{"id":22975,"date":"2018-02-23T13:18:26","date_gmt":"2018-02-23T17:18:26","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22975"},"modified":"2018-02-23T13:18:26","modified_gmt":"2018-02-23T17:18:26","slug":"historia-de-la-nacion-dominicana-de-leonardo-conde-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/02\/23\/historia-de-la-nacion-dominicana-de-leonardo-conde-i\/","title":{"rendered":"Historia de la naci\u00f3n dominicana, de Leonardo Conde (I)"},"content":{"rendered":"<p>Diogenes Cespedes (Hoy, 9-9-18)<\/p>\n<p><span class=\"s1\">El<\/span><span class=\"s2\">\u00a0pr\u00f3logo a\u00a0<i>Historia de la naci\u00f3n dominicana (1)<\/i>, del Dr. Leonardo Conde, trae lo m\u00e1s importante en un discurso acerca de los sucesos hist\u00f3ricos que se propone analizar: el llamado m\u00e9todo objetivo y la hip\u00f3tesis fundamental. Esta \u00faltima se reduce a la creencia en la existencia de la naci\u00f3n dominicana a partir del 27 de febrero de 1844, hecho que el autor da por sentado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Leamos, primeramente, lo que el autor entiende por m\u00e9todo: \u00abEn cuanto a la metodolog\u00eda seguida, he procurado narrar los sucesos hist\u00f3ricos del modo m\u00e1s objetivo y sucinto, evitando lo m\u00e1s posible los juicios de valor personales. Es m\u00e1s, ni siquiera he pretendido ser original en cuanto a los sucesos narrados. La gran mayor\u00eda de esos sucesos provienen de los relatos o documentos aportados por historiadores citados al narrarlos, aunque he dado preferencia a los contempor\u00e1neos de la \u00e9poca en que ocurrieron o que han rectificado la versi\u00f3n de alg\u00fan suceso, salvo por la precauci\u00f3n de que, cuando hay m\u00e1s de una versi\u00f3n, presento las diferentes versiones en la narraci\u00f3n misma o en una nota al pie de p\u00e1gina.\u00bb (<i>HND<\/i>, I, 15-16).<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">No se necesita decir m\u00e1s sobre el m\u00e9todo, aunque m\u00e1s adelante el Dr. Conde repita otras variantes del p\u00e1rrafo citado, sobre todo, muy apegado a lo \u201cobjetivo y sucinto\u201d, pues la objetividad es y garant\u00eda de la verdad en el discurso historicista.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Pero ese discurso oculta un inconsciente traidor: el autor afirma que evitar\u00e1, en lo posible, \u00ablos juicios de valor personales\u00bb. Este es uno de los mitos del discurso de la historiograf\u00eda racionalista-positivista, porque la adormece el sue\u00f1o de ser ciencia, al situarse en la lengua y el lenguaje, no en el discurso, este \u00faltimo, terreno privilegiado del sentido y lo m\u00faltiple. Ah\u00ed reside la falencia de los discursos de los historiadores dominicanos \u2013y de cualquier historiador universal que se coloque en la lengua o el lenguaje, sin\u00f3nimo de eliminarse como sujeto, es decir, como subjetividad\u2013, porque los historiadores nuestros, sin importar el aporte documental o testimonial de su relato, lo que han producido hasta ahora, seg\u00fan Juan Isidro Jimenes Grull<\/span><span class=\"s3\">\u0655<\/span><span class=\"s2\">\u00f3n, son \u201cnovelas familiares\u201d, es decir que cada grupo olig\u00e1rquico tiene en nuestro pa\u00eds su historiador familiar o amistoso y, a\u00f1ado yo, otro tipo de discurso que se suma a la historiograf\u00eda novelesca es la historia por encargo y, finalmente, el tercer tipo: el historiador ancilar que produce un discurso hist\u00f3rico al servicio del racionalismo positivista y su ideolog\u00eda etno y euroc\u00e9ntrica del progreso\u00a0<i>versus<\/i>\u00a0el atraso. Ninguno de estos tres tipos de historiador est\u00e1 consciente de esta ideolog\u00eda inscrita en su discurso.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Un ejemplo palmario de esta inconciencia es que el autor dice que evitar\u00e1 emitir \u201cjuicios personales\u201d (<i>HND<\/i>, 15) y unas cuantas l\u00edneas m\u00e1s adelante afirma: \u00ab\u2026 el libro tampoco constituye una mera narraci\u00f3n de sucesos. Este tambi\u00e9n ofrece, ya sea en la narraci\u00f3n misma o en las notas al pie de la p\u00e1gina, las interpretaciones de diferentes historiadores de los sucesos m\u00e1s cr\u00edticos, y aun las nuestras cuando diferimos de ellas.\u00bb (<i>HND<\/i>, 16).<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Complace esta incongruencia, porque el autor asegura que ofrecer\u00e1 las diferentes versiones existentes en torno a un suceso, lo que asegura lo m\u00faltiple y la contradicci\u00f3n, dos de los atributos del discurso y el sujeto, pues de ah\u00ed se entiende perfectamente que un discurso sobre sucesos hist\u00f3ricos no posee ni tiene por objetivo establecer la verdad, sino los distintos puntos de vistas acerca del suceso.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">El sujeto historiador debe realizar el an\u00e1lisis de tales puntos de vista, lo \u00fanico existente en los discursos human\u00edsticos: la historia es uno de ellos, porque en estas disciplinas no hay nada que comprobar en laboratorio, contrario a las ciencias naturales que exigen comprobaci\u00f3n de hip\u00f3tesis tales evidencias. En los discursos human\u00edsticos no hay nada que comprobar en laboratorio, porque son discursos acerca de discursos y en estos lo \u00fanico que existe son sentidos contradictorios y puntos de vista del analista de esos discursos. En historia no hay nada que reconstruir, como creen ingenuamente algunos historiadores. Del pasado hist\u00f3rico, solo nos quedan piedras, monumentos, ruinas y discursos que hablan, unos de sujetos, culturas, sociedades, civilizaciones, mitos, leyendas, testimonios que triunfan o fracasan en la mayor\u00eda de las veces; y, otros, mudos semi\u00f3ticos, que hay que descifrar a trav\u00e9s del discurso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Esa pretendida objetividad que esgrime el Dr. Conde es pura subjetividad, juicios de valor desde la primera frase del primer tomo hasta la \u00faltima del segundo, sentidos, discursos contra discursos, versiones y contra versiones, m\u00e1s los mitos ajenos o propios que el autor agrega a su discurso o al de la historiograf\u00eda tradicional.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">La hip\u00f3tesis del Dr. Conde que da por sentado la existencia de la naci\u00f3n dominicana a partir del 27 de febrero de 1844 es lo que se llama en epistemolog\u00eda una hip\u00f3tesis problem\u00e1tica. Quienes se adscriben a la afirmaci\u00f3n de la existencia de la naci\u00f3n dominicana no tienen nada que perder y, s\u00ed, mucho que ganar en la relaci\u00f3n que mantienen con el Poder y sus instancias e, inconscientemente, tienden a olvidar el discurso contrario de quienes niegan semejante existencia, porque el tipo de discurso de la adscripci\u00f3n funciona como la verdad y los dem\u00e1s discursos adversos est\u00e1n en el error y deben ser excluidos por aberrantes. Pero eso no resuelve el problema, pues los discursos de los adversarios de la existencia de la naci\u00f3n dominicana siguen plante\u00e1ndoles a los discursos de la adscripci\u00f3n lo contradictorio de ese discurso de la verdad., o sea, que su tal\u00f3n de Aquiles es la ausencia de teor\u00eda del lenguaje como teor\u00eda de la historia, del discurso y el sujeto, de la literatura y el poema.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">As\u00ed, el discurso verdadero del Dr. Conde no problematiza los discursos que niegan totalmente la existencia de la naci\u00f3n dominicana (el de Am\u00e9rico Lugo en su tesis y carta a Horacio V\u00e1squez en 1916 y el del libro del suscrito,\u00a0<i>Pol\u00edtica y teor\u00eda del futuro Estado nacional dominicano<\/i>\u00a0(SD: UASD, 2012) o parcialmente como lo demuestran los discursos de Pedro Francisco Bon\u00f3, Mariano Cestero, Francisco Eugenio Moscoso Puello, Rafael Augusto S\u00e1nchez, Pedro Andr\u00e9s P\u00e9rez Cabral, Juan Bosch, Juan Isidro Jimenes Grull\u00f3n, Pedro Catrain y Jos\u00e9 Oviedo, Ramonina Brea, Alain Touraine, Andr\u00e9 Corten y otros ensayistas que ser\u00eda prolijo enumerar, a los que aludiremos m\u00e1s adelante, pero que concuerdan en demostrar las \u201cdebilidades\u201d y fallas del Estado clientelista y patrimonialista fundado y organizado por Pedro Santana a partir del golpe de Estado de julio de 1844.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">La estrategia exitosa de los partidarios, desde el Plan Levasseur de un protectorado para la independencia dominicana fue exitosa, pero que una vez en el poder fueron m\u00e1s lejos que la meta del simple protectorado franc\u00e9s a cambio de la entrega de la pen\u00ednsula de Saman\u00e1 y llevaron a la pr\u00e1ctica la idea todav\u00eda m\u00e1s letal de la segunda reincorporaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana a Espa\u00f1a el 18 de marzo de 1861, sue\u00f1o acariciado, aunque ocultado en parte, en la mente del grupo hatero encabezado por su ide\u00f3logos Buenaventura B\u00e1ez, Tom\u00e1s Bobadilla, Jos\u00e9 Mar\u00eda Caminero y Pedro Santana, y los dem\u00e1s miembros de la Junta Central Gubernativa, una vez eliminados de su seno los trinitarios, desterrados a perpetuidad y condenados a muerte si osaban pisar territorio dominicano.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s2\">Es interesante constatar que en el pr\u00f3logo el Dr. Conde llegue, sin mencionar los conceptos de clientelismo y patrimonialismo, a la misma conclusi\u00f3n a que hemos llegado quienes sostenemos la idea de que no existe, debido a estas taras y a la falta de conciencia pol\u00edtica y de conciencia nacional de los dominicanos, un Estado nacional dominicano desde 1844 hasta hoy, sino el mismo Estado autoritario, centralizado administrativamente, presidencialista, clientelista y patrimonialista creado por Pedro Santana, con la exclusi\u00f3n total del pueblo: \u00abEl relativo atraso econ\u00f3mico de la naci\u00f3n dominicana, en particular, se puso de manifiesto en un fen\u00f3meno sociopol\u00edtico que, en Am\u00e9rica Latina, ha sido una de las expresiones m\u00e1s caracter\u00edsticas del atraso socioecon\u00f3mico: las pugnas de los grupos o claques encabezados por los llamados \u2018caudillos\u2019 para adquirir y mantener el dominio del aparato estatal y apropiarse de los empleos y otros beneficios derivados del mismo.\u00bb (<i>HND<\/i>, 17). No puede existir, Dr. Conde, Estado nacional donde el clientelismo y el patrimonialismo son la especificidad de una sociedad capitalista o burguesa. Le explicar\u00e9 por qu\u00e9. Y le desmontar\u00e9 ese discurso ideol\u00f3gico del progreso y el atraso y su adscripci\u00f3n velada a la teor\u00eda de la dependencia (Continuar\u00e1)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diogenes Cespedes (Hoy, 9-9-18) El\u00a0pr\u00f3logo a\u00a0Historia de la naci\u00f3n dominicana (1), del Dr. Leonardo Conde, trae lo m\u00e1s importante en un discurso acerca de los sucesos hist\u00f3ricos que se propone analizar: el llamado m\u00e9todo objetivo y la hip\u00f3tesis fundamental. 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