{"id":19680,"date":"2017-10-09T13:30:18","date_gmt":"2017-10-09T17:30:18","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19680"},"modified":"2017-10-09T13:30:18","modified_gmt":"2017-10-09T17:30:18","slug":"los-bailes-de-la-anexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/10\/09\/los-bailes-de-la-anexion\/","title":{"rendered":"Los Bailes de la Anexi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 7-10-17)<\/p>\n<p>ADRIANO L\u00d3PEZ MORILLO (1841-1913)\u00a0fue un joven oficial espa\u00f1ol, gallego nacido en El Ferrol, que estuvo en el pa\u00eds durante el per\u00edodo de la Anexi\u00f3n a Espa\u00f1a (1861-65), conviviendo de manera m\u00e1s estrecha con la poblaci\u00f3n dominicana que otros de sus compa\u00f1eros de armas debido a su reputada jovialidad y por la circunstancia (feliz por dem\u00e1s para el registro hist\u00f3rico) de haber ca\u00eddo prisionero de los soldados restauradores en Santiago, siendo recluido en J\u00e1nico, en el coraz\u00f3n de la Sierra, por espacio de m\u00e1s de a\u00f1o y medio. Sus impresiones sobre esta etapa de la historia nacional, el perfil de la poblaci\u00f3n \u2013incluyendo los rasgos distintivos de color- y las costumbres dominicanas de la \u00e9poca, quedaron rese\u00f1adas en una obra publicada en 1983 por la Sociedad Dominicana de Bibli\u00f3filos,\u00a0<i>Reincorporaci\u00f3n de Santo Domingo a Espa\u00f1a<\/i>, rica en referencias \u00fatiles para el estudio de nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Obra de madurez escrita cuatro d\u00e9cadas m\u00e1s tarde de su experiencia dominicana, sumamente documentada, revela a un intelectual de ra\u00edz, unido a la milicia en la rama de infanter\u00eda con actuaci\u00f3n en Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico y la Pen\u00ednsula ib\u00e9rica, que culmin\u00f3 su carrera con rango de general de brigada en el Regimiento de Reserva de La Coru\u00f1a. Entre las observaciones recogidas por L\u00f3pez Morillo figuran las alusivas a la vocaci\u00f3n festiva de la poblaci\u00f3n, de fuerte arraigo entre los diferentes estratos sociales, y la pasi\u00f3n por el baile.<\/p>\n<p>\u201cEra ya costumbre inveterada bailar todos los d\u00edas de fiestas en diferentes casas, en todas las poblaciones, al igual que los campesinos que nunca prescind\u00edan de su \u2018guateque\u2019. Los bailes en la poblaci\u00f3n empezaban a diferentes horas. Algunos, ya desde la tarde, daban principio a rendir culto a Terps\u00edcore; otros, que ten\u00edan lugar en ciertas casas de las gentes m\u00e1s decentes, no empezaban hasta las nueve, pero en todos hab\u00eda una gran confusi\u00f3n de colores y aun de personas debido a que en Santo Domingo no se conoc\u00eda la diferencia de clases por m\u00e1s que hab\u00eda la separaci\u00f3n que lleva siempre consigo la distinta posici\u00f3n social de cada uno, pero aun esto no era m\u00e1s que para el trato \u00edntimo, porque en la vida p\u00fablica y civil no exist\u00edan diferencias. Sin embargo, las hab\u00eda en el modo de sentir de los blancos, como pudimos apreciar cuando llegamos. \u00a1Bien pronto se revelaron al exterior!\u201d<\/p>\n<p>Antes de proseguir con el retrato de los bailes en los pueblos que el autor alude como poblaciones, conviene detenernos en la referencia al denominado \u201cguateque\u201d de los campesinos, como modo de sociabilidad. Al respecto, L\u00f3pez Morillo retiene que \u201ctodos los domingos y d\u00edas de grandes fiestas las gentes bien acomodadas de los campos iban a las poblaciones para sus asuntos a pasar el d\u00eda con sus amigos. Marchaban en peque\u00f1as caravanas, alegres y engalanados con lo mejor de sus cofres, regresando por la tarde para armar su guateque\u201d. En \u00e9ste, \u201cno s\u00f3lo se bailaba, sino que tambi\u00e9n acompa\u00f1aban el baile con canciones y alusiones de inspiraci\u00f3n de la tierra. Las libaciones entre los hombres eran continuadas, haci\u00e9ndose gran uso de la cerveza, el romo o ron que ellos mismos fabrican, dando por resultado que surgieran disputas y salieran a relucir los machetes, caus\u00e1ndose terribles heridas y aun la muerte\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, en el sabroso merengue Fiesta en La Joya, escrito por F\u00e9lix L\u00f3pez casi un siglo despu\u00e9s de las acotaciones ciertas de L\u00f3pez Morillo, se habla de las accidentadas fiestas de\u00a0<i>enram\u00e1<\/i>. En las cuales por m\u00e1s advertencia del ped\u00e1neo, inocultablemente \u201cse tira su palo y su pedr\u00e1\u201d, como reza el estribillo.<\/p>\n<p>Retornando a la fiesta de pueblo dibujada por nuestro autor, toca el turno a la descripci\u00f3n del conjunto musical. \u201cLa orquesta a cuyo son bailaban las damas m\u00e1s encopetadas de Santo Domingo se compon\u00eda de un bombo, un clarinete, unos tambores o timbales y un \u2018g\u00fciro\u2019; sol\u00edan agregar alg\u00fan que otro instrumento de metal, aumentando as\u00ed la estruendosa algarab\u00eda de aquella m\u00fasica inveros\u00edmil e intolerable no s\u00f3lo para los o\u00eddos menos sensibles, sino tambi\u00e9n para los nervios m\u00e1s tranquilos\u201d. Reacci\u00f3n a todas luces de rechazo a lo que sonaba en los o\u00eddos de L\u00f3pez Morillo, probablemente sesgada por el filtro cultural, pero quiz\u00e1 evidencia temprana del patr\u00f3n de reventar el t\u00edmpano con la m\u00fasica que todav\u00eda prevalece en las fiestas dominicanas de hoy. Que hace imposible hablar con quien se halla al lado y obliga al lenguaje de se\u00f1as.<\/p>\n<p>Relata nuestro autor que \u201cal comp\u00e1s de aquel endiablado ruido bailaban la \u2018Mangulina\u2019; las parejas se mov\u00edan separadamente, el gal\u00e1n enfrente de la dama y levantando mucho los pies, y daban vueltas alrededor de la sala, entonando canciones alusivas al baile, el amor, o a determinadas personas.\u201d<\/p>\n<p>Sobre este \u00faltimo motivo, refiere L\u00f3pez Morillo recordar una mangulina \u201cque alud\u00eda a un abanderado llamado Tom\u00e1s, que hab\u00eda huido con la bandera cuando la batalla de Talanquera\u201d. Esta menci\u00f3n resulta sumamente interesante, pues el cronista cita la letra de uno de los merengues conocidos reputados pioneros, copiada ampliamente por autores que han hurgado en los or\u00edgenes de este g\u00e9nero. Aun m\u00e1s, se trata \u2013como veremos m\u00e1s adelante en esta serie sobre la pasi\u00f3n danzar\u00eda dominicana- del texto de un merengue que ha sido presentado por algunos ensayistas como\u00a0<i>el<\/i>\u00a0<i>primero<\/i>\u00a0de este g\u00e9nero musical. Conforme a una versi\u00f3n que sostiene el nacimiento del baile nacional por antonomasia tras la ocurrencia de las escaramuzas de Talanquera, libradas por los dominicanos encabezados por el general Francisco Antonio Salcedo contra las tropas haitianas de Pierrot que avanzaban hacia Santiago en marzo de 1844.<\/p>\n<p>Asimismo, podr\u00eda interpretarse como un refuerzo a la discutida tesis planteada por el escritor costumbrista Rafael Damir\u00f3n, conforme a la cual el merengue proviene de un desarrollo de la mangulina, originaria de los campos del Sur y extendida hacia el Cibao. Finalmente \u2013de no ser una confusi\u00f3n de L\u00f3pez Morillo, en cuanto a la identificaci\u00f3n de dos g\u00e9neros musicales distintos, con sus correspondientes diferencias coreogr\u00e1ficas, como son la mangulina y el merengue- podr\u00eda consistir en un fen\u00f3meno de adaptaci\u00f3n de la l\u00edrica de una misma composici\u00f3n folkl\u00f3rica a formas musicales diferentes.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n registrada en la memoria de L\u00f3pez Morillo transcrita en su obra dice as\u00ed: \u201cSi yo fuera Tom\u00e1s\/yo no volviera\/a la batalla\/de Talanquera.\/Tom\u00e1s huy\u00f3\/de Talanquera\/Tom\u00e1s huy\u00f3\/con la bandera\/Si yo fuera Tom\u00e1s\/yo no volviera\u201d. En la versi\u00f3n de Julio Alberto Hern\u00e1ndez, referida a \u00e9ste por Rafael Vidal Torres y publicada en 1927, el sentido cambia a contrario: \u201cyo no juyera\u201d.<\/p>\n<p>Consigna el oficial espa\u00f1ol otro dato \u00fatil para la historia musical dominicana, al indicar que la \u201cdanza cubana\u201d era el \u201cbaile que m\u00e1s apasionados ten\u00eda, sobre todo en las ciudades\u201d, agregando que era en Santo Domingo \u201cmuy licenciosa y naturalista\u201d. Brind\u00e1ndonos una preciosa estampa de sus movimientos: \u201cLa mujer, abrazada a la cintura del hombre, y \u00e9ste a veces con el machete cogido con ambas manos y apoyado de plano sobre el cuello por la parte posterior, pasaban horas y m\u00e1s horas agit\u00e1ndose y dando vueltas a la sala de baile. La danza pintaba a lo vivo aquellas costumbres y pasiones, porque excitando todos los sentidos, abarcaba todos los instrumentos, el ritmo, el comp\u00e1s, la voz y el canto.\u201d<\/p>\n<p>Otro de los t\u00f3picos abordados es la venta de bebidas y comidas durante las fiestas bailables. \u201cHab\u00eda una costumbre que merece relatarse porque era peculiar en aquel pa\u00eds. En la casa donde ten\u00eda lugar el baile, se establec\u00edan con autorizaci\u00f3n del amo vendedoras de ponche, refrescos, cervezas y dulces. Cada concurrente tomaba lo que le parec\u00eda y convidaba a sus amigos, satisfaciendo el gasto sin que el due\u00f1o de la casa pagase ni aun a los m\u00fasicos, sostenidos a escote entre los convidados. Esto no exclu\u00eda que hubiera algunas reuniones de otra \u00edndole en la que los concurrentes fueran obsequiados con arreglo a las posibilidades de los due\u00f1os, pues he asistido a muchos bailes, donde todos fuimos tratados con esplendidez y generosidad que los dominicanos tienen ya por h\u00e1bito, y cumple a mi veracidad dejar consignado una vez m\u00e1s que nadie los supera en hospitalidad y trato cari\u00f1oso.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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