{"id":19741,"date":"2017-10-11T13:35:27","date_gmt":"2017-10-11T17:35:27","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19741"},"modified":"2017-10-11T13:35:27","modified_gmt":"2017-10-11T17:35:27","slug":"el-discurso-de-obama-al-estilo-de-marco-antonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/10\/11\/el-discurso-de-obama-al-estilo-de-marco-antonio\/","title":{"rendered":"El discurso de Obama al estilo de Marco Antonio"},"content":{"rendered":"<p>Leonel Fernandez (Listin, 4-4-16)<\/p>\n<p>El discurso pronunciado recientemente por el presidente Barack Obama, en La Habana, Cuba, fue una pieza inteligente, diplom\u00e1tica \u00a0y elegante, que tuvo, para decirlo casi con el t\u00edtulo de uno de sus libros, la audacia del atrevimiento.<\/p>\n<p>Para elaborar ese discurso, Obama se enfrentaba a un dilema. Por un lado, si resultaba muy cauteloso en sus expresiones, corr\u00eda el riesgo de que los sectores m\u00e1s conservadores de los Estados Unidos lo tildaran de que hab\u00eda ido a la isla caribe\u00f1a a legitimar una dictadura.<\/p>\n<p>Por el otro lado, si se extralimitaba en sus pronunciamientos, entonces suscitar\u00eda la suspicacia de las autoridades del gobierno cubano de que hab\u00eda visitado al pa\u00eds en actitud sediciosa para instigar una sublevaci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Para resolver ese dilema, el presidente Obama utiliz\u00f3 una serie de t\u00e9cnicas persuasivas, que van desde el storytelling, o empleo de una narrativa con matices literarios; el uso de un tono conciliador, que intenta evitar las discrepancias; y la utilizaci\u00f3n de recursos ret\u00f3ricos que le permitieran, con sutileza, elaborar juicios contrapuestos, que fueran desde el elogio hasta el reproche disimulado.<\/p>\n<p><strong>((El Discurso de\u00a0Marco Antonio<\/strong><\/p>\n<p>Todo eso lo logra teniendo como modelo, de manera consciente o intuitiva, la oraci\u00f3n f\u00fanebre de Marco Antonio ante el cad\u00e1ver de Julio C\u00e9sar, la cual fue dada a conocer por William Shakespeare en su drama sobre el emperador romano.<\/p>\n<p>En efecto, luego de que C\u00e9sar fuese apu\u00f1alado por Casio y Bruto, Marco Antonio, llevando en brazos el cad\u00e1ver, se dirige al pueblo de Roma congregado en el Foro, al cual le dice:<\/p>\n<p>\u201cAmigos, romanos, compatriotas, escuchadme: He venido a enterrar a C\u00e9sar, no a ensalzarlo. El mal que hacen los hombres les sobrevive; el bien suele quedar sepultado con sus huesos. Que as\u00ed ocurra con C\u00e9sar.<\/p>\n<p>\u201cBruto os ha dicho que C\u00e9sar era ambicioso: si lo fue, era la suya una falta grave, y gravemente la ha pagado. Por la benevolencia de Bruto y de los dem\u00e1s, pues Bruto es un hombre honrado, como lo son todos, he venido a hablar en el funeral del C\u00e9sar.<\/p>\n<p>\u201cFue mi amigo, fiel y justo conmigo; pero Bruto dice que era ambicioso. Bruto es un hombre honrado. Trajo a Roma muchos prisioneros de guerra, cuyos rescates llenaron el tesoro p\u00fablico. \u00bfPuede verse en esto la ambici\u00f3n de C\u00e9sar? Cuando el pobre llor\u00f3, C\u00e9sar lo consol\u00f3. La ambici\u00f3n suele estar hecha de una aleaci\u00f3n m\u00e1s dura. Pero Bruto dice que era ambicioso y Bruto es un hombre honrado.<\/p>\n<p>\u201cTodos vieron que&#8230; le ofrec\u00ed tres veces una corona real, y tres veces la rechaz\u00f3. \u00bfEra eso ambici\u00f3n? Pero Bruto dice que era ambicioso y es indudable que Bruto es un hombre honrado.<\/p>\n<p>\u201cNo hablo para desmentir lo que Bruto dijo, sino que estoy aqu\u00ed para decir lo que s\u00e9.\u201d<\/p>\n<p>Al final de su disertaci\u00f3n, Marco Antonio, quien de entrada ten\u00eda un p\u00fablico hostil, en base estrictamente al arte de la persuasi\u00f3n, invirti\u00f3 el estado de \u00e1nimo de los congregados, y logr\u00f3 sublevar al pueblo de Roma en contra de Casio y Bruto, los asesinos de C\u00e9sar.<\/p>\n<p>Para alcanzar sus objetivos, Marco Antonio evit\u00f3 contradecir a Bruto, quien, en principio, era percibido como h\u00e9roe. Procur\u00f3 adecuar su estilo al p\u00fablico. Emple\u00f3 un tono conciliador. Se vali\u00f3 de la t\u00e9cnica de la cortes\u00eda aparente. Se apoy\u00f3 en el uso de la iron\u00eda, y persuadi\u00f3 al pueblo a la insurrecci\u00f3n contra los asesinos de C\u00e9sar, sin que \u00e9stos lograran notarlo.<\/p>\n<p>El discurso de Marco Antonio fue sencillamente deslumbrante, y actualmente figura entre los m\u00e1s notables de la historia universal.<\/p>\n<p><strong>((La estrategia de Obama<\/strong><\/p>\n<p>Ahora, al examinar la pieza oratoria de Barack Obama en Cuba, es evidente el empleo de t\u00e9cnicas an\u00e1logas a las del tribuno romano. En su discurso, el mandatario norteamericano va tejiendo una distinci\u00f3n entre gobierno y pueblo; Estado e individuo; pasado y futuro: y j\u00f3venes e historia, lo cual, en apelaci\u00f3n constante a la noci\u00f3n de esperanza, tiene como meta elevar las expectativas del pueblo cubano hacia la transformaci\u00f3n de su actual orden econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Lo hace, sin embargo, con sutileza y perspicacia. Empieza por evocar, en espa\u00f1ol, al \u00fanico con capacidad para unir a todos los cubanos: el Ap\u00f3stol de la Independencia, Jos\u00e9 Mart\u00ed; y lo realiza trayendo a escena su gran poema a la amistad, Cultivo una rosa blanca.<\/p>\n<p>Ante eso, el joven mandatario afroamericano, con gran distinci\u00f3n, agradece la hospitalidad brindada a \u00e9l, su esposa y dos hijas, y ofrece el saludo de la paz del gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano.<\/p>\n<p>Luego, pasa a hacer referencia a factores de historia y geograf\u00eda entre ambos pueblos; al prop\u00f3sito de la visita y a referencias personales vinculadas a la evoluci\u00f3n de la historia contempor\u00e1nea de Cuba.<\/p>\n<p>Elabora argumentos sobre los puntos en com\u00fan y los valores compartidos entre Cuba y los Estados Unidos. Habla de la normalizaci\u00f3n de las relaciones. Reconoce puntos pendientes en la agenda, como el levantamiento del embargo y la devoluci\u00f3n de la base naval de Guant\u00e1namo; y formula elogios, tanto al talento del pueblo cubano, como a las pol\u00edticas sociales del gobierno.<\/p>\n<p>Pero, de igual manera, subraya y enfatiza las diferencias; apela a la juventud para una visi\u00f3n de futuro, y aunque afirma que los Estados Unidos no impondr\u00e1n cambios en Cuba, los insin\u00faa, e instiga al pueblo cubano, casi de manera subliminar, a impulsar su cristalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En forma sutil realiza el esfuerzo por establecer la diferencia entre lo viejo y lo nuevo, lo anacr\u00f3nico y lo moderno, y para eso se presenta a s\u00ed mismo como punto de referencia. Lo dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201cAl igual que tantas personas en nuestros dos pa\u00edses, mi vida abarca un per\u00edodo de aislamiento entre nosotros. La Revoluci\u00f3n cubana ocurri\u00f3 el mismo a\u00f1o que mi padre lleg\u00f3 a Estados Unidos desde Kenia. Bah\u00eda de Cochinos ocurri\u00f3 el a\u00f1o en que yo nac\u00ed.\u201d<\/p>\n<p><strong>((Estilo y sustancia<\/strong><\/p>\n<p>El mensaje es claro. A trav\u00e9s de un estilo aparentemente respetuoso y comedido, pero al mismo tiempo arriesgado, el presidente Obama est\u00e1 dejando traslucir que la Revoluci\u00f3n cubana es una r\u00e9mora del pasado, algo estancado en el tiempo.<\/p>\n<p>A pesar de eso, anuncia, en forma solemne, el prop\u00f3sito de su visita, al afirmar:<\/p>\n<p>\u201cHe venido aqu\u00ed para enterrar el \u00faltimo resquicio de la guerra fr\u00eda en el continente americano. He venido aqu\u00ed para extender una mano de amistad al pueblo cubano.\u201d<\/p>\n<p>Aunque m\u00e1s adelante en su intervenci\u00f3n se\u00f1ala lo que estima son los elementos en com\u00fan entre ambos pueblos, en los \u00e1mbitos de la ciencia, las letras, los deportes, la m\u00fasica, la gastronom\u00eda y la religi\u00f3n, no deja lugar a dudas de que tambi\u00e9n hay diferencias sustanciales en lo que ata\u00f1e a sus gobiernos, econom\u00edas y sociedades.<\/p>\n<p>De manera expl\u00edcita alega que mientras Cuba tiene un sistema de un solo partido, Estados Unidos es una democracia de m\u00faltiples partidos; mientras Cuba tiene un modelo econ\u00f3mico socialista, Estados Unidos tiene uno de libre mercado; mientras Cuba ha reforzado el papel y los derechos del Estado, Estados Unidos est\u00e1 fundado sobre los derechos individuales. Frente a esa realidad, argumenta, de manera muy perspicaz, que los Estados Unidos no tienen la capacidad ni la intenci\u00f3n de imponer cambios; sino que lo que cambie depender\u00e1 del propio pueblo cubano.<\/p>\n<p>Pero esos cambios, conforme a sus creencias y a las de todo el pueblo estadounidense, est\u00e1n relacionados con el hecho de que \u201clos ciudadanos deber\u00edan ser libres de expresar sus ideas sin miedo, de organizarse y de criticar a su gobierno y protestar pac\u00edficamente, y que el estado de derecho no deber\u00eda incluir detenciones aleatorias de la personas que hacen uso de esos derechos, y que los votantes puedan elegir sus gobiernos en elecciones libres y democr\u00e1tica.\u201d<\/p>\n<p>Eso, dicho en esos t\u00e9rminos, frente a las m\u00e1ximas autoridades cubanas, habr\u00eda parecido no solo un acto imprudente, sino grosero y descort\u00e9s. Sin embargo, con mucha astucia, admite que no todo el mundo estar\u00e1 de acuerdo con sus criterios, e inmediatamente, para establecer cierto equilibrio \u00a0y ganar credibilidad en sus palabras, formula una cr\u00edtica al propio funcionamiento de la democracia estadounidense.<\/p>\n<p>El discurso del presidente Barack Obama en Cuba fue, desde la perspectiva de su contenido, un intento de equilibrio verbal, entre la audacia y la cautela. Al final, como habr\u00eda podido pronosticarse, recibi\u00f3, por un lado, la cr\u00edtica de derecha de Ted Cruz, y por el otro, la refutaci\u00f3n de izquierda de Fidel.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la forma, fue una pieza calculada y osada, una especie de versi\u00f3n moderna de la oraci\u00f3n f\u00fanebre de Marco Antonio ante el cuerpo inerte de Julio C\u00e9sar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leonel Fernandez (Listin, 4-4-16) El discurso pronunciado recientemente por el presidente Barack Obama, en La Habana, Cuba, fue una pieza inteligente, diplom\u00e1tica \u00a0y elegante, que tuvo, para decirlo casi con el t\u00edtulo de uno de sus libros, la audacia del atrevimiento. Para elaborar ese discurso, Obama se enfrentaba a un dilema. 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