{"id":23137,"date":"2018-03-02T13:54:18","date_gmt":"2018-03-02T17:54:18","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23137"},"modified":"2018-03-02T13:54:18","modified_gmt":"2018-03-02T17:54:18","slug":"reimaginar-la-revolucion-y-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/03\/02\/reimaginar-la-revolucion-y-3\/","title":{"rendered":"Reimaginar la revoluci\u00f3n (y 3)"},"content":{"rendered":"<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Rebelion.org, 24-2-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>La \u201crevoluci\u00f3n social\u201d anarquista<\/i><\/b><\/p>\n<p>La segunda fuente de inspiraci\u00f3n posible es una filosof\u00eda en movimiento: el anarquismo. Nos interesa ahora tal y c\u00f3mo ha sido rele\u00edda y traducida al presente por Daniel Colson, fil\u00f3sofo e historiador libertario.<\/p>\n<p>En su\u00a0<i>Peque\u00f1o l\u00e9xico filos\u00f3fico del anarquismo<\/i>, Colson recuerda c\u00f3mo los anarquistas se alejaron muy pronto de la idea-imagen de Revoluci\u00f3n, demasiado asociada para ellos a un golpe de Estado, a la transformaci\u00f3n social pensada como toma del poder y cambio de r\u00e9gimen constitucional (proceso constituyente, etc.). A la Revoluci\u00f3n pol\u00edtica, los anarquistas opusieron su \u201crevoluci\u00f3n\u00a0<i>social<\/i>\u201d. El adjetivo indica un cambio de sentido. En tres aspectos por lo menos.<\/p>\n<p>En primer lugar, la revoluci\u00f3n social nace y se desarrolla\u00a0<i>en el interior mismo<\/i>\u00a0de la sociedad: \u201cen el terreno de las clases y las diferencias, de la propiedad y la justicia, de las relaciones de autoridad y las modalidades de asociaci\u00f3n, ah\u00ed donde se juega el orden o equilibrio de la sociedad, de una multitud de maneras y a trav\u00e9s de una transformaci\u00f3n de conjunto (multiforme)\u201d. No se trata de derribar o apoderarse del Estado, ni de desposeer a los propietarios del capital a trav\u00e9s de una dictadura de los representantes del proletariado: la revoluci\u00f3n social es un cambio\u00a0<i>desde dentro<\/i>\u00a0de las mismas relaciones sociales y de poder.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la revoluci\u00f3n social, a diferencia de la revoluci\u00f3n pol\u00edtica, no se identifica \u00fanica, exclusiva o principalmente con episodios excepcionales, movilizaciones callejeras, coyunturas insurrecionales, sino tambi\u00e9n con procesos silenciosos y cotidianos (creaci\u00f3n alternativa de instituciones, relaciones sociales y subjetividades) de los que en \u00faltimo t\u00e9rmino depende la eficacia de transformaci\u00f3n. La \u201c<i>Grand Soir<\/i>\u201d (gran noche) del imaginario anarquista no remite al corte (brusco, inmediato, instant\u00e1neo) entre lo viejo y lo nuevo. Es m\u00e1s bien la expresi\u00f3n o la manifestaci\u00f3n final de una potencia acumulada con anterioridad. Como el fruto que el \u00e1rbol madura, no como un rel\u00e1mpago en el cielo vac\u00edo o el asalto voluntarista de una minor\u00eda al poder.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la revoluci\u00f3n social no depende de una estrategia cl\u00e1sica (la l\u00f3gica medios-fines) que unos dise\u00f1an y otros ejecutan (la vanguardia consciente y las masas). Es m\u00e1s bien un proceso horizontal y no segmentado jer\u00e1rquicamente entre lo principal y lo secundario, la t\u00e1ctica y la estrategia. Donde cada momento y cada situaci\u00f3n valen por s\u00ed mismos y en s\u00ed mismos, no como partes de un todo o momentos de una l\u00ednea del tiempo, ni con arreglo a su posici\u00f3n en un mapa dise\u00f1ado desde el exterior. Cada lugar y cada instante tienen un valor \u201cprefigurativo\u201d (lo que queremos es\u00a0<i>ya<\/i>\u00a0lo que hacemos) y no \u201ctransitivo\u201d (lo que pasa\u00a0<i>aqu\u00ed<\/i>\u00a0no tiene m\u00e1s valor que el llevarme\u00a0<i>all\u00ed<\/i>). La estrategia anarquista no consiste en ordenar, segmentar y dirigir, sino en amplificar y conectar las distintas situaciones hasta conseguir una vibraci\u00f3n de conjunto.<\/p>\n<p>Recapitulando, la imagen anarquista de la revoluci\u00f3n es 1) social y no pol\u00edtica, se da en el interior mismo de la sociedad como campo de fuerzas (no \u00fanica o principalmente en el poder pol\u00edtico o los aparatos del Estado), 2) es un proceso y no un evento, la \u201cgran noche\u201d es la precipitaci\u00f3n final de una condensaci\u00f3n de potencia (no el origen, la causa, el \u201cmomento de la verdad\u201d); y 3) es horizontal y prefigurativa , sin jerarqu\u00eda estrat\u00e9gica, remite a otra racionalidad y a otra \u00e9tica. La gran aportaci\u00f3n del pensamiento anarquista a la estrategia (que desbarata todas las estrategias) es la indistinci\u00f3n radical entre los fines y los medios.<\/p>\n<p><b><i>La revoluci\u00f3n cultural de las mujeres<\/i><\/b><\/p>\n<p>La tercera fuente de inspiraci\u00f3n posible son los movimientos de mujeres durante el siglo XX (como movimientos y como pensamiento: el feminismo). Sin organizaci\u00f3n \u00fanica o centralizada, sin toma alguna del Palacio de Invierno, los movimientos de mujeres han desencadenado transformaciones pol\u00edtico-antropol\u00f3gicas de una magnitud inaudita, redefiniendo radicalmente las relaciones hombre-mujer y, con ello, el orden masculino de lugares, funciones y cuerpos: lo p\u00fablico y lo privado, lo personal y lo pol\u00edtico, la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Lo que nos interesa aqu\u00ed ahora es resaltar c\u00f3mo, en sus formas mismas de acci\u00f3n y organizaci\u00f3n, los movimientos de mujeres proponen un \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d del imaginario revolucionario cl\u00e1sico: el sujeto (heroico) contrapuesto al mundo y que lo empuja en la buena direcci\u00f3n; la libertad entendida fundamentalmente como desarraigo radical de \u201cla vida org\u00e1nica\u201d; la realidad como arcilla o p\u00e1gina en blanco a nuestra disposici\u00f3n, para moldear o escribir en ella infinitamente; la acci\u00f3n como intervenci\u00f3n exterior que \u201cmodela\u201d y da forma; el cambio revolucionario como \u201cproducto\u201d de una t\u00e9cnica revolucionaria, etc.<\/p>\n<p>Es decir, los movimientos de mujeres no s\u00f3lo plantean una renovaci\u00f3n radical de los contenidos, sino del\u00a0<i>paradigma mismo de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria<\/i>, viril y masculino. \u00bfC\u00f3mo? Me limito tan s\u00f3lo a dar cinco apuntes.<\/p>\n<p><i>Haciendo palanca en la pluralidad<\/i>. La diversidad de corrientes, versiones, grupos, revistas del movimiento feminista ha sido enorme. Siempre en tensi\u00f3n y disputa, pero sin voluntad de unificaci\u00f3n en una sola Visi\u00f3n u Organizaci\u00f3n, sino buscando m\u00e1s bien un equilibrio din\u00e1mico y conflictual, un equilibrio de lo heterog\u00e9neo.<\/p>\n<p><i>Cambiando la vida desde la vida<\/i>. Dando la pelea en el tejido mismo de la vida cotidiana (sin aceptarlo tal y como es, pero sin buscar tampoco un mundo ideal aparte): trastocando los espacios dom\u00e9sticos, los lugares de trabajo, las relaciones amorosas, el cuerpo y la maternidad, la sexualidad, los cuidados y la reproducci\u00f3n de la vida\u2026<\/p>\n<p><i>Vinculando el pensamiento a la experiencia<\/i>. El feminismo es un pensamiento que elabora la experiencia vivida. El esfuerzo por dar nombre, concepto y relato a los malestares comunes y cotidianos (en los grupos de autoconciencia, etc.). Se deconstruye as\u00ed la relaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre el pensamiento (como proyecci\u00f3n de modelo, de ideal, de deber ser) y la acci\u00f3n (como ejecuci\u00f3n, como realizaci\u00f3n).<\/p>\n<p><i>Poniendo el cuerpo<\/i>. El feminismo cuestiona radicalmente el primado de la conciencia de la teor\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica. El cambio no puede fiarse s\u00f3lo a un cambio ideol\u00f3gico, sino que pasa por la alteraci\u00f3n de los comportamientos cotidianos. El cuerpo no es lo que hay que dome\u00f1ar (la \u201corganicidad\u201d que se trata de someter a la raz\u00f3n y al ideal), sino la fuerza (vulnerable) de la que partir.<\/p>\n<p><i>Dando valor a lo invisible<\/i>. La pol\u00edtica de transformaci\u00f3n no obedece el mandato hollywoodiano \u201cluces, c\u00e1mara y acci\u00f3n\u201d. Las pr\u00e1cticas de resistencia son muchas veces cotidianas, invisibles, calladas: la \u201canestesia sexual\u201d practicada informalmente por muchas mujeres como control informal de la natalidad, la huelga sexual, la huelga de vientres, etc. El feminismo permite ver y valorar tambi\u00e9n como \u201cluchas\u201d pr\u00e1cticas de abstenci\u00f3n, de sustracci\u00f3n, de silencio.<\/p>\n<p>Los movimientos de mujeres han engendrado, en definitiva, una verdadera \u201crevoluci\u00f3n cultural\u201d, una aut\u00e9ntica mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de un mero cambio pol\u00edtico o ideol\u00f3gico, pero evitando justamente todo lo que hizo de las revoluciones culturales del pasado una empresa normativa, coactiva y finalmente terrorista: el primado del ideal y del modelo al que hay que someter la realidad.<\/p>\n<p><b><i>Repensar el conflicto y la enemistad<\/i><\/b><\/p>\n<p>Gramsci, el anarquismo y los movimientos de mujeres: tres fuentes que pueden contribuir a elaborar otra racionalidad y otra imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, m\u00e1s compleja, m\u00e1s rica y menos lineal, capaz de acompa\u00f1ar un cambio social sin sujeto (como causa o autor), sin espacios o tiempos privilegiados, sin fe en un corte mayor en la historia (aunque haya discontinuidades y estas sean decisivas).<\/p>\n<p>En las tres insisten (de modos distintos) algunas ideas-fuerza importantes para nutrir una concepci\u00f3n<i>\u00a0pos-revolucionaria<\/i>\u00a0de la transformaci\u00f3n social:<\/p>\n<p>\u2013<i>la afirmaci\u00f3n<\/i>: no surge otro mundo posible de la negaci\u00f3n del viejo (la violencia liberadora, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n como afirmaci\u00f3n), sino m\u00e1s bien de una redefinici\u00f3n de la realidad (encarnada en nuevas maneras de hacer, ver y vivir) que se amplifica, expande y propaga por todas partes.<\/p>\n<p>\u2013<i>lo indirecto<\/i>: los momentos \u00e9picos y visibles son \u201cpuntas de iceberg\u201d, \u201cconcentrados\u201d y \u201ccompuestos\u201d de otras cosas, espuma que corona una ola de fondo. Resultantes indirectos (involuntarias, no intencionales) de luchas y cambios procesuales, cotidianos.<\/p>\n<p>\u2013<i>la multiplicidad<\/i>: el cambio se desarrolla en una pluralidad de tiempos y espacios, a trav\u00e9s de una diversidad de actores y escalas, que no se trata de \u201cunificar\u201d, sino de \u201cequilibrar\u201d. Un equilibrio siempre conflictual y din\u00e1mico que no busca \u201cresolver\u201d las contradicciones, sino elaborarlas como tensi\u00f3n productiva.<\/p>\n<p>En las tres fuentes hay tambi\u00e9n elementos para repensar el conflicto, el antagonismo y la figura del enemigo (problemas pol\u00edticos de primer orden). En la l\u00f3gica tradicional, la existencia de un mundo pasa por la destrucci\u00f3n total del otro: es la polarizaci\u00f3n viejo\/nuevo, antiguo r\u00e9gimen\/ciudad ideal, burgues\u00eda\/proletariado. El conflicto se imagina como gesto radical de corte y separaci\u00f3n. Por ejemplo, un autor contempor\u00e1neo como Zizek, que trabaja en el reciclaje de las viejas im\u00e1genes de cambio, lo piensa a menudo de ese modo: un Acto (as\u00ed en may\u00fasculas) de autonom\u00eda y desconexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En cambio, Gramsci propone una \u201cinclusi\u00f3n subordinada\u201d del adversario: ya no se trata de eliminarle, sino de poner su fuerza al servicio de otros fines (de otra visi\u00f3n del mundo). El anarquismo, tal y como lo explica Colson, funciona seg\u00fan una l\u00f3gica \u201csituacional\u201d de la enemistad y el conflicto: no hay enemigo en lo absoluto, sino obst\u00e1culos a la propia potencia que aparecen en tal o cual situaci\u00f3n. Amigo y enemigo (alianzas y obst\u00e1culos) dependen de la situaci\u00f3n y pueden cambiar, redistribuirse de otros modos. Finalmente, los movimientos de mujeres no se\u00f1alan al hombre como su enemigo, sino m\u00e1s bien a las condiciones y estructuras (patriarcales) que determinan y sostienen la desigualdad. Los hombres concretos\u00a0<i>pueden ser<\/i>amigos y aliados.<\/p>\n<p>Se trata de otro imaginario del cambio: ya no es la guerra de dos mundos entre los que hay un antagonismo absoluto, sino que hay un \u201csolo mundo com\u00fan\u201d en el que los diferentes tenemos que convivir en igualdad. El otro ya no es un Otro absoluto que se trata de excluir o eliminar, sino que estamos vinculados a \u00e9l por una cierta relaci\u00f3n de interdependencia y reciprocidad.<\/p>\n<p><b><i>Im\u00e1genes rebeldes de cambio<\/i><\/b><\/p>\n<p>Se pueden investigar tambi\u00e9n im\u00e1genes\u00a0<i>pos-revolucionarias<\/i>\u00a0de cambio en autores contempor\u00e1neos. Pienso por ejemplo en la \u201cl\u00f3gica de red\u201d seg\u00fan Margarita Padilla, en la \u201cestrategia sin estrategas\u201d de Foucault, en las \u201cgrietas\u201d de John Holloway, en las \u201cpotencias de variaci\u00f3n\u201d de Lazzarato, en los \u201cprocesos recombinantes\u201d de Franco Berardi (<i>Bifo<\/i>) y un largo etc\u00e9tera a explorar.<\/p>\n<p>O tambi\u00e9n en movimientos. El zapatismo, por ejemplo, ha hecho un esfuerzo enorme por nombrarse y contarse con palabras propias, por destilar su experiencia en conceptos, por elaborar y compartir nuevas im\u00e1genes de cambio. Por ejemplo, la distinci\u00f3n entre el \u201crebelde social\u201d y el \u201crevolucionario\u201d: \u201cUn revolucionario se plantea fundamentalmente transformar las cosas desde arriba, no desde abajo, al rev\u00e9s del rebelde social. El revolucionario se plantea: \u201cvamos a hacer un movimiento de rebeld\u00eda, tomo el poder y desde arriba transformo las cosas\u201d. Y el rebelde social no. El rebelde social va planteando demandas y desde abajo va transformando sin tener que plantearse el tema del poder\u201d. O la concepci\u00f3n anti-vanguardista, incluyente y colectiva de la transformaci\u00f3n social: \u201cTodos los m\u00e9todos tienen su lugar, todos los frentes de lucha son necesarios y todos los grados de participaci\u00f3n son importantes. El problema de la revoluci\u00f3n [ojo con las min\u00fasculas] pasa de ser un problema de la organizaci\u00f3n, del m\u00e9todo y del caudillo [ojo con las min\u00fasculas] a convertirse en un problema que ata\u00f1e a todos los que ven esa revoluci\u00f3n como necesaria y posible, y en cuya realizaci\u00f3n todos son importantes\u201d.<\/p>\n<p>Me pregunto, ya para acabar, si las im\u00e1genes que necesitamos no remiten a un desplazamiento radical de perspectiva, \u201ccivilizatorio\u201d incluso. Una salida de cierto paradigma occidental. En sus libros, el fil\u00f3sofo y sin\u00f3logo franc\u00e9s Fran\u00e7ois Jullien explora una y otra vez el contraste entre (lo que podr\u00edamos llamar) la \u201cimagen griega del mundo\u201d y \u201cla imagen china del mundo\u201d (en relaci\u00f3n al tiempo, el pensamiento, el arte, el cuerpo, la estrategia y la eficacia, etc.).<\/p>\n<p>Occidente, explica Jullien, divide el mundo en dos: lo que es y lo que debe ser. Es el gesto plat\u00f3nico por excelencia La idea occidental de eficacia se deriva de aqu\u00ed: se trata de proyectar sobre la realidad lo que debe ser (en forma de Plan o Modelo) y tratar de materializarlo (llevarlo a la pr\u00e1ctica, aterrizarlo). Entre el ser y el deber media la voluntad humana de colmar esa brecha y \u201cenderezar la realidad\u201d (ponerla derecha, es decir, seg\u00fan el Derecho, la Ley, lo que debe ser). El entendimiento abstrae y modeliza, la voluntad aplica y ejecuta. En el caso del arte militar de la guerra, el Estado Mayor propone el Plan y los ejercitos rompen las resistencias que opone la realidad. La batalla campal donde se lucha por aniquilar completamente al enemigo es el momento decisivo en el que se juega todo: la \u201cesencia\u201d de la guerra.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n se ha pensado desde ese molde: la vanguardia (que posee la ciencia de la sociedad y la historia) desvela y decreta lo que debe ser, la revoluci\u00f3n es la \u201clucha final\u201d en la que impondremos el plan a la realidad. De hecho, en un art\u00edculo de los a\u00f1os 80 publicado en la revista\u00a0<i>aut aut<\/i>, el italiano Lapo Berti argumenta que la idea moderna de revoluci\u00f3n es un concepto tributario del modelo cient\u00edfico propio de la mec\u00e1nica cl\u00e1sica: la sociedad es una m\u00e1quina que tiene leyes propias que se trata de conocer para poder desde ah\u00ed planificar un conjunto de acciones (estrategia) con fines de cambio.<\/p>\n<p>La imagen china del mundo, seg\u00fan Fran\u00e7ois Jullien, propone una inspiraci\u00f3n muy diferente: no se trata de proyectar un plan y ejecutarlo (\u201cimaginar la perfecci\u00f3n y realizarla enseguida\u201d, como se dec\u00eda en la Revoluci\u00f3n Francesa), sino de activar todos los sentidos para captar las potencias que ya trabajan lo real y acompa\u00f1arlas, desplegarlas con cuidado, sin voluntarismo alguno.<\/p>\n<p>Si pensamos el cambio social con la imagen china que nos propone Jullien, la constelaci\u00f3n de im\u00e1genes que resulta es muy diferente: el militante ya no ser\u00eda la fuerza de voluntad que colma, mediante un esfuerzo agotador, la brecha entre el ser y el deber ser, sino quien est\u00e1 comprometido o implicado en una situaci\u00f3n particular y con unas potencias particulares; la vanguardia se transforma m\u00e1s bien en \u201cretaguardias\u201d capaces de detectar y acompa\u00f1ar procesos que ellas no dirigen ni crean; la estrategia es un trabajo de cuidado, como el de un jardinero; la organizaci\u00f3n pol\u00edtica es la serie de dispositivos que justamente \u201cdejan pasar\u201d la potencia, sin trabarla al someterla a un ideal previo; la temporalidad de cambio es el tiempo de un proceso, el tiempo adecuado a la maduraci\u00f3n de un potencial de situaci\u00f3n, sin \u201cbatalla final\u201d; el conflicto es el desbloqueo de la fuerza afirmativa, no la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n que trae un mundo nuevo, etc.<\/p>\n<p>Y la sensibilidad ser\u00eda la cualidad principal del rebelde, como la fuerza de voluntad lo fue del revolucionario, porque ya no se trata de imponer a lo real un sentido previo, sino de abrirse a sentir por d\u00f3nde circula la potencia y ser capaz de acompa\u00f1arla sin forzar, con tacto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Rebelion.org, 24-2-18) &nbsp; La \u201crevoluci\u00f3n social\u201d anarquista La segunda fuente de inspiraci\u00f3n posible es una filosof\u00eda en movimiento: el anarquismo. 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