{"id":17182,"date":"2017-06-16T06:04:18","date_gmt":"2017-06-16T10:04:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=17182"},"modified":"2017-06-15T14:13:20","modified_gmt":"2017-06-15T18:13:20","slug":"leonardo-padura-la-novela-de-una-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/06\/16\/leonardo-padura-la-novela-de-una-vida\/","title":{"rendered":"Leonardo Padura: la novela de una vida"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 20-6-15)<\/p>\n<p>Leonardo Padura acaba de ser galardonado esta semana con el importante premio Princesa de Asturias de las Letras, que recibir\u00e1 en el oto\u00f1o pr\u00f3ximo, en reconocimiento a una obra que define a \"un autor arraigado en su tradici\u00f3n y decididamente contempor\u00e1neo, un indagador de lo culto y lo popular, un intelectual independiente, de firme temperamento \u00e9tico\", seg\u00fan el dictamen del jurado.<\/p>\n<p>El escritor cubano fue descubierto por los lectores dominicanos en 1997, cuando se apareci\u00f3 por ac\u00e1, bajo el sello de la editorial barcelonesa Tusquets, su novela \"M\u00e1scaras\", una deliciosa narraci\u00f3n policiaca que abri\u00f3 el apetito de muchos lectores que, como quien escribe, quisieron seguir las huellas del teniente Mario Conde por los laberintos de sus haza\u00f1as detectivescas. \"M\u00e1scaras\" hab\u00eda obtenido en 1995 el Premio Caf\u00e9 Gij\u00f3n de Novela, y esa edici\u00f3n que llegaba a nosotros abr\u00eda tambi\u00e9n a Padura las puertas de su proyecci\u00f3n en el escenario editorial espa\u00f1ol. Entonces supimos que este importante escritor cubano era el autor de la tetralog\u00eda \"Las cuatro estaciones\", que, adem\u00e1s de \"M\u00e1scaras\" forman las novelas \"Pasado perfecto\", \"Vientos de cuaresma\" y \"Paisaje de oto\u00f1o\", que fueron arribando a nuestros espacios en ediciones cubanas o espa\u00f1olas, para mostrarnos la calidad de un autor que comenzamos pronto a disfrutar como entra\u00f1able.<\/p>\n<p>Antes de publicar su primera novela \"Fiebre de caballos\", en 1988, Padura era cr\u00edtico de literatura policial, hasta que decidi\u00f3 ser creador de este tipo de literatura generando el mundo de hip\u00f3tesis, posibilidades y elucubraciones del teniente Mario Conde, junto a la radiograf\u00eda de la sociedad cubana y sus circunstancias. Su tetralog\u00eda ha dado fama internacional a este escritor, cuya obra ha sido traducida a varias lenguas, al tiempo que ha obtenido dos veces el Premio Dashiel Hammet a la mejor novela policial, mientras ha ido sumando otros lauros prestigiosos a trav\u00e9s del mundo, incluyendo el m\u00e1ximo honor de las letras cubanas en 2012. Pero, en ninguna de las notas que publica la prensa internacional se lee que Padura obtuvo en Santo Domingo el Premio Internacional de Novela 2001 de Casa de Teatro con su obra \"La novela de mi vida\" que tuve a bien introducir en su presencia en acto celebrado en dicho centro cultural. Tambi\u00e9n puso a circular aqu\u00ed un libro que no veo citado en su bibliograf\u00eda y que me encomend\u00f3 presentar en la primera Feria Internacional del Libro, en 1998, honor que delegu\u00e9 en mi fenecido amigo Yaqui N\u00fa\u00f1ez del Risco, \"Los rostros de la salsa\" que, al parecer, no ha sido jam\u00e1s reeditada (Ediciones Uni\u00f3n, 1997).<\/p>\n<p>Independientemente de sus primeras narraciones, cuentos y ensayos, creo que \"La novela de mi vida\" (Casa de Teatro, 2001), \"El hombre que amaba los perros\" (Tusquets, 2009) y \"Herejes\" (Tusquets, 2013) son los tres m\u00e1s grandes momentos en la novel\u00edstica de Padura, que lo han elevado como una de las principales figuras de la novel\u00edstica en espa\u00f1ol de nuestros tiempos. En \"La novela de mi vida\", Padura forja una trama novelesca con la que traza un entramado fictivo dinamizado por la realidad hist\u00f3rica, recreando con matices de leyenda y el desaf\u00edo del descubrimiento de una impronta individual y colectiva se\u00f1alizada por horizontes que se enfrentan a los vericuetos del destino, la vida de Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia, un poeta fundamental de la literatura cubana a quien Mart\u00ed llamara \"el primer poeta de Am\u00e9rica\".<\/p>\n<p>Heredia muri\u00f3 en M\u00e9xico a los 35 a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de una vida cargada de dilemas pol\u00edticos y familiares, pero al mismo tiempo signada por la defensa de valores a los que siempre dedic\u00f3 especial empe\u00f1o hasta su agonizante ca\u00edda final en un hospital azteca, donde muri\u00f3 olvidado, ignor\u00e1ndose incluso su activa solidaridad con la Revoluci\u00f3n Mexicana a la que hizo aportes sustanciales que le merecieron el cargo de diputado de la naci\u00f3n. Su trashumancia geogr\u00e1fica fue, sin dudas, clave en su trajinar vital. Heredia, poeta cimero de la literatura cubana, era dominicano de origen porque sus padres fueron los primos hermanos Jos\u00e9 Francisco Heredia y Mieses y Mar\u00eda de las Mercedes Heredia y Campuzano, esposos que formaron parte de los importantes y selectos grupos familiares de nuestro pa\u00eds que emprendieron el camino del destierro a principios del siglo dieciocho huyendo de las huestes de Toussaint Louverture que, tras la firma del Tratado de Basilea, se instalaron en este territorio. Como otras muchas familias dominicanas, los Heredia se establecen en Santiago de Cuba y all\u00ed naci\u00f3, en 1803, Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia. Pero esta familia no se quedar\u00eda definitivamente en esa ciudad del oriente cubano, sino que inici\u00f3 un periplo incansable por varias islas del Caribe, por Espa\u00f1a, por la Florida, por Venezuela, hasta que recala nuevamente en Santo Domingo, oportunidad que aprovecha el padre de Heredia para dejar a su hijo y a su esposa en manos de familiares cercanos. Aqu\u00ed, Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia realiza sus estudios elementales y ya a muy tierna edad constitu\u00eda la sorpresa de sus mentores educativos por su facilidad para la comprensi\u00f3n de las materias human\u00edsticas y, especialmente, del lat\u00edn. Heredia es pues, como ha sucedido con otras figuras egregias de la historia cubana, uno de los eslabones fundamentales en la forja hist\u00f3rica de relacionamiento entre Cuba y Rep\u00fablica Dominicana, un aspecto por cierto poco estudiado.<\/p>\n<p>Leonardo Padura, reconstruye la historia de Heredia: su drama personal, sus amores, su carrera po\u00e9tica, sus veleidades, los embates que sufre a causa de la envidia y el destierro. Tal vez no sea nada nuevo en la historia de la literatura cubana la recreaci\u00f3n de los avatares de un personaje fundamental de su discurrir literario. Virgilio Pi\u00f1era se ha convertido en una figura referencial en novelas y obras de teatro y la dramaturgia cubana cuenta con historias basadas en las vidas de estelaridades literarias tan resonadas como Juan Clemente Zenea o Juli\u00e1n del Casal. Novelas y teatro de Carpentier y Abilio Est\u00e9vez, para citar solo dos ejemplos, atestiguan este aspecto. Pero, la novela de Padura es la primera que, superando todos los precedentes, se ha afincado en la realidad de una historia particular de la cuban\u00eda literaria para desarrollar, con las licencias que otorga la ficci\u00f3n, una narraci\u00f3n soberbiamente l\u00facida y l\u00edmpida, en torno a la vida, caminos y destinos de una de las columnas hist\u00f3ricas de la literatura de esa naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El novelista ha realizado una investigaci\u00f3n profunda en torno a la vida de Heredia y sus contempor\u00e1neos sociales y po\u00e9ticos, descifrando las caracter\u00edsticas de esa relaci\u00f3n y envolvi\u00e9ndola en el halo misterioso de un perdido documento que nadie parece haber le\u00eddo \"y que, presumiblemente, pod\u00eda ser la comentada novela escrita por Heredia entre 1837 y 1839, poco antes de su muerte\". Todo lo que se produce alrededor de este suceso es el trabajo narrativo que da cuerpo a la historia narrada por Padura. \"La ficci\u00f3n -dice Mario Vargas Llosa- es una mentira que encubre una profunda verdad; ella es la vida que no fue, la que los hombres y mujeres de una \u00e9poca dada quisieron tener y no tuvieron y por eso debieron inventarla. Ella no es el retrato de la Historia, m\u00e1s bien su contra car\u00e1tula o reverso, aquello que no sucedi\u00f3 y, precisamente por ello debi\u00f3 ser creado por la imaginaci\u00f3n de las palabras para aplacar las ambiciones que la vida verdadera era incapaz de satisfacer, para llenar los vac\u00edos que mujeres y hombres descubr\u00edan a su alrededor y trataban de poblar con los fantasmas que ellos mismos fabricaban\" (\"Cartas a un joven novelista\". Planeta, 1997, p. 13).<\/p>\n<p>Para ilustrar esa realidad y consumirla, el narrador envuelve su trama en tres tiempos de lectura alternada pero a la vez confluyente: el tiempo de Heredia, su drama y su visi\u00f3n po\u00e9tica; el tiempo de Jos\u00e9 de Jes\u00fas Heredia, el hijo que s\u00f3lo tuvo \"un retrato p\u00e9treo de un hombre del cual no alcanz\u00f3 a tener memoria viva, pues su padre hab\u00eda muerto al d\u00eda siguiente de \u00e9l haber cumplido los tres a\u00f1os de edad\"; y el tiempo de una cuban\u00eda literaria dispuesta sobre los goznes temporales de una historia de laceraciones, de complejas urdimbres humanas, de incesantes arbitrios conceptuales y cr\u00edticos en el marco de una realidad que es habitual en la novel\u00edstica de Padura como escenario de reflexi\u00f3n y criticidad frontal.<\/p>\n<p>Heredia cuenta su historia y sentencia sobre sus meandros de oscuridad y desaf\u00edo. Siente que \"el olor perdido de La Habana\" le late en el pecho \"con la intensidad dolorosa de la novela que ha sido mi vida, donde todo concurri\u00f3 en dosis exageradas: la poes\u00eda, la pol\u00edtica, el amor, la traici\u00f3n, la tristeza, la ingratitud, el miedo, el dolor, que se han vertido a raudales\". Heredia, importa recordarlo con el narrador, es \"un hombre que a los veinte a\u00f1os hab\u00eda conocido la fama, la gloria, el amor, el aplauso, la amistad y, sobre todo, hab\u00eda dominado la poes\u00eda como jam\u00e1s lo hiciera ninguno de los seres nacidos en aquella isla pr\u00f3diga en riquezas materiales y en miserias humanas\". Dice \u00c1ngel Augier que Heredia \"como todo poeta genuino&#8230;sent\u00eda que alentaba m\u00e1s en el plano del sue\u00f1o que en el de la realidad\". Su famosa carta familiar, fechada en Manchester en junio de 1824, que refiere su visita al Ni\u00e1gara de donde surgir\u00eda su famosa oda a aquel \"torrente prodigioso\", da cuenta de la batalla humana que se daba en su interior, confesando que igual que los r\u00e1pidos de la gran catarata, \"hierve mi coraz\u00f3n en pos de la perfecci\u00f3n ideal que en vano busco sobre la tierra. Si mis ideas, como comienzo a temerlo, no son m\u00e1s que quimeras brillantes, hijas del acaloramiento de mi alma buena y sensible, \u00bfpor qu\u00e9 no acabo de despertar de mi sue\u00f1o? \u00a1Oh! \u00bfCu\u00e1ndo acabar\u00e1 la novela de mi vida para que empiece su realidad?\" (Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia, \"Obra Po\u00e9tica\". Editorial Letras Cubanas: 1993).<\/p>\n<p>Cuando presentamos en Casa de Teatro \"La novela de mi vida\" de Padura, dec\u00edamos que esa narraci\u00f3n de din\u00e1mica estructura, de soberano estilo y de coherente tematicidad, -\"una de las m\u00e1s ambiciosas y complejas que ha intentado un escritor cubano\", conforme Jorge Luis Arcos-, confiere a su carrera literaria un punto luminoso que habr\u00e1 de gravitar sobre el quehacer literario de su patria y sobre el desarrollo mismo de la literatura latinoamericana. Y advert\u00edamos que Padura estaba sentando las bases de una carrera que habr\u00eda de correr pareja con las de las m\u00e1s altas voces de la narrativa no solo continental sino universal. Al conocer la concesi\u00f3n del codiciado Asturias de las Letras, sentimos que nuestro vaticinio fue correcto y que Padura cumpli\u00f3 su objetivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. 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