{"id":19452,"date":"2017-09-29T10:08:31","date_gmt":"2017-09-29T14:08:31","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19452"},"modified":"2017-09-29T10:07:31","modified_gmt":"2017-09-29T14:07:31","slug":"ramfis-y-los-fantasmas-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/09\/29\/ramfis-y-los-fantasmas-de-la-muerte\/","title":{"rendered":"Ramfis y los fantasmas de la muerte"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 16-9-17)<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>D\u00cdAS ANTES DEL ACCIDENTE\u00a0que lo llev\u00f3 a la muerte, Ramfis Trujillo trabajaba en su oficina, donde se hab\u00eda instalado meses despu\u00e9s de que saliera de Santo Domingo en noviembre de 1961, luego de encabezar el asesinato, junto a varios de sus colaboradores, de los conjurados en el ajusticiamiento de su padre. Viv\u00eda en La Moraleja, una zona situada al norte de Madrid. Su hija, A\u00edda, lo encontr\u00f3 rodeado de velas, debido a que se hab\u00eda producido un raro apag\u00f3n en el exclusivo y lujoso residencial y el hijo del dictador necesitaba lumbre en su escritorio.<\/p>\n<p>A\u00edda sufri\u00f3 un s\u00fabito escalofr\u00edo al encontrar a su padre iluminado por esos cirios que daban a su figura un aspecto fantasmal. Sinti\u00f3 alguna premonici\u00f3n, como a veces le ocurr\u00eda a su madre Tantana, pero no le dio mayor importancia. Pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, al mediar la madrugada del 17 de diciembre de 1969, Olguita, esposa de uno de los paniaguados de su padre, C\u00e9sar B\u00e1ez, la llam\u00f3 para darle la noticia. Manejando su Ferrari 330 GT, color azul, Ramfis se hab\u00eda accidentado cuando su potente auto choc\u00f3 de frente con el Jaguar que conduc\u00eda la Duquesa de Alburquerque, Teresa Bertr\u00e1n de Lis, quien falleci\u00f3 en el acto. El accidente se hab\u00eda producido en Alcobendas, el municipio madrile\u00f1o donde se encontraba La Moraleja. Cuando A\u00edda, que estaba encinta, lleg\u00f3 a la cl\u00ednica Covesa donde llevaron a su padre, lo encontr\u00f3 alucinando. \u201cRamfis pronunciaba palabras coherentes en las que se percib\u00eda que se lamentaba de algo que le atormentaba profundamente\u201d. A\u00edda not\u00f3 de inmediato que en la habitaci\u00f3n hab\u00eda \u201cuna extra\u00f1a presencia&#8230; algo que parec\u00eda no pertenecer a este mundo\u201d. Sinti\u00f3 escalofr\u00edos, pero sac\u00f3 fortaleza de donde no pod\u00eda y fue a sentarse en un sill\u00f3n al lado de la cama donde se encontraba su padre, mientras lo observaba \u201cdoliente, delirante, indefenso como jam\u00e1s lo hab\u00eda visto\u201d.<\/p>\n<p>A\u00edda sufr\u00eda desde hac\u00eda largos meses la visita de un ser extra\u00f1o y su madre, Tantana, le contaba desde ni\u00f1a la historia de un hombre sin cabeza que pr\u00e1cticamente se hab\u00eda domiciliado en la casa de su infancia, donde A\u00edda naci\u00f3. Lo ve\u00eda con frecuencia, al tiempo que otras situaciones sin explicaci\u00f3n racional suced\u00edan en aquel lugar, conocido antes de su ocupaci\u00f3n por los Trujillo como la estancia de los Michelena, hoy asiento de la Canciller\u00eda dominicana. La ocurrencia de tantos episodios de este tipo oblig\u00f3 a Ramfis a mudarse a otra residencia, aunque \u00e9l nunca dio cr\u00e9dito a las historias \u201csupersticiosas\u201d que le contaba su mujer.<\/p>\n<p>Ramfis ten\u00eda la mand\u00edbula alambrada y los pulmones encharcados de sangre, a causa de los golpes recibidos en el accidente. A pesar de su severa situaci\u00f3n continuaba fuera de sus cabales rememorando la historia de su padre y la suya propia: \u201cEstoy en la Hacienda Mar\u00eda. Las manos me queman&#8230;Est\u00e1n llenas de sangre y de dolor. Por m\u00e1s que me las lavo no consigo limpiarlas\u201d. La hija, a su lado, se mostraba nerviosa y sent\u00eda, debido a su embarazo, n\u00e1useas secas. En el poco tiempo que ten\u00eda en la cl\u00ednica, sola junto a una enfermera, se hab\u00eda enterado de muchos aspectos que desconoc\u00eda sobre la vida de su padre. V\u00edctor Sued, amigo \u00edntimo de Ramfis, entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n para ayudarla a apaciguar al enfermo. \u201c\u00a1C\u00e1lmese, general\u201d, le dijo Sued a quien hab\u00eda su jefe. Las torturas infringidas a Pupo Rom\u00e1n, a Robert Reid Cabral, la infame tarea criminosa contra los muchachos de Constanza, Maim\u00f3n y Estero Hondo, sal\u00edan a flote en sus desvar\u00edos, mientras se quejaba del dolor en el rostro y Sued sal\u00eda de la habitaci\u00f3n sin dudas consternado ante el triste aspecto de su amigo. M\u00e1s tarde llegar\u00eda Lita, su esposa, y Mar\u00eda Mart\u00ednez, su madre. Mercedes, Claudia y Rafael, tres de sus hijos, llegaron d\u00edas despu\u00e9s desde Estados Unidos donde estudiaban.<\/p>\n<p>El hijo del dictador hab\u00eda estado toda la noche de su accidente reunido con un grupo de amigos que le instaban a regresar a Santo Domingo. Se afirma que Ramfis ya hab\u00eda dado los primeros pasos para conformar un partido pol\u00edtico y sus partidarios \u2014cuyos nombres nunca fueron conocidos, por lo menos de manera p\u00fablica\u2014 insist\u00edan en que volviese a su pa\u00eds para \u201carreglarlo\u201d y no permitir que destruyesen la obra de su padre. Aunque en estado de gestaci\u00f3n, su hija A\u00edda solo ten\u00eda al momento del suceso diecisiete a\u00f1os de edad, confrontaba serios problemas de convivencia con su t\u00eda Angelita y hasta hab\u00eda externado su desaz\u00f3n por llevar el apellido Trujillo. Como solo ten\u00eda nueve a\u00f1os cuando sali\u00f3 del pa\u00eds junto a su familia, rumbo al exilio, desconoc\u00eda los intrincados extrav\u00edos y delitos de su casta familiar.<\/p>\n<p>A\u00edda vio una especie de nube negra flotando en la habitaci\u00f3n que le hizo erizar todo su cuerpo y pens\u00f3 entonces que, al igual que su padre, ella hab\u00eda entrado tambi\u00e9n en trance de alucinaci\u00f3n. Sin embargo, su padre grit\u00f3: \u201c\u00a1Ah\u00ed est\u00e1!\u201d. La hija le pregunt\u00f3 que a qui\u00e9n se refer\u00eda. \u201cEsa se\u00f1ora sentada en el sill\u00f3n que viene a buscarme\u201d. Era La Parca, controladora del destino, que sumergida entre las sombras ven\u00eda por \u00e9l. Y continu\u00f3 sumergido en su locura llena de hechos y nombres: Johnny Abbes, a quien odiaba; sus t\u00edos H\u00e9ctor y Pet\u00e1n, hombres de paja, peleles, les llamaba; su hermano Radham\u00e9s del que Ramfis se sent\u00eda molesto cuando lo evocaba; su hermana Angelita a quien acusaba de poseer una \u201cmaldad caprichosa y desenfrenada\u201d; su admirado Rub\u00ed, Porfirio Rubirosa, cuya vida quiso siempre copiar; su t\u00edo An\u00edbal cuya esquizofrenia lo llev\u00f3 al suicidio peg\u00e1ndose un tiro en su casa situada en la calle Isabel la Cat\u00f3lica esquina Padre Billini que a\u00fan sigue intacta y donde hoy funciona una cafeter\u00eda; su concu\u00f1ado Yuyo D\u2019Alessandro a quien llev\u00f3 a ver el fusilamiento de un enemigo de su padre y desde ese d\u00eda decidi\u00f3 dejar de ser su amigo y huir del pa\u00eds. Toda la historia trujillista, proyectada en aquella sala de hospital donde yac\u00eda, en medio de terribles dolores y el acoso permanente de la muerte.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Hasta mi propia madre me empuj\u00f3 a que vengase a pap\u00e1! \u00a1Soy un asesino! \u00a1Todo no es culpa de Trujillo, co\u00f1o! \u00a1Soy responsable de mis actos!\u201d, le escuch\u00f3 decir A\u00edda, perturbada ante aquella desgarradora confesi\u00f3n. Mencion\u00f3 uno por uno los nombres de quienes planificaron y colaboraron con \u00e9l en la fat\u00eddica noche de la Hacienda Mar\u00eda. Probablemente, entonces, supo que su padre recordaba un pasado que ella desconoc\u00eda pero que consolidaba algunas de las cosas que ya hab\u00eda comenzando a conocer sobre la dictadura de su abuelo y los excesos y ruindades de su progenitor. Fue el instante en que, \u201cde pronto una r\u00e1faga de viento abri\u00f3 una de las ventanas de la habitaci\u00f3n de la cl\u00ednica, sobrecogiendo a todos los presentes\u201d y de inmediato Ramfis sufri\u00f3 una crisis card\u00edaca que oblig\u00f3 a trasladarlo a la unidad de cuidados intensivos.<\/p>\n<p>A\u00edda volvi\u00f3 a recordar, ahora con mayor certeza, que los aparecidos cubrieron casi toda su vida desde la infancia. En su casa materna, en su casa del exilio, en el yate cuando se trasladaba con su familia camino al destierro, ahora en la habitaci\u00f3n donde su padre viv\u00eda sus \u00faltimas horas, donde la siniestra e invisible presencia se pod\u00eda casi tocar. \u201cDesde muy peque\u00f1ita, me empezaron a ocurrir vicisitudes extra\u00f1as\u201d, afirmar\u00eda tiempo despu\u00e9s. Los espectros siguieron pase\u00e1ndose por aquella estancia. Visiones atormentadoras y excesivas cubr\u00edan aquel espacio, mientras Ramfis se mov\u00eda inquieto de un lado a otro en su cama. V\u00edctor Sued dio la voz de alarma. El primog\u00e9nito del dictador se hab\u00eda quedado inm\u00f3vil y el calor de su cuerpo se fue reduciendo lentamente. Los m\u00e9dicos fueron quit\u00e1ndole los aparatos sujetados a su cuerpo. A\u00edda sinti\u00f3 en ese instante que las presencias fuera de toda raz\u00f3n ya no estaban. Hab\u00edan decidido irse con su padre hacia su destino final. Once d\u00edas despu\u00e9s del accidente de Alcobendas, Ramfis Trujillo se iba con sus fantasmas hacia el otro mundo. Era 28 de diciembre de 1969. Faltaban solo tres d\u00edas para que muriese el a\u00f1o. La pesadilla del desasosiego que sus cr\u00edmenes hab\u00edan generado, hab\u00eda llegado a su fin.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p><i>www.jrlantigua.com<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entretitulo\">Libros<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El otro Ramfis Trujillo. Sus \u00faltimos d\u00edas de vida<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"El otro Ramfis Trujillo. Sus \u00faltimos d\u00edas de vida\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/185x280\/0c0\/185d134\/none\/10904\/UNHQ\/image_content_8815777_20170915124935.jpg 185w\" alt=\"El otro Ramfis Trujillo. 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Una controvertida historia novelada contada desde adentro de la familia del dictador, donde el recuerdo y la condena pueblan de indagaciones todo el texto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Yo, Ramfis Trujillo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Yo, Ramfis Trujillo\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/185x270\/0c68\/185d134\/none\/10904\/MNVU\/image_content_8815783_20170915124936.jpg 185w\" alt=\"Yo, Ramfis Trujillo\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/185x270\/0c68\/185d134\/none\/10904\/MNVU\/image_content_8815783_20170915124936.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Luis Jos\u00e9 Le\u00f3n Est\u00e9vez\u00a0<\/b>(Letra Gr\u00e1fica, 2002. 115 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>El temible Pechito, uno de los asesinos de la Hacienda Mar\u00eda, primer esposo de la hija del dictador, Angelita, pone en sus letras la voz de su cu\u00f1ado, para contar, a su modo, la historia del r\u00e9gimen y justificar en gran medida sus desafueros. Pechito se suicid\u00f3 hace pocos a\u00f1os en una habitaci\u00f3n del apartamiento que ocupaba en un sector de Santo Domingo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Trujillo en la intimidad. Seg\u00fan su hija Flor<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Trujillo en la intimidad. Seg\u00fan su hija Flor\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/186x280\/0c0\/185d134\/none\/10904\/INHN\/image_content_8815786_20170915124937.jpg 185w\" alt=\"Trujillo en la intimidad. Seg\u00fan su hija Flor\" width=\"185\" height=\"134\" data-srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/186x280\/0c0\/185d134\/none\/10904\/INHN\/image_content_8815786_20170915124937.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Flor de Oro Trujillo\u00a0<\/b>(Editor: Bernardo Vega. Fundaci\u00f3n Cultural Dominicana, 2009. 111 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>La primera hija de Trujillo, fruto de su matrimonio con Aminta Ledesma, escribe la historia \u00edntima de la familia del dictador. Una narraci\u00f3n llena de matices que informan sobre la personalidad de su padre, su temible historia y los padecimientos de esta hija suya que nunca cont\u00f3 con el amor de su progenitor.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Trujillo y yo. Memorias de Johnny Abbes Garc\u00eda<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img class=\" lazyloaded\" title=\"Trujillo y yo. Memorias de Johnny Abbes Garc\u00eda\" srcset=\"\/\/www.diariolibre.com\/binrepository\/185x268\/0c0\/185d134\/none\/10904\/VNHS\/image_content_8815789_20170915124937.jpg 185w\" alt=\"Trujillo y yo. 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