{"id":19867,"date":"2017-10-18T06:00:44","date_gmt":"2017-10-18T10:00:44","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=19867"},"modified":"2017-10-17T12:42:20","modified_gmt":"2017-10-17T16:42:20","slug":"pedro-florentino-general-de-division-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/10\/18\/pedro-florentino-general-de-division-ii\/","title":{"rendered":"Pedro Florentino, general de divisi\u00f3n (II)"},"content":{"rendered":"<p>Teofilo Lappot Robles (El Caribe, 14-10-17)<\/p>\n<p>Sin ning\u00fan temor a errar, se puede afirmar que las acciones guerreras libradas contra los invasores haitianos, desde el mismo 1844 hasta el 1856, marcaron con la raya gruesa de la verdad dos l\u00edneas: En una estaban quienes se jugaron muchas veces la vida, y en la otra se ubicaban quienes fueron indiferentes a la suerte del pa\u00eds o directamente actuaron como traidores de la Patria.<\/p>\n<p>En ese largo per\u00edodo de guerra, qued\u00f3 plenamente probado el valor, el patriotismo, la integridad personal y la pericia que, como hombre de armas, tuvo el general de divisi\u00f3n, Pedro Florentino, que fue uno de los prominentes h\u00e9roes en las sangrientas y decisivas batallas de Sabana Larga y J\u00e1cuba, la primera en la llanura de Dajab\u00f3n y la \u00faltima cerca del cerro de la Plata, ambas en el 1856. Aunque esas actuaciones sobresalientes de \u00e9l se suelen pasar casi de soslayo en muchos relatos sobre las batallas independentistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el recuento hist\u00f3rico del Ej\u00e9rcito Dominicano qued\u00f3 consignado que, el 3 de enero de 1856, los generales dominicanos Juan Luis Franco Bid\u00f3, Pedro Florentino, Jos\u00e9 Desiderio Valverde, Jos\u00e9 Hungr\u00eda, Lucas de Pe\u00f1a y otros, retaron, mediante un manifiesto p\u00fablico a los jefes militares haitianos a sostener una batalla con el Ej\u00e9rcito Dominicano. El silencio de los \u00faltimos fue la respuesta. Luego, taimadamente penetraron por El Can, Sabana Larga y J\u00e1cuba. El resultado fue el triunfo dominicano.<\/p>\n<p>La actuaci\u00f3n del General Florentino en aquellas memorables batallas se condensa, de conformidad con la historia del Ej\u00e9rcito Dominicano, as\u00ed: \u201cEl ala derecha dominicana con el General Florentino y De Pe\u00f1a al frente se mueve detr\u00e1s de J\u00e1cuba hasta Cayuco\u2026Florentino y De Pe\u00f1a descienden a la sabana de J\u00e1cuba, atacando las fuerzas haitianas en retirada para encerrarlas y completar unas maniobras de doble envolvimiento\u201d.<\/p>\n<p>En el caso de la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica, \u00e9l actu\u00f3 de manera estelar, con el c\u00famulo de sabidur\u00eda y capacidad de mando, que hab\u00eda adquirido en las jornadas \u00e9picas anteriores. La Restauraci\u00f3n fue una etapa de nuestra historia, cargada de una descomunal intensidad de sus principales actores, y tambi\u00e9n de un fuerte impacto de los hechos en ella producidos. A situaciones as\u00ed es que se refer\u00eda el escritor mexicano Carlos Fuentes cuando defin\u00eda lo que llam\u00f3 \u201ca\u00f1os constelaciones\u201d.<\/p>\n<p>Hay que tener presente, para explicar algunos aspectos sociol\u00f3gicos, e incluso de \u00edndole antropol\u00f3gica, en el accionar de Florentino y de otros comandantes, que la guerra de la Restauraci\u00f3n fue hecha esencialmente por intr\u00e9pidos dominicanos surgidos de las masas populares marginadas.<\/p>\n<p>Esos combatientes por la libertad viv\u00edan antes, durante y despu\u00e9s de esa lucha liberadora en condiciones de gran pobreza y se presentaban a los combates hambrientos, vistiendo harapos y calzando fr\u00e1giles zoletas.<\/p>\n<p>Lo que en esa conflagraci\u00f3n ocurri\u00f3, del lado de los patriotas criollos, puede analizarse utilizando como pivotes de reflexi\u00f3n los conceptos expuestos a mediado del siglo XX por el historiador franc\u00e9s George Lefrebvre, en \u201cla historia desde abajo\u201d, cuyos aspectos esenciales fueron luego ampliados y potencializados por historiadores brit\u00e1nicos del calibre de Eric John Hobsbawn, quien aborda con franqueza las formas populares de resistencia.<\/p>\n<p>Pedro Francisco Bon\u00f3, ministro de Guerra del Gobierno provisional restaurador, luego de visitar el 5 de octubre de 1863 el Cant\u00f3n de Bermejo, narra con asombro lo que all\u00ed vio: soldados-monteros, desnudez de la tropa, escasez de armas y suministros, un pedazo de tocino, 40 \u00f3 50 pl\u00e1tanos y los \u201ccajones de municiones que estaban encima de una barbacoa, y acostado a su lado hab\u00eda un soldado fumando tranquilamente su cachimbo\u201d.<\/p>\n<p>En torno a la figura hist\u00f3rica del General de Divisi\u00f3n Florentino, y para poner en contexto el escenario b\u00e9lico en que le toc\u00f3 desarrollar su vida, nada mejor que recordar la impactante frase de la periodista norteamericana Ida B. Wells: \u201cLa \u00fanica manera de corregir un error es arrojar sobre \u00e9l la luz de la verdad.\u201d No es una expresi\u00f3n suelta ni dicha al desgaire, ella contiene una verdad con car\u00e1cter de axioma. Por eso fue colocada en un lugar destacado de una de las salas del Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, inaugurado hace poco tiempo en la ciudad de Washington, capital de los Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Parte de sus detractores han tomado como pretexto para opacar el brillo hist\u00f3rico de este formidable combatiente dominicano su decisi\u00f3n de fusilar algunos traidores a la Patria en el sitio La Urca de Punta Ca\u00f1a. Esa decisi\u00f3n, empero, no se puede separar de la matanza que acuchilladas y bajo asecho cometieron esos sujetos y sus compinches en el lugar llamado Sabana Cruz contra combatientes dominicanos. Tampoco puede disociarse esa dr\u00e1stica medida de los continuos fusilamientos que en las colindancias hab\u00eda realizado d\u00edas antes contra muchos restauradores reducidos a prisi\u00f3n por el general espa\u00f1ol Valeriano Weyler, apodado \u201cel enano diab\u00f3lico\u201d por su estatura y crueldad.<\/p>\n<p>El que con mejor objetividad y con muy buen razonar analiz\u00f3 las acciones de guerra de esta figura de nuestro ayer fue el historiador S\u00f3crates Nolasco, quien en su ensayo titulado \u201cEl General Pedro Florentino y un Momento de la Restauraci\u00f3n\u201d, aclar\u00f3 muchos de los infundios lanzados en su contra por los santanistas y por otros. Nolasco, incluso, se\u00f1ala en dicha obra, refiri\u00e9ndose a Florentino, que \u201cse extiende sobre su nombre una laguna en la cual soplaron vendavales de destrucci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Por fortuna, la malicia y mezquindad de unos historiadores, cronistas y publicistas y la inercia de otros va quedando sepultada por la acci\u00f3n reivindicadora de la verdad.<\/p>\n<p>Comienza a florecer la veracidad de los hechos factuales, y en esa virtud se va comprobando que el General de Divisi\u00f3n Pedro Florentino jug\u00f3 un papel sobresaliente en el cumplimiento de los objetivos militares, que permitieron el triunfo de los restauradores, tal y como tambi\u00e9n lo hizo en las duras batallas libradas para apuntalar la independencia nacional.<\/p>\n<p>Para juzgar correctamente lo que pas\u00f3 en el curso de la haza\u00f1a restauradora, siempre hay que tener presente que los patriotas dominicanos no pod\u00edan llegar regando flores ante poderosos enemigos integrados por una soldadesca experimentada en guerras de ultramar, compuesta por miles de hombres traslados desde Cuba y Puerto Rico, as\u00ed como por mercenarios de todos los pelajes, y no pocos criollos que con el merecido sambenito de vendepatria segu\u00edan a los corifeos ib\u00e9ricos.<\/p>\n<p>La realidad no puede ocultarse por siempre, y es por ello que pese a los pe\u00f1ascos lanzados en el hoyo del Cerro de Las B\u00f3vedas, en Las Matas de Farf\u00e1n, donde se presume lanzaron el cad\u00e1ver del General de Divisi\u00f3n Florentino, y a contrapelo de las toneladas de baldosa y granito conque han querido enterrar con ignominia su memoria, ella va emergiendo con el aut\u00e9ntico perfil de un h\u00e9roe dominicano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Teofilo Lappot Robles (El Caribe, 14-10-17) Sin ning\u00fan temor a errar, se puede afirmar que las acciones guerreras libradas contra los invasores haitianos, desde el mismo 1844 hasta el 1856, marcaron con la raya gruesa de la verdad dos l\u00edneas: En una estaban quienes se jugaron muchas veces la vida, y en la otra se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":19865,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,17],"tags":[],"class_list":["post-19867","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-sociedad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19867"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19867"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19867\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19868,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19867\/revisions\/19868"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}