{"id":17404,"date":"2017-06-24T11:41:42","date_gmt":"2017-06-24T15:41:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=17404"},"modified":"2017-06-24T11:41:42","modified_gmt":"2017-06-24T15:41:42","slug":"medio-siglo-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/06\/24\/medio-siglo-de-soledad\/","title":{"rendered":"Medio Siglo de Soledad"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 3-6-17)<\/p>\n<p>EL 23 ABRIL DEL 2007, con motivo de la celebraci\u00f3n de la X Feria Internacional del Libro de Santo Domingo y del 40 aniversario de la primera edici\u00f3n de <i>Cien A\u00f1os de Soledad<\/i> realizada por Editorial Sudamericana de Buenos Aires en mayo de 1967, la direcci\u00f3n de <i>Diario Libre<\/i> solicit\u00f3 a un grupo de escritores dominicanos exponer brevemente sus impresiones personales sobre esta obra maravillosa de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1928, Aracataca-2014, Ciudad M\u00e9xico) que ha impactado desde entonces las letras universales, al grado de acreditarle m\u00e9ritos suficientes \u2013junto al conjunto de su prol\u00edfica producci\u00f3n literaria- para la obtenci\u00f3n del Nobel de Literatura en 1982.<\/p>\n<p>M\u00e1s de un centenar de ediciones y 50 millones de ejemplares vendidos a lo largo de esta media centuria \u2013sin computar las numerosas impresiones piratas que este fen\u00f3meno editorial motoriz\u00f3, como sucediera con la china de 1984 que se coloc\u00f3 por millones, los sobretiros que practicara la colombiana Oveja Negra que llevaron a un juicio entre el autor y los editores, as\u00ed como algunas de factura criolla perseguidas tambi\u00e9n judicialmente- han universalizado en las varias lenguas que parla el planeta la magia subyugante que arropa el mundo garciamarquiano, contenido en ese Macondo alucinante que nos conquist\u00f3 con fiereza en nuestra ya distante adolescencia.<\/p>\n<p>En 2007, celebrando los 80 a\u00f1os del autor, la Real Academia Espa\u00f1ola realiz\u00f3 una edici\u00f3n especial empastada con tiraje de un mill\u00f3n de ejemplares, acompa\u00f1ada de varios estudios de especialistas, que se vendi\u00f3 a precio subsidiado, como se ha venido haciendo con otras ediciones conmemorativas. Simult\u00e1neamente, en Cuba se llev\u00f3 a prensa una versi\u00f3n ilustrada de <i>Cien A\u00f1os de Soledad<\/i> en homenaje a esta pieza singular de la literatura latinoamericana y como festejo al autor, un escritor vitalista vinculado al proyecto de la Escuela Internacional de Cine y Televisi\u00f3n que opera en San Antonio de Los Ba\u00f1os y quien mantuvo una \u00edntima amistad con el l\u00edder de la revoluci\u00f3n cubana Fidel Castro, a cuya causa pol\u00edtica prest\u00f3 el prestigio de su nombre en m\u00faltiples ocasiones.<\/p>\n<p>El llamado de <i>Diario Libre<\/i>, con Adriano Miguel e In\u00e9s a la cabeza, fue respondido por unos entusiastas Andr\u00e9s L. Mateo, Avelino Stanley, Carmen Imbert Brugal, Di\u00f3genes C\u00e9spedes, Freddy Ginebra, Jos\u00e9 del Castillo, Jos\u00e9 M\u00e1rmol, Jos\u00e9 Rafael Lantigua, Luis Arambilet, Manuel Garc\u00eda-Cartagena, Marcio Veloz Maggiolo, Pedro Antonio Valdez y Adriano Miguel Tejada, quienes accedieron a \u201cdescribir su historia de amor con esta novela m\u00e1gica\u201d, tal como se consign\u00f3 en su momento. Concurrieron a realzar la calidad gr\u00e1fica de ese proyecto de difusi\u00f3n cultural masiva los talentos de los artistas pl\u00e1sticos Danilo de los Santos (Danicel), Said Musa, Mirna Ledesma, Jos\u00e9 Cestero, Ricardo Toribio y Elizam Escobar, quienes aportaron ilustraciones inspiradas en la tem\u00e1tica de la obra de Garc\u00eda M\u00e1rquez. Alentados por los galeristas Juan Jos\u00e9 Mesa y Fernando Casanova.<\/p>\n<p>El resultado fue la conjugaci\u00f3n feliz de texto y arte gr\u00e1fica en un suplemento especial de singular calidad que llen\u00f3 el cometido de rendir homenaje a un libro que catapult\u00f3 en la industria editorial el boom de la narrativa latinoamericana. Poniendo de este modo al alcance del p\u00fablico el testimonio de su calado entre varias generaciones de escritores y artistas locales, tocadas por el embrujo envolvente de esa simbiosis de cruda realidad hist\u00f3rico cultural e imaginaci\u00f3n desbordada que caracteriza la narrativa de Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>Dado que no puedo reproducir el conjunto de los textos y artes de este coleccionable de <i>Diario Libre<\/i>, remito a mis lectores a la modesta contribuci\u00f3n que realizara entonces, titulada \u201c40 A\u00f1os de Soledad Compartida\u201d. Un relato testimonial condensado de mi experiencia primaria con la obra del Gabo, al despuntar el invierno en el Cono Sur. En aquellos a\u00f1os 60 repletos de contingencias tumultuosas y utop\u00edas redentoras.<\/p>\n<p>\u201cSantiago de Chile, junio de 1967. Ten\u00eda 19 a\u00f1os y era estudiante de sociolog\u00eda en la Universidad de Chile. Acostumbraba visitar la Librer\u00eda Universitaria ubicada en Alameda a dos cuadras de mi apartamento. En una mesa de novedades encontr\u00e9 Cien a\u00f1os de soledad reci\u00e9n editada por Sudamericana. Nos hall\u00e1bamos en per\u00edodo de ex\u00e1menes y deb\u00eda concentrarme en repasar textos acad\u00e9micos y notas de clases. Sin embargo, la novela me atrap\u00f3 y la le\u00ed casi de un solo tir\u00f3n. Desde el primer p\u00e1rrafo sent\u00ed la fuerza subyugante de la narraci\u00f3n garc\u00edamarquiana. Ante el pelot\u00f3n de fusilamiento no estaba el coronel Aureliano Buend\u00eda, sino mis bisabuelos, los generales Benigno del Castillo y Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo. Uno ejecutado junto a S\u00e1nchez por \u00f3rdenes de Santana, el otro en solitario por mandato de B\u00e1ez.<\/p>\n<p>Personajes que desfilaban en la saga macondiana ten\u00edan una r\u00e9plica inmediata entre miembros de mi familia. \u00darsula Iguar\u00e1n era Mamacita, la t\u00eda paterna generosa que acogi\u00f3 en su casa grande a los v\u00e1stagos de sus hermanos, asesinados por Trujillo. O mi hacendosa abuela Emilia Sard\u00e1 Piantini, criando hijos y nietos. Ambas tenaces, intuitivas, con don de autoridad. Los ayuntamientos endog\u00e1micos de Macondo eran los mismos que viv\u00ed en San Carlos. Primos con primas. Algunos tarados. En la imaginer\u00eda del autor era el fen\u00f3meno de la naturaleza nacido con rabo de cerdo. La fecundidad del coronel Aureliano Buend\u00eda \u2013quien tuvo 17 hijos con igual n\u00famero de mujeres- semejaba la leyenda de padrote multiplicador de un t\u00edo.<\/p>\n<p>El contexto de violencia, la plantaci\u00f3n bananera, la noveler\u00eda aldeana y las supersticiones, me remit\u00edan a la historia dominicana con sus horrendas dictaduras, a los ingenios azucareros y al espeso contagio de la cultura de barrio de puertas abiertas y sociabilidad amable en la que me form\u00e9, con sus historias de muertos y aparecidos. Era como si, de repente, todo el mundo vivido y el contado por mis mayores se me revelaran en las p\u00e1ginas de un libro cautivante y maravilloso, en el cual los personajes circulaban en dimensi\u00f3n atemporal.<\/p>\n<p>Tras el \u00e9xito editorial inicial, Sudamericana reedit\u00f3 otras obras de Garc\u00eda M\u00e1rquez &#8211;<i>El coronel no tiene quien le escriba<\/i>, <i>Los funerales de la Mam\u00e1<\/i> <i>Grande<\/i>, <i>La hojarasca<\/i>, <i>La mala hora<\/i>&#8211; que devor\u00e9 con fruici\u00f3n, bocetos primarios del gran mural que es su obra mayor. Luego vendr\u00edan <i>La incre\u00edble y triste historia de la c\u00e1ndida Er\u00e9ndira y su abuela desalmada<\/i>, <i>El oto\u00f1o del patriarca<\/i>, <i>Cr\u00f3nica de una muerte anunciada<\/i>, <i>El amor en los tiempos del c\u00f3lera<\/i>, <i>El general en su laberinto<\/i>, <i>Doce cuentos peregrinos<\/i>.<\/p>\n<p>Ya entonces el mundo garc\u00edamarquiano era tema de conversaci\u00f3n cotidiana en las calles de Hispanoam\u00e9rica, simiente de cumbias y vallenatos, de debates literarios y estudios acad\u00e9micos. Hab\u00eda nacido el mito que lo catapult\u00f3 al Nobel.\u201d<\/p>\n<p>Un mito que se forj\u00f3 desde el primer p\u00e1rrafo de <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y ca\u00f1abrava construidas a la orilla de un r\u00edo de aguas di\u00e1fanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehist\u00f3ricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carec\u00edan de nombre, y para mencionarlas hab\u00eda que se\u00f1alar\u00edas con el dedo. Todos los a\u00f1os, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el im\u00e1n. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorri\u00f3n, que se present\u00f3 con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostraci\u00f3n p\u00fablica de lo que \u00e9l mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes met\u00e1licos, y todo el mundo se espant\u00f3 al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se ca\u00edan de su sitio, y las maderas cruj\u00edan por la desesperaci\u00f3n de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hac\u00eda mucho tiempo aparec\u00edan por donde m\u00e1s se les hab\u00eda buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detr\u00e1s de los fierros m\u00e1gicos de Melqu\u00edades&#8230;\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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