{"id":22394,"date":"2018-01-31T16:53:10","date_gmt":"2018-01-31T20:53:10","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22394"},"modified":"2018-01-31T16:53:10","modified_gmt":"2018-01-31T20:53:10","slug":"memorialista-de-la-urbe-que-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/01\/31\/memorialista-de-la-urbe-que-fue\/","title":{"rendered":"Memorialista de la urbe que fue"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 20-2-16)<\/p>\n<p>Mi viejo amigo Jos\u00e9 Cestero se ha convertido a fuer de trabajo tesonero y vocaci\u00f3n irrenunciable de oficio en el gran memorialista pl\u00e1stico de la ciudad que fue. De aquella que ten\u00eda en El Conde la v\u00eda comercial central vertebrada por vigorosas edificaciones modernas, tiendas de textiles, calzado y novedades, joyer\u00edas, perfumer\u00edas, sombrerer\u00edas, farmacias, hoteles y pensiones, restaurantes y caf\u00e9s, servicios de transporte al interior, aerol\u00edneas, telecomunicaciones, diarios como La Opini\u00f3n y El Caribe, compa\u00f1\u00edas de seguros, ferreter\u00edas, muebler\u00edas, electrodom\u00e9sticos, jugueter\u00edas, barber\u00edas, sastrer\u00edas, librer\u00edas, salas de cine, galer\u00edas de arte, entre otras facilidades.<\/p>\n<p>Eje articulador de dos polos emblem\u00e1ticos. Uno encabezado en el Este por el viejo Parque Col\u00f3n rodeado de p\u00e1tina colonial. Dominando la Catedral Primada junto al Palacio de Borguell\u00e1, el Palacio Consistorial, el Teatro Capitolio, s\u00edmbolos diversos de la comedia humana. Con la Isabel la Cat\u00f3lica \u2013la Calle de los Bancos- cubriendo su costado Norte y la amable Arzobispo Meri\u00f1o enmarcando su lado Sur. Y otro en el extremo Oeste representado por el republicano Parque Independencia coronado con rom\u00e1ntica glorieta, se\u00f1al de la urbe que ensanchaba sus l\u00edmites hacia nuevos destinos, abri\u00e9ndose a la modernidad. Teatro Independencia, Hotel Presidente, la sede de la ESSO, la Farmacia Esmeralda, el Edificio G\u00f3mez, el Cuartel del Cuerpo de Bomberos, el Sal\u00f3n Mari\u00f3n, el acogedor Acorde\u00f3n, la Casa P\u00e9rez, Tropigas. La Escuela Normal que nos dej\u00f3 la Ocupaci\u00f3n, el Cementerio Municipal. Contrastando con la Puerta del Conde y el antiguo fort\u00edn de La Concepci\u00f3n de la villa amurallada.<\/p>\n<p>Y entre todo esto, las guaguas de dos pisos que por cinco centavos nos trasladaban por las rutas claves de la urbe, con sus franjas multicolores que daban vistosidad engalanada al transporte colectivo. Obra de la creatividad de talleres locales que las vest\u00edan de tr\u00f3pico. \u00a1A cuidar las cabezas ante los cables cruzados del tendido el\u00e9ctrico y las ramas de los \u00e1rboles que formaban arcadas forestales sobre avenidas como la Bol\u00edvar y la Independencia!<\/p>\n<p>Cestero es para m\u00ed motivo grato. Encarna viviente El Conde libertario y juvenil de la transici\u00f3n postrujillista, acaudillado por el liderazgo multiplicador de Silvano en el fort\u00edn cultural del grupo Arte y Liberaci\u00f3n ubicado en el Caf\u00e9 Sublime, con sus anchas puertas abiertas que integraban la din\u00e1mica de la v\u00eda, con el continuo trajinar peatonal y automotriz, a los c\u00edrculos parlantes trazados por los contertulios de caf\u00e9, agua y cigarrillo. En un tri\u00e1ngulo conformado por animados locales, completado por La Cafetera y el Caf\u00e9 Jai Alai, sedes de pe\u00f1as parlanchinas variopintas. All\u00ed, entre sorbos de arom\u00e1tico caf\u00e9 expreso extra\u00eddo al vapor de las cafeteras La Cimbali, copos humeantes de cigarrillo Cremas, discurr\u00eda la ret\u00f3rica enfebrecida de las utop\u00edas socialistas. \u00a1Oh, las vanguardias culturales de los redentores biso\u00f1os, bajo la m\u00e1gica tutela del Viejo Colson y la Vieja A\u00edda, la Portalat\u00edn!<\/p>\n<p>El taller de Cestero sito en la Vicente Celestino Duarte con Arz. Meri\u00f1o era otro punto de encuentro de los miembros de este grupo. Efra\u00edm Castillo, Miguel Alfonseca, Martha Jane, Jeannette Miller, entre otros contertulios, lo frecuentaban. All\u00ed les sorprendi\u00f3 a algunos la proclama sabatina de Pe\u00f1a G\u00f3mez por Radio Comercial el 24 de abril del 65 que dispar\u00f3 la chispa de la revoluci\u00f3n constitucionalista. Entre sus paredes empez\u00f3 a escribir el poeta Alfonseca los primeros p\u00e1rrafos de su Diario de la Guerra.<\/p>\n<p>Durante la contienda, fue centro, este humilde mulato que no ha reclamado espacios especiales en los altares de los reconocimientos vanos, del esfuerzo que nucle\u00f3 a un grupo de artistas pl\u00e1sticos y grafistas pol\u00edticos para sembrar las paredes de las bocacalles, los edificios emblem\u00e1ticos de la ciudad sitiada, con carteles y telas alusivas a la resistencia que libraban los combatientes constitucionalistas. En un taller de la Santom\u00e9, entre El Conde y la Arzobispo Nouel, junto a Silvano Lora, Ada Balc\u00e1cer, Ram\u00edrez Conde, Ram\u00f3n Oviedo, Norberto Santana, Asdr\u00fabal Dom\u00ednguez, Elsa N\u00fa\u00f1ez, Dionisio Pichardo, Nicol\u00e1s Pichardo, Alfredo Pierre \u2013con la presencia veterana de Feliservio Ducoudray-, se fraguaron las piezas de arte p\u00fablico que patentizaron el compromiso militante de los artistas con la patria intervenida. All\u00ed me encontraba a Cestero, sentado a la entrada del recinto, sudoroso, fum\u00e1ndose un cigarrillo en una pausa de descanso.<\/p>\n<p>A finales de los 70 y en los 80, un viejo compa\u00f1ero del Liceo Juan Pablo Duarte a quien llam\u00e1bamos el Sutton (Francis de los Santos), residente entonces en el Hotel Universal, se convirti\u00f3 en marchand d\u2019art de la obra de Cestero. Tanto en La Cafetera de El Conde como en el Mes\u00f3n de Bari de la Hostos, lugares que yo frecuentaba, se apersonaba el vendedor a ofertar los \u00f3leos del pintor, ya montados en bastidores o las telas sueltas, con verdadera insistencia. Si era s\u00e1bado, la cosa se hac\u00eda m\u00e1s apremiante. Me dec\u00eda el amigo \u2013practicante de santer\u00eda afroantillana- que ese d\u00eda se le \u201cmontaban\u201d unos seres muy exigentes, que s\u00f3lo consum\u00edan whiskey y ginebra durante las sesiones. Por lo cual necesitaba urgente vender.<\/p>\n<p>As\u00ed, me convert\u00ed en comprador de los trabajos de Cestero a precios asequibles, convirti\u00e9ndolos en medios id\u00f3neos para obsequiar a gente que apreciaba, como fuera mi hermana Lolita residente en Puerto Rico, con escenas del Parque Independencia y El Conde con guagua de dos pisos, y la soci\u00f3loga norteamericana Hellen Safa, de la Universidad de la Florida, beneficiaria de un cuadro de la Cieguita de la Puerta del Sol.<\/p>\n<p>Luego vendr\u00edan otras personas relacionadas a Cestero a suplir esa funci\u00f3n, cuando resid\u00eda en una de las viviendas a la vera de la Plaza Billini, justo donde luego Versace abriera un local operado por Mauro Torriani. En ese trajinar trashumante de este artista raigal, lo encontr\u00e9 en el patio de la residencia de mi prima Leda Piantini del Castillo, pr\u00f3xima a La Francesa. All\u00ed iba a pintar bajo el auspicio del galerista Viriato Pernas Piantini, hijo de Leda.<\/p>\n<p>M\u00faltiples han sido los motivos de la obra de Cestero, realizada a trazos r\u00e1pidos que se mueven entre estilos expresionista y neo impresionista. Escenas de la vieja ciudad de Santo Domingo: la Catedral, el Parque Col\u00f3n, el Palacio Consistorial, el Arquillo y el Callej\u00f3n de los Curas, la Casa de Tostado, el Palacio de la Real Audiencia o de los Capitanes Generales con su reloj del sol marcando el tiempo. Al fondo el Alc\u00e1zar de Don Diego en contrapunto con las chimeneas de la planta del Timbeque y el puente colgante Duarte. La Plaza de Espa\u00f1a, la Cuesta de las Atarazanas, la Avenida Espa\u00f1a, la Iglesia de Santa B\u00e1rbara. El Conde en todas sus facetas cambiantes, con La Opera destac\u00e1ndose. La calle Hostos captada desde diversas perspectivas, con el Edificio Baquero dominando, las reposadas ruinas de Nicol\u00e1s de Bari, la Iglesia de la Altagracia, la Cuesta empedrada que culmina en los vestigios memorandos de San Francisco que Moneo quiere arropar.<\/p>\n<p>Nos lleva Cestero a conocer la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de las Mercedes y la Puerta de la Misericordia. Nos pasea por el Parque Independencia cuando brillaba en todo su esplendor como una fresca ma\u00f1ana caribe\u00f1a, con sus jardines sim\u00e9tricamente estructurados, sus bancos coloquiales y esa glorieta musical alma de recreo que nos cobij\u00f3 a varias generaciones de capitale\u00f1os. Nos sit\u00faa en las bocas temibles de las bater\u00edas de los fortines que proteg\u00edan a la villa amurallada de las incursiones enemigas.<\/p>\n<p>Los personajes preferidos de Cestero habitan varias dimensiones. En la m\u00fasica nos hallamos con las figuras de Beethoven, Mozart, Stravinsky. En la pintura, Van Gogh, Dal\u00ed, Picasso, Diego Rivera, Frida Khalo, autorretratos en los que interact\u00faa con Guillo P\u00e9rez, Ram\u00edrez Conde, el peque\u00f1o gigante Condesito. Dementes e indigentes pueblan los espacios de sus telas. El c\u00e9lebre y querido Dr. Anam\u00fa, un faculto de las ciencias m\u00e9dicas que ofrec\u00eda consultas en el Parque Independencia y resid\u00eda en el Hospital Padre Billini. El Capit\u00e1n, con su quepis, fusta y aquella marcialidad impecable. La Ciega Marcela. Otras estampas emblem\u00e1ticas de La Cafetera, como el maestro del corte y la confecci\u00f3n, ajedrecista consumado, conversador locuaz y sabio, Roque F\u00e9lix Mufdi Abudeyes, a quien me uni\u00f3 una estrecha amistad durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Resaltan tres gallos cantores de M\u00e9xico: Negrete, Infante y Luis Aguilar. Cantinflas y Chaplin. Los Tres Chiflados. L\u00edderes pol\u00edticos como Juan Bosch. Escenas marinas que recrean las viejas goletas que realizaban tr\u00e1fico de cabotaje y mov\u00edan comercio entre las islas en los 50, como La Flor del Ozama.<\/p>\n<p>De las andanzas del ilustre hidalgo Don Quijote y su escudero Sancho ha hecho Cestero toda una saga. En el Museo de Arte Moderno, en el Auditorio del Banco Central, en la Feria Internacional del Libro, all\u00ed entre otros espacios ilustrativos ha cabalgado esta historia cervantina patrimonio universal, a la cual nuestro artista ha puesto valor agregado criollo. Como una forma de mostrar su involucramiento existencial con los personajes que expresa en sus obras, Cestero cohabita con ellos o se desdobla encarn\u00e1ndolos, generando escenas de fina iron\u00eda. Como bien sentencia Jos\u00e9 Salda\u00f1a: \u201cEl Quijote de Cestero es el nuestro. El que anduvo estas tierras abrasadas por el sol y el salitre, densas en su selv\u00e1tica virginidad\u201d.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1s el rasgo m\u00e1s se\u00f1ero de Cestero \u2013a quien finalmente le han tributado merecido reconocimiento al otorgarle el Premio Nacional de Artes Visuales 2015- consiste en su propio estilo de vida. Aut\u00e9ntico hasta la m\u00e9dula, enamorado de la vida que se mueve fluida en las calles de su vieja ciudad, ha sabido fraguar toda una filosof\u00eda existencial que gu\u00eda sus pasos. Sonri\u00e9ndole a sus cong\u00e9neres, tocado con su sombrero de paja y camisas rameadas. Sorteando las cosas con humor como un turista feliz que goza de habitar su propia tierra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 20-2-16) Mi viejo amigo Jos\u00e9 Cestero se ha convertido a fuer de trabajo tesonero y vocaci\u00f3n irrenunciable de oficio en el gran memorialista pl\u00e1stico de la ciudad que fue. 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