{"id":22360,"date":"2018-01-30T14:03:13","date_gmt":"2018-01-30T18:03:13","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22360"},"modified":"2018-01-30T14:03:13","modified_gmt":"2018-01-30T18:03:13","slug":"la-fuma-embriagadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/01\/30\/la-fuma-embriagadora\/","title":{"rendered":"La Fuma Embriagadora"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 13-1-18)<\/p>\n<p>EN EL DIARIO DE\u00a0Col\u00f3n se consigna que, en la primera expedici\u00f3n por el interior de Cuba, se encontr\u00f3 \u201cmucha gente que atravesaba a sus pueblos, mujeres y hombres, con un tiz\u00f3n en la mano y yerbas para tomar sus sahumerios que acostumbraban\u201d, aludi\u00e9ndose as\u00ed a la pr\u00e1ctica de los indios de fumar t\u00fabanos. En su\u00a0<i>Historia de las Indias<\/i>, Las Casas refiere que los abor\u00edgenes de La Espa\u00f1ola llamaban tabaco a \u201cestos mosquetones\u201d, habi\u00e9ndose extendido entre los espa\u00f1oles el h\u00e1bito de fumarlos. A tal grado, que al ser reprendidos por este vicio, respond\u00edan que no \u201cestaba en sus manos dejarlo\u201d. Lo cual hizo exclamar quejoso al sacerdote: \u201cno s\u00e9 qu\u00e9 sabor o provecho hallaban en ello\u201d.<\/p>\n<p>En Historia del Mondo Novo (1572), Benzoni resalta la importancia de la planta y su uso por los indios: \u201cEn esta isla, como en algunas otras provincias de estos nuevos pa\u00edses, hay unos arbustos no muy altos, parecidos a ca\u00f1as, que producen una hoja como la del nogal, pero de tama\u00f1o algo mayor, que es tenida en grand\u00edsima consideraci\u00f3n por los habitantes, y es tambi\u00e9n muy apreciada por los esclavos que los espa\u00f1oles han tra\u00eddo de Etiop\u00eda. Al llegar la temporada los naturales recogen esas hojas y atadas en manojos las cuelgan encima del lugar donde hacen fuego, hasta que est\u00e9n bien secas; cuando las quieren utilizar toman una hoja de espiga de su trigo, le ponen adentro una de las otras, las enrollan juntas en forma de ca\u00f1\u00f3n y luego por un lado les dan fuego, y teniendo la otra parte en la boca, aspiran el aire hacia ellos, de manera que aquel humo les va a la boca, a la garganta y a la cabeza. Lo soportan lo m\u00e1s que pueden puesto que les da placer.\u201d<\/p>\n<p>Para los aztecas el tabaco -que ten\u00eda usos medicinales y rituales- se hallaba asociado a Tlaloc, dios de la lluvia, quien al echar bocanadas de humo formaba las nubes, de donde se originaba la lluvia. Chac, divinidad maya de la lluvia, fumaba para precipitar el agua. Para las etnias abor\u00edgenes norteamericanas fumar o quemar hojas de tabaco, era parte de sus ritos ceremoniales.<\/p>\n<p>Desde que se produjo su hallazgo por parte de los europeos, el tabaco, ya en forma de rap\u00e9 para inhalar, picadura de pipa, estilizado cigarrillo, andullo para mascar o elegante habano, ha recorrido un ciclo de cinco siglos. Hoy, en forma de cigarro, enloquece al mundo, en especial a j\u00f3venes de clase alta y bellas mujeres, seducidos por este s\u00edmbolo del estilo de vida gourmet. Por fortuna, en esta reciente historia los dominicanos tenemos mucho que contar. Aventajados por las restricciones al habano cubano en EEUU, hemos conquistado las preferencias de los fumadores, exportando m\u00e1s de US$700 millones al a\u00f1o.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n aspiraba rap\u00e9 y fumaba puros. Lincoln prefer\u00eda pipas de mazorca de ma\u00edz y barro para disfrutar la picadura de Virginia. Stalin, Roosevelt y Churchill -los aliados que libraron la II Guerra Mundial- ten\u00edan sus predilecciones al aspirar la Nicotiana tabacum: en pipa, cigarrillo y puro. Tal era la afici\u00f3n del brit\u00e1nico por los habanos que sol\u00eda decir: \u201csiempre tengo a Cuba en mis labios\u201d. En su honor se nombraron los enormes cigarros que fumaba hasta en la cama.<\/p>\n<p>Fidel baj\u00f3 de Sierra Maestra con un tabaco en la boca -como reza el Pap\u00e1 Boc\u00f3 de S\u00e1nchez Acosta. Sus marat\u00f3nicos discursos en la Plaza de la Revoluci\u00f3n sirvieron para promover mundialmente los efectos tonificantes que produce un buen cigarro. El Che Guevara -otro empedernido fumador pese al asma- dice en su\u00a0<i>Manual de Guerra de Guerrillas\u00a0<\/i>\u201cque un complemento habitual y sumamente importante en la vida del guerrillero, es la fuma.\u201d<\/p>\n<p>Entre escritores fumar ha sido h\u00e1bito. En Hugo el tabaco \u201cconvierte el pensamiento en ensue\u00f1o\u201d. Byron \u2013quien gener\u00f3 imitadores, incluido nuestro poeta Pellerano Castro- concluye as\u00ed su Sublima Tobacco: \u201cD\u00e9me un tabaco.\u201d Para Mann \u201cun d\u00eda sin tabaco ser\u00eda el colmo del aburrimiento\u201d. Hemingway era apasionado del cigarro. Kipling plantea en su poema Los prometidos su preferencia rotunda: \u201cPero Maggie me ha escrito dici\u00e9ndome que elija\/y yo no s\u00e9 qu\u00e9 hacer con mi sortija.\/ Hay que escoger entre el amor que llora\/ o Nicotina, dama encantadora&#8230;\/ No s\u00e9. Venga un Habano que aclare mi cabeza&#8230;\/A ver, un buen Habano de la caja aromosa\/ porque no quiero a Maggie por esposa.\u201d<\/p>\n<p>Carlyle iba m\u00e1s lejos, recomendando que se incorporara la pr\u00e1ctica de fumar en las sesiones del Parlamento brit\u00e1nico: \u201cSi tan sabia pr\u00e1ctica se introdujera, habr\u00eda, junto a un m\u00ednimo de discursos, la apacible y estimulante influencia del humo del tabaco.\u201d<\/p>\n<p>Yo fum\u00e9 hasta que pude, hasta que el asma y la alergia lo permitieron. Primero fue el rito de iniciaci\u00f3n adolescente con el cigarrillo Hollywood de la Tabacalera. Luego vino el Cremas proletario y bohemio, hecho con arom\u00e1tico tabaco negro de nuestras vegas. Una fragancia de campo adentro, exquisita y envolvente. Fuma de pobre que dominaba en los colmados de barrio, en las paleteras de calles, plazas, cines, estadios y cabarets. M\u00e1s tarde vino el glamur de los importados acompa\u00f1ando a mi t\u00edo To\u00f1o (Dr. Pedro Antonio Pichardo Sard\u00e1) a la inspecci\u00f3n sanitaria de los barcos que arribaban a nuestros puertos. En cuyo ritual figuraba un encuentro con el capit\u00e1n, brindis de cerveza y obsequio de cartones de cigarrillos.<\/p>\n<p>As\u00ed aparecieron las marcas de J. Reynolds Tobacco: Winston, Salem, Pall Mall, Kool y Camel (una peque\u00f1a cajetilla de papel estampado con camello en primer plano, pir\u00e1mides y palmeras de fondo). Mi favorito por su delicioso perfume mezcla de tabaco turco con rubio de Virginia. Las de Philip Morris, Chesterfield, Marlboro \u2013con su promoci\u00f3n oliente a praderas, faena ruda de cowboy y trepidar de caballos salvajes-, L&amp;M y Parliament. Tambi\u00e9n Raleigh, Lucky Strike, Newport. Al iniciar los 60, cuando recorr\u00ed en autob\u00fas los estados sure\u00f1os de la costa Este americana, descubr\u00ed el origen de muchos de esos nombres en la toponimia de la ruta tabacalera.<\/p>\n<p>Tras la muerte de Trujillo llegaron los exiliados. Corpito P\u00e9rez \u2013quien daba charlas vespertinas a las que acud\u00edamos, en el local del Partido Nacionalista Revolucionario, en El Conde efervescente-, desplegaba con estudiada gestualidad una pipa reflexiva, al estilo de Harold Wilson, el primer ministro laborista ingl\u00e9s. Entre cl\u00e1usulas dial\u00e9cticas, las volutas de humo remontaban vuelo formando anillos que incitaban al ensue\u00f1o libertario.<\/p>\n<p>En remate oratorio, el profesor Dato Pag\u00e1n, cuyas modulaciones graves contrastaban con el timbre atiplado de Corpito, encend\u00eda el fervor revolucionario de la muchachada, asistido en la tarea por un Cremas proletario. Casi hac\u00eda g\u00e1rgaras cuando articulaba la palabra pueblo, prolongando la resonancia de sus fonemas a la manera kilom\u00e9trica de Jos\u00e9 Jos\u00e9. Era la forma\u00a0<i>datiana<\/i>\u00a0de inflar la jerarqu\u00eda protag\u00f3nica de este actor, agigant\u00e1ndolo en las enfebrecidas mentes del auditorio.<\/p>\n<p>Juan Bosch fumaba Cremas y se dejaba fotografiar con una media bata de seda en el local del PRD o en chaqueta a cuadros. De trato afable, el accionar del cigarrillo coloquial insuflaba fuerza a sus argumentos. Manolo Tav\u00e1rez, elegante y buenmozo, vestido impecable, con sus gafas oscuras que le daban cierto toque de misterio, desplegaba su indudable carisma asistido por un cigarrillo, como otros dirigentes pol\u00edticos de su generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jimenes Grull\u00f3n \u2013uniformado con chacabana de hilo fino y corbata de lacito- encend\u00eda apasionado su tabaco Aurora, dando \u00e9nfasis en cada bocanada a su convincente discurso. Gestualidad dram\u00e1tica sincronizada, verba elocuente y coherente, el intelectual socialdem\u00f3crata descendiente de presidentes estimulaba sin propon\u00e9rselo el consumo de cigarros, que portaba siempre en uno de los bolsillos superiores, cual si fuere cartuchera bien provista. A \u00e9l deb\u00ed la afici\u00f3n temprana por el habano, que mi madre Fefita resent\u00eda con raz\u00f3n, al inundar con su vaho el h\u00e1bitat dom\u00e9stico. Un h\u00e1bito que llev\u00e9 a Chile y que deslumbraba a los compa\u00f1eros de universidad, seducidos por el encanto de un arom\u00e1tico Aurora.<\/p>\n<p>Al caer la tiran\u00eda vino la competencia. La CAT ofertaba, junto a Hollywood y Cremas, Montecarlo, Hilton, Constanza mentolado y Casino con filtro. E Le\u00f3n Jimenes arm\u00f3 su artiller\u00eda: Premier, Nacional, Sublime, Apolo y Aurora -un excelente pectoral con filtro en empaque caf\u00e9 y oro-, adem\u00e1s Marlboro, al asociarse con Philip Morris. En el Cono Sur recib\u00eda env\u00edos familiares con cigarros Aurora y cigarrillos Apolo y Aurora, que alternaba con Tabacales uruguayos o Gitanes y Gauloises franceses.<\/p>\n<p>Sara Montiel, en\u00a0<i>El \u00faltimo cupl\u00e9<\/i>, relanz\u00f3 un viejo tango que proclama con desenfado que \u201cfumar es un placer\/ genial, sensual.\u201d Apelando al \u201chumo embriagador\u201d que disfrut\u00f3 Rafael Herrera, el poeta Mir. Y todav\u00eda embriaga a Pedrit\u00edn, entre espesa neblina, en el locuaz mes\u00f3n del Cigar Club.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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