{"id":18915,"date":"2017-08-29T13:25:43","date_gmt":"2017-08-29T17:25:43","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=18915"},"modified":"2017-08-29T13:25:43","modified_gmt":"2017-08-29T17:25:43","slug":"las-memorias-de-narciso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/08\/29\/las-memorias-de-narciso\/","title":{"rendered":"Las memorias de Narciso"},"content":{"rendered":"<p>Lecturas (D. Libre, 9-8-17)<\/p>\n<p>La memoria construye y deconstruye la visi\u00f3n que tenemos de la historia. Muchas veces, la memoria humana bloquea algunos episodios oscuros, actitudes, vicios, lagunas, miserias, que nos impiden quiz\u00e1s levantar el recuerdo de los hechos con toda su dolorosa objetividad.<\/p>\n<p>Es entonces cuando la historia se construye sobre sus mitos venerandos, sobre sus discursos gloriosos, sobre sus cap\u00edtulos altivos, descuidando los trasfondos, la intrahistoria incandescente cuya cr\u00f3nica nos hace morder los labios o nos constri\u00f1e y vapulea la visi\u00f3n general de los acontecimientos. Por eso, memorizar, hacer la memoria a partir de nuestras vivencias particulares, de nuestras concepciones epis\u00f3dicas, sobre todo si hemos sido copart\u00edcipes de los hechos, parte integral de su estructura din\u00e1mica, es un acto de valent\u00eda que rinde honor al suceso diamantino de la libertad de conciencia.<\/p>\n<p>Sin las memorias fieles de los protagonistas o co-protagonistas de sucesos hist\u00f3ricos de insoslayable trascendencia, o de sucesos personales, de lances epis\u00f3dicos que merecen ser relatados desde la vivencialidad de personas de relevante incidencia p\u00fablica en los diferentes componentes sociales, probablemente la historia dominicana en sentido general tenga que construirse siempre a expensas de investigaciones mediatizadas, superficiales o incompletas. Incluso, hay personajes an\u00f3nimos que han sido testigos o participantes en hechos de importancia hist\u00f3rica, que un d\u00eda cualquiera dedican contar su historia, como catarsis de secretos guardados por largo tiempo y que laceran su esp\u00edritu, y esa memoria personal se convierte en una revelaci\u00f3n tan aportadora para el examen de un hecho hist\u00f3rico espec\u00edfico como la de cualquier otra figura de m\u00e1xima importancia. Bastar\u00eda recordar una sola muestra: el impresionante testimonio de aquel cadete de la Era de Trujillo, Eugenio Guerrero Pou y su libro \u201cYo mat\u00e9 a su hijo\u201d (Editora Taller, 1996), un acto liberador de la conciencia de ese joven que casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de la acci\u00f3n guerrillera del 14 de junio de 1959 decidi\u00f3 narrar su participaci\u00f3n obligada en la eliminaci\u00f3n f\u00edsica de los h\u00e9roes de aquella gesta hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Pero, otros muchos han escrito aqu\u00ed sus memorias. Desde la experiencia hist\u00f3rica directa (Hamlet Hermann, Claudio Caama\u00f1o, Jes\u00fas de la Rosa, Blanco Fern\u00e1ndez y un no muy largo etc\u00e9tera), desde roles autobiogr\u00e1ficos (como la ejemplar y casi \u00fanica \u201cMemorias contra el olvido\u201d de Di\u00f3genes C\u00e9spedes), y hasta desde visiones literarias (como varias de las novelas de Marcio Veloz Maggiolo que recrean y transfieren a las generaciones actuales y futuras las vivencias de su barrio natal, Villa Francisca).<\/p>\n<p>Creo firmemente en las memorias como g\u00e9nero literario fundamental para contribuir a una mejor comprensi\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos sin cuyo aporte episodios determinantes de la historia quedan vac\u00edos o nunca podr\u00edan comprenderse por completo. Tengamos en cuenta que algunos episodios de nuestra historia m\u00e1s remota pudieron ser reconstruidos de forma m\u00e1s consolidada gracias a los testimonios que escribieron algunos participantes directos de esos hechos, incluso personalidades que formaron parte, por ejemplo, de las fuerzas interventoras de 1916 y de 1965, o de reporteros extranjeros que vivieron directamente la experiencia de sucesos contempor\u00e1neos, y hasta de simples aventureros que hicieron una agenda viajera que luego qued\u00f3 estampada en memorias sustanciales para conocer el pa\u00eds de familias multicolores, como las llam\u00f3 el marine de las fuerzas de ocupaci\u00f3n norteamericanas, Arthur J. Burks, en un libro que es sin dudas una fuente clave para conocer aspectos sustanciales de aquel proceso interventor. O, desde otra experiencia, la narraci\u00f3n del teniente David Dixon Porter, quien enviado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en 1856 recorri\u00f3 el pa\u00eds y dej\u00f3 escrita su aventura en un libro titulado \u201cDiario de una misi\u00f3n secreta a Santo Domingo\u201d. Y no olvidemos los sustanciales testimonios de Tad Szulc y el franc\u00e9s Marcel Niedergang en lo que respecta al pormenorizado conocimiento de los sucesos de abril de 1965.<\/p>\n<p>Por la importancia que concedo a las memorias como g\u00e9nero-contribuyente en la construcci\u00f3n de nuestra realidad hist\u00f3rica, durante mi gesti\u00f3n cultural oficial establec\u00ed un premio anual en esta categor\u00eda, dentro del rengl\u00f3n de Historia, donde surgieron importantes hallazgos, pero al mismo tiempo, lamentando que en no pocas ocasiones este aspecto de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica fuera declarado desierto por los jurados. En ocasiones, por la falta de participantes. En otras, porque las exposiciones carec\u00edan de rigor y calidad literaria, en otras palabras estaban mal escritas. Algunas buenas historias se han echado a perder por esta situaci\u00f3n. Todo esto al margen de que mucha gente con calidad para ello, no se decide a escribir sus memorias porque creen que es una materia para los que ya se est\u00e1n despidiendo de este mundo, o porque no desean entrar en conflicto con personas o entidades que puedan resultar afectadas por estas exposiciones testimoniales o memoriosas.<\/p>\n<p>En d\u00edas recientes, tuve el placer de coincidir en una recepci\u00f3n con el grande y admirado amigo, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Puello. Durante la conversaci\u00f3n, le dije \u2013como suelo comunicar a otras personas importantes de nuestra vida pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural- que con frecuencia encuentro su nombre mencionado en libros y art\u00edculos donde se recuerdan los roles que ha desempe\u00f1ado en importantes episodios de nuestra historia contempor\u00e1nea, y que ante esta situaci\u00f3n \u00e9l deb\u00eda empe\u00f1arse en escribir sus memorias. Con el r\u00e1pido asentimiento de su esposa, Gina Majluta, quien me se\u00f1al\u00f3 que ella insist\u00eda siempre en lo mismo, el famoso galeno me relat\u00f3 algunas an\u00e9cdotas de la vida de Francis Caama\u00f1o en Londres, que coincidi\u00f3 con la \u00e9poca en que Jos\u00e9 Joaqu\u00edn realizaba su maestr\u00eda en la capital brit\u00e1nica. Ambos tuvieron una relaci\u00f3n estrecha durante esa \u00e9poca y lo que m\u00e1s llam\u00f3 mi atenci\u00f3n fue, primero, la parte humana y fraterna de Francis que se manifestaba de distintas formas, y segundo, la confianza que tuvo en Puello para importantes encomiendas relacionadas con su ya proyectado viaje a Cuba. Esas memorias de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn (que habr\u00e1n de incluir su experiencia como dirigente estudiantil socialcristiano, su presencia en la Cl\u00ednica Internacional cuando Marcelino V\u00e9lez traslada a ese centro de salud a Pedro Livio Cede\u00f1o la noche del 30 de mayo de 1961, incluso su propia experiencia como neurocirujano y alto dirigente ol\u00edmpico) deben ser escritas y difundidas en la seguridad de que ser\u00e1 un aporte de gran valor para conocer y comprender hechos y situaciones valiosas de nuestra historia m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>Este comentario ha de servir para valorar, en toda su justa dimensi\u00f3n, las importantes revelaciones de Narciso Isa Conde, relacionadas precisamente con Francisco Alberto Caama\u00f1o y su estancia en Cuba antes de emprender la frustrada experiencia guerrillera de 1973. El de Narciso es un documento de suma trascendencia, toda vez que sirve al prop\u00f3sito de enfrentar tergiversaciones y calumnias, como el propio autor indica, que durante a\u00f1os colocaron sombras sobre la relaci\u00f3n del Partido Comunista Dominicano y sus dirigentes con el Coronel de Abril. Las misiones realizadas sin \u00e9xito alguno para hacer comprender a Caama\u00f1o de su grave determinaci\u00f3n foquista; las conversaciones con Bosch; los encuentros en Cuba, distanciados durante meses en distintas ocasiones, sin explicaciones convincentes; los aportes del equipo pecede\u00edsta; los roles de Carlos Dore, Jos\u00e9 Israel Cuello y Luis G\u00f3mez en este proceso; una conversaci\u00f3n con Fidel sobre el proyecto de Caama\u00f1o; la documentaci\u00f3n colocada como ap\u00e9ndice, y otros muchos pormenores de capital inter\u00e9s, se muestran en las memorias de un hombre que ha estado en la mesa de la historia dominicana por m\u00e1s de cinco decenios en papeles protag\u00f3nicos y sin ceder un palmo en sus ideas y en sus convicciones, independientemente de que suscribamos o no las mismas.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que hemos de lamentar, como en no pocas memorias anteriores de otras personalidades, es el descuido editorial que se observa y que debe obligar a Narciso a una nueva edici\u00f3n. La obra est\u00e1 bien escrita, pero no correctamente editada. Pero, el libro debe leerse sin reticencias. Es un testimonio ofertado con indudable seriedad, que incluso el autor procura dejar sentado que es solo su verdad, una parte de la verdad total, que ha de implicar la presencia de otros protagonistas en la conformaci\u00f3n de este episodio tan intrincado de nuestra realidad pol\u00edtica m\u00e1s cercana. Antes de Narciso, Manuel Matos Moquete, quince a\u00f1os atr\u00e1s, public\u00f3 las primeras memorias cr\u00edticas sobre aquella experiencia que ahora vuelven a ponerse sobre el tapete (\u201cCaama\u00f1o: la \u00faltima esperanza armada, 1999).<\/p>\n<p>El testimonio de Narciso es un ejemplo de lo que las memorias como g\u00e9nero literario pueden hacer para constituirse en colaboradora din\u00e1mica en la construcci\u00f3n de la historia general del pueblo dominicano.<\/p>\n<p>(\u201cRevelaciones\u201d \u2013Narciso Isa Conde \u2013Editora Impretur, 2014 \u2013 253 pp).<\/p>\n<p><em>Lo \u00fanico que hemos de lamentar, como en no pocas memorias anteriores de otras personalidades, es el descuido editorial que se observa y que debe obligar a Narciso a una nueva edici\u00f3n. La obra est\u00e1 bien escrita, pero no correctamente editada.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pero, el libro debe leerse sin reticencias. Es un testimonio ofertado con indudable seriedad, que incluso el autor procura dejar sentado que es solo su verdad, una parte de la verdad total, que ha de implicar la presencia de otros protagonistas en la conformaci\u00f3n de este episodio tan intrincado de nuestra realidad pol\u00edtica m\u00e1s cercana.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lecturas (D. Libre, 9-8-17) La memoria construye y deconstruye la visi\u00f3n que tenemos de la historia. Muchas veces, la memoria humana bloquea algunos episodios oscuros, actitudes, vicios, lagunas, miserias, que nos impiden quiz\u00e1s levantar el recuerdo de los hechos con toda su dolorosa objetividad. 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