{"id":16725,"date":"2017-05-27T06:01:45","date_gmt":"2017-05-27T10:01:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=16725"},"modified":"2017-05-27T09:44:58","modified_gmt":"2017-05-27T13:44:58","slug":"16725","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/05\/27\/16725\/","title":{"rendered":"Omicunl\u00e9, el manto que cubre el mar"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 22-4-17)<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p><i>\u201cPero lo que le pasaba ahora era distinto: no hab\u00eda perseguido un pensamiento, no se inventaba cosas, no ten\u00eda control alguno sobre lo que ve\u00eda con la claridad de un recuerdo: se ve\u00eda de nuevo en el boh\u00edo de su sue\u00f1o\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Tiempos hubo en que la salida al ruedo de una obra literaria renovadora, o que se pretendiese tal, concitaba un movimiento de atenci\u00f3n inusitado en los cen\u00e1culos intelectuales, pe\u00f1as literarias o pol\u00edticas, columnas de prensa, escenarios universitarios y convites provincianos. Casi se obligaba a adquirir o buscar en pr\u00e9stamo el libro del momento. Hablo de autores dominicanos, desde luego, al margen de todo lo que produjo el <i>boom<\/i> en esos a\u00f1os ardorosos y distantes que el tiempo desaloj\u00f3 de la memoria.<\/p>\n<p>Digamos, a modo de ejemplo: la publicaci\u00f3n de <i>Los \u00e1ngeles de hueso<\/i> de Marcio Veloz Maggiolo (que, por cierto, en octubre cumplir\u00e1 cincuenta a\u00f1os aquel suceso de nuestro mundo literario), produjo debates, evaluaciones, comentarios, sobre el ejercicio de estilo y t\u00e9cnica que nuestro gran novelista ofertaba como experimentaci\u00f3n. La obra provoc\u00f3 revuelo y salvo los ignaros, que nunca entrar\u00e1n en la Historia, versados, diletantes y novicios salieron tras la lectura y examen de la que fue la segunda novela del maestro.<\/p>\n<p>Otras alegres agitaciones produjeron en su tiempo textos po\u00e9ticos, narrativos o ensay\u00edsticos como <i>La guerra y los cantos<\/i> de Miguel Alfonseca; <i>El viento fr\u00edo<\/i> y espec\u00edficamente el relato <i>Ahora que vuelvo, Tom <\/i>de Ren\u00e9 del Risco; <i>Hotel Cosmos<\/i> de Antonio Lockward Artiles; el <i>Mutanville<\/i> de Arturo Rodr\u00edguez Fern\u00e1ndez; <i>S\u00f3lo cenizas hallar\u00e1s (bolero)<\/i> de Pedro Verg\u00e9s; y piezas o libros, hoy de valor cl\u00e1sico en nuestra literatura, de Norberto James, Bruno Rosario Candelier, Di\u00f3genes C\u00e9spedes, Armando Alm\u00e1nzar Rodr\u00edguez, Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar y Efra\u00edm Castillo. Y solo presento muestras. Una <i>plaquette<\/i> de \u00e9poca cre\u00f3 turbulencias para entonces: los <i>Poemas decididamente fu\u00f1ones<\/i> de Apolinar N\u00fa\u00f1ez, y un poemario que oblig\u00f3 a cortadas de ojo y papel, bravuras infinitas y clandestinaje de folios que perduran hasta hoy: <i>Con el tambor de las islas<\/i> de Manuel Rueda y su <i>Canon ex \u00fanica<\/i>. Hubo otras paradas de atenci\u00f3n porque la literatura por unos tres decenios \u2013entre los sesenta y los ochenta\u2013 creaba inter\u00e9s y promov\u00eda el instinto del conocimiento en una minor\u00eda que mov\u00eda a gusto la coctelera de difusi\u00f3n de nuestros creadores literarios e intelectuales.<\/p>\n<p>Esa onda oblig\u00f3 incluso a volver hacia los or\u00edgenes, y entonces se buscaron y leyeron y analizaron en coloquios y tertulias las obras de los que estuvieron antes, poco antes de que el hecho literario novedoso tomara un cariz de asombro y delectaci\u00f3n. Luego, se torn\u00f3 todo gris de nuevo. Comenzaron las benditas utop\u00edas \u2013pol\u00edticas y literarias\u2013 a tomar su p\u00f3cima de desaliento y disolvencia, y \u00a1a correr fan\u00e1ticos! Aunque ocurrieron, dispersos, algunos levantamientos gloriosos (Hamlet Hermann y Juan Manuel Garc\u00eda, desde otros temas no propiamente literarios pero de especial valor hist\u00f3rico, forjaron llamas y humaredas) no fue sino hasta los noventa con Viriato Senci\u00f3n que volvi\u00f3 a calentarse el ambiente con una novela sobre la que todav\u00eda se polemiza. Y, desde luego, la llamada di\u00e1spora literaria criolla, muy criolla aunque tenga ciudadan\u00eda del Norte, aport\u00f3 a Julia \u00c1lvarez y a Junot D\u00edaz, y uno tras otro levantaron palmas. No era para menos. Llegaba con ellos lo que faltaba por llegar. Y desde la otra vereda que conforma la dominicanidad bien entendida, ellos patentizaron la tierra escrita que los de adentro no supieron colorear. Con Pulitzer incluido.<\/p>\n<p>Y volvi\u00f3 el gris del silencio, de la opacidad, del dejar pasar sin deliberar, sin mostacho, sin charneta, sin bochinche. Eso. Sin bulla. La literatura nuestra va y viene, en ciclos consabidos, en vaiv\u00e9n. A fines de los sesenta, Ram\u00f3n Francisco sentenciaba que \u201cnuestra literatura actual es condenadamente m\u00f3vil\u201d. El cre\u00eda entonces que aquello era natural porque entend\u00eda que los j\u00f3venes de la \u00e9poca estaban cavando \u201clos cimientos de los cambios estructurales a que est\u00e1 obligada cierta zona del mundo\u201d. Un decir que se qued\u00f3 en promesa. Donde acertaba el inolvidable ensayista y poeta era en que \u201cnuestra literatura espejea y centellea con una intermitencia arr\u00edtmica\u201d. No ha cambiado este panorama en medio siglo, desde que don Ram\u00f3n hizo su aseveraci\u00f3n en 1969. Seguimos bailando en la cuerda floja de nuestra arrastrada literariedad. Con un padecimiento agravado: ya ni las obras renovadoras ni las letras que se salen de la gruta y debieran crear avisperos, inducen el inter\u00e9s y el alboroto que en aquellas d\u00e9cadas \u2013y subrayo, en especial, la de los sesenta\u2013 apremiaron lecturas y alentaron pol\u00e9micas.<\/p>\n<p>Digo todo esto por Rita Indiana. Y lo vengo diciendo en salas y pasillos. Ella es lo mejor que nos ha podido pasar en estos a\u00f1os posmodernos que han creado la posverdad como un nuevo mito \u2013l\u00edquido o s\u00f3lido\u2013, despu\u00e9s de los derrumbes, las alternancias y los desapegos. <i>La mucama de Omicunl\u00e9<\/i> debi\u00f3 borrar el gris arr\u00edtmico de una literatura que se la come viva la cotidianidad, la median\u00eda medi\u00e1tica, la gresca pol\u00edtica, las superficialidades, la gleba triunfante en todos los estamentos. Es la novela que plantea la renovaci\u00f3n m\u00e1s acusada y formal de nuestras informales creaciones literarias. El acoplamiento de conocimientos, experiencias, juicios, remates, extrav\u00edos y pendencias, m\u00e1s sigilosa y alevosamente fraguado en la literatura dominicana. Una narraci\u00f3n que crepita sobre las olas de un mar de bravuras y encajes que desangra el alma y arropa con un manto de desechos y hechizos el mar embrujado de una dama santera, instalada en las alturas del poder, que se ofreci\u00f3 a Yemay\u00e1 y que con ayuda del vecino transform\u00f3 la vida de su mucama para que pariera una historia que nos deja boquiabiertos o boquicerrados, con todo el frenes\u00ed de punta y la procacidad 24-7 que, hasta ahora, solo Rita Indiana exhibe, edificando desde el abordaje de su nave de misterios y acechanzas, todos los despegues, arribos y turbulencias de este viaje sin fin.<\/p>\n<p>En otra \u00e9poca, que no ahora, esta novela hubiese causado un revuelo que indujera a la apoteosis desde la discusi\u00f3n, los encaprichamientos, los estr\u00e9pitos, la celebraci\u00f3n, los desafectos y hasta el poner-distancia, si vale decirlo as\u00ed y de esta forma. He dicho renovadora, y me quedo en el lenguaje de aquellos tiempos. Quisiera decir m\u00e1s: es la novela que marca una nueva ruta al destino de nuestra narrativa, si \u00e9sta tiene destino. La narraci\u00f3n afrenta la realidad y la consume en su propia salsa con su lenguaje y con su sombra. Sin afeites pero pulcramente cuidada sus formas. Sin agacharse ni encogerse pero sin violentar la sensible melod\u00eda de su trama. Traducci\u00f3n: es una obra maestra construida sobre una historia que estruja, que te hace mirar hacia los lados en busca de otras miradas, que te sonroja (s\u00ed, sonroja), que genera \u00e9xtasis sin pastillas, que, en definitiva, clasifica la inclasificable \u2013dicen algunos- narrativa de Rita Indiana, el gran suceso literario de nuestros d\u00edas. El \u00fanico que trasciende nuestra provinciana materia literaria, tan buena en muchos de sus trechos pero sin trascendencia. Ella trasciende al Caribe que la ha premiado antes que nosotros y al mundo hisp\u00e1nico que la ve desde hace rato como una realidad literaria irrebatible. Y no la celebramos. Y no generamos revuelo y debates. Y no la cobijamos de lecturas que es lo \u00fanico que ella debe aspirar y necesita. Cambiemos la grisura de este paisaje literario nuestro.<\/p>\n<p><i>(Advertencia: no apta para esp\u00edritus dome\u00f1ados por el puritanismo y que se deprimen cuando las \u201cmalas artes\u201d del lenguaje que todos, alguna vez o siempre, consumimos, se colocan en blancas y negras contra todas las convenciones sociales. Tampoco es lectura para los que cierto sentido del humor podr\u00eda afectarles el h\u00edgado)<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La mucama de Omicunl\u00e9<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"La mucama de Omicunl\u00e9\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x279\/0c23\/185d134\/none\/10904\/FSOC\/image_content_8152002_20170421140825.jpg 185w\" alt=\"La mucama de Omicunl\u00e9\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x279\/0c23\/185d134\/none\/10904\/FSOC\/image_content_8152002_20170421140825.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rita Indiana.<\/b> (Editorial Perif\u00e9rica, Espa\u00f1a, 2015. 181 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Formidable resum\u00e9 de la historia del merengue desde sus or\u00edgenes y evoluci\u00f3n, pasando por la era de las grandes orquestas y el merengue en el exterior, hasta la fase de los combos, el sonido de Wilfrido, el carisma del Mayimbe, el aporte de la migraci\u00f3n musical con Milly y Los Vecinos y el nuevo merengue de 4:40.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Nombres y animales<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Nombres y animales\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/186x275\/0c16\/185d134\/none\/10904\/XSEY\/image_content_8152006_20170421140826.jpg 185w\" alt=\"Nombres y animales\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/186x275\/0c16\/185d134\/none\/10904\/XSEY\/image_content_8152006_20170421140826.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rita Indiana <\/b>(Editorial Perif\u00e9rica, Espa\u00f1a, 2013. 207 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Valioso compendio pentagram\u00e1tico de la m\u00fasica popular dominicana, abarcando diversos g\u00e9neros: criollas, canciones, merengues, salves, pambiches, bolemengues, jaleos, guarachas y son, carabin\u00e9s, mangulinas, mediatunas, guarapos y sarambos. Incluye adem\u00e1s canciones antiguas, escolares, infantiles, navide\u00f1as, himnos, valses, danzonetes, serenatas y danzas. Un libro \u00fanico.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Papi<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Papi\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/186x276\/0c21\/185d134\/none\/10904\/FSDY\/image_content_8152010_20170421140826.jpg 185w\" alt=\"Papi\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/186x276\/0c21\/185d134\/none\/10904\/FSDY\/image_content_8152010_20170421140826.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rita Indiana<\/b> (Editorial Perif\u00e9rica. Espa\u00f1a, 2011. 220 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Cuando ya llevaba dos o tres ediciones, inclusive una en Puerto Rico, con su segunda novela Rita Indiana entra en el campo editorial espa\u00f1ol. Encontramos un d\u00eda esta edici\u00f3n a la entrada, en el lugar de las novedades, de la m\u00edtica Casa del Libro, de Madrid. Comenzaba a hacer camino esta novela que fue lectura de logias en los mentideros de Santo Domingo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">La estrategia de Chochueca<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"La estrategia de Chochueca\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x298\/0c0\/185d134\/none\/10904\/BSHR\/image_content_8152014_20170421140826.jpg 185w\" alt=\"La estrategia de Chochueca\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x298\/0c0\/185d134\/none\/10904\/BSHR\/image_content_8152014_20170421140826.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Rita Indiana Hern\u00e1ndez<\/b> (Sin fecha ni pie de imprenta. 78 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Fue la primera novela de Rita que, entonces, inclu\u00eda su apellido. Novela underground que circul\u00f3 de mano en mano a inicios del siglo actual, mientras sus \u201cpormenores\u201d comenzaban a vaticinar estruendos, en el hangueo de una historia que hizo salir del closet suertes y desventuras, hasta entonces ocultas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Literatura dominicana 60<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Literatura dominicana 60\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x277\/0c72\/185d134\/none\/10904\/NSEC\/image_content_8152018_20170421140826.jpg 185w\" alt=\"Literatura dominicana 60\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185x277\/0c72\/185d134\/none\/10904\/NSEC\/image_content_8152018_20170421140826.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Ram\u00f3n Francisco<\/b> (UCMM, 1969. 256 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>No estar\u00eda mal releer \u2013o los m\u00e1s j\u00f3venes, conocer- este texto tal vez olvidado, que muestra c\u00f3mo se mov\u00eda la coctelera de la atenci\u00f3n lectorial en aquellos inolvidables sesentas, cuando todo comenz\u00f3. Las obras y los autores que hicieron nuestro propio estruendo cuando el boom ya era noticia y aspaviento en los andenes literarios del mundo<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 22-4-17) \u201cPero lo que le pasaba ahora era distinto: no hab\u00eda perseguido un pensamiento, no se inventaba cosas, no ten\u00eda control alguno sobre lo que ve\u00eda con la claridad de un recuerdo: se ve\u00eda de nuevo en el boh\u00edo de su sue\u00f1o\u201d. 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