{"id":23032,"date":"2018-02-26T12:02:38","date_gmt":"2018-02-26T16:02:38","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23032"},"modified":"2018-02-26T12:02:38","modified_gmt":"2018-02-26T16:02:38","slug":"reimaginar-la-revolucion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/02\/26\/reimaginar-la-revolucion-2\/","title":{"rendered":"Reimaginar la revoluci\u00f3n (2)"},"content":{"rendered":"<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Rebelion.org, 24-2-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo orientarse, c\u00f3mo elegir entre \u201clos dos mundos, las dos ciudades, los dos se\u00f1ores\u201d? Cualquier militante mao\u00edsta puede llegar a ser un h\u00e9roe de la revoluci\u00f3n mediante el estudio del pensamiento mao-zedong y emulando a otros h\u00e9roes (que a su vez emularon a otros y as\u00ed hasta llegar al h\u00e9roe por excelencia: el propio Mao). El pensamiento de Mao se resume en el famoso libro rojo, pr\u00e1cticamente un manual para la vida diaria del militante escrito a base de sentencias semi-po\u00e9ticas: los logia o logiones, \u201cpiedras preciosas de la concisi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Simplicidad y pureza: en el pensamiento mao-zedong \u201cno queda ya nada del mundo antiguo\u201d. Hay que rumiarlo incesantemente: ante cualquier problema, ante cualquier dificultad, ante cualquier decisi\u00f3n (\u201csi no estudi\u00e1is al Presidente con asiduidad\/ vivir\u00e9is en la oscuridad\/ Estudiad bien sus obras de verdad\/ y un sol rojo iluminar\u00e1 vuestros pensamientos\u201d). Pero es un pensamiento que no puede entenderse\u00a0<i>si primero no se siente<\/i>. \u201cLo que hace falta para comprender el pensamiento Mao no es saber, erudici\u00f3n, inteligencia, sino fe en la v\u00eda\u201d. En verdad, el pensamiento de Mao no es el criterio para elegir el camino, sino\u00a0<i>el camino mismo<\/i>.<\/p>\n<p><b><i>Desplazamiento<\/i><\/b><\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n Cultural China funciona como analizador-revelador por su extrema radicalidad. Las cosas no llegaron tan lejos en la URSS: el debate entre Lenin y el\u00a0<i>proletkult<\/i>\u00a0se resuelve a favor del primero (naturalmente). No es posible crear de la nada un orden nuevo, dice Lenin, hay que edificarlo a partir del tesoro del pasado: la cultura burguesa. Y el propio Stalin responde la demanda de crear una nueva lengua que lanza Maiakovski. Si la infraestructura ha cambiado, argumenta el poeta llevando el marxismo al extremo, \u00bfc\u00f3mo no va a hacerlo la superestructura? Stalin contesta: el lenguaje est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la lucha de clases. Y fin de la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Har\u00eda falta m\u00e1s trabajo y espacio para asentar bien estas intuiciones. Pero por ahora se trata s\u00f3lo de se\u00f1alar algunas de las estrellas que conforman la constelaci\u00f3n de la imagen revolucionaria de cambio: la revoluci\u00f3n es una guerra a muerte entre dos mundos; el militante es la fuerza de voluntad que empuja lo que es hacia lo que debe ser; el objetivo es el Hombre Nuevo; la organizaci\u00f3n es la vanguardia consciente (organizada en Partido, embri\u00f3n de Estado) con visi\u00f3n de conjunto y de la finalidad; el tiempo de la revoluci\u00f3n es pensado como discontinuidad radical, a la vez absolutamente necesaria; etc.<\/p>\n<p>Ciertamente, no pueden confundirse las im\u00e1genes de cambio revolucionario y lo que efectivamente es la revoluci\u00f3n misma, un proceso siempre impuro, contradictorio, imperfecto, imprevisible, incontrolable. Pero lo que nos interesa aqu\u00ed son las lentes y las br\u00fajulas. El objetivo no es juzgarlas o analizarlas cr\u00edticamente (por su responsabilidad en el terror de Estado, por ejemplo), sino\u00a0<i>entenderlas<\/i>. El balance de las revoluciones del siglo pasado lo dejamos pendiente para otro momento y lugar. En todo caso, puede decirse (con Alain Badiou) que ese balance habr\u00e1 de ser necesariamente \u201cinterno\u201d para quienes nos colocamos subjetivamente del lado de las revoluciones y no aceptamos la conclusi\u00f3n de que la misma idea de transformaci\u00f3n radical de la sociedad es indeseable y criminal. Lo que ha quedado definitivamente enterrado bajo los desastres del comunismo autoritario no es la idea de cambio social, sino la vieja constelaci\u00f3n de la vanguardia consciente, el cambio planificado desde arriba, la t\u00e1bula rasa y el Hombre nuevo. Ahora no nos interesa tanto la cr\u00edtica como proponer un desplazamiento.<\/p>\n<p><b><i>Im\u00e1genes-zombi<\/i><\/b><\/p>\n<p>En la Puerta del Sol reci\u00e9n ocupada por lo que luego se conocer\u00e1 como movimiento 15M, alguien saca un cartel que pronto se har\u00e1 c\u00e9lebre (viral): \u201c<i>nobody expects the spanish revolution<\/i>\u201d. \u00bfSignifica esto la revitalizaci\u00f3n del imaginario revolucionario, tras d\u00e9cadas de consenso en torno al \u201cfin de la Historia\u201d: la democracia representativa y la econom\u00eda de mercado como horizonte insuperable de la humanidad? No lo creo. La frase es s\u00f3lo un desv\u00edo humor\u00edstico de un famoso sketch de los Monty Python: \u201c<i>nobody expects the spanish inquisition<\/i>\u201d. Esta manera metaf\u00f3rica, vago e ir\u00f3nica de hablar de la revoluci\u00f3n es m\u00e1s bien s\u00edntoma de un agotamiento, el agotamiento de un imaginario de dos siglos.<\/p>\n<p>\u00bfEntonces? \u00bfPodemos decir que los movimientos pol\u00edticos actuales (como el 15M y el resto de \u201cmovimientos de las plazas\u201d) son movimientos simplemente \u201creformistas\u201d que buscan algunos peque\u00f1os cambios en el marco dado de lo posible? \u00bfO bien este agotamiento del imaginario revolucionario debe conducirnos al pesimismo (\u201cya no es posible cambio alguno\u201d)? Ni una cosa ni la otra, ambas son de hecho tributarias de la centralidad del imaginario revolucionario.<\/p>\n<p>Pensamos m\u00e1s bien (con autores como Alain Badiou o Santiago L\u00f3pez Petit) que atravesamos un \u201cperiodo de intervalo\u201d o un \u201cimpasse\u201d. Ese intervalo o impasse tiene que ver con un \u201cdesacople\u201d entre las nuevas formas de politizaci\u00f3n y los imaginarios existentes de cambio. Las pr\u00e1cticas colectivas experimentan nuevas v\u00edas, pero casi a tientas. Y las viejas im\u00e1genes de cambio, a\u00fan saturadas y agotadas, siguen sobrevolando las cabezas y los cuerpos, como\u00a0<i>im\u00e1genes-zombi<\/i>.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el problema de este \u201cdesacople\u201d? Por un lado, mir\u00e1ndose en el espejo-modelo de las viejas im\u00e1genes revolucionarias, los movimientos obtienen de s\u00ed mismos un reflejo desvalorizante, despotenciador, entristecedor. Las im\u00e1genes-zombi separan a las experiencias vivas de lo que son y de lo que pueden.<\/p>\n<p>El mismo 15M nos ofrece un ejemplo muy claro: a pesar de ser uno de los movimientos con mayor impacto en la sociedad espa\u00f1ola de los \u00faltimos 40 a\u00f1os (cuestionando profundamente la arquitectura pol\u00edtica y cultural heredada de la Transici\u00f3n, desplazando los umbrales de percepci\u00f3n y sensibilidad social, neutralizando la tentaci\u00f3n fascistoide que crece en toda Europa), el lamento y la queja nunca han dejado de acompa\u00f1arlo: \u201cno ha cambiado nada\u201d. Sin otras lentes y otras br\u00fajulas, apegados a las antiguas im\u00e1genes, se reenv\u00eda una y otra vez la capacidad de transformaci\u00f3n social a las formas y f\u00f3rmulas ya conocidas: el partido que, tomando el poder (por v\u00eda electoral esta vez), cambia las leyes y los marcos jur\u00eddicos, la macropol\u00edtica. El cambio social es un cambio por arriba o no es.<\/p>\n<p>Por otro lado, las im\u00e1genes-zombi debilitan las pr\u00e1cticas efectivas y las experiencias vivas dando valor s\u00f3lo a ciertos aspectos de las mismas en detrimento de otros: se privilegia lo masivo, los momentos de insurrecci\u00f3n abierta, lo \u00e9pico, lo h\u00edper-visible, etc. Se hace necesario y urgente otro imaginario de cambio. Im\u00e1genes adecuadas para ver y pensar un cambio social complejo, no lineal, con sus mareas altas y bajas, procesos y eventos, continuidades y discontinuidades. Capaces de dar valor y visibilidad a las transformaciones invisibles y silenciosas, intersticiales e informales, imprevisibles e involuntarias, micropol\u00edticas y afectivas, bastardas e impuras. Im\u00e1genes en las que encontremos compa\u00f1\u00eda, valor y potencia.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo necesitamos nuevas im\u00e1genes, sino tambi\u00e9n\u00a0<i>otra relaci\u00f3n<\/i>\u00a0con ellas. Los viejos imaginarios revolucionarios cristalizaron demasiadas veces en un \u201cmito tecnificado\u201d (Furio Jesi): trascendente, r\u00edgido, inm\u00f3vil. Precisamos entonces, no tanto de un \u201csistema de im\u00e1genes\u201d (acabado y coherente), como m\u00e1s bien de una especie de tejido, un\u00a0<i>patchwork<\/i>\u00a0infinito y en construcci\u00f3n permanente, siempre susceptible de ser modificado y alterado, donde todo suma y nada sobra, porque cada jir\u00f3n (cada imagen) puede tener su momento y su ocasi\u00f3n. De hecho, ni siquiera se trata de negar o descartar las viejas im\u00e1genes revolucionarias de cambio (pueden ser un jir\u00f3n m\u00e1s del\u00a0<i>patchwork<\/i>), sino de complementar, multiplicar y enriquecer el repertorio de lo posible.<\/p>\n<p><b><i>La \u201cguerra de posiciones\u201d seg\u00fan Antonio Gramsci<\/i><\/b><\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde podr\u00edamos empezar a buscar im\u00e1genes inspiradoras para reimaginar el cambio social? Propongo ahora, simplemente a modo de indicaci\u00f3n, tres fuentes posibles. Voluntariamente, se trata de tres experiencias\u00a0<i>del pasado<\/i>. La imagen revolucionaria de cambio fue tal vez hegem\u00f3nica pero no la \u00fanica y el pasado es un dep\u00f3sito de saberes siempre actualizable desde el presente. El nuevo imaginario de cambio no necesita\u00a0<i>cortar<\/i>\u00a0con el pasado, sino m\u00e1s bien aprender a recrearlo, traducirlo y resignificarlo.<\/p>\n<p>La primera fuente de inspiraci\u00f3n posible es la obra de un autor: Antonio Gramsci, el fil\u00f3sofo-militante italiano. Gramsci es un nombre completamente interno al pensamiento marxista-leninista, pero sin embargo su obra es un terreno fecundo en claves nuevas. \u00bfC\u00f3mo es posible? En parte se lo debemos a Mussolini. Gramsci tuvo que inventar un lenguaje encriptado para esquivar la censura en las c\u00e1rceles del fascismo italiano: hablaba de \u201cfilosof\u00eda de la praxis\u201d para referirse al marxismo, etc. Ese mismo lenguaje encriptado nos llega hoy, d\u00e9cadas despu\u00e9s, como lenguaje po\u00e9tico con multitud de lecturas y significados posibles. Eso mantiene a Gramsci a salvo de convertirse en una \u201clengua muerta\u201d, como ocurre con la mayor parte del marxismo-leninismo.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n de la actualidad de Gramsci es su concepci\u00f3n del cambio social. En la c\u00e1rcel, Gramsci reflexiona largamente sobre un fracaso repetido. La revoluci\u00f3n pensada como \u201cguerra de movimiento\u201d (caracterizada por la velocidad, el asalto frontal al poder, su car\u00e1cter minoritario) ha funcionado muy bien en Rusia, pero choca contra un muro en Europa occidental: aplastamiento de la revuelta espartaquista en Alemania, de los consejos obreros en Italia, etc. \u00bfQu\u00e9 ocurre?<\/p>\n<p>La guerra de movimiento, piensa Gramsci, s\u00f3lo tiene \u00e9xito all\u00ed donde la sociedad es relativamente aut\u00f3noma del Estado y la \u201csociedad civil\u201d (las instituciones que construyen el consenso social: medios de comunicaci\u00f3n, etc.) es \u201cprimaria y gelatinosa\u201d (como en la Rusia zarista). Sin embargo, en Europa occidental la sociedad civil es s\u00f3lida y protege el orden del Estado como una \u201crobusta fortaleza de casamatas\u201d, resistente a las \u201cirrupciones catastr\u00f3ficas del elemento econ\u00f3mico inmediato: crisis, depresiones, etc.\u201d<\/p>\n<p>Ni \u201cmisticismo hist\u00f3rico\u201d (la revoluci\u00f3n como fulguraci\u00f3n milagrosa), ni determinismo econ\u00f3mico (el hundimiento econ\u00f3mico desencadena el proceso revolucionario), Gramsci propone reimaginar la revoluci\u00f3n como \u201cguerra de posiciones\u201d. El rasgo clave de la guerra de posiciones es la afirmaci\u00f3n y el desarrollo de una\u00a0<i>nueva visi\u00f3n del mundo<\/i>. En cada gesto de la vida cotidiana hay una visi\u00f3n del mundo impl\u00edcita. El proceso revolucionario consiste en difundir una nueva visi\u00f3n del mundo (y por tanto otros gestos) que vac\u00eda y desplaza poco a poco el poder de la antigua. Es lo que Gramsci llama \u201cconstrucci\u00f3n de hegemon\u00eda\u201d: no hay poder sin hegemon\u00eda, sin control sobre los gestos de la vida corriente. Ser\u00eda un poder sin legitimidad, reducido a pura represi\u00f3n, al miedo. A la toma del poder le debe preceder, concluye Gramsci, una \u201ctoma\u201d de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Para ilustrar esta otra idea de revoluci\u00f3n, Gramsci recurre al ejemplo de la Revoluci\u00f3n Francesa. Su mirada contrasta con la de Arendt: Gramsci no se fija en la ejecuci\u00f3n del rey y el nuevo calendario, sino en\u00a0<i>el movimiento previo de la Ilustraci\u00f3n<\/i>. Durante d\u00e9cadas, a trav\u00e9s de los salones, los clubs y las enciclopedias, la Ilustraci\u00f3n disemina la idea de una igual dignidad de las personas en tanto que seres dotados de raz\u00f3n. La nueva concepci\u00f3n del mundo desplaza a la antigua, minando los pilares del Antiguo R\u00e9gimen sin que nadie se de cuenta. Finalmente, cuando se hace la Revoluci\u00f3n, viene a decir Gramsci,\u00a0<i>se ha ganado ya antes<\/i>. La dominaci\u00f3n carece de legitimidad, es s\u00f3lo una c\u00e1scara vac\u00eda que de desploma al primer golpe.<\/p>\n<p>Es verdad que en Gramsci funcionan todav\u00eda ideas muy cl\u00e1sicas: el Partido como cerebro que dirige un cuerpo, \u201cpregonero y organizador\u201d de la nueva visi\u00f3n del mundo, intelectual colectivo. Pero la imagen de la guerra de posiciones puede resultarnos hoy muy inspiradora: como una infiltraci\u00f3n m\u00e1s que un asalto, un lento desplazamiento tect\u00f3nico m\u00e1s que una acumulaci\u00f3n de fuerzas, un movimiento colectivo y an\u00f3nimo m\u00e1s que una operaci\u00f3n minoritaria y centralizada, una forma de presi\u00f3n indirecta, cotidiana y difusa m\u00e1s que una insurrecci\u00f3n concentrada y simult\u00e1nea (aunque Gramsci no excluye el recurso a la insurrecci\u00f3n, lo subordina a la construcci\u00f3n de hegemon\u00eda).<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n se gana\u00a0<i>antes<\/i>\u00a0de hacer la revoluci\u00f3n, en el proceso de elaboraci\u00f3n y expansi\u00f3n de una nueva definici\u00f3n de la realidad: lo que cuenta y lo que no cuenta, lo que que vale y lo que no vale. Definici\u00f3n no escrita en los libros, es decir, no s\u00f3lo ni principalmente cuesti\u00f3n de \u201cideas\u201d, sino\u00a0<i>inscrita\u00a0<\/i>en los gestos, en los comportamientos, en las relaciones entre los seres, con las cosas y el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Rebelion.org, 24-2-18) &nbsp; \u00bfY c\u00f3mo orientarse, c\u00f3mo elegir entre \u201clos dos mundos, las dos ciudades, los dos se\u00f1ores\u201d? 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