{"id":22990,"date":"2018-02-24T06:01:34","date_gmt":"2018-02-24T10:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=22990"},"modified":"2018-02-23T15:43:14","modified_gmt":"2018-02-23T19:43:14","slug":"la-prodiga-naturaleza-del-santo-domingo-espanol-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/02\/24\/la-prodiga-naturaleza-del-santo-domingo-espanol-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"La pr\u00f3diga naturaleza del Santo Domingo espa\u00f1ol del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<p>Emilia Pereyra (D. Libre, 17-2-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un h\u00e1bitat buc\u00f3lico e incontaminado se desenvolv\u00eda la existencia en la franja territorial habitada por la poblaci\u00f3n de habla espa\u00f1ola en los per\u00edodos pre y post independentista, seg\u00fan testimonios de dibujantes, viajeros y escritores.<\/p>\n<p>El Santo Domingo de aquellos tiempos discurr\u00eda en un ambiente campestre, de cielo limpio, aire puro y aguas claras y torrentosas que corr\u00edan en r\u00edos, saltos y ca\u00f1adas, en entornos casi v\u00edrgenes, animados por los cantos de miles de aves que hallaban refugios en \u00e1rboles frondosos.<\/p>\n<p>\u201cLas alturas corr\u00edan como un alargado cintur\u00f3n desde el pueblo de San Carlos de Tenerife que data de finales del siglo XVII y terminaba en las orillas del r\u00edo Ozama. Eran colinas verdes cubiertas de todos los g\u00e9neros de \u00e1rboles silvestres\u201d, narra Manuel de Jes\u00fas Ma\u00f1\u00f3n Arredondo, respecto a los alrededores de Santo Domingo en su libro \u201cCr\u00f3nicas de la Ciudad Primada\u201d.<\/p>\n<p>Refiere que all\u00ed crec\u00edan \u201cen forma de un espeso bosque las m\u00e1s variadas plantas nativas\u201d.<\/p>\n<p>Y agrega que \u201cabundaban las palmas reales, la palmera espinosa o corozo, el guano, guayabas, matas de mam\u00f3n, jaguas, jobos, zapotes y mamei, sin contar los intrincados matorrales llenos de lianas, de bejucos de puerco, palos de indio, fideos, anam\u00fa, el topetope, palos de balsa, hicacos y el caimo\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>R\u00edo Ozama, bordeado de bosques<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>Ma\u00f1\u00f3n Arredondo evoca que las orillas del r\u00edo Ozama estaban bordeadas de ceibos y jabillas, gruesos y altos, con sus ramajes dando sombra todo el a\u00f1o. \u201cMuchas veces al cruzar esos intrincados matorrales en horas de la ma\u00f1ana el roc\u00edo parec\u00eda pender de los \u00e1rboles hasta m\u00e1s tarde de lo usual\u201d, a\u00f1ade el autor.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, expresa: \u201cEn toda la comarca norte soplaba el aire fresco y puro. El silencio era quieto, salvo cuando se percib\u00edan espor\u00e1dicos tiros de escopetas de las de \u2018ataque\u2019, en las ma\u00f1anas en que iban los cazadores tras la caza de las palomas coronitas\u201d.<\/p>\n<p>Recuerda que hab\u00eda all\u00ed \u201cmiles de ciguas\u201d y carpinteros, bandadas de b\u00facaros, de los Juli\u00e1n Chiv\u00ed y p\u00e1jaros bobos que encontraban refugio natural en la gran arboleda sin temores a su extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ma\u00f1\u00f3n Arredondo sigue narrando: \u201cM\u00e1s all\u00e1, a la izquierda se divisaba Punta Torrecilla, muy diminuta, al otro lado de la ciudad en el centro, la silueta parduzca del \u00e1bside de San Francisco, a la derecha el s\u00f3lido campanario de la Merced, el m\u00e1s alto de todos los templos capitale\u00f1os, al fondo la iglesia de Regina y casi junto a ella la espada\u00f1a de los Padres de Santo Domingo\u201d.<\/p>\n<p>Expresa que todo remataba bajo el trasfondo del horizonte mar\u00edtimo, limpio, sin nubes y sin tiempo&#8230; \u201cPor siglos, Santo Domingo durmi\u00f3 bajo las faldas de sus serradas, sin salir de sus prisioneros muros defensivos\u201d, dice.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p>Para la \u00e9poca la econom\u00eda de la parte Este de la isla se basaba en el cultivo del tabaco, en el corte de madera, especialmente de la caoba, y en la ganader\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces, hab\u00eda en la parte espa\u00f1ola \u201cunas peque\u00f1as fundaciones llamadas conucos (lugares cercanos para cultivar) nombre que equival\u00eda al de habitaci\u00f3n de v\u00edveres o plazas de v\u00edveres en las islas francesas; es la parcelaci\u00f3n ordinaria de algunos colonos de poca fortuna, y m\u00e1s com\u00fanmente de hombres de color y libertos\u201d, testimonia M\u00e9d\u00e9ric Louis \u00c9lie Moreau de Saint-M\u00e9ry en su descripci\u00f3n de la parte espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Posteriormente, en la d\u00e9cada de 1860 y 1870 la explotaci\u00f3n de los \u00e1rboles \u00fatiles de la Rep\u00fablica Dominicana aument\u00f3, lo cual produjo cierto agotamiento o extinci\u00f3n local de determinadas especies de \u00e1rboles.<\/p>\n<p>\u201cLas tasas de deforestaci\u00f3n se incrementaron a finales del siglo XIX, debido a la eliminaci\u00f3n de bosques para establecer plantaciones de az\u00facar y otros cultivos comerciales&#8230;\u201d, plantea Jared Diamond, traducido por Ricardo Garc\u00eda P\u00e9rez, en el libro \u201cColapso\u201d.<\/p>\n<div class=\"entretitulo\">Las miradas de Samuel<\/div>\n<div class=\"text\">\n<p>Tambi\u00e9n dej\u00f3 una inestimable iconograf\u00eda y muy buenas informaciones sobre la \u00e9poca el norteamericano Samuel Hazard, que lleg\u00f3 a Santo Domingo a finales de 1870 o 1871, como parte del equipo de investigadores que acompa\u00f1\u00f3 a la comisi\u00f3n de senadores nombrada por el Congreso de Estados Unidos para evaluar la posible anexi\u00f3n del territorio dominicano a esa naci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su libro \u201cSanto Domingo, su pasado y presente\u201d el viajero enfatiz\u00f3 que la principal actividad comercial de la capital era el embarque de caoba, tintes y maderas finas procedentes del interior, as\u00ed como del cuero de los reba\u00f1os del Seybo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n escribi\u00f3 que la pureza del aire le recordaba la de Trinidad de Cuba, considerada la localidad m\u00e1s sana de aquella isla. \u201cY aunque Santo Domingo no se halla situada en la alta monta\u00f1a como Trinidad, parece igual de fresca y saludable a causa de las frescas brisas nocturnas procedentes de las colinas, mientras que de d\u00eda llegan desde el mar\u201d, puntualiz\u00f3.<\/p>\n<p>Hazard vislumbr\u00f3 tempranamente que Santo Domingo pod\u00eda ser un atractivo para el turismo.<\/p>\n<p>\u201cLa ciudad podr\u00eda constituir un lugar adecuado para una residencia invernal de inv\u00e1lidos, y ofrecer\u00eda una hermosa oportunidad a los hoteleros emprendedores de establecer casas en el interior o en las afueras de la ciudad para residencia de las gentes deseosas de escapar de los inviernos septentrionales\u201d, expres\u00f3.<\/p>\n<p>Dibujos de Taylor<\/p>\n<div class=\"text\">\n<p>La comisi\u00f3n de senadores mencionada tambi\u00e9n estuvo asistida por uno de los mejores dibujantes y acuarelistas de los Estados Unidos, el corresponsal gr\u00e1fico\u00a0James E. Taylor, quien se hizo famoso por sus pinturas y dibujos de la expansi\u00f3n norteamericana en el lejano oeste, las guerras contra los indios y el per\u00edodo de la reconstrucci\u00f3n, luego de terminada la guerra civil norteamericana.<\/p>\n<p>De colecci\u00f3n dominicana de Taylor algunos autores han publicado im\u00e1genes de Santo Domingo como Emilio Rodr\u00edguez Demorizi, en su libro \u201cPintura y Dibujo en Santo Domingo\u201d, y Bernardo Vega en la obra \u201cIm\u00e1genes del Ayer\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"insert_headline\">\n<div class=\"insert_title\">Vi\u00f1etas literarias de Bon\u00f3<\/div>\n<div class=\"insert_Image\">\n<div><img decoding=\"async\" class=\" lazyloaded\" title=\"Vi\u00f1etas literarias de Bon\u00f3\" src=\"data:;base64,<svg xmlns='http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg' viewBox='0 0 185 134'\/>\" srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/201&#215;134\/8c0\/185d134\/none\/10904\/MSPN\/image_content_9524447_20180211094358.jpg 185w\" alt=\"Vi\u00f1etas literarias de Bon\u00f3\" width=\"185&#8243; height=\"134&#8243; data-srcset=\"\/\/estatico2.diariolibre.com\/binrepository\/201&#215;134\/8c0\/185d134\/none\/10904\/MSPN\/image_content_9524447_20180211094358.jpg 185w\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"insert_text\">\n<p>Francisco Bon\u00f3 plasm\u00f3 v\u00edvidas descripciones de un paisaje rural, entre Cabo Saman\u00e1 y el Cabo Viejo Franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3: \u201cEl terreno de estos sitios, salvo los ya dichos cenagales, est\u00e1 sembrado de esa robusta, rica y variada vegetaci\u00f3n de Santo Domingo. Bosques limoneros, majagua y uveros cubren el litoral con una entrada de doce leguas al interior y sirven de guarida a una infinidad de puercos montaraces, cuya caza es la ocupaci\u00f3n de todos los habitantes que pueblan ese espacio, y el producto de las carnes la \u00fanica renta que poseen\u201d.<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo para una reedici\u00f3n de la obra, por parte del Archivo General de la Naci\u00f3n, el historiador Roberto Cass\u00e1 manifest\u00f3 que Bon\u00f3 efectu\u00f3 una radiograf\u00eda de la cultura rural decimon\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u201cEste peque\u00f1o libro contiene un extraordinario valor para conocer lo que fue la vida del campesinado en el siglo XIX. Es probable que ninguna otra obra literaria o ning\u00fan tratado sociol\u00f3gico \u2500incluidos los del propio Bon\u00f3\u2500 informen sobre el mundo campesino como lo hace \u201cEl montero\u201d, opin\u00f3 Cass\u00e1 acerca de la novela publicada por primera vez en el peri\u00f3dico\u00a0<i>El correo de ultramar<\/i>, en Par\u00eds, en 1856.<\/p>\n<p>Bon\u00f3, nacido en 1829 y fallecido en 1906, no solo describe con mucha precisi\u00f3n y coloridos detalles los paisajes campestres. Adem\u00e1s, esboza tipos humanos, comportamientos, tradiciones, caracteres, vestimentas, bailes, comidas y otros aspectos de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Cass\u00e1 destaca que \u201cDuarte, Santana, Jimenes o B\u00e1ez est\u00e1n ausentes\u201d en el texto referido al mundo olvidado del campo, donde resid\u00eda el 90% de los dominicanos y sostiene que la novela de Bon\u00f3 abre el camino a un enriquecimiento de la historia social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilia Pereyra (D. Libre, 17-2-18) &nbsp; En un h\u00e1bitat buc\u00f3lico e incontaminado se desenvolv\u00eda la existencia en la franja territorial habitada por la poblaci\u00f3n de habla espa\u00f1ola en los per\u00edodos pre y post independentista, seg\u00fan testimonios de dibujantes, viajeros y escritores. 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