{"id":20252,"date":"2017-11-02T14:06:08","date_gmt":"2017-11-02T18:06:08","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=20252"},"modified":"2017-11-02T14:06:08","modified_gmt":"2017-11-02T18:06:08","slug":"la-elite-danzante-de-la-era-de-lilis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/11\/02\/la-elite-danzante-de-la-era-de-lilis\/","title":{"rendered":"La \u00c9lite Danzante de la Era de Lil\u00eds"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 14-11-17)<\/p>\n<p>PARA CONOCER EL CUADRO\u00a0de costumbres y formas de sociabilidad imperantes en el pa\u00eds a finales del siglo XIX, ninguna fuente sirve mejor que sendas novelas hist\u00f3ricas de Tulio M. Cestero, verdaderas obras cl\u00e1sicas de la literatura nacional. En\u00a0<i>La Sangre<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Ciudad Rom\u00e1ntica<\/i>Cestero logra transportarnos a la atm\u00f3sfera de una sociedad que experimentaba sus primeros jalones de modernizaci\u00f3n capitalista bajo la f\u00e9rrea conducci\u00f3n de uno de los personajes m\u00e1s singulares que ha producido el Caribe, el general Ulises Heureaux, popularmente conocido por el sobrenombre de Lil\u00eds.<\/p>\n<p>Al impulso de los ingenios azucareros, de las exportaciones de tabaco y otros frutos, del desarrollo de algunas manufacturas urbanas y de medios de transporte modernos como el ferrocarril y el vapor, as\u00ed como de la implantaci\u00f3n de las comunicaciones telegr\u00e1ficas, la sociedad dominicana fue nucleando una burgues\u00eda emergente \u2013con fuerte presencia de extranjeros. Cuyos principales polos de asentamiento eran Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata y San Pedro de Macor\u00eds.<\/p>\n<p>Bajo este auge econ\u00f3mico y como una forma de expresar un nuevo tipo de sociabilidad propio de esta clase, surgieron los clubes sociales en los principales centros urbanos, verdaderos d\u00ednamos de la vida ciudadana en lo que respecta a la organizaci\u00f3n de actividades culturales y recreativas. Esta moda se extender\u00eda a otros sectores sociales y a grupos de inmigrantes que, como los \u00e1rabes, espa\u00f1oles, puertorrique\u00f1os, norteamericanos y cocolos, formar\u00edan entidades similares al entrar al siglo XX.<\/p>\n<p>En la ciudad de Santo Domingo \u2013escenario principal de las novelas de Cestero\u2013, el Club Uni\u00f3n capitaneaba las veladas culturales y los festivales recreativos que se realizaban dentro de sus contornos amurallados. A sus actividades concurr\u00eda lo m\u00e1s granado de la sociedad capitalina, como se revela a prop\u00f3sito del rumboso\u00a0<i>baile de traje<\/i>\u00a0celebrado en su local por la Sociedad\u00a0<i>Entre Nous<\/i>\u00a0con motivo de las festividades patrias del 27 de febrero.<\/p>\n<p>A la realizaci\u00f3n de un evento como \u00e9ste preced\u00eda una actividad febril \u2013especialmente en lo relativo a la preparaci\u00f3n del traje\u2013, que Cestero recoge en uno de los pasajes de\u00a0<i>La Sangre<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cDurante un mes ha sido pasto de las lenguas. Figurines y grabados, representaciones de personajes hist\u00f3ricos, han corrido de mano en mano; se discute, modif\u00edcanse modelos hasta elegir guard\u00e1ndose el secreto para evitar imitaciones. Por las calles se advierte inusitado ajetreo de dom\u00e9sticas que van a las tiendas por muestras y telas, y en las primas noches de las muchachas que se afanan en busca de adornos y perendengues. En casa de las modistas, atareadas a no poder m\u00e1s, se re\u00fanen a garrulear, dando entre risa y beso, su tijeretazo a las ausentes.\u201d<\/p>\n<p>Los trajes representar\u00e1n personajes de la comedia francesa \u2013como Margarita y Pierrot\u2013, figuras de la realeza europea, as\u00ed como una diversidad de tipos caracter\u00edsticos de los bailes carnavalescos del viejo continente. Participemos de esa jornada orlada de giros aristocratizantes, a trav\u00e9s de la visi\u00f3n que de ella nos brinda la pluma diestra de Cestero.<\/p>\n<p>\u201cA las 8 de la noche, la acera frente al Club, est\u00e1 ocupada por multitud abigarrada. En los balcones y tejados vecinos, racimos humanos. A las nueve empieza el desfile de los convidados, los unos en coche, los otros a pie. Un rumor de admiraci\u00f3n sigue por el amplio portal a cada reci\u00e9n llegado. \u00a1Cu\u00e1nto lujo! Nunca vi\u00f3se una fiesta igual&#8230;Y con los comentarios picantes regodease la masa pedestre.<\/p>\n<p>\u201cLos tres salones del Club resplandecen iluminados a\u00a0<i>giorno<\/i>. Lambrequines de papel de colores y guirnaldas de flores naturales paramentan los arcos de las puertas, los espejos reci\u00e9n dorados y las ara\u00f1as de cristal; grecas enlazan las guardamalletas. Del brazo de los galanes las damas se pasean exponiendo sus gracias a la vista de los que han hecho del balc\u00f3n tabladillo para contemplar el espect\u00e1culo. Cuando rompe el primer vals, se confunden, se entreveran armoniz\u00e1ndose, luces, colores y l\u00edneas. Francisco I rutila, cuajado el sombrero y el peto de diamante: es un ministro poderoso. Carlos V, es un banquero millonario; un centuri\u00f3n romano, lanza en asta y escudo al pecho, que no le solapa los bellos pectorales; reinas, hechiceras, trovadores, vampiros, palomas, esperanzas, floristas, margaritas, novias, suizas, rep\u00fablicas, mariposas, rigoletos, poes\u00edas, musas, se deslizan, por el entablado pulido, entre los brazos de galantes caballeros de Carlos III, clowns y pierrots. El Presidente viste calz\u00f3n negro de seda, calza escarpines de charol con hebillas de oro y medias negras, y se toca con sombrero panam\u00e1 forrado de raso gris, en cuya cinta deslumbran gruesos brillantes y un espejito frontal. Le acompa\u00f1a un alto personaje, que se ahoga ce\u00f1ido en un frac violeta y la chistera gris embutida hasta las orejas, mostrando, moh\u00edno, gordas pantorrillas rurales. A su entrada, la orquesta toca el himno nacional. A\u00a0<i>sotto voce<\/i>\u00a0alguien pregunta:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es el traje de Lil\u00eds?<\/p>\n<p>\u2014Dicen que de etiqueta parisiense.\u201d<\/p>\n<p>Cestero intercala unos di\u00e1logos especialmente sabrosos, entablados entre las matronas, que comadrean mientras observan las incidencias del baile:<\/p>\n<p>\u201c\u2014\u00a1Mira a Fulanita, qu\u00e9 lujo! Despu\u00e9s ser\u00e1n los dolores de cabeza y los cobros, si el pap\u00e1 no tiene en qu\u00e9 caerse muerto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esta princesa? Pues si es fulanita, \u00a1qui\u00e9n se lo hab\u00eda de decir a su abuela, yo que la conoc\u00ed de cocinera!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY aquella mulatica, tan apurada, de d\u00f3nde ha salido?<\/p>\n<p>\u2014No ni\u00f1a, es quima pa sol.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>\u2014Que est\u00e1 quemada por el sol.<\/p>\n<p>\u2014Y Zutanita, qu\u00e9 hermosa y bien puesta. No hay que neg\u00e1rselo, la pobre.<\/p>\n<p>\u2014Pero se est\u00e1 quedando, ya anda cerca de los treinta. No s\u00e9 qu\u00e9 piensan los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>\u2014Chica, pero si ha tenido tantos novios. Ahora la cargan con un ministro casado. Yo no lo creo, \u00a1qu\u00e9 va! Pero la gente es muy mala y cuando el r\u00edo suena&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te sucede?<\/p>\n<p>\u2014No ves esa, de azul marino, que est\u00e1 en aqu\u00e9l rinc\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014Si, y&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Pues que no es casada, y se atreve a presentarse aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Te equivocas, se cas\u00f3 hace dos semanas en intimidad, para poder acompa\u00f1ar las hijas a los bailes. Es muy buena.<\/p>\n<p>\u2014En mi tiempo no se ve\u00edan estas confusiones. Cada oveja andaba con su pareja: pero ya se ve, hoy todo est\u00e1 revuelto, ni sociedad, ni religi\u00f3n: lujo y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Mira al negrito cubane\u00e1ndose con&#8230;!y el t\u00edo expulso! F\u00edjate con qu\u00e9 dulzura le habla \u00e9l, y ella le pone los ojos en blanco. \u00a1Qu\u00e9 mujeres, Dios m\u00edo!<\/p>\n<p>\u2014Le est\u00e1 pidiendo un salvoconducto para el t\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014No seas tonta&#8230;, una aduana para el padre.\u201d<\/p>\n<p>Aparte del vals, se bail\u00f3 en dicha fiesta de disfraces la cuadrilla y el carabin\u00e9. La descripci\u00f3n de la primera danza \u2013en cuya ejecuci\u00f3n toma parte Lil\u00eds, de quien Cestero afirma que no hay en la fiesta quien le supere en cortes\u00eda, bailando \u201ccon decencia sin arrimarse a las damas\u201d- contiene detalles coreogr\u00e1ficos interesantes. Ve\u00e1mosla.<\/p>\n<p>\u201c!La cuadrilla!, \u00a1la cuadrilla!, claman voces. En los tres salones se organizan sendas tandas. En varias sesiones ha sido esmeradamente ensayada. La tanda presidencial elige por escena el segundo sal\u00f3n, favorecido por mayor n\u00famero de espectadores. El Presidente, ceremonioso, baila con garbo. Cuando avanza solo, luce su marcial apostura; no pierde un comp\u00e1s, sonr\u00ede a las lisonjas cortesanas murmuradas con un rictus que le contrae los labios bezudos, ense\u00f1ando los dientes, fuertes y blancos&#8230;Con el adem\u00e1n felino que le es familiar s\u00e9case frente y nuca sudorosa. Las damas saludan, se contonean con gentileza; los caballeros se mueven mec\u00e1nicamente, temerosos de equivocarse. Al final de cada figura, las parejas de la cabecera indican la pr\u00f3xima, suscitando discusiones r\u00e1pidas, pues un error es un delito. En la\u00a0<i>Poul\u00e9<\/i>, el golpe de un cuerpo contra el pavimento interrumpe la danza. Carlos V se ha desplomado, y junto a \u00e9l r\u00ede su compa\u00f1era, deliciosa pastora de Watteau.\u201d Y as\u00ed, al son de la moda francesa, se solazaba danzando la \u00e9lite capitalina en la Era de Lil\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 14-11-17) PARA CONOCER EL CUADRO\u00a0de costumbres y formas de sociabilidad imperantes en el pa\u00eds a finales del siglo XIX, ninguna fuente sirve mejor que sendas novelas hist\u00f3ricas de Tulio M. Cestero, verdaderas obras cl\u00e1sicas de la literatura nacional. 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