{"id":22584,"date":"2018-02-08T11:30:50","date_gmt":"2018-02-08T15:30:50","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22584"},"modified":"2018-02-09T11:16:19","modified_gmt":"2018-02-09T15:16:19","slug":"imperialismo-y-dependencia-semejanzas-y-diferencias-con-la-epoca-de-marini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/02\/08\/imperialismo-y-dependencia-semejanzas-y-diferencias-con-la-epoca-de-marini\/","title":{"rendered":"Imperialismo y dependencia: semejanzas y diferencias con la \u00e9poca de Marini (1)"},"content":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Rebelion.org, 8-2-18)<\/p>\n<p>En los \u00faltimos trabajos de su intensa trayectoria, Ruy Mauro Marini &#8211; el principal te\u00f3rico de la dependencia &#8211; indag\u00f3 la din\u00e1mica de la mundializaci\u00f3n. Observ\u00f3 el inicio de un nuevo periodo asentado en el funcionamiento internacionalizado del capitalismo (Marini, 1996: 231-252). Algunos int\u00e9rpretes estiman que esa investigaci\u00f3n coron\u00f3 su obra previa e inaugur\u00f3 el estudio de la econom\u00eda pol\u00edtica de la globalizaci\u00f3n (Martins, 2013: 31-54).<\/p>\n<p>Ese desplazamiento anal\u00edtico confirm\u00f3 la enorme capacidad de Marini para abordar los procesos m\u00e1s relevantes de cada coyuntura. Sus se\u00f1alamientos anticiparon varias caracter\u00edsticas de la etapa que sucedi\u00f3 a su fallecimiento. Evaluar esas observaciones a la luz de lo ocurrido es un buen camino para actualizar su teor\u00eda.<\/p>\n<p><b>GLOBALIZACI\u00d3N PRODUCTIVA<\/b><\/p>\n<p>A fines de los 80 Marini not\u00f3 que el capital se internacionalizaba para incrementar la plusval\u00eda extra\u00edda a los trabajadores. Analiz\u00f3 con ese fundamento el abaratamiento del transporte, la irrupci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas y la concentraci\u00f3n de las empresas ( Marini, 1993) . Evalu\u00f3 especialmente el nuevo modelo manufacturero-exportador de la periferia gestionado por las firmas multinacionales.<\/p>\n<p>Esas empresas afianzaban espacios comunes entre sus casas matrices y sucursales para desdoblar el proceso de fabricaci\u00f3n. Separaban las actividades calificadas del trabajo en serie y lucraban con las diferencias nacionales de productividades y salarios. Marini comprendi\u00f3 que esa operatoria a escala global era un movimiento estructural y no c\u00edclico de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese alcance salta a la vista en la actualidad. La globalizaci\u00f3n introduce un cambio cualitativo en el funcionamiento del capitalismo. Potencia la liberalizaci\u00f3n del comercio y la adaptaci\u00f3n de las finanzas a la instantaneidad de la informaci\u00f3n. El pensador brasile\u00f1o situ\u00f3 acertadamente el epicentro de este viraje en la fabricaci\u00f3n globalizada. Registr\u00f3 la estrecha conexi\u00f3n de la internacionalizaci\u00f3n con el patr\u00f3n de producci\u00f3n flexible que sustituye al fordismo.<\/p>\n<p>Las empresas transnacionales son protagonistas visibles del escenario econ\u00f3mico actual. Fragmentan su producci\u00f3n en un tejido de insumos intermedios y bienes finales destinados a la exportaci\u00f3n. Ese entramado opera con principios de alta competencia, abaratamiento de costos y baratura de la fuerza de trabajo. La consiguiente deslocalizaci\u00f3n (off shoring) ha convertido a varias econom\u00edas asi\u00e1ticas en el nuevo taller del planeta.<\/p>\n<p>Las compa\u00f1\u00edas transnacionales complementan sus inversiones directas con modalidades de subcontrataci\u00f3n y terciarizaci\u00f3n laboral. Descargan sobre sus proveedores el control de los trabajadores y la gesti\u00f3n de la incierta demanda. De esa forma distribuyen riesgos y aumentan ganancias .<\/p>\n<p>Marini s\u00f3lo vivi\u00f3 el debut de ese proceso y destac\u00f3 sus contradicciones en t\u00e9rminos muy gen\u00e9ricos. No lleg\u00f3 a notar los desbalances comerciales, las burbujas financieras y los excedentes de mercanc\u00edas que irrumpieron con la crisis del 2008.<\/p>\n<p>Esa conmoci\u00f3n desestabiliz\u00f3 al sistema sin revertir la globalizaci\u00f3n productiva. Puso transitoriamente en entredicho la desregulaci\u00f3n financiera, que fue preservada sin ning\u00fan cambio relevante. El reciente cuestionamiento de la liberalizaci\u00f3n comercial (Trump, Brexit) ilustra la reacci\u00f3n de las potencias que pierden terreno. Intentan recuperar espacios restaurando cierto unilateralismo, pero no propician el retorno a los viejos bloques proteccionistas. La econom\u00eda pol\u00edtica de la globalizaci\u00f3n -que entrevi\u00f3 Marini- persiste como un acertado abordaje del capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>EXPLOTACI\u00d3N Y REMODELACI\u00d3N INDUSTRIAL<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La gravitaci\u00f3n que el te\u00f3rico brasile\u00f1o asign\u00f3 al incremento de las tasas de plusval\u00eda ha quedado confirmada en las \u00faltimas d\u00e9cadas. La ofensiva patronal dispers\u00f3 las remuneraciones, elimin\u00f3 las reglas salariales definidas y segment\u00f3 e l trabajo. Esta reorganizaci\u00f3n mantiene la estabilidad requerida para la continuidad de la acumulaci\u00f3n en el sector formal y generaliza la precarizaci\u00f3n en el universo informal.<\/p>\n<p>El principal cimiento de la globalizaci\u00f3n es la reducci\u00f3n de los costos laborales. Por eso los ingresos populares se estancan en la prosperidad y decaen en las crisis. Las firmas transnacionales se enriquecen con los bajos salarios de la periferia y con el abaratamiento de los bienes consumidos por los trabajadores de las metr\u00f3polis. Utilizan la deslocalizaci\u00f3n para debilitar a los sindicatos y achatar los sueldos de todas las regiones.<\/p>\n<p>Las firmas lucran especialmente con las diferencias de salarios resultantes de los desniveles estructurales de sobrepoblaci\u00f3n. Esas brechas se estabilizan por la ausencia de movilidad internacional de los trabajadores. Mientras que en el periodo inicial de la globalizaci\u00f3n (1980-1998) la inversi\u00f3n extranjera se triplic\u00f3, el total de migrantes apenas vari\u00f3 ( Smith, 2010: 88-89). La fuerza de trabajo es marginada de todos los movimientos que sacuden al tablero de la mundializaci\u00f3n .<\/p>\n<p>Marini registr\u00f3 el primer desplazamiento de la industria a Oriente. Fue testigo de la irrupci\u00f3n de los denominados \u201ctigres asi\u00e1ticos\u201d (Taiw\u00e1n, Hong Kong, Corea del Sur y Singapur). Pero no vio la mutaci\u00f3n posterior que modific\u00f3 por completo el mapa manufacturero.<\/p>\n<p>China es el epicentro actual de una creciente instalaci\u00f3n de filiales en Asia. All\u00ed se genera el grueso de la producci\u00f3n mundializada. Los sueldos oscilan entre el 10 y el 25% de lo remunerado en las metr\u00f3polis por trabajos equivalentes .<\/p>\n<p>La magnitud del cambio se verifica en el consumo estadounidense de bienes manufacturados. Un tercio de ese total es fabricado actualmente en el exterior, lo que duplica el promedio vigente en 1980 ( Smith, 2010: 153-154, 222-227) . Es evidente el cimiento de la mundializaci\u00f3n neoliberal en la explotaci\u00f3n de los trabajadores. Las inversiones se desplazan a los pa\u00edses que ofrecen mayor baratura, disciplina y productividad de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Marini tambi\u00e9n percibi\u00f3 c\u00f3mo el modelo de sustituci\u00f3n de importaciones (que inspir\u00f3 su an\u00e1lisis de la dependencia) era sustituido por un nuevo patr\u00f3n de exportaci\u00f3n manufacturera. Pero s\u00f3lo lleg\u00f3 a notar los rasgos gen\u00e9ricos de un esquema, que ha sido reconfigurado por las cadenas globales de valor (CGV).<\/p>\n<p>Con esa modalidad todo el proceso de fabricaci\u00f3n queda fragmentado, en funci\u00f3n de la rentabilidad comparada que ofrece cada actividad. Esa divisi\u00f3n incluye eslabonamientos dirigidos por el fabricante (firmas aeron\u00e1uticas, automotrices, inform\u00e1ticas) o comandados por el comprador (emporios comercializadores tipo Nike, Rebook o Gap) ( Gereffi, 2001) . Las empresas que lideran esas estructuras no s\u00f3lo controlan el recurso m\u00e1s rentable (marcas, dise\u00f1os, tecnolog\u00edas). Tambi\u00e9n dominan el 80% d el comercio mundial de esos circuitos.<\/p>\n<p>Este modelo difiere radicalmente del prevaleciente en los a\u00f1os 60-70. En lugar de procesos integrados predomina la subdivisi\u00f3n de partes y la fabricaci\u00f3n nacional es reemplazada por un ensamble de componentes importados. La proximidad y la envergadura de los mercados pierden relevancia frente a las ventajas comparativas del costo laboral. Una nueva divisi\u00f3n global del trabajo (DGT) sustituye a su precedente internacional (DIT) (Mart\u00ednez Peinado, 2012: 1-26).<\/p>\n<p>En la actividad de las empresas transnacionales se multiplica la gravitaci\u00f3n de los bienes intermedios, mediante eslabonamiento y mecanismos de especializaci\u00f3n industrial vertical (Milberg, 2014: 151-155). Estas modalidades introducen formas de gesti\u00f3n exportadora que eran desconocidas a fines del siglo pasado .<\/p>\n<p><b>LA CRISIS DEL CAPITALISMO<\/b><\/p>\n<p>Marini analiz\u00f3 la econom\u00eda de la globalizaci\u00f3n estimando que el capitalismo hab\u00eda ingresado en un ciclo largo de crecimiento. En ese contexto situ\u00f3 las especializaciones productivas y el despunte de los pa\u00edses asi\u00e1ticos de industrializaci\u00f3n reciente (NICs). Consider\u00f3 que los procesos de integraci\u00f3n regional resurg\u00edan para ensanchar la escala de los mercados ( Marini, 1993). Su colega dependentista comparti\u00f3 ese razonamiento, indagando la incidencia de las nuevas tecnolog\u00edas sobre las ondas largas (Dos Santos, 2011: 127-134) .<\/p>\n<p>El curso posterior de la globalizaci\u00f3n no confirm\u00f3, ni desminti\u00f3 la presencia de ese ciclo ascendente de largo plazo. Las controversias entre quienes postulan y objetan la vigencia de esos movimientos no desembocaron en conclusiones n\u00edtidas. Por eso hemos subrayado la conveniencia de esclarecer las transformaciones cualitativas de la etapa, sin forzar el amoldamiento de ese periodo a una onda larga (Katz, 2016: 366-368) .<\/p>\n<p>Marini inscribi\u00f3 su evaluaci\u00f3n en caracterizaciones marxistas que resaltaban el car\u00e1cter disruptivo de la acumulaci\u00f3n. Subray\u00f3 las traum\u00e1ticas crisis potenciales que incubaba la globalizaci\u00f3n y remarc\u00f3 la presencia de tensiones simult\u00e1neas en la esfera de la demanda (consumo retra\u00eddo) y la valorizaci\u00f3n (insuficiencia de rentabilidad). Destac\u00f3 ambos desequilibrios con m\u00e1s observaciones sobre el primer tipo de contradicciones.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas salieron a flote esos temblores. Tambi\u00e9n se verific\u00f3 la explosiva retracci\u00f3n del empleo, potenciada por la relativa inmovilidad de la fuerza de trabajo frente al vertiginoso desplazamiento de las mercanc\u00edas y los capitales.<\/p>\n<p>Esa contradicci\u00f3n distingue a la mundializaci\u00f3n actual de la vieja industrializaci\u00f3n europea. Entre 1850 y 1920 m\u00e1s de 70 millones de emigrantes abandonaron el Viejo Continente. Ese traslado masivo desagot\u00f3 la poblaci\u00f3n sobrante en un polo y gener\u00f3 nuevos centros de acumulaci\u00f3n en las zonas receptoras de trabajadores. Un movimiento demogr\u00e1fico equivalente supondr\u00eda en la actualidad el ingreso de 800 millones de inmigrantes a los pa\u00edses centrales ( Smith, 2010: 105-110).<\/p>\n<p>Pero los desamparados tienen actualmente vedado ese desplazamiento. Las econom\u00edas desarrolladas construyen fortalezas contra los despose\u00eddos de la periferia y s\u00f3lo absorben irrelevantes contingentes de mano de obra calificada . Se ha diluido la v\u00e1lvula de escape que en el pasado generaba el propio proceso de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses que concluyen en forma acelerada sus procesos de acumulaci\u00f3n primitiva, no pueden descargar su poblaci\u00f3n excedente sobre otras localidades.<\/p>\n<p>Esa restricci\u00f3n potencia otras tensiones del capitalismo, como la destrucci\u00f3n de empleos por la expansi\u00f3n del universo digital. Los par\u00e1metros de rentabilidad -que gu\u00edan la introducci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas- imponen una dram\u00e1tica eliminaci\u00f3n de puestos de trabajo. La desocupaci\u00f3n se agiganta con la mundializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta etapa hay menos trabajo para todos que en las fases precedentes. El empleo disponible se contrae y su calidad es decreciente en las regiones subdesarrolladas. Por eso la econom\u00eda informal (carente de regulaciones estatales) alberga al 50% de la actividad laboral en Am\u00e9rica Latina, al 48% en el norte de \u00c1frica y al 65% de Asia ( Smith, 2010: 115-127).<\/p>\n<p>La acelerada automatizaci\u00f3n \u2013y la expulsi\u00f3n de poblaci\u00f3n agraria por la tecnificaci\u00f3n del campo- achican dr\u00e1sticamente las oportunidades laborales. El capitalismo asentado en la explotaci\u00f3n -que tanto estudi\u00f3 Marini- no puede siquiera implementar ese padecimiento entre toda la poblaci\u00f3n oprimida.<\/p>\n<p><b>REPLANTEOS IMPERIALES<\/b><\/p>\n<p>El te\u00f3rico brasile\u00f1o resalt\u00f3 la gravitaci\u00f3n del imperialismo. Se\u00f1al\u00f3 la insoslayable funci\u00f3n de ese sistema de dominaci\u00f3n militar para la preservaci\u00f3n del capitalismo. Pero elabor\u00f3 sus textos en una \u00e9poca muy distanciada del escenario de Lenin. C omprendi\u00f3 que la guerra fr\u00eda era cualitativamente distinta a los viejos choques entre potencias y r egistr\u00f3 la in\u00e9dita supremac\u00eda militar de Estados Unidos. Not\u00f3 la capacidad de ese imperio para forjar alianzas subalternas, subordinando a sus rivales sin demolerlos.<\/p>\n<p>Marini evit\u00f3 los paralelos con el imperialismo cl\u00e1sico. Entendi\u00f3 la novedad de un per\u00edodo signado por la disminuci\u00f3n del proteccionismo, la recuperaci\u00f3n de posguerra del protagonismo industrial y la reorientaci\u00f3n de la inversi\u00f3n externa hacia las econom\u00edas desarrolladas. Sintetiz\u00f3 esas transformaciones con una noci\u00f3n ( cooperaci\u00f3n hegem\u00f3nica), que utiliz\u00f3 para definir las relaciones prevalecientes entre las potencias centrales ( Marini, 1991: 31-32).<\/p>\n<p>El contexto actual presenta varias continuidades con esa caracterizaci\u00f3n. Perdura el entramado forjado en torno a la Tr\u00edada (Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n), para asegurar la custodia militar del orden neoliberal. Esa alianza b\u00e9lica ya provoc\u00f3 la devastaci\u00f3n de numerosas regiones de \u00c1frica y Medio Oriente. Tambi\u00e9n subsiste la primac\u00eda del Pent\u00e1gono en la direcci\u00f3n de las principales acciones militares. Pero la hegemon\u00eda norteamericana perdi\u00f3 la contundencia que exhib\u00eda en los a\u00f1os 80-90 de debut de la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estados Unidos cumpli\u00f3 un papel econ\u00f3mico clave en el despegue de ese proceso. Aport\u00f3 el enlace estatal requerido para gestar la acumulaci\u00f3n a escala mundial. Las instituciones de Washington internacionalizaron los instrumentos financieros y apuntalaron la globalizaci\u00f3n productiva. Desenvolvieron con mayor intensidad esa acci\u00f3n en el desemboque de las crisis de las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>La regulaci\u00f3n bancaria de la FED, la operatoria del d\u00f3lar como moneda mundial, la reorganizaci\u00f3n de los presupuestos estatales bajo la auditor\u00eda del FMI y las reglas burs\u00e1tiles de Wall Street afianzaron la mundializaci\u00f3n. Esa gravitaci\u00f3n volvi\u00f3 a notarse en el desenlace de la convulsi\u00f3n del 2008.<\/p>\n<p>Pero la p\u00e9rdida de supremac\u00eda norteamericana se corrobora actualmente en el d\u00e9ficit comercial y el endeudamiento externo del pa\u00eds. Estados Unidos conserva el manejo de los principales bancos y empresas transnacionales. Encabeza, adem\u00e1s, la introducci\u00f3n de las nuevas tecnolog\u00edas digitales. Pero ha resignado posiciones claves en la producci\u00f3n y el comercio. Su impulso de la mundializaci\u00f3n neoliberal termin\u00f3 favoreciendo a China, que se convirti\u00f3 en un inesperado competidor global.<\/p>\n<p>La llegada de Trump ilustra ese retroceso. El magnate intenta recuperar posiciones estadounidenses reordenando los tratados de libre comercio. Pero enfrenta enormes dificultades para recomponer ese liderazgo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>En el plano militar Estados Unidos contin\u00faa prevaleciendo y carece de reemplazantes para la custodia del orden capitalista. P ero falla en los operativos encarados para sostener su hegemon\u00eda. Esa inoperancia salta a la vista en el fracaso de todas sus guerras recientes (Afganist\u00e1n, Irak, Siria).<\/p>\n<p>Por estas razones han cambiado las relaciones de la primera potencia con sus socios. La total subordinaci\u00f3n que presenci\u00f3 Marini ha mutado hacia entrelazamientos m\u00e1s complejos. Las potencias europeas (Alemania) y asi\u00e1ticas (Jap\u00f3n) ya no aceptan con la misma sumisi\u00f3n las \u00f3rdenes de Washington. Desenvuelven estrategias propias y explicitan sus conflictos con el gigante norteamericano ( Smith A, 2014).<\/p>\n<p>Ning\u00fan socio cuestiona la supremac\u00eda del Pent\u00e1gono , ni pretende gestar un poder b\u00e9lico contrapuesto. Pero se diluy\u00f3 el vasallaje de la segunda mitad del siglo XX. Este giro es congruente con la incapacidad norteamericana para preservar el padrinazgo, que despleg\u00f3 en la posguerra sobre las restantes econom\u00edas capitalistas ( Carroll, 2012) .<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que ver si en el futuro el liderazgo yanqui desaparece, resurge o se disuelve paulatinamente. Esta incertidumbre es un dato que estaba ausente cuando se public\u00f3 la<i>\u00a0Dial\u00e9ctica de la dependencia\u00a0<\/i>(1973).<\/p>\n<p><b>DESPLOME DE LA URSS, ASCENSO DE CHINA<\/b><\/p>\n<p>La implosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la conversi\u00f3n de China en una potencia central distinguen al per\u00edodo en curso de la \u00e9poca de Marini. Con el colapso de la URSS se afianz\u00f3 la ofensiva neoliberal. Las clases dominantes recuperaron confianza -y en ausencia de contrapesos internacionales- retomaron los t\u00edpicos atropellos del capitalismo desenfrenado .<\/p>\n<p>El te \u00f3 rico brasile \u00f1 o era un marxista cr \u00ed tico de la burocracia del Kremlin, que apostaba a la renovaci \u00f3 n socialista y no al desplome de la Uni \u00f3 n Sovi \u00e9 tica. La regresi \u00f3 n de Rusia a un r \u00e9 gimen capitalista \u2013 en un contexto de inmovilidad, despolitizaci\u00f3n y apat\u00eda popular- trastoc\u00f3 el escenario entrevisto por el luchador latinoamericano.<\/p>\n<p>El segundo giro ha sido igualmente impactante. Marini no pod\u00eda siquiera imaginar que el despegue de Taiw\u00e1n y Corea del Sur anticipaba la mutaci\u00f3n protagonizada por China. El PBI per c\u00e1pita de ese pa\u00eds se multiplic\u00f3 22 veces entre 1980 y 2011 y su volumen comercial se duplica cada cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>China no s\u00f3lo mantuvo alt\u00edsimas tasas de crecimiento en las coyunturas de crisis internacional. El auxilio que brind\u00f3 al d\u00f3lar (y al euro) impidi\u00f3 la conversi\u00f3n de la recesi\u00f3n del 2009 en una depresi\u00f3n global. La envergadura del cambio hist\u00f3rico en curso es comparable a la revoluci\u00f3n del vapor en Inglaterra, a la industrializaci\u00f3n de Estados Unidos y al desarrollo inicial de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La prosperidad de ning\u00fan BRICS se equipara con esa conversi\u00f3n de China en una potencia central.<\/p>\n<p>Basta observar su papel dominante como inversor, exportador, importador o acreedor de los principales pa\u00edses de \u00c1frica o Am\u00e9rica Latina, para mensurar la abismal brecha que separa al gigante asi\u00e1tico de sus viejos pares del Tercer Mundo.<\/p>\n<p>La nueva potencia no comparte simples relaciones de cooperaci\u00f3n con sus contrapartes del Sur. Ejerce una n\u00edtida supremac\u00eda que extiende a sus vecinos de Oriente. Ninguna otra econom\u00eda ha transformado en forma tan radical su posicionamiento en el orden global .<\/p>\n<p>China a ct\u00faa como un imperio en formaci\u00f3n que afronta la hostilidad estrat\u00e9gica del Pent\u00e1gono . Est\u00e1 forjando su propio modelo capitalista a trav\u00e9s de un novedoso ensamble con la globalizaci\u00f3n. No transita por las viejas etapas de despegue inicial asentado en el mercado interno. Despliega un proceso de acumulaci\u00f3n directamente conectado con la mundializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para dilucidar la especificidad de su capitalismo hay que recurrir a caracterizaciones ausentes en la \u00e9poca de Marini. Las cl\u00e1sicas f\u00f3rmulas de la teor\u00eda de la dependencia no disipan ese interrogante.<\/p>\n<p><b>POLARIDADES Y NEUTRALIZACIONES<\/b><\/p>\n<p>El pensador de la dependencia destac\u00f3 la preeminencia de la polarizaci\u00f3n a escala global. Consider\u00f3 que ese divorcio era inherente al capitalismo, en concordancia con las fracturas internacionales observadas por los marxistas cl\u00e1sicos de principios del siglo XX ( Luxemburg, 1968: 58-190) . Tambi\u00e9n los te\u00f3ricos del sistema-mundo interpretaron esas brechas como rasgos intr\u00ednsecos del r\u00e9gimen social vigente.<\/p>\n<p>Numerosos estudios emp\u00edricos han corroborado esa divisoria en el surgimiento del capitalismo. La revoluci\u00f3n industrial produjo el mayor abismo de la historia entre un polo ascendente y otro degradado. Esa \u201cgran divergencia\u201d acompa\u00f1\u00f3 al despegue de Occidente. Los pa\u00edses desarrollados convergieron en promedios de expansi\u00f3n radicalmente distanciados de las econom\u00edas subdesarrolladas ( Pritchett, 1997) .<\/p>\n<p>La acotada lejan\u00eda inicial se transform\u00f3 en una brecha monumental. Entre 1750 y 1913 el salto del PBI per c\u00e1pita fue tan espectacular en Inglaterra (de 10 a 115) y Estados Unidos (de 4 a 126), como la regresi\u00f3n padecida por China (de 8 a 3) e India (de 7 a 2). Las distancias entre las naciones se expandieron a un ritmo muy superior a sus equivalentes dentro de los pa\u00edses ( Rodrik, 2013) .<\/p>\n<p>Marini parti\u00f3 de evidencias de ese tipo, para teorizar las distancias entre las econom\u00edas avanzadas y subdesarrolladas, con razonamientos inspirados en el intercambio desigual. Pero percibi\u00f3 tambi\u00e9n los cambios en esa tendencia que introduc\u00eda el capitalismo tard\u00edo de posguerra. En ese modelo los procesos de acumulaci\u00f3n en la periferia industrializada contrapesaban las polarizaciones previas ( Mandel, 1978: cap 2) .<\/p>\n<p>El estudioso de la dependencia not\u00f3, adem\u00e1s, c\u00f3mo la presencia del llamado bloque socialista compensaba las desigualdades internacionales espont\u00e1neas de la acumulaci\u00f3n. La existencia de la URSS y sus aliados determinaba ese efecto neutralizador.<\/p>\n<p>El resultado de estas m\u00faltiples tendencias fue cierta estabilizaci\u00f3n de la desigualdad entre los pa\u00edses. La brecha puramente ascendente del siglo XIX adopt\u00f3 un curso m\u00e1s variable y tendi\u00f3 al equilibrio entre 1950 y 1990 ( Bourguignon; Morrisson, 2002).<\/p>\n<p>En ese per\u00edodo las polaridades al interior de los pa\u00edses declinaron por las mejoras que concedi\u00f3 la clase capitalista, ante el generalizado temor a un contagio socialista. Ese p\u00e1nico determin\u00f3 la presencia de modelos keynesianos, en un contexto de descolonizaci\u00f3n y auge del antiimperialismo.<\/p>\n<p>Marini registr\u00f3 tanto las brechas nacionales y sociales que genera el capitalismo, como las fuerzas que limitan esas polaridades. Esta combinaci\u00f3n de procesos qued\u00f3 significativamente alterada en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX por la din\u00e1mica posterior de la mundializaci\u00f3n neoliberal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz (Rebelion.org, 8-2-18) En los \u00faltimos trabajos de su intensa trayectoria, Ruy Mauro Marini &#8211; el principal te\u00f3rico de la dependencia &#8211; indag\u00f3 la din\u00e1mica de la mundializaci\u00f3n. Observ\u00f3 el inicio de un nuevo periodo asentado en el funcionamiento internacionalizado del capitalismo (Marini, 1996: 231-252). Algunos int\u00e9rpretes estiman que esa investigaci\u00f3n coron\u00f3 su obra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":21259,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,12],"tags":[],"class_list":["post-22584","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales","category-politica-3"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22584"}],"collection":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22584"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22584\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22616,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22584\/revisions\/22616"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21259"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/debateplural.net\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}