{"id":21419,"date":"2017-12-21T11:10:50","date_gmt":"2017-12-21T15:10:50","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=21419"},"modified":"2017-12-21T11:10:50","modified_gmt":"2017-12-21T15:10:50","slug":"pasaron-sus-vidas-en-la-miseria-y-mueren-en-la-miseria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2017\/12\/21\/pasaron-sus-vidas-en-la-miseria-y-mueren-en-la-miseria\/","title":{"rendered":"\"Pasaron sus vidas en la miseria y mueren en la miseria\""},"content":{"rendered":"<div id=\"ArticleAuthorDiv\" class=\"article-body-author\">Catherine Porter (Listin, 15-12-17)<\/div>\n<div id=\"ArticleSourceDiv\" class=\"article-body-author\"><\/div>\n<div id=\"ArticleBody\">\n<p><strong>Primera entrega<\/strong><br \/>\nLos 10 hombres se ponen sus overoles de polipropileno blanco, cierran las cremalleras y luego se ponen los guantes de l\u00e1tex. Algunos se amarran bolsas de pl\u00e1stico alrededor de sus tenis. Otros fabrican mortajas blancas con gorros m\u00e9dicos improvisados.<\/p>\n<p>Estos son sus \u201cblouz m\u00da\u201d. Sus batas de la muerte.<\/p>\n<p>Un trabajador saca un paquete de cigarrillos mentolados del bolsillo y se los ofrece. Vueltas de mano abren una botella de ron, echa la cabeza hacia atr\u00e1s tomando un trago y se lo da al hombre que est\u00e1 a su lado, que hace lo mismo. Se est\u00e1n preparando para la espeluznante tarea que les espera.<\/p>\n<p>Son las 11 de una calurosa ma\u00f1ana de septiembre y los hombres han venido a recoger a los muertos no reclamados, abandonados en las morgues de la principal funeraria de la Rue de l\u2019Enterrement, el Camino del Entierro, en el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>La calle est\u00e1 llena de bares y solares vac\u00edos, donde hombres con sandalias pl\u00e1sticas observan madera para los ata\u00fades hechos a mano, as\u00ed como las enormes paredes de la prisi\u00f3n m\u00e1s grande del pa\u00eds y el per\u00edmetro pintado de vivos colores de College Bird, una escuela privada donde el exdictador Fran\u00c1ois Duvalier envi\u00f3 a sus hijos.<\/p>\n<p>Al igual que el pa\u00eds en s\u00ed, el Camino del Entierro se extiende entre aquellos que lo tienen todo y aquellos que no tienen nada. Incluso las funerarias m\u00e1s modestas ofrecen servicios a partir de 1,100 d\u00f3lares, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad econ\u00f3mica de la mayor\u00eda de los haitianos, que viven con 2 d\u00f3lares al d\u00eda o menos.<\/p>\n<p>No importa qu\u00e9 tan rico en amor puedan ser, la mayor\u00eda de las personas no pueden pagar esas tarifas. Y as\u00ed, los cuerpos de sus hijos y madres esperan aqu\u00ed tanto tiempo que sus rostros se derriten, su piel se deshace. Est\u00e1n apilados uno encima del otro en montones horribles y h\u00famedos que se asemejan a las pinturas medievales del purgatorio. Los hombres que finalmente han venido a rescatarlos no son amigos o parientes. No conocen sus historias individuales. Pero reconocen la pobreza. \u201cNo tuvieron oportunidad\u201d, dice Rapha\u00cel Louigene, el l\u00edder fornido y de suave voz del equipo funerario. \u201cPasaron sus vidas en la miseria, murieron en la miseria\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Fundaci\u00f3n St. Luke<\/strong><br \/>\nLouigene y los dem\u00e1s hombres trabajan para la Fundaci\u00f3n St. Luke para Hait\u00ed, una organizaci\u00f3n caritativa que comenz\u00f3 en el a\u00f1o 2000 para ayudar a los m\u00e1s pobres del pa\u00eds. Fue iniciada por el jefe y figura paterna de los hombres, Rick Frechette, un sacerdote y m\u00e9dico cat\u00f3lico estadounidense.<\/p>\n<p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada, el equipo ha venido a recoger a los muertos abandonados para enterrarlos en un cementerio distante. No hay l\u00e1pidas. Pero San Lucas est\u00e1 tratando de ofrecer un m\u00ednimo de dignidad: una mortaja, un ata\u00fad, una tumba, algunos himnos edificantes y oraciones solemnes. Antes de que el equipo funerario interviniera, los cuerpos desordenados eran arrojados al desierto, en pozos gigantes o simplemente quedaban a la intemperie.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de los hombres, esta es una peque\u00f1a parte de su trabajo. Participan\u00a0 en las escuelas de fundaciones, supervisan trabajos de construcci\u00f3n y responden a emergencias como el devastador hurac\u00e1n del a\u00f1o pasado que son end\u00e9micas en Hait\u00ed.\u00a0 Louigene, de 35 a\u00f1os, es un trabajador social en el peor barrio indigente del pa\u00eds, ayudando a las mujeres a abrir peque\u00f1os negocios en el mercado y arreglar los techos que gotean en sus casas. Su tel\u00e9fono suena incesantemente con llamadas para solicitar ayuda. Pero una gran parte de sus d\u00edas los dedica a atender a los muertos. \u00c9l lo ve como otra responsabilidad de su llamado a la justicia social.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os hemos hecho esto? \u00bfPueden imaginarse?\u201d, dice. \u201cLos ponen como si fueran basura. No es justo.\u201d<\/p>\n<p>Como la mayor\u00eda de los haitianos, los hombres est\u00e1n \u00edntimamente familiarizados con la muerte en formas en que los norteamericanos no lo han estado durante casi un siglo. Conocen a personas cuyas vidas se ven truncadas por la violencia o las enfermedades de f\u00e1cil tratamiento: disenter\u00eda, neumon\u00eda, desnutrici\u00f3n y, m\u00e1s recientemente, c\u00f3lera. Las complicaciones del embarazo y el parto aumentan el costo.<\/p>\n<p>Este ha sido el caso en Hait\u00ed por d\u00e9cadas. Despu\u00e9s del devastador terremoto de 2010, que caus\u00f3 la muerte de 220,000 a 316,000 personas, los l\u00edderes mundiales prometieron finalmente ayudar al peque\u00f1o pa\u00eds a \u201creconstruirse mejor\u201d y cambiar eso. A pesar de la ayuda de miles de millones de d\u00f3lares, Hait\u00ed se ha reincorporado a su estado de profundo desempleo, una red de seguridad social ra\u00edda y hecha jirones, corrupci\u00f3n y pobreza c\u00e1ustica. Uno de cada cuatro haitianos sufre de hambre cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Todos los hombres en el equipo funerario crecieron pobres. Muchos eran hu\u00e9rfanos. Se ven a s\u00ed mismos en los cuerpos que recogen, especialmente en los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana de septiembre, hay 14 ni\u00f1os en la morgue. No hay repisas, los cad\u00e1veres est\u00e1n amontonados uno encima del otro en el piso de una habitaci\u00f3n tipo mazmorra. En una esquina se levanta una pila de siete. Algunos usan pa\u00f1ales. Otros, como el ni\u00f1o peque\u00f1o con una camiseta azul y pantalones cortos a rayas, parecen vestidos para una salida dominical. Los hombres sacan sus cuerpos descongelados, uno por uno, mientras las moscas vuelan. Los colocan como piezas de rompecabezas en tres ata\u00fades. Es una decisi\u00f3n econ\u00f3mica, pero verlos abrazados les da un consuelo extra\u00f1o: no est\u00e1n solos.<\/p>\n<p>\u201cA veces, lloro\u201d, dice Louigene, deteni\u00e9ndose para darse otro trago de ron. \u201cEstos ni\u00f1os&#8230; no ten\u00edan dinero para medicamentos, para comida. Eso me hace triste. Esto es lo que ocurre cuando no hay desarrollo \u201c. Todos esos ni\u00f1os ten\u00edan nombres, familias e historias, sin importar cu\u00e1n cortas fueran sus vidas. Uno de ellos era Mackenley Joseph. Ten\u00eda solo 10 meses y era amado por sus padres. Los hombres nunca lo sabr\u00e1n. Para ellos, \u00e9l es solo una v\u00edctima m\u00e1s de \u201cmiz\u00e8\u201d, la miseria.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nLA FUNERARIA ZENITH<\/strong><\/p>\n<p>Unas pocas puertas m\u00e1s abajo se alza la gran dama de la calle: el Funeraria Zenith, de color rosa y con pilares. Los deudos que cruzan sus puertas tintadas son recibidos por una recepcionista delgada como un l\u00e1piz de nombre Dieula (Dios est\u00e1 aqu\u00ed) y hay una sala con cristales de ata\u00fades con olor a amon\u00edaco. En la parte posterior del edificio se encuentra la oficina de administraci\u00f3n, donde, dependiendo de la hora del d\u00eda, se sientan el se\u00f1or o la se\u00f1ora Louis, los esposos due\u00f1os del negocio. Ambos son ruidosos y obesos, y regularmente ambos explotan con una risa estruendosa.<\/p>\n<p>Una campana de botones de oro se encuentra al final de un escritorio de banquero desordenado, y lo hacen sonar con gusto para convocar al personal. Al lado hay una escultura de piedra rota que dice: \u201cBienvenidos todos\u201d. El negocio de la funeraria ha tratado bien a los Louis. Tienen otros dos salones en el norte del pa\u00eds, y est\u00e1n criando a tres hijos y construyendo un nuevo hogar en el exclusivo barrio de Peguy Ville. La muerte es un recurso particularmente abundante aqu\u00ed. La esperanza de vida de los haitianos es solo de 63.4, casi 12 a\u00f1os por debajo del promedio de Am\u00e9rica Latina y el Caribe. La funeraria ofrece muchos paquetes para los dolientes. El servicio m\u00e1s caro viene con una limusina y un autob\u00fas para los hu\u00e9spedes. Cuesta alrededor de 8,000 d\u00f3lares. Pocos en Hait\u00ed tienen esa cantidad de dinero.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda toma una opci\u00f3n m\u00e1s barata, que todav\u00eda incluye fotos profesionales, un coche f\u00fanebre, flores y una peque\u00f1a banda de m\u00fasica llamada \u201cfanfa\u201d para dar una serenata al cad\u00e1ver en su ata\u00fad abierto y llevar la procesi\u00f3n al cementerio. Incluso con la opci\u00f3n m\u00e1s barata, muchas personas pobres se endeudan para pagar el funeral de un ser querido.<\/p>\n<p>Otros optan por la vergu\u00a8enza en lugar de una deuda devastadora, el lugar de aceptar el servicio. Los Louis siempre han tenido problemas de clientes que abandonan a sus seres queridos en los cuartos fr\u00edos de la funeraria. La pareja sol\u00eda enviar los cuerpos abandonados a la morgue p\u00fablica de la ciudad, en el hospital general, a dos cuadras de su negocio. Una vez que el hospital se cerr\u00f3 en 2015, el arreglo se revirti\u00f3.<\/p>\n<p>El hospital ahora env\u00eda cuerpos a la sala f\u00fanebre de la pareja. En teor\u00eda, el hospital le paga a la pareja hasta 20 d\u00f3lares para almacenar cada cuerpo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Catherine Porter (Listin, 15-12-17) Primera entrega Los 10 hombres se ponen sus overoles de polipropileno blanco, cierran las cremalleras y luego se ponen los guantes de l\u00e1tex. Algunos se amarran bolsas de pl\u00e1stico alrededor de sus tenis. Otros fabrican mortajas blancas con gorros m\u00e9dicos improvisados. Estos son sus \u201cblouz m\u00da\u201d. Sus batas de la muerte. 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