{"id":19045,"date":"2017-09-04T14:31:57","date_gmt":"2017-09-04T18:31:57","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19045"},"modified":"2017-09-04T14:31:57","modified_gmt":"2017-09-04T18:31:57","slug":"mujeres-atormentadas-mercedes-mota-cartas-con-pedro-henriquez-urena-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/09\/04\/mujeres-atormentadas-mercedes-mota-cartas-con-pedro-henriquez-urena-1\/","title":{"rendered":"Mujeres atormentadas. Mercedes Mota: Cartas con Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a (1)"},"content":{"rendered":"<p>Diogenes Cespedes (Hoy, 27-2-16)<\/p>\n<p>Intentar\u00e9 adentrarme en el discurso de un grupo de mujeres dominicanas\u00a0 que vivieron en los siglos XIX y XX\u00a0 con la finalidad de analizar por qu\u00e9 vivieron tan atormentadas y mostraron un pesimismo tan amargo, aun con la lucidez, la inteligencia natural, la visi\u00f3n estrat\u00e9gica en muchas y sobre todo el dominio de la escritura en casi todas ellas, algo poco com\u00fan para aquella \u00e9poca de grandes dificultades (educaci\u00f3n limitad\u00edsima, acceso vedado a los cargos p\u00fablicos, excepto el de maestra, sexualidad controlada, confinamiento en el hogar, guerras montoneras y crisis econ\u00f3mica perennes).<\/p>\n<p>Este\u00a0 dominio de la escritura deja mucho que desear, por no decir que se encuentra ausente hoy d\u00eda en las intelectuales que surgieron despu\u00e9s de la muerte de Trujillo.<\/p>\n<p>Apoy\u00e1ndome en el libro editado recientemente por Bernardo Vega, titulado<i>\u00a0Treinta intelectuales dominicanos escriben a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a<\/i>\u00a0(SD: Academia Dominicana de la Historia y Archivo General de la Naci\u00f3n, 2015), estudiar\u00e9 \u00fanicamente, por ahora, la correspondencia dirigida a Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, y su respectiva respuesta, cuando la hay, a este grupo de mujeres angustiadas, con visi\u00f3n pesimista de s\u00ed mismas y del pa\u00eds y que plantean con una voluntad a veces terca un discurso de deseo de cambio sujeto casi siempre al mejoramiento de la sociedad dominicana a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, quiz\u00e1 relente del positivismo hostosiano.<\/p>\n<p>Del libro digo, por las erratas y los errores que contiene, que fue editado con mucha prisa, consejera del descuido, quiz\u00e1 para conmemorar alg\u00fan evento o efem\u00e9ride. En el curso del trabajo aclarar\u00e9 m\u00e1s los errores que las erratas, pero desde ya adelanto que la obra es una gran contribuci\u00f3n documental para el estudio literario, pol\u00edtico, feminista, hist\u00f3rico, familiar, de costumbres \u00e9ticas y morales, de la sociedad dominicana y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, un aporte m\u00e1s al estudio y conocimiento de la personalidad del gran humanista, fil\u00f3logo, literato, ensayista y ling\u00fcista de Am\u00e9rica y de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Me detendr\u00e9, sin seguir el orden cronol\u00f3gico de las cartas, en las siguientes mujeres: Ramona\u00a0 (alias Mon) a PHU, su t\u00eda al ser hermana de Salom\u00e9 Ure\u00f1a; Mercedes Mota, muy ligada a la familia Henr\u00edquez Ure\u00f1a, al igual que su hermana Antera, por la mediaci\u00f3n de Jos\u00e9 Dubeau y Emilio Prud\u2019homme; Clementina y Leonor [Mar\u00eda] Feltz, esta \u00faltima, una de las disc\u00edpulas de Salom\u00e9 Ure\u00f1a;\u00a0 Camila Henr\u00edquez Ure\u00f1a, hermana de PHU; Amalia Lauranz\u00f3n de Henr\u00edquez y Carvajal, a quien err\u00f3neamente el editor indica como esposa de Francisco Henr\u00edquez y Carvajal, cuando en realidad era hermana de Natividad (Tivicita), la verdadera esposa de Don Pancho, a pesar de que Vega debi\u00f3 leer y releer el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de la familia Henr\u00edquez-Lauranz\u00f3n donde consta la verdad monda y lironda (<i>op. cit<\/i>., p. 49) y Ana Georgina Torres, puertorrique\u00f1a avecindada en Santo Domingo, posiblemente desde 1931,y profesora del Colegio Quisqueya ; Clotilde Henr\u00edquez y Carvajal, t\u00eda de PHU; Mar\u00eda de Armas, esposa de Francisco Henr\u00edquez Ure\u00f1a (Franc), el mayor de los tres Henr\u00edquez Ure\u00f1a; Jesusa Alfau Galv\u00e1n, novelista y pintora, emparentad, seg\u00fan ella, con PHU, esposa de Antonio F. Solalinde, a quienes nuestro humanista conoci\u00f3 en Espa\u00f1a; y, desde Santiago de los Caballeros, en 1934, Carmela Grull\u00f3n de Cazeaux, al parecer conocida de Salom\u00e9 Ure\u00f1a, quien solicita a PHU promover y hacerle propaganda a su hijo Eduardo Caso (su nombre art\u00edstico de cantante l\u00edrico).<\/p>\n<p>Aunque la primera carta que figura en el libro del editor es de Mon a su sobrino PHU, prefiero comenzar por el intercambio epistolar entre Mercedes Mota y PHU, bastante extenso, lo que quiz\u00e1 se deba a que circula entre ellos una suerte de corriente inefable, c\u00f3mplice y secreta y de corte rom\u00e1ntico, adem\u00e1s de la nostalgia de los d\u00edas que PHU y Max pasaron junto a su madre en Puerto Plata en la residencia de Jos\u00e9 Dubeau y donde, sin duda, conocieron a Antera y Mercedes Mota, la primera directora de un colegio de ni\u00f1as y la segunda, ayudante y maestra, como se dec\u00eda orgullsamente hasta hace poco. Aunque ellas no fueron disc\u00edpulas de Salom\u00e9, sino de Demetria Betances, hermana del pr\u00f3cer boricua Ram\u00f3n Emeterio Betances, esos lazos intelectuales y educativos pasaron a trav\u00e9s de Dubeau, Proud\u2019homme y muchos de los que figuran en las actas de nacimiento, matrimonio y defunci\u00f3n de Antera.<\/p>\n<p>Una prueba inconcusa de lo expresado\u00a0<i>supra<\/i>\u00a0es el hecho de que cuando se publicaron, en un peque\u00f1o volumen, los escritos de Mercedes Mota aparecidos desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX, quien prolog\u00f3 la obra fue nada m\u00e1s y nada menos que Max Henr\u00edquez Ure\u00f1a (SD: Del Caribe, 1965, 155pp.).\u00a0 A su favorecida, solamente encomios prodiga don Max: \u00abNaci\u00f3 Mercedes Mota en San Francisco de Macor\u00eds el 2 de agosto de 1880. Un poco mayor que ella, pues hab\u00eda nacido tres a\u00f1os antes, [en 1896, DC], era su hermana Antera, a la cual se sent\u00eda ligada no s\u00f3lo por los v\u00ednculos de la sangre, sino adem\u00e1s por id\u00e9nticas aficiones intelectuales. \u00bb (<i>op. cit<\/i>., p. 9).<\/p>\n<p>Datos totalmente exactos, pues tengo ante mis ojos actas de nacimiento, matrimonio y defunci\u00f3n de Antera, gracias a la amabilidad de Edwin Espinal Hern\u00e1ndez, fino genealogista a quien acud\u00ed en busca de documentaci\u00f3n diferente a la aportada por don Max. Del mismo modo que acud\u00ed a la vastas vivencias del escritor y amigo Manolito Mora Serrano, pero como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, cuando le pregunt\u00e9 por el nombre del padre, me contest\u00f3 simplemente: \u201cEso es un secreto\u201d, pienso que engullido por el tiempo y el olvido de varias generaciones y por el hecho de que las hermanas Mota se trasladaron muy peque\u00f1as a Puerto Plata, donde transcurri\u00f3 la vida y las obras de ambas.<\/p>\n<p>Y me confirm\u00f3 Manolito, tambi\u00e9n, francomacorino por haber nacido en Pimentel, lo que afirma don Max en el pr\u00f3logo citado, en el sentido de que el padre de las Mota \u201cera asi\u00e1tico\u201d, pero el prol\u00edfico escritor no va m\u00e1s all\u00e1 de ese dato. Y Manolito dijo m\u00e1s: que el padre de las Mota hab\u00eda sido un chino (de una islita cerca de Taiw\u00e1n, dice Mora, y yo tal vez de Macao) que hab\u00eda venido a trabajar en la construcci\u00f3n del ferrocarril comenzado en el gobierno de Ulises Heureaux y, a no dudarlo, tuvo un lance con do\u00f1a Socorro Mota y se desvaneci\u00f3 por donde mismo vino o se fusion\u00f3 con la sangre de otras dominicanas, tal como lo hicieron muchos de esos chinos que fueron a parar casi todos a Santiago de los Caballeros y campos aleda\u00f1os, y cuyos apellidos, castellanizados, fueron f\u00e1cilmente identificables tanto por Edwin Espinal como por Mora Serrano. Pero nada podemos decir del destino del padre de las Mota.<\/p>\n<p>Solo resta seguir el efecto de la prosa pulcra de don Max: \u00abEsas dos hermanas de esclarecida inteligencia eran hijas de madre criolla y padre de origen asi\u00e1tico. De su ciudad natal se trasladaron, todav\u00eda ni\u00f1as, a Puerto Plata, donde recibieron las ense\u00f1anzas de la educadora puertorrique\u00f1a Demetria Betances, hermana del pr\u00f3cer Ram\u00f3n Emeterio Betances, que fue incansable defensor de la idea de la independencia de Puerto Rico.\u00bb\u00a0<i>Ib\u00edd<\/i>.).<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed deja don Max el encomio de Antera y pasa, como es de rigor, a ocuparse de Mercedes, su objeto de atenci\u00f3n: \u00abEsp\u00edritu selecto y superior era el de Mercedes Mota, cuya personalidad sugestiva y atrayente est\u00e1 ligada a los m\u00e1s gratos recuerdos de mi infancia. Apenas contaba ella diecis\u00e9is a\u00f1os cuando la conoc\u00ed, y ya hab\u00eda sido habilitada como maestra de primera ense\u00f1anza\u00a0 en el colegio que regenteaba su hermana Antera, que a temprana edad uni\u00f3 su destino al de un joven que le profesaba profunda admiraci\u00f3n, Rufo Reyes. Antera era una maestra de m\u00e9rito excepcional: por eso m\u00e1s de un plantel de ense\u00f1anza lleva es hoy su nombre, que es timbre de honor en el magisterio dominicano.\u00bb (<i>Ib\u00edd.<\/i>) (Continuar\u00e1).<\/p>\n<p><em>(*) Publicado en el suplemento Are\u00edto del peri\u00f3dico Hoy el 27 de febrero de 2016 y reproducido con permiso del autor en\u00a0<a class=\"vglnk\" href=\"http:\/\/acento.com\/\" rel=\"nofollow\">Acento.com<\/a>.do de la misma fecha.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diogenes Cespedes (Hoy, 27-2-16) Intentar\u00e9 adentrarme en el discurso de un grupo de mujeres dominicanas\u00a0 que vivieron en los siglos XIX y XX\u00a0 con la finalidad de analizar por qu\u00e9 vivieron tan atormentadas y mostraron un pesimismo tan amargo, aun con la lucidez, la inteligencia natural, la visi\u00f3n estrat\u00e9gica en muchas y sobre todo el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":19046,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18,16],"tags":[],"class_list":["post-19045","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19045"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19045"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19047,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19045\/revisions\/19047"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19046"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}