{"id":17137,"date":"2017-06-14T06:01:37","date_gmt":"2017-06-14T10:01:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=17137"},"modified":"2017-06-13T14:45:44","modified_gmt":"2017-06-13T18:45:44","slug":"vivencias-de-maria-magda-sans","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/06\/14\/vivencias-de-maria-magda-sans\/","title":{"rendered":"Vivencias de Mar\u00eda Magda Sans"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 26-12-15)<\/p>\n<p>Mar\u00eda Magda Sans es el nombre de otra de las refugiadas republicanas que se radic\u00f3 en Ciudad Trujillo a finales de 1939, acogida en nuestro suelo durante tres a\u00f1os y medio. Una resuelta barcelonesa funcionaria de la Consejer\u00eda de Trabajo del gobierno de la Generalitat, que se desempe\u00f1aba como secretaria del consejero del ramo cuando debi\u00f3 abandonar la Ciudad Condal el 26 de enero de 1939, asediada \u00e9sta por las tropas franquistas en los d\u00edas finales de la cruenta Guerra Civil. Enviada por sus superiores a Gerona con su m\u00e1quina de escribir a cuestas, donde se supon\u00eda deb\u00eda organizarse la resistencia, el cumplimiento militante de esta tarea fue el inicio de sus peripecias, casi surrealistas, por las poblaciones catalanas desoladas, reportando partes de guerra a unas autoridades militares en desbandada.<\/p>\n<p>Vivencias malhadadas que incluyeron sufrir ametrallamientos a cargo de aviones cazas franquistas, p\u00e9rdida del medio automotriz de transporte y largas caminatas, todo ello para cumplir a pie juntillas con el deber asignado. Pasando por el dram\u00e1tico cruce a Francia por la frontera que supuso la movilizaci\u00f3n de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de refugiados. El incierto destino y la vida plagada de constre\u00f1imientos en los campos de concentraci\u00f3n franceses habilitados al efecto. De uno de los cuales, el de Verd\u00fan, nuestra hero\u00edna se escapar\u00eda. Su relato sobre esas tortuosas incidencias tiene un formidable valor testimonial, evidencia por dem\u00e1s del proverbial coraje catal\u00e1n.<\/p>\n<p>La tesonera Mar\u00eda Magda Sans form\u00f3 aqu\u00ed familia con otro compa\u00f1ero de destierro, miembro de la Junta de Defensa de Madrid y dirigente de las Juventudes Socialistas Unificadas, quien la paseaba por la calzada de nuestro rom\u00e1ntico Malec\u00f3n cant\u00e1ndole inspirado Vereda Tropical (\u201cquiero besar su boca, otra vez, junto al mar\u201d). Como sucediera con otros refugiados, al cabo de unos a\u00f1os, esta pareja decidi\u00f3 buscar nuevos horizontes, emigrando a Cuba y estableci\u00e9ndose luego en M\u00e9xico, donde ech\u00f3 ra\u00edces empresariales. De esta experiencia, la Sans nos dej\u00f3 un valioso testimonio de guerra y exilio, cuya parte concerniente a su viaje desde Francia a Am\u00e9rica y a la estancia en Rep\u00fablica Dominicana hoy compartimos con nuestros lectores.<\/p>\n<p>Desde su mirador franc\u00e9s, reflexionaba nuestra autora. \u201c\u00c9stos fueron tiempos de mucha tensi\u00f3n. Muchos no comprendimos, de momento, el Pacto Germano-Sovi\u00e9tico. Tuvimos que analizarlo en su profundidad, para encontrar el porqu\u00e9. Era cuesti\u00f3n de ganar tiempo. La declaraci\u00f3n de guerra interrumpi\u00f3 toda nuestra labor. A m\u00ed, se me document\u00f3 para embarcar por el puerto de Saint Nazaire, en el paquebot Flandre en direcci\u00f3n a Santo Domingo. Fue el 26 de octubre de 1939 cuando el barco zarp\u00f3. \u00c9ramos un grupo de 250 republicanos espa\u00f1oles que form\u00e1bamos una entra\u00f1able hermandad. La desgracia nos un\u00eda pero jam\u00e1s nos sent\u00edamos vencidos y las esperanzas viv\u00edan dentro de cada uno de nosotros. Naveg\u00e1bamos en plena guerra. El barco estaba pintado con camuflaje y a pesar de todo, \u00e9ramos espiados por submarinos alemanes. Por las noches todo era obscuridad. El barco navegaba a obscuras para pasar m\u00e1s desapercibido.<\/p>\n<p>\u201cHicimos escala en la isla de Santo Tom\u00e1s. \u00a1Todo lo que \u00edbamos viendo era tan diferente! Estuvimos unas pocas horas solamente. El d\u00eda 7 de noviembre, desembarcamos en el puerto de Ciudad Trujillo, capital de Santo Domingo. Los habitantes de esta isla son, tambi\u00e9n, mayor\u00eda de raza negra; sus facciones son muy bellas. Hay tambi\u00e9n una minor\u00eda de raza india parecida en belleza, a los personajes que pintaba Julio Romero de Torres. Una minor\u00eda es de raza blanca. Todos nos acogieron c\u00e1lidamente. Para ellos, nosotros \u00e9ramos una novedad. Para nosotros, todo lo que nos rodeaba era extra\u00f1o. El calor era sofocante. No est\u00e1bamos acostumbrados al tr\u00f3pico y los primeros tiempos necesit\u00e1bamos constantemente tomar duchas de agua fr\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cEmpezamos a vivir una extra\u00f1a y nueva existencia. Se formaron Colonias Agr\u00edcolas que daban acomodo a varios de nuestros compatriotas y que fueron ejemplo para los habitantes de sus alrededores ya que, aparte del trabajo que desarrollaban durante el d\u00eda, aportaban una vida cultural muy intensa. Adem\u00e1s, se crearon fuentes de trabajo de diferentes \u00edndoles, tales como peque\u00f1as f\u00e1bricas de calzado y de muebles, etc. Tambi\u00e9n eran incorporados a la vida activa del pa\u00eds a todos los profesionistas de las diversas ramas, como catedr\u00e1ticos universitarios, doctores, ingenieros, arquitectos. Todos los espa\u00f1oles que all\u00ed \u00edbamos llegando viv\u00edamos muy hermanados y exist\u00eda una gran solidaridad. Cada vez que anunciaban la llegada de un nuevo barco, corr\u00edamos al puerto para reconocer entre los reci\u00e9n llegados a alguien de nuestros antiguos amigos o compa\u00f1eros de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cViv\u00edamos pendientes de las noticias de los frentes de batalla. Marc\u00e1bamos en un mapa el movimiento de los avances o retrocesos de las operaciones militares. La angustia vivida cuando la ocupaci\u00f3n de Francia por las tropas nazis, el pensamiento puesto hacia los miles de compatriotas que all\u00ed quedaron y la impotencia de no poder remediar nada presid\u00eda nuestra vida. Fueron tiempos muy dolorosos para todos. Pero en medio de tanto sufrimiento, la vida continuaba y trat\u00e1bamos de vivirla lo m\u00e1s positivamente posible. Carec\u00edamos de noticias sobre nuestras familias y era muy dif\u00edcil nuestra adaptaci\u00f3n, ya que viv\u00edamos con la mente condicionada a una transitoriedad, con respecto a nuestra permanencia en Am\u00e9rica. Todos nuestros esfuerzos estaban encaminados a un regreso m\u00e1s o menos inmediato a nuestra patria. Cre\u00edamos que del triunfo de las fuerzas aliadas depend\u00eda, en parte, la restauraci\u00f3n de la legalidad constitucional en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cLos a\u00f1os fueron pasando y el tiempo ayud\u00f3 a cicatrizar muchas heridas y restablecer y encauzar nuestras vidas, cada una, por diferentes senderos. Muchos de nosotros a los que la guerra nos hab\u00eda encontrado en plena formaci\u00f3n, apenas empezando a vivir, m\u00e1s tarde, ya en Am\u00e9rica, encontramos entre nuestros compatriotas, la pareja adecuada para formar una familia.<\/p>\n<p>\u201cEntre mis pocas pertenencias, segu\u00eda teniendo una m\u00e1quina de escribir port\u00e1til. Ella fue la introductora para que yo conociera al que fue y ha sido mi esposo. Nos conocimos porque una antigua y mutua conocida nos present\u00f3. \u00c9l necesitaba una m\u00e1quina de escribir para mecanografiar unos art\u00edculos y yo ten\u00eda una. As\u00ed empezamos a tratarnos Agust\u00edn y yo. Simpatizamos y nos identificamos. D\u00eda a d\u00eda fuimos descubriendo m\u00e1s afinidades y acabamos por enamorarnos. Nuestro noviazgo dur\u00f3 ocho meses y fue muy bello. Pase\u00e1bamos por la avenida Washington, precioso paseo que la capital de Santo Domingo tiene y que bordea la orilla del Mar Caribe. \u00c9l, con su hermosa voz, me cantaba Vereda tropical y otras muchas canciones de esa \u00e9poca, bellas y sentimentales.<\/p>\n<p>\u201cDecidimos unir nuestras vidas y, de esa uni\u00f3n, naci\u00f3 nuestra primera hija a la que pusimos por nombre Victoria. Viv\u00edamos muy modestamente. La isla de Santo Domingo no ofrec\u00eda muchas oportunidades y, econ\u00f3micamente, era muy dif\u00edcil para todos. Por tal motivo, tomamos la determinaci\u00f3n de probar suerte en Cuba, despu\u00e9s de haber permanecido tres a\u00f1os y medio en esta bella isla tropical.<\/p>\n<p>\u201cCuba tampoco fue nuestra soluci\u00f3n. All\u00ed conocimos a personas encantadoras y encontramos m\u00e1s identificaci\u00f3n, pero nuestra adaptaci\u00f3n no pudo realizarse porque las leyes de trabajo de esa \u00e9poca eran bastante dif\u00edciles para los extranjeros. All\u00ed naci\u00f3 nuestro hijo Agust\u00edn. Permanecimos en Cuba un a\u00f1o, al t\u00e9rmino del cual resolvimos trasladarnos a M\u00e9xico, donde encontramos mayores afinidades e identidades. Fueron a\u00f1os muy duros pero, poco a poco, logramos volver a vivir.<\/p>\n<p>\u201cMi esposo empez\u00f3 trabajando como comisionista. M\u00e1s tarde ocup\u00f3 el puesto de gerente de una f\u00e1brica. Se asoci\u00f3 con otros compatriotas en el ramo de la construcci\u00f3n y luch\u00f3 durante muchos a\u00f1os hasta labrarse una desahogada posici\u00f3n. Yo, por mi parte, cuando hizo falta, mont\u00e9 un taller de confecci\u00f3n y durante alg\u00fan tiempo ayud\u00e9 a los gastos familiares hasta que ya no hizo falta. En M\u00e9xico naci\u00f3 nuestra tercera hija.<\/p>\n<p>\u201cNuestra vida econ\u00f3mica iba mejorando pero siempre pensando en nuestra patria y en todos los acontecimientos pol\u00edticos que en ella suced\u00edan. Mi esposo fue un excelente maestro pol\u00edtico para m\u00ed, ya que tra\u00eda todo un historial que, poco a poco, fue volcando en m\u00ed. \u00c9l hab\u00eda sido un dirigente de las Juventudes en Espa\u00f1a y hab\u00eda formado parte de la Junta de Defensa de Madrid pero, por encima de todo esto, resalta su sensibilidad y ternura, sus conocimientos intelectuales y su gran humanidad.<\/p>\n<p>\u201cLa lucha por la vida ha sido dura. Por fin, despu\u00e9s de muchos intentos, mi esposo fund\u00f3 una compa\u00f1\u00eda dedicada a la construcci\u00f3n, colaborando con otras personas. Es muy reconfortante participar en la creaci\u00f3n de algo. Yo, en peque\u00f1a escala, colabor\u00e9 con mi esposo. Todo lo que es creativo, me fascina. Me gusta pintar un cuadro. En peque\u00f1a escala, en todo he podido participar.<\/p>\n<p>\u201cCreo firmemente que la emigraci\u00f3n espa\u00f1ola ha aportado a sus patrias de adopci\u00f3n, un gran beneficio en todas las ramas que forman la vida de una naci\u00f3n. Nuestros hijos y nuestros nietos son una aportaci\u00f3n muy positiva. Sentimos que hemos forjado seres humanos \u00fatiles a la sociedad, ya que muchos de ellos han destacado en sus diferentes actividades y est\u00e1n plenamente adaptados a su pa\u00eds. Nosotros, los transterrados, vivimos eternamente entre dos amores. El amor a nuestra lejana patria, a nuestras costumbres, a nuestras ra\u00edces. Es un amor nost\u00e1lgico por todo lo que dejamos, sin querer dejarlo y, por otra parte, el amor a nuestra patria adoptiva, donde creamos nuevas ra\u00edces y tenemos grandes afectos. Siempre es l\u00f3gico que la vida sea una mezcla agridulce. No todo es malo, no todo es bueno.<\/p>\n<p>\u201cDeseo dejar una constancia del profundo agradecimiento que el exilio espa\u00f1ol, todo, siente hacia M\u00e9xico, pa\u00eds que nos acogi\u00f3 cual ninguno. Donde nos hemos sentido y nos sentimos como en nuestra propia casa. M\u00e9xico nos dio la oportunidad de vivir con dignidad.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 26-12-15) Mar\u00eda Magda Sans es el nombre de otra de las refugiadas republicanas que se radic\u00f3 en Ciudad Trujillo a finales de 1939, acogida en nuestro suelo durante tres a\u00f1os y medio. 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