{"id":19226,"date":"2017-09-12T13:02:20","date_gmt":"2017-09-12T17:02:20","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19226"},"modified":"2017-09-12T13:02:20","modified_gmt":"2017-09-12T17:02:20","slug":"con-los-vientos-de-david-se-fue-don-hector","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/09\/12\/con-los-vientos-de-david-se-fue-don-hector\/","title":{"rendered":"Con los vientos de David, se fue don H\u00e9ctor"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 9-9-17)<\/p>\n<p>J.A. BRUNO PIMENTEL NARRABA,\u00a0con su voz de trueno, la ruta del hurac\u00e1n David y la entrada por Haina del ojo de la tromba, a 240 kil\u00f3metros por hora. Tal vez haya sido la \u00fanica vez que se haya relatado, paso a paso, el movimiento y llegada de un vendaval de tal categor\u00eda en la radio universal. \u201cAhora, entra a saltos a Santo Domingo, est\u00e1 dando saltos sobre la ciudad capital&#8230;\u201d, informaba el afamado locutor. Era 31 de agosto de 1979. Cinco d\u00edas despu\u00e9s, en medio del caos y la destrucci\u00f3n reinantes, fallec\u00eda en su casa el poeta H\u00e9ctor Inch\u00e1ustegui Cabral. Ten\u00eda 67 a\u00f1os de edad. Hab\u00eda cumplido los 18 a\u00f1os cuando otro hurac\u00e1n, San Zen\u00f3n, arras\u00f3 la empobrecida capital dominicana, el 3 de septiembre de 1930 apenas dos semanas despu\u00e9s de que el Brigadier se estrenara como mandatario.<\/p>\n<p>Fue un hombre profundamente noble y cort\u00e9s, a quien la dictadura arrop\u00f3 con su manto de trepidaci\u00f3n, sobrevivencia y angustia. Hizo una obra po\u00e9tica sustancial, escribi\u00f3 p\u00e1ginas memorables en el ensayo intimista y memorioso que dej\u00f3 huellas en nuestro discurrir intelectual, mostr\u00f3 siempre gratitud y orgullo por su ejercicio period\u00edstico y tuvo la dicha de realizar dos labores que le permitieron unir su nombre, de forma definitiva, a la historia de la cultura dominicana. Una, su\u00a0<i>Diario de la Guerra<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Los Dioses Ametrallados<\/i>, dos poemarios que recogen su visi\u00f3n y experiencia de la guerra de abril de 1965, que termin\u00f3 vincul\u00e1ndolo, afectivamente, al grupo que surgi\u00f3 literariamente en la contienda o que termin\u00f3 unido vivencialmente a sus propuestas y a sus batallas: Miguel Alfonseca, Armando Alm\u00e1nzar, M\u00e1ximo Avil\u00e9s Blonda, Iv\u00e1n Garc\u00eda, Alberto Perdomo y Ren\u00e9 del Risco Berm\u00fadez. \u201cPorque compartieron conmigo su dolor\u201d, escribi\u00f3 en la dedicatoria de su libro. Y dos, su extraordinaria labor como fundador y director de publicaciones de la UCMM, en Santiago de los Caballeros, que dej\u00f3 como legado una colecci\u00f3n de obras fundamentales de la bibliograf\u00eda nacional, desde distintos \u00e1ngulos pero principalmente literarias, con las que se proyect\u00f3 a una nueva generaci\u00f3n de escritores y fueron descubiertos o relanzados textos relevantes: en sociolog\u00eda, pol\u00edtica, econom\u00eda, derecho, historia, poes\u00eda, ensayo, cr\u00edtica literaria, teatro, provincia y folklore.<\/p>\n<p>\u201cPoeta rebelde&#8230;La defensa del pobre y el ataque contra el rico es una constante en la poes\u00eda inchausteguiana\u201d, escribi\u00f3 Jos\u00e9 Alc\u00e1ntara Alm\u00e1nzar en el extenso y valioso exordio al libro que reuni\u00f3 su obra po\u00e9tica completa. Releo hoy su poes\u00eda y reconozco los giros que marcaron la obra de don H\u00e9ctor, como bien lo destaca Alc\u00e1ntara en su texto ya citado. Esos giros o cambios en su po\u00e9tica se\u00f1alizaron lirismos, actitudes personales ante la vida, narrativa de lo social, sentimientos enfrentados, cargas emotivas y presencia de la muerte. Hay una sencillez abierta en su poes\u00eda, una marcada provisi\u00f3n de descontentos, de dudas, de avivamientos temporales que luego regresan a su cauce de sombras. La terneza como aliciente y la soledad como v\u00ednculo hasta para expresar la angustia que enhebra su propia b\u00fasqueda, su propio decir (<i>\u201cEstoy solo, con el eco de mis palabras\/ y el amargor de mi boca y la retama de mis pensamientos;\/ solo como un espejo roto,\/ solo,\/ sin tener a nadie a quien pedir inspiraci\u00f3n,\/ a quien solicitar lumbre de su fuego\u201d<\/i>). La poes\u00eda \u2013siempre he sostenido esta apreciaci\u00f3n\u2013 est\u00e1 hecha, entre otros devenires, para construir la biograf\u00eda del hombre que la construye. Un verso o un poeta pueden no ser de nuestro agrado, pero si gustas de la poes\u00eda debes leer la obra de todo buen poeta para conocer sus alcances, el trasunto de sus dilemas, la historia de sus \u00edntimas querencias, de sus p\u00e9rdidas, de sus hallazgos; descubrir sus encuentros, sus entreactos, sus emplazamientos vitales. Admiro la poes\u00eda de don H\u00e9ctor, pero a\u00fan m\u00e1s he conocido de sus virtudes, equ\u00edvocos, conflictos, coherencias y disparidades, cuando al leerlo constato su real dimensi\u00f3n existencial. Si la poes\u00eda no se lee desde sus estuarios, con sus euforias, quebrantos, valimientos, desde sus estruendos y desde su inocencia, se pierde el tiempo, pues entonces le ser\u00e1 imposible al lector entender su ceremonia, digerir sus furias y disfrutar el arrobamiento que nos produce su plasma humano, su aguij\u00f3n, su modulaci\u00f3n y su secreto (<i>\u201cEl hombre sale del resbaloso mundo del sue\u00f1o\/ d\u00f3cil como la albahaca,\/ amarillo y fresco como las flores del sa\u00faco,\/ armado con un pu\u00f1ado leve de palabras,\/ una mirada blanca y simple\/ y las ra\u00edces de los nervios desparramados en la piel\u201d<\/i>).<\/p>\n<p>De la poes\u00eda, don H\u00e9ctor se asent\u00f3 en la prosa memoriosa y nos entreg\u00f3 una pieza imposible de olvidar:\u00a0<i>El pozo muerto\u00a0<\/i>(1960), o un libro donde alterna el ensayo cr\u00edtico con el escrito period\u00edstico de altura sobre temas literarios y sentimentales que les fueron siempre tan propios, como lo es\u00a0<i>De literatura dominicana siglo veinte\u00a0<\/i>(1968). Cuando llevaba siete libros publicados \u2013de dieciocho que forman su bibliograf\u00eda\u2013 escribi\u00f3\u00a0<i>Casi de ayer\u00a0<\/i>(M\u00e9xico, 1952), que en sus dos primeras partes es una obra de una lectura regocijante, que en nuestros tiempos incluso vale la pena conocer o releer. Yo lo he hecho m\u00e1s de una vez (Fragmentos de cartas, y Figuras y Paisajes). Empero, en la \u00faltima parte que \u00e9l titul\u00f3 \u201cDe pol\u00edtica\u201d y lo subtitul\u00f3 \u201cImpresiones de un viaje a la frontera\u201d, don H\u00e9ctor se afilia al elogio trujillista. Hab\u00eda sido enviado como parte de una delegaci\u00f3n de intelectuales y bur\u00f3cratas de la dictadura a promover el plan de dominicanizaci\u00f3n de la frontera que Trujillo estaba impulsando entonces. Los textos son exquisitos, con esa perfecci\u00f3n narrativa que caracterizaba sus escritos. Pero, todos terminan exaltando la obra de gobierno del dictador. Me parece ver que eran textos forzados, por las vueltas que da el autor para poder insertar el encomio en medio de la descripci\u00f3n de la pobreza, de la fragilidad humana, de las aldeas subsumidas por la desventura. Por textos como estos, Andr\u00e9s L. Mateo ley\u00f3 una conferencia, en una noche inolvidable en la vieja Biblioteca Nacional hace ya muchos a\u00f1os, que titul\u00f3 \u201cLa balada y el p\u00e9ndulo\u201d, y que ten\u00eda como eje central la obra y la vida de don H\u00e9ctor. No fue el \u00fanico ni el que m\u00e1s. Las letras de Virgilio D\u00edaz Ord\u00f3\u00f1ez, Abelardo Nanita, Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, C\u00e9sar Herrera, Fabio A. Mota, Max Uribe, Tulio Cestero, entre otros tantos, estuvieron tambi\u00e9n abrigadas por estas apolog\u00edas.<\/p>\n<p>Don H\u00e9ctor fue un hombre noble y cort\u00e9s. Hizo una estela de bien, de amistad y de legado. Con su obra y con su don de gentes. Admirador sin ambig\u00fcedades de la poes\u00eda de Domingo Moreno Jimenes \u2013fue su m\u00e1s celoso defensor\u2013 me envi\u00f3 una carta que poseo como joya cuando publique mi biograf\u00eda sobre el fundador del Postumismo en 1976. En su nobleza se albergaron muchos nombres que hoy figuran en la lista de nuestros letrados m\u00e1s influyentes. Y en su correcto trato humano tuvieron cabida todas las inquietudes. El cicl\u00f3n David se lo llev\u00f3 en sus vientos hizo justo en estos d\u00edas huracanados treinta y ocho a\u00f1os. Siempre deber\u00eda ser virtud el recordarlo. (<i>\u201cEn donde encuentres florecidas de acciones la virtud,\/ estar\u00e1 mi pobre canto;\/ en donde el amor viva sin que nadie sepa c\u00f3mo alienta,\/ estar\u00e1 mi pobre canto;\/ en donde nazca la flor y sin elogios muera,\/ sin que su primor arranque gritos o sonrisas,\/ estar\u00e1 mi pobre canto;\/ en todo aquello tocado por la muerte con sus largos dedos fr\u00edos,\/ estar\u00e1 mi pobre canto;\/ estar\u00e1 mi canto y estar\u00e9 yo\/ y estar\u00e1s t\u00fa y tu recuerdo,\/ y este amor que sin resignaci\u00f3n se escuda en la palabra\/ que levanta un mundo en que s\u00f3lo entrar\u00e1n los que designe\/ esta hermosa sed de sue\u00f1o que me salva\u201d<\/i>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 9-9-17) J.A. BRUNO PIMENTEL NARRABA,\u00a0con su voz de trueno, la ruta del hurac\u00e1n David y la entrada por Haina del ojo de la tromba, a 240 kil\u00f3metros por hora. 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