{"id":21142,"date":"2017-12-09T12:06:16","date_gmt":"2017-12-09T16:06:16","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=21142"},"modified":"2017-12-09T12:06:16","modified_gmt":"2017-12-09T16:06:16","slug":"juan-rulfo-y-el-falso-baldon-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/12\/09\/juan-rulfo-y-el-falso-baldon-2\/","title":{"rendered":"Juan Rulfo y el falso bald\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"text\">\n<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 20-5-17)<\/p>\n<p>A\u00a0JUAN RULFO LO ALCANZ\u00d3\u00a0por d\u00e9cadas el desaseado virus de la maledicencia, el estr\u00e9pito soez del chisme, la mugrosa armadura de la calumnia. De \u00e9l tejieron leyendas y decires que la rivalidad literaria convirti\u00f3 en pol\u00e9mica sorda, en desplegados rumores, en ninguneo. Fue su calvario por atreverse a escribir y publicar dos piezas magistrales y luego, entonces, callar para siempre. El ejercicio literario no se entiende si no es sentado siempre sobre el lomo del caballo, a galope por montes y llanuras, escribiendo, reescribiendo, reescribi\u00e9ndose. As\u00ed, como una competici\u00f3n perenne \u2013con los otros, con uno mismo\u2013; como una barah\u00fanda sujeta a las leyes del ruido y a la cosecha fant\u00e1stica de la novedad que editores y lectores esperan, impacientes, cada temporada.<\/p>\n<p>En parte, es as\u00ed. Si la escritura literaria es un oficio, el sujeto que lo ejerce est\u00e1 atado a una realidad incontrovertible: crear. Crear s\u00f3lo con ligeras pausas o crear siempre, sin detenerse nada m\u00e1s que con la muerte. Y a\u00fan as\u00ed. Editores y familiares, no siempre de manera escrupulosa, remover\u00e1n entre archivos y papeles \u00edntimos para descubrir epistolarios, ejercicios inconclusos, material de desecho que el propio autor, en vida desde luego, no consider\u00f3 nunca colocar en lugar visible. Sobre las cenizas, el negocio de la posteridad seguir\u00e1 consumiendo glorias venerandas.<\/p>\n<p>Rulfo no ten\u00eda esa estampa. No era un escritor de tinta en sangre, ni mostraba el atuendo caracter\u00edstico del oficio. La historia universal de la literatura muestra ejemplos parecidos, aunque tal vez con otros aderezos. No tuvo una formaci\u00f3n que pueda considerarse espectacular, quebrada sin dudas por las dificultades que la violencia guerrera impon\u00eda por los tiempos de su ni\u00f1ez y de su juventud, malogrando la vida de su padre y luego viendo morir bien temprano a su madre. Rulfo es hijo de orfelinato y de custodias abueleras. Y es tambi\u00e9n hijo de desarraigos. Y producto genuino de la rural\u00eda jalisciense. Lo urbano no le hac\u00eda til\u00edn.<\/p>\n<p>Bueno, formaci\u00f3n s\u00ed tuvo. Lecturas espec\u00edficas las hay, comprobadas. Pero, le negaron m\u00e1s de una vez la posibilidad de llegar a las aulas de institutos y universidades. El ambiente acad\u00e9mico no quiso darle entrada nunca. Solitario, cambiaba frecuentemente de ciudad aunque no de ropero. El ajuar le era escaso como escasas les fueron las monedas para divertirse o leer a voluntad, si acaso tuvo esta man\u00eda entre sus deberes. Pero s\u00ed. Se afirma que ley\u00f3 a Faulkner, a Joyce, a Virginia Woolf, y alguno asegura que se aventur\u00f3 con la lectura de autores n\u00f3rdicos y escandinavos que ni antes ni hoy estuvieron en las planillas lectoriales de sus colegas. Y colegas tampoco tuvo en demas\u00eda, aunque los disc\u00edpulos sobrar\u00edan tiempo m\u00e1s tarde. Tantos fueron, aunque tan pocos los que cogieron las se\u00f1as clave de su genialidad.<\/p>\n<p>Sin ropaje ni talante de escritor, se meti\u00f3 un d\u00eda en el mentidero literario que, en alg\u00fan momento mucho m\u00e1s tarde, se volvi\u00f3 cloacal. Algunos no quisieron darse cuenta, pero algunos ensayos y uno que otro cuento suyo naci\u00f3 por las praderas revisteriles del M\u00e9xico de los cuarenta (\u201cMacario\u201d y \u201cNos han dado la tierra\u201d fueron los puntos de partida). Y, de nuevo, el abandono. Se dedic\u00f3 a vender gomas Michelin por toda la geograf\u00eda mexicana. Hab\u00eda que entretener el bolsillo. Hasta que en 1953 \u2013cuando ten\u00eda 36 a\u00f1os\u2013 sali\u00f3 a la luz\u00a0<i>El llano en llamas<\/i>, esa imperdible colecci\u00f3n de relatos que marc\u00f3 pautas y aconteceres. Hab\u00eda dado vueltas por todo M\u00e9xico, de pueblo en pueblo, y nadie pudo contar mejor que \u00e9l lo que vio, sinti\u00f3 y reverber\u00f3 en la conciencia de sus coet\u00e1neos. Y dejemos constancia: no aparecieron de golpe los diecis\u00e9is cuentos de\u00a0<i>El llano en llamas<\/i>. Hubo que esperar varias ediciones para reunirlos a todos. Y como el que desea acabar r\u00e1pido, dos a\u00f1os despu\u00e9s dej\u00f3 sobre la mesa bien servida de la literatura mexicana a\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo<\/i>. Y entonces fue la apoteosis, sobre todo porque nunca m\u00e1s quiso seguir el juego de la literatura a la f\u00e9rtil usanza de la clase. Bastaban esas dos muestras y ya fue maestro. No necesit\u00f3 t\u00edtulos ni liderazgos ni rectorados ni honores acad\u00e9micos ni nobeles.<\/p>\n<p>Rulfo se dedic\u00f3 a la fotograf\u00eda con el mismo esp\u00edritu social y cr\u00edtico de su peque\u00f1a gran obra. Y se cerr\u00f3, a cal y canto, dejando a los perros que ladraran desde sus terrazas de envidia y espanto. Sufri\u00f3 la guerra cristera y la violencia de la Revoluci\u00f3n, pero cuando llegaron sus dos libros sufri\u00f3 tambi\u00e9n la violencia del denuesto que coloc\u00f3 dudas sobre sus m\u00e9ritos. Esto se cuenta: Rulfo tuvo un profesor, Efr\u00e9n Hern\u00e1ndez, que le ayud\u00f3 a pulir sus trabajos de inicio, que ley\u00f3 sus primeros cuentos, que probablemente fortaleci\u00f3 su estilo. Nada pecaminoso que digamos. Eso bast\u00f3. Sab\u00eda defenderse, pero dejaba que los zorrunos aullaran. Con Juan Jos\u00e9 Arreola \u2013que representaba otro estilo de contar\u2013 entr\u00f3 en discusi\u00f3n. No volvieron a ser amigos. A Octavio Paz no le hizo gracia su gloria. Y Ricardo Garibay lo hizo peor: asegur\u00f3 en p\u00fablico debate que Rulfo no era m\u00e1s que \u201cel burro que toc\u00f3 la flauta\u201d. Pon\u00eda en dudas su escritura. Hab\u00eda un\u00a0<i>negro<\/i>\u00a0detr\u00e1s de sus libros. Augusto Monterroso lleg\u00f3 a escribir un cuento a causa del silencio de Rulfo como escritor. No quer\u00eda escribir m\u00e1s porque tanto \u00e9xito obtuvo con\u00a0<i>El llano en llamas<\/i>\u00a0y\u00a0<i>Pedro P\u00e1ramo<\/i>\u00a0que ten\u00eda miedo a escribir otros libros menores, aunque fuese uno solo m\u00e1s. Eso nunca lo dijo \u00e9l. Lo dijeron otros por \u00e9l. O contra \u00e9l.<\/p>\n<p>Los periodistas lo acosaban en todas partes: \u00bfcu\u00e1ndo sale su nueva novela? Y Rulfo, hastiado, dec\u00eda siempre que la estaba escribiendo, y en una ocasi\u00f3n hasta le puso t\u00edtulo,\u00a0<i>La cordillera<\/i>. Nunca se public\u00f3 ni nadie la ha encontrado jam\u00e1s entre sus papeles. Lo que s\u00ed apareci\u00f3, casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s, fue un gallo de oro que es gui\u00f3n para cine y no narrativa, y de la que dieron cuenta varios directores cinematogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p>Rulfo fue una v\u00edctima del \u00e9xito, que siempre cae mal entre los que no lo obtienen o lo logran a medias o forzadamente diligenciada. Odiaba el traj\u00edn de las editoriales, los vaivenes de la fama, las presiones medi\u00e1ticas. Los elogios terminaron atolondr\u00e1ndolo. Escap\u00f3 sin medidas de ese estercolero que sum\u00f3 a su prestigio el esquemita consabido de la duda creativa. He o\u00eddo decir en estos d\u00edas a H\u00e9ctor Aguilar Cam\u00edn que para los escritores mexicanos de la \u00e9poca resultaba inexplicable que \u201caquella perfecci\u00f3n inquietante hubiera salido de la mano de un escritor que parec\u00eda cualquier cosa menos un hombre de letras, cualquier cosa menos un escritor profesional. Era s\u00f3lo un tipo silencioso que hab\u00eda dejado de escribir, y que no hab\u00eda escrito sino eso, dos libros geniales\u201d. Empero, aunque la leyenda de Rulfo \u201ccomo un diamante en bruto pulido por otros\u201d \u2013en el decir de Aguilar Cam\u00edn\u2013 ha sido revisada y desmentida una y otra vez, una y otra vez ha quedado viva.<\/p>\n<p>Hoy recordamos a Juan Rulfo en su centenario, releyendo una obra que lo consagr\u00f3 como un cl\u00e1sico de la literatura de habla hispana. \u201cEn la reverberaci\u00f3n del sol, la llanura parec\u00eda una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se trasluc\u00eda un horizonte gris. Y m\u00e1s all\u00e1, una l\u00ednea de monta\u00f1as. Y todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1, la m\u00e1s remota lejan\u00eda\u201d. Hundo la tinta roja en cada relato y en cada p\u00e1rrafo de su novela \u00fanica y solo alcanzo a ver al genio y su dimensi\u00f3n infinita. Lleg\u00f3 a Comala para buscar a su padre, un tal Pedro P\u00e1ramo,\u00a0<i>en tiempo de la can\u00edcula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias<\/i>. Y de ah\u00ed en adelante, el diluvio. Y las aguas. Y los fuegos. Las glorias casi siempre se escriben de ese modo.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p><i>www.jrlantigua.com<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Pedro P\u00e1ramo y El llano en llamas<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Pedro P\u00e1ramo y El llano en llamas\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;284\/0c0\/185d134\/none\/10904\/YUKR\/image_content_8264437_20170519135047.jpg 185w\" alt=\"Pedro P\u00e1ramo y El llano en llamas\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;284\/0c0\/185d134\/none\/10904\/YUKR\/image_content_8264437_20170519135047.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Juan Rulfo<\/b>\u00a0et al. (Edici\u00f3n revisada por el autor. Planeta, 1984. 249 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>La narrativa de Juan Rulfo describe con conmovedora fuerza la cotidiana realidad de un mundo a la vez violento y l\u00edrico. La obra de un cl\u00e1sico de nuestra lengua que bien merece su relectura a prop\u00f3sito del centenario de su nacimiento.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">El gallo de oro y otros textos para cine<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"El gallo de oro y otros textos para cine\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;310\/0c0\/185d134\/none\/10904\/XUHQ\/image_content_8264441_20170519135047.jpg 185w\" alt=\"El gallo de oro y otros textos para cine\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico1.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;310\/0c0\/185d134\/none\/10904\/XUHQ\/image_content_8264441_20170519135047.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Juan Rulfo<\/b>\u00a0(Presentaci\u00f3n: Jorge Ayala Blanco. Alianza Era, 1980. 149 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Argumentos y guiones para cortometrajes y largometrajes, redactados en lenguaje llano, pl\u00e1stico, funcional y sin preocupaciones estil\u00edsticas, sumergiendo al lector en las obsesiones caracter\u00edsticas del gran escritor mexicano.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Aire de las colinas. Cartas a Clara<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Aire de las colinas. Cartas a Clara\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;256\/0c0\/185d134\/none\/10904\/JUFR\/image_content_8264445_20170519135048.jpg 185w\" alt=\"Aire de las colinas. 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Biograf\u00eda no autorizada\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;291\/0c52\/185d134\/none\/10904\/FUAV\/image_content_8264449_20170519135048.jpg 185w\" alt=\"Juan Rulfo. Biograf\u00eda no autorizada\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;291\/0c52\/185d134\/none\/10904\/FUAV\/image_content_8264449_20170519135048.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Reina Roff\u00e9<\/b>\u00a0(Pr\u00f3logo: Blas Matamoro. F\u00f3rcola Ediciones, 2012. 292 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Una biograf\u00eda que muestra todas las facetas en la vida de este gran autor y que es tambi\u00e9n, y quiz\u00e1s por eso, un texto imprescindible para los amantes de la literatura, ya que por \u00e9l transitan las claves del oficio de vivir y de crear.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Juan Rulfo<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Juan Rulfo\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;288\/0c77\/185d134\/none\/10904\/KUOU\/image_content_8264453_20170519135048.jpg 185w\" alt=\"Juan Rulfo\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico3.diariolibre.com\/documents\/10157\/0\/185&#215;288\/0c77\/185d134\/none\/10904\/KUOU\/image_content_8264453_20170519135048.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p><b>Alberto Vital<\/b>\u00a0(Conaculta, 1998. 63 p\u00e1gs.)<\/p>\n<p>Una biograf\u00eda breve muy bien escrita y detallada, publicada por el ente cultural del gobierno de M\u00e9xico para dar a conocer masivamente la vida y obra de Juan Rulfo. No desde\u00f1a el juicio cr\u00edtico y se sustancia con abundantes fotograf\u00edas del Rulfo fot\u00f3grafo.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Rafael Lantigua, ex ministro de cultura Rep\u00fablica Dominicana (D. Libre 20-5-17) A\u00a0JUAN RULFO LO ALCANZ\u00d3\u00a0por d\u00e9cadas el desaseado virus de la maledicencia, el estr\u00e9pito soez del chisme, la mugrosa armadura de la calumnia. De \u00e9l tejieron leyendas y decires que la rivalidad literaria convirti\u00f3 en pol\u00e9mica sorda, en desplegados rumores, en ninguneo. 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