{"id":17802,"date":"2017-07-11T16:13:19","date_gmt":"2017-07-11T20:13:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.debateplural.com\/?p=17802"},"modified":"2017-07-11T16:13:19","modified_gmt":"2017-07-11T20:13:19","slug":"dario-tejeda-teoria-y-ciencia-de-la-bachata-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/07\/11\/dario-tejeda-teoria-y-ciencia-de-la-bachata-dominicana\/","title":{"rendered":"Dario Tejeda: Teor\u00eda y ciencia de la bachata dominicana"},"content":{"rendered":"<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e21cd618898f45be8d7520a3cdb3afda\" class=\"portlet\">\n<div class=\"portlet-content\">\n<div class=\" portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body\">\n<div class=\"last td-viewer full-access\">\n<div class=\"detalle-texto\">\n<div class=\"text\">\n<p>Dario Tejeda (D. Libre, 1-7-17)<\/p>\n<p>El reporte de un cuarto congreso mundial de baile de bachata realizado en Espa\u00f1a en febrero de 2015 (cuatro d\u00edas en el Hotel Auditorium de Madrid), indica que asistieron interesados de 50 pa\u00edses de los cinco continentes. En la lista figuran concurrentes de territorios n\u00f3rdicos, como Noruega y Dinamarca, y de Europa del Este, como Bulgaria y Eslovenia. Esos simples datos despiertan el inter\u00e9s del investigador acucioso. Hablan de la legitimaci\u00f3n global de una m\u00fasica local, que debi\u00f3 romper barreras en su propio territorio de origen, mientras seduc\u00eda audiencias populares en ciudades cosmopolitas como Nueva York, Barcelona o Berl\u00edn.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de ese fen\u00f3meno \u2013musical y cultural\u2013 se atribuye a lo que, desde 2007, en un libro a\u00fan inconcluso, denomin\u00e9 bachatolog\u00eda, un concepto que utilizo para designar el hecho de pensar la bachata en el contexto de la cultura dominicana y del Caribe \u2013y sus ramificaciones alrededor del mundo, tal como su impacto en Estados Unidos y Europa, a trav\u00e9s de los emigrantes dominicanos.<\/p>\n<p>El auge y la conversi\u00f3n de la bachata en una m\u00fasica identitaria dominicana fueron procesos paralelos y simult\u00e1neos al desarraigo de sus tierras de una alta proporci\u00f3n de campesinos minifundistas, convertidos en obreros agr\u00edcolas, y su paso, a trav\u00e9s de la emigraci\u00f3n interna, a la condici\u00f3n de proletario citadino -o bien de marginado urbano, por medio del chiripeo, un t\u00e9rmino usado en la isla para designar la condici\u00f3n de subempleado informal: alguien sin trabajo fijo y de ingresos inestables, cuya vida se basa en estrategias de sobrevivencia. Deborah Pacini Hern\u00e1ndez, pionera en el estudio acad\u00e9mico del g\u00e9nero musical, aborda muy bien el tema en\u00a0<i>Bachata: a social history of a dominican popular music<\/i>\u00a0(1995).<\/p>\n<p>En Rep\u00fablica Dominicana, la bachata fue el componente sonoro principal del desarrollo del capitalismo rural en la segunda mitad del siglo XX; el desplazamiento de campesinos de sus tierras, conllev\u00f3 su traslado a las ciudades; siguiendo al soci\u00f3logo Wilfredo Lozano, la pobreza se urbaniz\u00f3. Con ella, en las m\u00e1rgenes de las ciudades, estaba la bachata, pasando a formar parte del nuevo imaginario urbano, primero barrial y luego, incluso, transnacional, como evidencian los libros de Julie Sellers:\u00a0<i>Bachata and dominican identity<\/i>\u00a0(2014) y\u00a0<i>Bachateros modernos<\/i>\u00a0(2017).<\/p>\n<p>La cultura bachatera tuvo su espacio citacino en el barrio, h\u00e1bitat de los trabajadores, y su nicho especial en el colmado, equivalente urbano de la pulper\u00eda rural. Como agentes importantes de circulaci\u00f3n tuvo a los guag\u00fceros de pueblo, que transportaban de la ciudad al campo y viceversa, y los ch\u00f3feres del concho en Santo Domingo y Santiago de los Caballeros. El colmado suplant\u00f3 como espacio de primac\u00eda musical a la gallera y la enramada, como las ciudades suplantaron en importancia a los campos. Fue all\u00ed, en la escena urbana, donde la bachata, finalmente, logr\u00f3 su legitimaci\u00f3n por el\u00a0<i>mainstream,<\/i>\u00a0la mentalidad predominante, en los dos \u00faltimos decenios del siglo XX.<\/p>\n<p>Como establec\u00ed en\u00a0<i>La pasi\u00f3n danzaria\u00a0<\/i>(2002), el trayecto hacia esa legitimidad tuvo tres jalones importantes. Primero, la pegada en 1983 de la bachata \u201cPena\u201d de uno de los pioneros, Luis Segura, quien, por primera vez, abri\u00f3 las puertas de los centros cerveceros \u2013que hab\u00edan tomado apogeo en los barrios populares, para atender, adem\u00e1s de los\u00a0<i>cadenuses<\/i>\u00a0que bajaban del Norte a celebrar la Navidad, a un depauperado p\u00fablico que vio disminuir su capacidad de consumo y cay\u00f3 en un \u201cbulevar de los sue\u00f1os rotos\u201d, como dir\u00eda Joaqu\u00edn Sabina; ese quiebre de quimeras es lo que traza Pedro Valdez en la novela\u00a0<i>Bachata del \u00e1ngel ca\u00eddo.<\/i><\/p>\n<p>El segundo impulso, a partir de 1984, fue el surgimiento, a ra\u00edz del experimental \u00e1lbum\u00a0<i>Luis Dias amargao<\/i>\u00a0\u2013grabado en casete por ese innovador artista\u2013, de la corriente denominada tecno-amargue, a la que llam\u00e9 neo-bachata, y a la cual se adscribieron, posteriormente y por distintas v\u00edas, Sonia Silvestre, Juan Luis Guerra y V\u00edctor V\u00edctor, escuela que le inyect\u00f3 al g\u00e9nero sofisticaci\u00f3n musical y literaria, y cuyos mejores resultados se cosecharon en los a\u00f1os 90, siendo su c\u00faspide discogr\u00e1fica\u00a0<i>Bachata Rosa<\/i>, de Guerra. El tercero fue la popularidad alcanzada por \u201cVoy pa\u2019 ll\u00e1\u201d, de Antony Santos, que se convirti\u00f3 en un verdadero cicl\u00f3n bachatero discogr\u00e1fico, lo que quiere decir que super\u00f3 todos los r\u00e9cord de los bachateros tradicionales, convirti\u00e9ndose en un fen\u00f3meno masivo.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de la bachata en m\u00fasica leg\u00edtima ocurri\u00f3 a la par con la depauperaci\u00f3n de las capas medias urbanas durante la llamada D\u00e9cada Perdida (as\u00ed denominada por los organismos econ\u00f3micos de la regi\u00f3n), la industrializaci\u00f3n de zonas francas, el surgimiento de un nuevo estamento social denominado los\u00a0<i>dominican yorks<\/i>\u00a0y su efecto de demostraci\u00f3n \u2013especialmente para Navidad y A\u00f1o Nuevo\u2013, fen\u00f3menos que, en conjunto, atrajeron hacia la bachata a un p\u00fablico m\u00e1s amplio, algo tambi\u00e9n estudiado por la profesora Sellers. As\u00ed, se pudo rebasar la ambivalencia del dominicano hacia la bachata, durante la fase de transici\u00f3n hacia su legitimaci\u00f3n como identidad emergente de la nueva dominicanidad urbana y transnacional (y, tendencialmente, biling\u00fce, al menos en Estados Unidos).<\/p>\n<p>Con esos cambios, se puede entender que la identidad es un terreno de disputa: lo moderno pugna con lo tradicional, lo letrado con lo iletrado, lo elitista con lo popular, para quedarme en el terreno de las dicotom\u00edas propias de la cultura bachatera, empapada de series de relaciones conflictivas.<\/p>\n<p>Desde la bachata se puede exponer toda una teor\u00eda sobre las ideas del dominicano acerca de la conflictividad intr\u00ednseca al ser humano: los conflictos del amor, la intriga, la infidelidad y la traici\u00f3n, los conflictos interiores y exteriores, las disputas entre lo masculino y lo femenino, con la particularidad \u2013en ese caso- de que, en general, lo femenino se impone: la mujer suele salir victoriosa por la victimizaci\u00f3n masculina, un efecto inmanente en la bachata, derivado de uno de sus rasgos distintivos, que es la inversi\u00f3n de la realidad \u2013en particular, de los roles de g\u00e9nero\u2013, para convertirla en fantas\u00eda. Queda clara la herencia que el movimiento rom\u00e1ntico leg\u00f3 a la bachata.<\/p>\n<p>Ese legado del romanticismo qued\u00f3 impregnado en la tem\u00e1tica, las letras y el estilo interpretativo que caracterizan la cultura bachatera: cantar el desenga\u00f1o, el desamor, los lamentos de la opresi\u00f3n o la infelicidad humana \u2013como M\u00e9lida Rodr\u00edguez en su emblem\u00e1tica canci\u00f3n \u201cLa sufrida\u201d\u2013; canto de amargue, con voz temblorosa, pose\u00eddo por el sentimiento, lleno de tristeza y dolor \u2013incluida una cuota de sado-masoquismo. Como el bolero y la telenovela, la balada y el tango, la bachata es un melodrama, inundado de lloros y l\u00e1grimas. La bachata es lacrim\u00f3gena por naturaleza.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"p_p_id_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_e4bda62b756f483db3b3023cbc47bde7_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end article-topics-portlet detalle-metadatos\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dario Tejeda (D. Libre, 1-7-17) El reporte de un cuarto congreso mundial de baile de bachata realizado en Espa\u00f1a en febrero de 2015 (cuatro d\u00edas en el Hotel Auditorium de Madrid), indica que asistieron interesados de 50 pa\u00edses de los cinco continentes. 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