{"id":19482,"date":"2017-09-30T06:04:12","date_gmt":"2017-09-30T10:04:12","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19482"},"modified":"2017-09-29T16:16:27","modified_gmt":"2017-09-29T20:16:27","slug":"los-bailes-de-don-max","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/09\/30\/los-bailes-de-don-max\/","title":{"rendered":"Los Bailes de Don Max"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 23-9-17)<\/p>\n<div id=\"p_p_id_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_dde356dd9d3b4fb18d110593962e3f7a_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end content-viewer-portlet \">\n<div class=\"td-portlet\">\n<section id=\"portlet_contentviewerportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_dde356dd9d3b4fb18d110593962e3f7a\" class=\"portlet\">\n<div class=\"portlet-content\">\n<div class=\" portlet-content-container\">\n<div class=\"portlet-body\">\n<div class=\"last td-viewer full-access\">\n<div class=\"detalle-texto\">\n<div class=\"text\">\n<p>MAX HENR\u00cdQUEZ URE\u00d1A, EN\u00a0dos de sus obras de la serie Episodios Dominicanos (<i>La Independencia Ef\u00edmera y La Conspiraci\u00f3n de Los Alcarrizos<\/i>), retrata la sociabilidad festiva de la \u00e9lite de los a\u00f1os 20 del siglo XIX, comprendiendo dos etapas del azaroso desarrollo hist\u00f3rico del pa\u00eds: la Espa\u00f1a Boba y la Ocupaci\u00f3n Haitiana. Don Max elabor\u00f3 esta serie como una historia novelada de la formaci\u00f3n de la sociedad dominicana \u2013al igual como lo hiciera Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s con medio siglo de la historia de Espa\u00f1a-, apoy\u00e1ndose en una s\u00f3lida documentaci\u00f3n y en m\u00faltiples relatos de la tradici\u00f3n oral. Nacido, al igual que su hermano Pedro, a finales del XIX, cultiv\u00f3 desde temprano una pronunciada vocaci\u00f3n por los m\u00e1s variados temas culturales, reflejada en su infancia y juventud, que discurriera entre Santo Domingo, Hait\u00ed, Estados Unidos, Cuba y M\u00e9xico. Dentro de su polifac\u00e9tico talento, se hallaba la m\u00fasica -que estudi\u00f3 y practic\u00f3 como ejecutante del piano-, siendo autor de la obra\u00a0<i>Tratado Elemental de M\u00fasica<\/i>, en colaboraci\u00f3n con Antonio Serret.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>La Independencia Ef\u00edmera<\/i>\u00a0dedica un cap\u00edtulo (\u201cEl Baile de Do\u00f1a Jacinta\u201d) a relatar las incidencias de un baile ofrecido por do\u00f1a Jacinta Cabral, \u201csolterona de holgada posici\u00f3n y buena cuna, en cuya residencia se congregaba a menudo el n\u00facleo m\u00e1s conspicuo de la sociedad dominicana\u201d. Amenizado por un conjunto de arpa, viol\u00edn y flauta, en dicha cita se bail\u00f3 contradanza, contradanza francesa y vals, participando como invitados el gobernador espa\u00f1ol Sebasti\u00e1n Kindel\u00e1n y el pr\u00f3cer dominicano Jos\u00e9 N\u00fa\u00f1ez de C\u00e1ceres.<\/p>\n<p>En uno de los pasajes de esta obra se describen aspectos coreogr\u00e1ficos de la contradanza francesa:<\/p>\n<p>\u201cAvanzaron hacia el centro del sal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Formen ya los cuadros \u2014indic\u00f3 do\u00f1a Jacinta\u2014. \u00a1Del Monte, don Vicente, don Jos\u00e9, ac\u00e9rquense aqu\u00ed con sus parejas. Demos nosotros el ejemplo.<\/p>\n<p>Rompi\u00f3 a tocar la m\u00fasica, coloc\u00e1ronse frente a frente las parejas para hacer los saludos iniciales. Despu\u00e9s, en el movimiento de las figuras, los bailadores cambiaban frases al vuelo. Kindel\u00e1n no desperdiciaba oportunidad.<\/p>\n<p>\u2014Cada vez est\u00e1 usted m\u00e1s joven. Nadie creer\u00eda que aquel jovencito que baila admirablemente es hijo de usted \u2014dec\u00eda al levantar en alto la mano de la se\u00f1ora de Fern\u00e1ndez de Castro.\u201d<\/p>\n<p>En la segunda obra refiere el autor un pasad\u00eda bailable realizado en una estancia pr\u00f3xima a Los Alcarrizos con motivo del d\u00eda de la Altagracia en 1824, en plena Ocupaci\u00f3n Haitiana, ofrecido en honor de una nutrida delegaci\u00f3n de la ciudad de Santo Domingo. A dicha fiesta acudir\u00eda el doctor Juan Vicente Moscoso, intelectual dominicano que encabezar\u00eda la denominada \u201cconspiraci\u00f3n de Los Alcarrizos\u201d, movimiento orientado a librar al pa\u00eds de la presencia haitiana, mediante su reincorporaci\u00f3n a la soberan\u00eda espa\u00f1ola. El cap\u00edtulo dedicado a narrar los detalles de este evento social (\u201cLa Fiesta de la Altagracia\u201d) es rico en observaciones sobre los bailes y los cantos de la \u00e9poca, en boga entre los miembros de la \u00e9lite urbana.<\/p>\n<p>Animado por un conjunto integrado por dos guitarras y un g\u00fciro, acompa\u00f1ado de un suculento sancocho, el baile estuvo precedido por coplas de salutaci\u00f3n que alud\u00edan a las condiciones de los convidados: \u201cNunca como en este d\u00eda\/que nadie podr\u00e1 olvidar,\/se reuni\u00f3 en este lugar\/tanta gente de val\u00eda.\/\u00bfQui\u00e9n no se siente dichoso\/al estrechar hoy la mano\/del sabio dominicano\/don Juan Vicente Moscoso?\u201d As\u00ed como por otras tonadas de inspiraci\u00f3n popular de corte picaresco: \u201cCuando las gallinas cantan,\/se\u00f1a que quieren poner;\/cuando las ni\u00f1as se peinan,\/amores quieren tener.\/Para el toro la garrocha,\/para el caballo la espuela,\/para el hombre enamorao\/el tabaco y la candela.\u201d<\/p>\n<p>En la fiesta de Los Alcarrizos se bail\u00f3 fandango, vals, tumba y seguidilla, ofreciendo el autor una vivida descripci\u00f3n de estas dos \u00faltimas danzas. De la seguidilla \u2013ejecutada por una pareja de novios, Altagracia y Lico- nos proporciona don Max el siguiente cuadro:<\/p>\n<p>\u201cSe arremolin\u00f3 la gente al ver a Altagracia avanzar hacia el centro del espacio libre, seguida de Lico. Felipe (uno de los guitarristas, de origen espa\u00f1ol) inici\u00f3 una modulaci\u00f3n, de un rasgueo en otro fue descendiendo de tonalidad, y arranc\u00f3 de las cuerdas de la guitarra suaves y quejumbrosos acentos, en tono menor. Cobr\u00f3 despu\u00e9s animaci\u00f3n aquel acompasado ritmo ternario, y Altagracia se alej\u00f3 de Lico taconeando. La sigui\u00f3 \u00e9l, y cuando parec\u00eda pr\u00f3ximo a enlazarla se desvi\u00f3 ella con presteza, y volvi\u00f3 a alejarse del gal\u00e1n que la persegu\u00eda, mientras la garganta de Felipe, a cuyos acentos se interpolaban los tonos graves de la voz de Andr\u00e9s (el otro guitarrista, negro dominicano), poblaba el recinto de agudos rotundos como toques de clar\u00edn.<\/p>\n<p>Taconeando volvieron a encontrarse los bailadores, y nuevamente fing\u00eda ella entregarse en los brazos de su perseguidor para dejarlo burlado otra vez, alej\u00e1ndose, erguido el busto, con la siniestra en alto cual si fuera a reafirmar la altiva peineta que coronaba su cabeza, mientras con la diestra levantaba levemente la falda, que arrancaba tenue nube de polvo al rozar con el piso.<\/p>\n<p>-\u00a1Ol\u00e9! \u2013grit\u00f3 Felipe-. -\u00a1Que s\u00f3lo te faltan las casta\u00f1uelas!<\/p>\n<p>La m\u00fasica cambi\u00f3 a tono mayor, y el baile se hizo m\u00e1s veloz. Los bailadores se aproximaron, convulsos, siempre marcando el comp\u00e1s con febril taconeo, cada vez m\u00e1s aprisa, y recorrieron estremecidos el recinto, hasta que el gal\u00e1n pudo oprimir en su brazo aquella cintura tantas veces esquiva a su reclamo, y un en\u00e9rgico rasgueo rubric\u00f3 el final de la melod\u00eda.\u201d<\/p>\n<p>Luego de este despliegue de garbosa persecuci\u00f3n amorosa, ajustada a la tradici\u00f3n popular espa\u00f1ola, lleg\u00f3 \u201cla hora de bailar la tumba\u201d, esperada con verdadera ansiedad por los festejantes:<\/p>\n<p>\u201c\u2014\u00a1A bailar la\u00a0<i>tumba<\/i>, a bailar la\u00a0<i>tumba<\/i>! \u2013profirieron varias voces\u2014. \u00a1Escojan sus parejas! \u00a1\u00c1branle paso al doctor Moscoso!\u201d<\/p>\n<p>\u201cLas guitarras, acompa\u00f1adas por el g\u00fciro, lanzaron pausadamente al aire las notas melanc\u00f3licas de una melod\u00eda tropical. El doctor Moscoso dio se\u00f1al de inicio, levantando en alto la mano de su compa\u00f1era e inclin\u00e1ndose despu\u00e9s delante de ella, pues en la\u00a0<i>tumba<\/i>\u00a0dominicana se conservaban actitudes y movimientos que eran un recuerdo del baile de figuras.\u201d<\/p>\n<p>Explica el autor que la tumba que se bailaba en el pa\u00eds deb\u00eda su nombre a la\u00a0<i>tumba andaluza<\/i>, acotando, sin embargo, que manten\u00eda poca semejanza con \u00e9sta. Veamos su an\u00e1lisis, el m\u00e1s completo que hemos encontrado sobre esta danza, en la cual ya se plasmar\u00eda un fen\u00f3meno de sincretismo cultural, tan propio del mundo americano y, particularmente, del crisol de etnias e influencias que ha sido el Caribe.<\/p>\n<p>\u201cLa frase mel\u00f3dica era de sabor nativo, aunque en ella se advirtiera, como por lo general sucede en la m\u00fasica criolla, un eco de expresiones musicales de otras regiones del mundo, muchas veces de Espa\u00f1a y, al trav\u00e9s de Espa\u00f1a, de los \u00e1rabes. Pero imitar no es copiar; y si la m\u00fasica criolla imita, al imitar modifica y adapta la frase mel\u00f3dica al sentimiento nativo, d\u00e1ndole nuevo sentido musical. El ritmo de la tumba ten\u00eda efectos sincopados de tipo africano y por eso pod\u00eda marcarlo con precisi\u00f3n el g\u00fciro.<\/p>\n<p>\u201cDesde el punto de vista coreogr\u00e1fico pudo ser considerada, en sus or\u00edgenes, como una desviaci\u00f3n del minu\u00e9. No faltaba en ella cierto remedo de las figuras de ese baile de la Francia galante, aunque ni la m\u00fasica ni el ritmo, eran copiados de Francia. Guardaba, pues, coreogr\u00e1ficamente, cierta afinidad con la\u00a0<i>contradanza francesa<\/i>, que fue el antecedente inmediato de la cuadrilla. En la parte francesa de la isla, la\u00a0<i>tumba<\/i>\u00a0conserv\u00f3 esa forma, y con el tiempo se le dio el nombre de\u00a0<i>tumba francesa<\/i>\u00a0para distinguirla de la tumba que se bailaba en la parte espa\u00f1ola, donde las figuras tendieron a simplificarse, y la innovaci\u00f3n introducida por otros bailes -como el vals, que ya para entonces estaba en boga en Am\u00e9rica\u2014, hizo que las parejas bailaran enlazadas de rato en rato. As\u00ed, pronto qued\u00f3 convertida la\u00a0<i>tumba dominicana<\/i>\u00a0en un baile de parejas, a la moda del d\u00eda, aunque con alg\u00fan recuerdo de las figuras que tuvo en su primitiva forma. Lo mismo ocurri\u00f3 con la contradanza: frente a la\u00a0<i>contradanza francesa<\/i>, baile de figuras, surgi\u00f3 la contradanza criolla, baile de parejas, antecedente de la\u00a0<i>danza<\/i>\u00a0antillana.\u201d<\/p>\n<p>Los diferentes estilos de bailar la\u00a0<i>tumba<\/i>\u00a0los cuela don Max en el pasaje en que Filocles \u2014oficial haitiano\u2014 baila con Altagracia:<\/p>\n<p>\u201cFilocles, por su lado, hac\u00eda derroche de figuras, y llevando en alto la mano de Altagracia, remedaba los pasos del minu\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014<i>C\u2019est la vraire tumba<\/i>\u00a0\u2014dec\u00eda sonriendo a su compa\u00f1era.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s o menos as\u00ed se bail\u00f3 aqu\u00ed en un tiempo \u2013declar\u00f3 Altagracia-, pero la de ahora me gusta m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>La tumba fue desplazada como danza nacional por el merengue. Edna Garrido registr\u00f3 su m\u00fasica en 1947 y Fradique Lizardo rescat\u00f3 su coreograf\u00eda en 1955 gracias al relato de una bailadora de Jarabacoa. En Cuba \u2013llevada a Oriente por los plantadores franceses y sus esclavos a ra\u00edz de la revoluci\u00f3n de Hait\u00ed- se conserva entre cofrad\u00edas de negros como tumba francesa.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"p_p_id_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_INSTANCE_b2a3cdedf8c440fca437f2695a4b50a2_\" class=\"portlet-boundary portlet-boundary_articletopicsportlet_WAR_newsportlet_  portlet-static portlet-static-end article-topics-portlet detalle-metadatos\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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