{"id":19822,"date":"2017-10-14T12:15:59","date_gmt":"2017-10-14T16:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19822"},"modified":"2017-10-14T12:15:59","modified_gmt":"2017-10-14T16:15:59","slug":"viajando-con-el-divino-vate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/10\/14\/viajando-con-el-divino-vate\/","title":{"rendered":"Viajando con el Divino Vate"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 28-5-16)<\/p>\n<p>Poeta, periodista, diplom\u00e1tico \u2013por a\u00f1adidura bohemio consumado y amante enternecido-, el divino vate del modernismo, nuestro Rub\u00e9n Dar\u00edo, fue un trotamundos incansable que recorri\u00f3 tierras extra\u00f1as para libar la esencia de su cultura, socializar con su gente, palpar sus piedras venerandas y admirar sus paisajes. Y por supuesto, dejarse llevar por la belleza maja de sus hembras y sucumbir ante los juegos misteriosos de la seducci\u00f3n. Para luego madrigalizarlas en inspiradas composiciones po\u00e9ticas. Encontr\u00e9 temprano sus obras \u2013Cantos de vida y esperanza, Prosas profanas\u2013 en los anaqueles de la biblioteca de mis padres, junto a las de otros poetas modernistas que me marcaron como Jos\u00e9 Mart\u00ed, Santos Chocano, Amado Nervo y Guti\u00e9rrez N\u00e1jera. Fue una revelaci\u00f3n que aun reverbera en los meandros sinuosos de la memoria infantojuvenil. Como refiere el propio Dar\u00edo para ubicar el perfil est\u00e9tico de su voz, se percib\u00eda un poeta \u201cy muy siglo diez y ocho y muy antiguo\/ y muy moderno; audaz, cosmopolita;\/ con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,\/ y una sed de ilusiones infinita.\u201d<\/p>\n<p>Estamos en a\u00f1o Dariano. En 2016 se cumple el centenario de su fallecimiento. El de aqu\u00e9l nicarag\u00fcense universal que conforme se\u00f1ala Jorge Luis Borges, \u201ctodo lo renov\u00f3: la materia, el vocabulario, la m\u00e9trica, la magia peculiar de ciertas palabras, la sensibilidad del poeta y de sus lectores\u201d. Raz\u00f3n por la cual lo llama \u201cel Libertador\u201d, sin dudas de las letras y el pensamiento hispanoamericanos. Designaci\u00f3n que asume en su ensayo sobre la obra Dariana, el escritor nica Sergio Ram\u00edrez en el proemio de la magn\u00edfica antolog\u00eda Rub\u00e9n Dar\u00edo. Del s\u00edmbolo a la realidad. Edici\u00f3n conmemorativa de la Real Academia Espa\u00f1ola y la Asociaci\u00f3n de Academias de la Lengua Espa\u00f1ola. No s\u00f3lo examina el alcance de la labor po\u00e9tica de Rub\u00e9n \u2013un precoz a quien buscaban desde ni\u00f1o para realizar composiciones funerarias por encargo\u2013 y su impacto en el mundo literario, sino que ahonda en su temprano y fecundo ejercicio period\u00edstico que lo llev\u00f3 por Am\u00e9rica y Europa, convirti\u00e9ndolo en corresponsal del diario bonaerense La Naci\u00f3n, director de peri\u00f3dicos centroamericanos y de las revistas parisinas Mundial \u2013de la cual conservo una valiosa colecci\u00f3n original empastada\u2013 y Elegancias.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez nos recuerda \u2013a prop\u00f3sito de la musicalidad que encierra la versificaci\u00f3n de Dar\u00edo- que \u00e9ste fue \u201cun m\u00fasico de nacimiento que no en balde cargaba de domicilio en domicilio con su piano Pleyel, hu\u00e9sped forzado con no poca frecuencia de las casas de empe\u00f1o, y que termin\u00f3 vendiendo cuando, nombrado embajador de Nicaragua ante la Corte de Madrid en 1907, no pudo afrontar los gastos que demandaba mantener su residencia y legaci\u00f3n en la calle de Serrano, porque su gobierno le atrasaba los sueldos y no se los pagaba\u201d. Esta faceta figura retratada en la frustrada novela autobiogr\u00e1fica El oro de Mallorca, bajo el manto de un personaje ficcional, un compositor latinoamericano c\u00e9lebre, \u201cun temperamento er\u00f3tico atizado por la m\u00e1s exuberante de las imaginaciones, y su sensibilidad m\u00f3rbida de artista, su pasi\u00f3n musical, que le exacerbaba y le pose\u00eda como un divino demonio interior&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Como nos dice con sentido de pertinencia Sergio Ram\u00edrez, la poes\u00eda de Dar\u00edo \u201cse encendi\u00f3 de una pirotecnia verbal deslumbrante llena de im\u00e1genes vistosas y atrevidas, de osad\u00edas mel\u00f3dicas, de novedades r\u00edtmicas\u201d, decoradas con \u201cquioscos de malaquita, lagos de azur y mantos de tis\u00fa\u201d. Sucediendo lo mismo con \u201csus numerosos figurantes: faunos, n\u00e1yades, ninfas, bacantes, centauros, cisnes y pavorreales, mandarines y califas de Oriente, y hadas madrinas, elfos y princesas encantadas\u201d. Sincer\u00e1ndose el poeta con sus lectores en las palabras liminares de Prosas profanas: \u201cver\u00e9is en mis versos princesas, reyes, cosas imperiales, visiones de pa\u00edses lejanos o imposibles: \u00a1qu\u00e9 quer\u00e9is!, yo detesto la vida y el tiempo en que me toc\u00f3 nacer&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Pero una de las facetas menos difundidas de Rub\u00e9n Dar\u00edo fue la de escritor de cr\u00f3nicas period\u00edsticas. Nos se\u00f1ala Ram\u00edrez que dos tercios de sus escritos fueron publicados en la prensa, superando en volumen la obra po\u00e9tica y la narrativa. Residiendo en Buenos Aires y trabajando para La Naci\u00f3n, public\u00f3 perfiles literarios de Verlaine, Lautr\u00e9amont, Ibsen, Allan Poe, Mart\u00ed, entren otros, que reunidos formar\u00edan el libro Los raros. Fue a Espa\u00f1a en 1898 enviado por el general Mitre para cubrir la situaci\u00f3n de esa naci\u00f3n tras la derrota sufrida en Cuba frente a las tropas mambisas y las del T\u00edo Sam que intervinieron para dar un giro decisivo a la guerra, que represent\u00f3 el colapso del imperio espa\u00f1ol en Am\u00e9rica, con la p\u00e9rdida de Cuba y Puerto Rico. Y que arrastrar\u00eda m\u00e1s adelante la cesi\u00f3n de Filipinas y Guam. En 1900 La Naci\u00f3n \u2013el diario m\u00e1s importante de Hispanoam\u00e9rica con tiraje de 100 mil ejemplares\u2013 lo envi\u00f3 a Par\u00eds a dar seguimiento a la Exposici\u00f3n Universal, un acontecimiento que marcaba el cambio de siglo y el deslumbramiento que provocaban las nuevas tecnolog\u00edas. Su aplicaci\u00f3n al transporte, la industria, la agricultura, las comunicaciones, la arquitectura y el arte.<\/p>\n<p>Dar\u00edo reportar\u00eda la impronta que dejaba entre los visitantes \u201cde todos los lugares del globo, este conjunto de cosas grandiosas y bellas en que cristaliza su potencia y su avance la actual civilizaci\u00f3n humana\u201d. La iluminaci\u00f3n el\u00e9ctrica, los motores de combusti\u00f3n, las maquinarias textiles, las cosechadoras mec\u00e1nicas y orde\u00f1adoras autom\u00e1ticas. Refiere Ram\u00edrez que quedar\u00eda seducido por la realidad urbana y global. Se ocupar\u00eda de la pol\u00edtica internacional, los tratados, guerras coloniales, \u201cferias agropecuarias con sus sementales, vacas y cerdos premiados, exposiciones caninas, desfiles de modas, salones pict\u00f3ricos, novedades literarias, la discriminaci\u00f3n contra los inmigrantes pobres, negros, \u00e1rabes y orientales, la trata de ni\u00f1os, la vida de los banqueros y las divas del espect\u00e1culo, la gastronom\u00eda, el espiritismo y la quiromancia, las carreras de autom\u00f3vil, los dirigibles y los aeroplanos, el giroscopio y el cinemat\u00f3grafo\u201d. Un verdadero cat\u00e1logo de cosmopolitismo para saciar el ansia de mundo que anim\u00f3 su esp\u00edritu inquisitivo.<\/p>\n<p>Estas cr\u00f3nicas aparecer\u00edan junto a otras en el libro Peregrinaciones de 1901, que contar\u00eda con los relatos de viaje de \u201cEl diario de Italia\u201d que comprender\u00eda Tur\u00edn, G\u00e9nova, Pisa y Roma -donde asistir\u00eda a una audiencia con el Papa Le\u00f3n XIII, junto a un grupo de peregrinos argentinos, para saludar \u201cal emperador de los cat\u00f3licos\u201d. En el volumen Tierras solares (1904) reunir\u00eda Dar\u00edo otras cr\u00f3nicas sabros\u00edsimas y cultas publicadas originalmente en el diario porte\u00f1o entre 1903-04. Su recorrido por Andaluc\u00eda, Barcelona, M\u00e1laga, donde pas\u00f3 Navidades con su consorte Francisca S\u00e1nchez, Granada, C\u00f3rdoba, Sevilla, Algeciras y Gibraltar, as\u00ed como una breve estancia en T\u00e1nger, \u201c\u00fanica vez en su vida que puso pie en sus a\u00f1oradas tierras miliunanochescas\u201d. La segunda parte de la obra, titulada \u201cDe tierras solares a tierras de bruma\u201d, retratan con maestr\u00eda singular sus visitas a Waterloo, Colonia, Bonn, Fr\u00e1ncfort, Hamburgo, Berl\u00edn, Viena y Budapest \u2013donde una banda de pillos casi los \u201cpelan\u201d a \u00e9l y un amigo turista. Incluye el periplo Venecia y Florencia.<\/p>\n<p>En sus notas malague\u00f1as, en v\u00edsperas navide\u00f1as, relata que \u201cpor las calles va la gente atareada en busca de los preparativos de las cenas caseras. Los paveros, \u2018de su banda de pavos en compa\u00f1\u00eda\u2019, como canta la sonora guitarra del poeta Rueda, van, en efecto, conduciendo, con una vara larga como de alcalde y un ancho sombrero, a los suculentos animales que son de costumbre y ley en noche de Navidad. Se compran en las dulcer\u00edas y confiter\u00edas las sabrosas cosas miliunanochescas o monjiles, hechas de harinas y mieles, y cuya nomenclatura regocijar\u00eda a pantagru\u00e9licos abates: turrones y mazapanes, pesti\u00f1os, roscas, tortas de aceite y manteca, y entre cien otros, los polvorones de Estepa y Laujar, los alfajores exquisitos y golosinas de almendras y az\u00facar que se deshacen inefablemente en el paladar. Apenas me referir\u00e9 a la charcuterie nacional, con sus salchichones de Vich, sus chorizos de Candelario y la Rioja y Extremadura, sus incomparables morcillas y salazones, y la egregia butifarra catalana.<\/p>\n<p>Las frutas tienen admirable representaci\u00f3n en los puestos que se establecen a la entrada de la calle Nueva, con una variedad y lozan\u00eda que sorprenden. Junto a la uva deliciosa del pa\u00eds, cuya fama es universal, y junto a las doradas naranjas dulc\u00edsimas, se ve la americana chirimoya y la misma ca\u00f1a de az\u00facar, y la banana, que han brotado en este suelo al amor de un clima casi tropical. El mercado de frutas en plena calle es a la manera de un zoco \u00e1rabe, por su bullicio y movimiento, lo pintoresco de las gentes, los borriquillos cargados, los tipos mismos populares, y la invisible y perdurable influencia que los antiguos habitantes africanos dejaron en el ambiente de esta ciudad indolente, po\u00e9tica y llena de c\u00e1lida gracia.\u201d<\/p>\n<p>\u201cHe de celebrar siempre el hechizo de la mujer malague\u00f1a, primera en hermosura en todo el reino de belleza que es Espa\u00f1a\u201d. En sus calles y paseos&#8230;van y vienen, sin coqueter\u00edas de pa\u00edses m\u00e1s parisienizados, pero todas, carne floral y colores de vida, de salud y amor. Lo mismo las malague\u00f1as de la aristocracia, que saben bien los usos y modas de Par\u00eds y Londres, que las de la clase media y las del pueblo, llevan en sus rostros un poema de encanto natural y una at\u00e1vica chispa encendedora de corazones que hacen revivir en las m\u00e1s prosaicas almas de este tiempo pr\u00e1ctico, un enamorado son de guzla, o una declamaci\u00f3n&#8230; La malague\u00f1a es sultana u odalisca. O impera con la mirada, o halaga con la sonrisa. Hay cuerpos que van r\u00edtmicamente andando con manera tal, que el incessu patuit dea os sale de los labios. Hay ojos malague\u00f1os que son inmensos, y en su inmensidad est\u00e1 todo el cielo y todo el mar y todo el amor, junto con la inmensa voluptuosidad. Este es don particular de la hembra de aqu\u00ed, como saturada del perfume de la ilusi\u00f3n moruna del mahometano para\u00edso.\u201d<\/p>\n<p>Qui\u00e9n viajara con el divino vate.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 28-5-16) Poeta, periodista, diplom\u00e1tico \u2013por a\u00f1adidura bohemio consumado y amante enternecido-, el divino vate del modernismo, nuestro Rub\u00e9n Dar\u00edo, fue un trotamundos incansable que recorri\u00f3 tierras extra\u00f1as para libar la esencia de su cultura, socializar con su gente, palpar sus piedras venerandas y admirar sus paisajes. 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