{"id":17009,"date":"2017-06-07T17:50:53","date_gmt":"2017-06-07T21:50:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=17009"},"modified":"2017-06-08T09:37:15","modified_gmt":"2017-06-08T13:37:15","slug":"mariano-lebron-savinon-un-poeta-a-redescubrir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/06\/07\/mariano-lebron-savinon-un-poeta-a-redescubrir\/","title":{"rendered":"Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n: un poeta a redescubrir"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 8-11-14)<\/p>\n<p>Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n no es un episodio de la muerte. Jam\u00e1s deber\u00eda serlo. Habr\u00e1 de ser, por siempre, un suceso de la vida porque la palabra y sus signos marcaron su existencia y su trayectoria.<\/p>\n<p>Hace a\u00f1os que lo sab\u00edamos ausente, pero record\u00e1bamos que su palabra estaba inscrita en los anales de nuestra poes\u00eda, de nuestra historia de la cultura y de su viva como atractiva oratoria con la que nos dej\u00f3 impactados en m\u00faltiples oportunidades. Y entonces lo sab\u00edamos presente. Por eso, no quise escribir inmediatamente despu\u00e9s de su deceso, sino esperar el paso de los d\u00edas para rememorar su tr\u00e1nsito vital desde las ensenadas de sus glorias y haberes, no desde las lamentaciones por su partida definitiva.<\/p>\n<p>He recordado mientras iniciaba esta escritura que hace veintisiete a\u00f1os, en agosto de 1987, cuando don Mariano cumpl\u00eda 65 a\u00f1os de edad y se mostraba joven y activo, yo rese\u00f1aba el suceso del aniversario con el hecho de que, a esa edad, ya el poeta ten\u00eda m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os en el oficio, pues sus primeros versos hab\u00edan sido dados a conocer cuando apenas ten\u00eda catorce a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>Empero, la publicaci\u00f3n de su poes\u00eda tuvo un curso lento. Cuando cumpl\u00eda los sesenta a\u00f1os, o sea en 1982, la recupera y presenta Manuel Rueda de modo panor\u00e1mico bajo el t\u00edtulo \"Tiempo en la tierra\" y es a partir de entonces cuando su breve pero sustanciosa obra comienza a ser reconocida como deb\u00eda esperarse. Hab\u00eda publicado un solo libro en las ediciones de La Poes\u00eda Sorprendida treinta y cuatro a\u00f1os antes, en 1944, bajo el t\u00edtulo \"Sonanbulismo sin sue\u00f1o\", poemas juveniles que fueron seleccionados por Baeza Flores y Franklin Mieses Burgos. Otros dos libros anteriores pertenec\u00edan, junto a la suya, a otras dos voces, o sea a la tr\u00edada conformadora de Los Tri\u00e1logos, aquella experiencia l\u00edrica que antes de subir al podio anduvo ambulando por las calles de la ciudad improvisando versos en la sorprendida visi\u00f3n de los aedas singulares que eran, con Mariano, Domingo Moreno Jimenes y el chileno Alberto Baeza Flores. De modo que es con \"Tiempo en la tierra\" que la poes\u00eda de Mariano comienza su andadura formal, un caso extra\u00f1o pues todos a esa hora conoc\u00edan de la calidad del poeta, de su empat\u00eda con las creaciones universales de la gran poes\u00eda, su traj\u00edn en la esfera de la creatividad po\u00e9tica, tanto en la experiencia de Los Tri\u00e1logos como en su presencia fundadora en el movimiento La Poes\u00eda Sorprendida, a quien dar\u00eda nombre.<\/p>\n<p>Mariano ya iba camino a convertirse en una gloria del parnaso dominicano. Pero, hab\u00eda tardado en mostrarse y en aquel aniversario n\u00famero sesenta y cinco de su limpia vida, yo insist\u00eda entonces en la necesidad de que su voz -llena de un canto abierto a la soledad y al amor- fuera rescatada con mayores br\u00edos por nuestra sociedad literaria tomando en cuenta sus valores y su especial significaci\u00f3n dentro del contexto general de la literatura dominicana del siglo veinte.<\/p>\n<p>Poeta neocl\u00e1sico, Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n trabaj\u00f3 la palabra con el dominio que otorga una formaci\u00f3n culta. Los vocablos adquieren en \u00e9l una dimensi\u00f3n insospechada, quedando valorada su poes\u00eda dentro de un marco del que dimana una expresi\u00f3n diferente. El soneto, forma de su preferencia, es renovado con su acento, dejando entrever firmes influencias de poetas como Miguel Hern\u00e1ndez, Alberti y Lorca. De cualquier modo, sin embargo, su poes\u00eda tiene sello particular. Para usar la expresi\u00f3n de Manuel Rueda fue \"autosuficiente, soberano e inconmovible en sus atributos\".<\/p>\n<p>Poeta en el cual la ternura hace un hueco y el amor se cuela en sus andanzas con su m\u00fasica de sue\u00f1os (\"Amor, y cuando el mundo sea s\u00f3lo un asombro\/ y el hombre s\u00f3lo un astro ignorado que alumbre\/ descender\u00e9 de nuevo al mundo en que te nombro\/ para buscarte echado como un sol en tu cumbre\"). Est\u00e1 presente tambi\u00e9n en su poes\u00eda, aunque con frecuencia menos intensa que sus cantos de amor y de esperanza, ese jal\u00f3n rebelde que clama y grita y testifica por los hombres del campo. (\"!Ay! Esos hombres tristes, mont\u00f3n de piedra dura\/ (arteria de cantera formando su nervura) \/ no saben de la dicha, no saben de la gloria\/ Me duelen en el alma, me duelen en la historia\")<\/p>\n<p>Y, entonces, el clamor de redenci\u00f3n, la proclama de reivindicaci\u00f3n (\"De su sue\u00f1o de estatura ya no despertar\u00e1n\/ Si no ruge la idea\/ y levantan el pu\u00f1o y gritan en el campo\/ en pos de la pelea\/ y levantan la frente y levantan el alma\/ con fuerza de torrente, con esbeltez de palma\/ Y en tanto que ellos sigan sin ma\u00f1ana ni sol\/ me seguir\u00e1n doliendo, seguir\u00e1 mi dolor\".)<\/p>\n<p>Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n que es un poeta que evidencia una firme preocupaci\u00f3n por las cosas del tr\u00f3pico (\"Tr\u00f3pico sin dolor, libre de miedo\/ bullicio y verdad, grillo en el monte\/ canto y coro y amor \/fuente del cielo\"), se posesiona de cinco elementos que son vitales en su expresi\u00f3n po\u00e9tica. En primer lugar, la soledad, casi una fuente de donde brotan sus m\u00e1s hondas motivaciones po\u00e9ticas. Luego, la rosa, un constante sonido, un apasionado sentir, una tenaz presencia de la que busca al parecer no liberarse, porque ella sola es un s\u00edmbolo suficiente de armon\u00eda. Dios, una honda preocupaci\u00f3n, y en toda su gravitaci\u00f3n simb\u00f3lica, el ruise\u00f1or y los luceros. En estos cinco elementos deber\u00e1 buscarse el sentido y la proyecci\u00f3n de los ideales po\u00e9ticos de este autor, resumidos tal vez en la belleza de la vida, en el perfume del amor, en la luz, en el canto constante a la realidad de las cosas y a la fortaleza de los principios, conjugando toda su creaci\u00f3n desde el ancho espacio de los silencios y la modestia encumbrada del aeda.<\/p>\n<p>Hay otros momentos sencillamente elocuentes de la gran obra po\u00e9tica de Mariano Lebr\u00f3n. Como, por ejemplo, su amor al pueblo jud\u00edo (\"Necesitamos un campe\u00f3n que ciegue tus balcones\/ y al vibrante clamor de sus trompetas\/ derribe el muro de las lamentaciones\".) Son adem\u00e1s, muy hermosas y llenas de una muy din\u00e1mica y elevada motivaci\u00f3n sus evocaciones del mar (\"Te amo porque era muy peque\u00f1o\/ cuando mi diminuta planta, tierna y suave\/ se mojaba en tu faz\"). Y, desde luego, sus cantos, como ese cl\u00e1sico suyo que recuerda a Lorca (\"En tu casa puso el viento\/ un canto verde de pino&#8230;\") y su gran poema -de nuestra predilecci\u00f3n-, \"Mi mejor oraci\u00f3n\", que rememora en algo a Neruda y que se constituye en un testimonio de fe y un alegre canto de esperanza (\"Amor, hazme cantar\/ Cantar y ser eterno en mi canci\u00f3n\/ viva flama perenne, universal\/ Cantar para vivir&#8230;\".)<\/p>\n<p>Quince a\u00f1os despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de \"Tiempo en la tierra\", Mariano publica \"Vuelta del ayer\" (1997) que dedica a su hijo, el actor Mario Lebr\u00f3n \"porque ama profundamente este poemario\" y a su hermano Jos\u00e9 Angel Savi\u00f1\u00f3n que fue su paradigma, como \u00e9l mismo dejaba constancia en sus conversaciones. El primer poema de ese libro, que dedica a su nieto Ernesto, hoy un consagrado profesional, expresa un regreso a sus or\u00edgenes como poeta, a la fibra constante de la que nunca se separ\u00f3 realmente: \"Vuelvo a ser ruise\u00f1or nost\u00e1lgico de auroras,\/ vuelvo a la lluvia alegre, a la canci\u00f3n del pino.\/ Aunque es de escarcha y nieve mi nostalgia\/ he vuelto al primer trino\".<\/p>\n<p>Me toc\u00f3 el honor de auspiciar desde el Ministerio de Cultura la obra po\u00e9tica completa de Mariano, en octubre del 2011, bajo el t\u00edtulo \"Desde un prado luminoso\". Ah\u00ed est\u00e1 toda su poes\u00eda, cubriendo largas d\u00e9cadas de entrega a sus llamados, aunque los diese a conocer en proporciones peque\u00f1as y a largos plazos. Esa labor po\u00e9tica y su trajinar elocuente como orador de cultas maneras (llamado por Bruno Rosario Candelier \"trovador inveterado\" y conferencista de \"primor expresivo y maestr\u00eda expositiva\") lo convirtieron en un maestro y en una de las trayectorias fundamentales de nuestras letras.<\/p>\n<p>Es bueno aqu\u00ed dejar constancia, porque poco se dice al respecto, que Mariano dej\u00f3 dos obras de teatro (\"Myrtha Primeravera\" y \"Cuando el oto\u00f1o riega las hojas\", 1944), a prop\u00f3sito de que su hijo Mario y su nieta Laura heredaron esta fibra de su progenitor. Igualmente, un tomo de ensayos, \"Luces del tr\u00f3pico\" (1949), y entre otros, su amplia \"Historia de la Cultura Dominicana\" publicada en cinco vol\u00famenes.<\/p>\n<p>Lo dije hace veintisiete a\u00f1os cuando Mariano cumpl\u00eda sesenta y cinco, y lo repito ahora cuando acaba de partir a los noventa y dos: conviene redescubrir los valores soberanos de este poeta de luces inmensas, que parece hecho para nuestro mundo de hoy, y que es capaz de afirmar que \"aunque haya tristezas\" su voz cantar\u00e1 alegre \"contra todas las sombras\". Las de la muerte f\u00edsica, incluso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 8-11-14) Mariano Lebr\u00f3n Savi\u00f1\u00f3n no es un episodio de la muerte. Jam\u00e1s deber\u00eda serlo. Habr\u00e1 de ser, por siempre, un suceso de la vida porque la palabra y sus signos marcaron su existencia y su trayectoria. 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