madre, que lo quer\u00eda cura, meti\u00f3 a Jos\u00e9 en un seminario. Pero el chaval abandon\u00f3 pronto los amenes porque miraba el mundo por los ojos del indiano y so\u00f1aba con la copla escuchada al padre durante el auge capitalista: \"Cuba, Cuba, encanto m\u00edo \/ en Cuba no hay ning\u00fan pobre \/ ni hay moneda de cobre \/ y corre el oro como el r\u00edo\". Caneda, que se cas\u00f3 en 1959 con una cubana, Raquel V\u00e1zquez, hoy jubilada de la Direcci\u00f3n Provincial de Justicia, perdi\u00f3 su comercio, y decidi\u00f3 integrarse en la sociedad revolucionaria, aunque sin militancia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol ense\u00f1a su documento de identidad nacional, el certificado de haber cortado 870.000 arrobas de ca\u00f1a en una zafra, y su t\u00edtulo de Vanguardia Nacional como el trabajador de comercio m\u00e1s destacado de la provincia de La Habana durante 10 a\u00f1os consecutivos: una fiera. El Partido Comunista Cubano (PCC), \"que como sabe es una organizaci\u00f3n totalmente selectiva\", le abri\u00f3 sus puertas:<\/p>\n<p>-Mire, Caneda, usted tiene los m\u00e9ritos suficientes para ingresar en el partido. \u00bfTiene usted alg\u00fan impedimento, alg\u00fan complejo, algo que se lo impida? Nosotros le podemos ayudar.<\/p>\n<p>-No, nada de eso. Es que yo no siento esa conciencia que debe tener un comunista. Yo trabajo porque trabajo, pero no me gusta que me manden a trabajar.<\/p>\n<p>-(Risas&#8230;) Bueno, pues siga as\u00ed.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles, hijos de espa\u00f1oles o nietos de espa\u00f1oles consultados para este trabajo siguen as\u00ed o as\u00e1. Casi todos viajaron a Espa\u00f1a en los programas del Inserso. Sus historias son elocuentes. Algunos fueron aventureros, aspirantes a indianos, adscritos a los ayuntamientos carnales, sacramentados o no, con las forzadas de los barcos negreros. La mayor\u00eda, sin embargo, era pobre en la Espa\u00f1a del esparto de gran parte del siglo XX; miles fueron fugitivos de la Guerra Civil de 1936. Todos se alejaron de una patria siempre a cuchilladas. \u00c1ngel Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez, de 72 a\u00f1os, nacido en Asturias, matrimoni\u00f3 con una cubana emigrante de Estados Unidos, y tuvieron un hijo, cirujano instalado en M\u00e9xico, y una hija, administradora de hotel en La Habana. \"\u00bfQu\u00e9 hacemos? Pues nos reunimos los domingos y hablamos de aqu\u00ed y de all\u00e1\". Hablan hasta la saciedad de aqu\u00ed, del futuro sin Fidel Castro, del precio del mango, o de all\u00e1, de la Liga espa\u00f1ola y las vicisitudes p\u00fablicas.<\/p>\n<p>El padre de Antonio Garc\u00eda, de 70 a\u00f1os, era de Almer\u00eda, y lleg\u00f3 a principios del siglo pasado con la maleta de madera y lleno de ilusiones. Antonio trabaj\u00f3 cuatro a\u00f1os en Budapest y se declara \"barman internacional\". Visit\u00f3 Espa\u00f1a el a\u00f1o pasado y quiere volver. \u00bfY los nietos de espa\u00f1oles? Esperanza Molina Salgado, 60 a\u00f1os, de padres cubanos, los es por tres partes: abuela materna, gallega de Pontevedra, abuela paterna, vasca, y abuelo por parte de padre, canario. \"Nos criamos con mi abuelo asturiano\". Casada y sin hijos, espera alguna ayuda oficial de Madrid. \"Vamos a ver si con lo de los nietos puedo recibir algo porque ahora empiezan a arreglar lo de los nietos\". Los espa\u00f1oles hablan y no paran. El <em>viejo<\/em> de Marcelino Gonz\u00e1lez, de 82 a\u00f1os, naci\u00f3 en Oviedo. Acumul\u00f3 dinero, casas y negocios, \"pero bueno&#8230;.\", se resigna el hijo. \"Mire\", y abre un sobre de correos, \"este dinerito me lo manda mi hija desde Alemania\".<\/p>\n<p>La huella de Espa\u00f1a permanece en las nostalgias, en Adela Feij\u00f3, que con 104 a\u00f1os no est\u00e1 para entrevistas, en el complejo de museos hist\u00f3ricos militares de las principales ciudades isle\u00f1as, en la plaza de San Francisco y el parque del Morr; perdura en los elegantes estilos arquitect\u00f3nicos de las viviendas familiares y en las cerca de cien sociedades asistenciales o culturales que atienden a compatriotas en desgracia, organizan actos culturales o imparten clases de baile flamenco.<\/p>\n<p>El bautizo de la capital como San Crist\u00f3bal de La Habana, cuyo centro hist\u00f3rico es Patrimonio de la Humanidad, la villa de la Sant\u00edsima Trinidad, hoy Trinidad a secas, o Sancti Sp\u00edritu, remiten a un pasado de misi\u00f3n y conquista, a los arsenales de avemar\u00edas y p\u00f3lvora desembarcados en las bah\u00edas de Cuba desde que el adelantado Diego de Vel\u00e1zquez, primer gobernador, se apoltronara en Santiago, en el a\u00f1o 1510, para gloria de la corona y enriquecimientos de sus arcas. La generosidad de las monjas espa\u00f1olas de hoy rivaliza con el desprendimiento del clero de la colonia comprometido contra la explotaci\u00f3n de ind\u00edgenas y esclavos, y es el contrapunto de los frailes abarraganados de los siglos de la corrupci\u00f3n y el saqueo, m\u00e1s dados al cop\u00f3n de la baraja que al eucar\u00edstico<\/p>\n<p>\"Los africanos emparentaron las virtudes y caracter\u00edsticas de sus \u00eddolos con las deidades de la cristiandad, de las que tomaron sus nombres\", se\u00f1ala la investigadora In\u00e9s Mar\u00eda Martiatu. Millones de cubanos rezan a su manera, hablan un espa\u00f1ol de reminiscencias canarias, su m\u00fasica y baile nos acercan a Andaluc\u00eda y su arquitectura a Catalu\u00f1a y al moro. Los aportes sobreviven a las crisis pol\u00edticas y enconos bilaterales porque la Espa\u00f1a lleg\u00f3 para quedarse en sus aciertos y fracasos. La llegada de europeos, africanos y asi\u00e1ticos en las largas traves\u00edas veleras dibuj\u00f3 la actual miscel\u00e1nea cultural y racial del archipi\u00e9lago antillano, visible a\u00fan en la organizaci\u00f3n veraniega de sus casas m\u00e1s antiguas, en el mimbre de las mecedoras, el ornato de las festividades paganas y en los hermosos ojos verdes y achinados de cuerpos de canela y conga.<\/p>\n<p>\u00a1Ay, pero qu\u00e9 sabroso, chico!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan J. Aznarez (Hoy, 2-2-08) &nbsp; Negras mondongueras de Sevilla y reinas africanas esclavizadas emparejaron en Cuba con hidalgos, soldados y chusma espa\u00f1ola, y naci\u00f3 la poblaci\u00f3n mulata de la colonia, a cuyo crecimiento demogr\u00e1fico contribuyeron los curas amancebados con hembras que no cre\u00edan en Dios. 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