{"id":22536,"date":"2018-02-06T12:27:46","date_gmt":"2018-02-06T16:27:46","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22536"},"modified":"2018-02-06T12:27:46","modified_gmt":"2018-02-06T16:27:46","slug":"un-bisnieto-azteca-de-henriquez-urena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/02\/06\/un-bisnieto-azteca-de-henriquez-urena\/","title":{"rendered":"Un Bisnieto Azteca de Henr\u00edquez Ure\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. Libre, 13-2-16)<\/p>\n<p>En ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo dedicada a M\u00e9xico, en 1999, visit\u00f3 nuestro pa\u00eds como invitado el historiador azteca Enrique Krauze. Un prol\u00edfico autor por quien sent\u00eda especial admiraci\u00f3n por su magn\u00edfica labor como estudioso de los principales protagonistas de la revoluci\u00f3n mexicana, plasmada en una serie de ocho perfiles biogr\u00e1ficos publicados por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, en ediciones did\u00e1cticas profusamente ilustradas. Eran como un complemento a los dos tomitos de Jes\u00fas Silva Herzog editados por FCE que hab\u00eda comprado en la Librer\u00eda Am\u00e9rica al iniciar los 60 y de la abundante filmograf\u00eda mexicana y hollywoodense que documentaba episodios dram\u00e1ticos de ese fundamental proceso, que hab\u00eda visto en el cine y en la programaci\u00f3n de TV de La Voz Dominicana.<\/p>\n<p>Los t\u00edtulos comprend\u00edan al general Porfirio D\u00edaz, el caudillo positivista decimon\u00f3nico devenido dictador modernizante durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, conceptuado por Krauze como m\u00edstico de la autoridad, cuyo derrocamiento en 1911 por el movimiento maderista iniciar\u00eda esa etapa crucial en la historia de M\u00e9xico. A otro m\u00edstico, pero de la libertad, Francisco Madero, quien suceder\u00eda a D\u00edaz \u2013fallecido en paz en Par\u00eds a los 84\u2013 y gobernar\u00eda por algo m\u00e1s de un a\u00f1o, asesinado tras el golpe de Estado encabezado por el general Victoriano Huerta. A otras dos bajas del liderato revolucionario, triturados por la m\u00e1quina de moler carne, caudillos insurgentes del Sur y del Norte. El l\u00edder agrarista Emiliano Zapata, a quien vimos en los 50 interpretado por un joven Marlon Brando en \u00a1Viva Zapata!, cerrando su azaroso ciclo perforado a siete balazos. Y Francisco Villa, el c\u00e9lebre Pancho que dio brega a los gringos, muerto emboscado en su retiro en 1923, perfilado por el autor \u201centre el \u00e1ngel y el fierro\u201d.<\/p>\n<p>Los t\u00edtulos restantes de esta biograf\u00eda del poder inclu\u00edan a Venustiano Carranza, quien ejerci\u00f3 el ejecutivo por seis a\u00f1os (1914-20), se empe\u00f1\u00f3 en la pacificaci\u00f3n y el ordenamiento constitucional, asesinado cuando intentaba alcanzar el puerto de Veracruz tras una rebeli\u00f3n militar. A Alvaro Obreg\u00f3n (asesinado por un cristero), Plutarco El\u00edas Calles y L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, tres figuras claves en la consolidaci\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n mexicana, con la instauraci\u00f3n de la educaci\u00f3n laica, la formaci\u00f3n del Partido Nacional Revolucionario (predecesor del PRI), la reforma agraria y la nacionalizaci\u00f3n petrolera.<\/p>\n<p>Egresado de la UNAM y del Colegio de M\u00e9xico, editor junto a Octavio Paz de la revista Vuelta, fundador de Letras Libres y de las ediciones Cl\u00edo, Krauze hab\u00eda publicado Caudillos culturales de la Revoluci\u00f3n Mexicana, Textos her\u00e9ticos, La presidencia imperial, entre otros. Y un ensayo esencial sobre Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, aparecido en 1984 con motivo del centenario de su natalicio, en el que explora las claves de su errancia. Durante sus d\u00edas en Santo Domingo, pudimos compartir con este intelectual raigal que vino acompa\u00f1ado por su hijo Le\u00f3n, tanto en las actividades formales de la FIL como en otras propiciadas por el embajador de M\u00e9xico en su residencia. Todo un deleite del esp\u00edritu. Un art\u00edculo de Krauze en el diario Reforma del 11 Abril de 1999, \u201cNuestrro bisabuelo dominicano\u201d, cuenta los motivos para considerarse bisnieto intelectual de Henr\u00edquez Ure\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cEn el \u00e1rbol geneal\u00f3gico de la cultura human\u00edstica iberoamericana en particular la mexicana, cubana y argentina hay un ancestro fundador: Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Llamado el \u2018S\u00f3crates\u2019 por sus amigos del Ateneo de la Juventud, entre 1907 y 1914 recre\u00f3 puntualmente en M\u00e9xico la academia plat\u00f3nica: cambi\u00f3 la escala de ambici\u00f3n y exigencia en la creaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y cr\u00edtica literarias, abri\u00f3 horizontes en los estudios filos\u00f3ficos, introdujo la conferencia como pr\u00e1ctica habitual de comunicaci\u00f3n intelectual, elabor\u00f3 los planes de estudio que con el tiempo vertebrar\u00edan la escuela de filosof\u00eda y letras de la Universidad Nacional, compil\u00f3 y dirigi\u00f3 celebres antolog\u00edas literarias, public\u00f3 incansablemente sobre los temas m\u00e1s diversos y fue el esp\u00edritu tutelar de Alfonso Reyes, Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n y Julio Torri.<\/p>\n<p>Entre 1921 y 1924 fue un puntal en la aurora educativa acaudillada por Jos\u00e9 Vasconcelos y recre\u00f3 nuevamente, en torno suyo, el cen\u00e1culo que construir\u00eda la cultura nacional en dos vertientes: la human\u00edstica, que se ramificar\u00eda en la vida acad\u00e9mica y editorial (Cos\u00edo Villegas, el Colegio de M\u00e9xico, el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica) y la literaria, que se reproducir\u00eda fundamentalmente en revistas (M\u00e9xico Moderno, Ulises, Contempor\u00e1neos).<\/p>\n<p>En un sentido todos somos bisnietos de Henr\u00edquez Ure\u00f1a. Hace casi treinta a\u00f1os, cuando Cos\u00edo Villegas me alent\u00f3 a escribir un libro sobre su propia generaci\u00f3n, la de \u20181915\u2019, tuve la primera imagen viva, no s\u00f3lo libresca, del maestro dominicano. Me la regal\u00f3, en el instante mismo de conocerlo, uno de los \u2018Siete Sabios\u2019, Alberto V\u00e1squez del Mercado. Hab\u00eda llegado de Chilpancingo hacia 1907 y en una conversaci\u00f3n casual con Henr\u00edquez Ure\u00f1a \u00e9ste hab\u00eda sondeado sus lecturas: para sorpresa del maestro de 23 a\u00f1os, el joven guerrerense mencion\u00f3 la Historia de los heterodoxos espa\u00f1oles de Men\u00e9ndez Pelayo. En una actitud t\u00edpica, lo adopt\u00f3 como hijo intelectual. Con el tiempo, V\u00e1squez del Mercado canalizar\u00eda sus afanes al estudio del Derecho, pero la marca de Henr\u00edquez Ure\u00f1a era claramente perceptible en su rigor cr\u00edtico y su asombrosa erudici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s fui recabando otras vi\u00f1etas biogr\u00e1ficas: sus consejos estil\u00edsticos a Cos\u00edo Villegas (\u2018un s\u00f3lo adjetivo: el justo\u2019), su paciencia con las elucubraciones spinozianas de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n (\u2018sigue leyendo, no estoy dormido\u2019) y ese inc\u00f3modo apotegma que le repet\u00eda a Torri: \u2018la amistad de un cr\u00edtico es una bendici\u00f3n de los dioses\u2019. En la \u00fanica vez que habl\u00e9 con S\u00e1bato, y en charlas con Arnaldo Orfila y Jos\u00e9 Bianco, percib\u00ed aquel atributo de Henr\u00edquez Ure\u00f1a que Borges formul\u00f3 en su pr\u00f3logo a la Obra cr\u00edtica publicada p\u00f3stumamente por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica: \u2018el inmediato magisterio de su presencia\u2019.<\/p>\n<p>En 1984 coincidieron dos centenarios: el del natalicio de Henr\u00edquez Ure\u00f1a y el n\u00famero 100 de Vuelta. Publiqu\u00e9 entonces un ensayo sobre aquel bisabuelo intelectual. La tesis biogr\u00e1fica era la siguiente: Henr\u00edquez Ure\u00f1a fue para la Rep\u00fablica Dominicana lo que la Rep\u00fablica Dominicana representa en Am\u00e9rica Hispana, la dif\u00edcil encarnaci\u00f3n de la identidad. As\u00ed como la Rep\u00fablica Dominicana huella inicial de Espa\u00f1a en Am\u00e9rica, cultura acosada por la presencia francesa y norteamericana, nost\u00e1lgica siempre de la matriz espa\u00f1ola y del fugaz esplendor de principios del siglo XVI quiso dejar su condici\u00f3n de isla para integrarse a la Gran Colombia, as\u00ed tambi\u00e9n Henr\u00edquez Ure\u00f1a isla personal en esa isla hist\u00f3rica fue el cr\u00edtico errante que, abrazando una universalidad intelectual infrecuente en la propia Europa, busc\u00f3, sin fortuna, integrarse a una entidad hispanoamericana m\u00e1s amplia. Al no lograr la disoluci\u00f3n f\u00edsica de su exilio vivi\u00f3 en Nueva York, M\u00e9xico, Cuba, Espa\u00f1a, Minnesota, Buenos Aires, Santo Domingo, Par\u00eds, y muri\u00f3 en La Plata construy\u00f3 una patria ideal, la patria todav\u00eda vigente y viva del humanismo hispanoamericano.<\/p>\n<p>El ensayo hubiese quedado all\u00ed, como una isla autoral, si no fuese por el milagro de una invitaci\u00f3n que me hizo la Feria Dominicana del Libro dedicada este a\u00f1o a M\u00e9xico, a trav\u00e9s del gentil e inteligente embajador Pablo Mar\u00ed\u00f1ez. Me bastaron un par de d\u00edas en Santo Domingo con mi hijo Le\u00f3n para confirmar in situ algunas de las ideas de aquel texto. Menciono dos: la amistad como may\u00e9utica alegre y natural de los dominicanos, y la n\u00edtida sensaci\u00f3n de que la isla sigue siendo, en el fondo, \u2018La Espa\u00f1ola\u2019. Fue una sorpresa extraordinaria volver a abrazar al viejo amigo de El Colegio de M\u00e9xico, Fernando P\u00e9rez Mem\u00e9n, ahora importante editor del diario La Informaci\u00f3n y autor de libros fundamentales sobre la historia pol\u00edtica y eclesi\u00e1stica de la Rep\u00fablica Dominicana. El encuentro ocurri\u00f3 en una tertulia de escritores, periodistas e intelectuales en la que se habl\u00f3 m\u00e1s de cultura que de pol\u00edtica, se recordaron los contactos hist\u00f3ricos entre los dos pa\u00edses y hasta se improvisaron versos. En unas horas hab\u00edamos hecho decenas de amigos, como si los hubi\u00e9semos frecuentado toda la vida.<\/p>\n<p>Y fue un amigo tambi\u00e9n, Jos\u00e9 Chez Checo, nuestro Cicerone por el coraz\u00f3n hist\u00f3rico de Santo Domingo, que recuerda otras ciudades fundacionales: Jerusalem por el dorado resplendor de su cantera, Roma por la nobleza de sus ruinas. En la primera catedral de Am\u00e9rica, m\u00e1s acogedora y singular sin campanario, en las parroquias donde los dominicos predicaron que \u2018la humanidad es una\u2019, en las calles, capillas y plazas de ese paisaje detenido en el siglo XVI, uno comprende por qu\u00e9 Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a no logr\u00f3 pudiendo hacerlo integrarse a Espa\u00f1a cuando la visit\u00f3 en la segunda d\u00e9cada del siglo. Esa Espa\u00f1a no era la original, la hist\u00f3rica, la fundadora, la del Siglo de Oro. \u00c9l era m\u00e1s due\u00f1o de la Espa\u00f1a eterna que los espa\u00f1oles que encontraba en los portales y casinos. De all\u00ed el t\u00edtulo de su libro: En la orilla: Mi Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aventur\u00e9 algunas de estas ideas ante un p\u00fablico generoso y c\u00e1lido una noche en el Museo de las Casas Reales. En la sesi\u00f3n de preguntas, una se\u00f1ora explic\u00f3 que la melancol\u00eda de Henr\u00edquez Ure\u00f1a pudo tener su origen en la liga profunda con su madre, la poetisa nacional Salom\u00e9 Ure\u00f1a, muerta de tuberculosis en 1897. Yo le agradec\u00ed su comentario y le recit\u00e9, en triunfante tono doctoral, un verso de Salom\u00e9: \u2018as\u00ed es mi Pedro, generoso y bueno&#8230;\u2019. Al final de la charla, un amigo me insinu\u00f3 al o\u00eddo: ese verso era m\u00e1s conocido que el himno nacional en Dominicana. La piadosa cortes\u00eda de los oyentes incluyendo la del Presidente de la Rep\u00fablica, doctor Leonel Fern\u00e1ndez fue una muestra suprema de tolerancia y amistad. Ahora s\u00f3lo queda reciprocar procurando tender puentes culturales entre la antigua Nueva Espa\u00f1a y la Espa\u00f1ola. Bien vistas, son una y la misma Tierra firme.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jose del Castillo (D. 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