{"id":23147,"date":"2018-03-03T09:42:18","date_gmt":"2018-03-03T13:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23147"},"modified":"2018-03-03T09:42:18","modified_gmt":"2018-03-03T13:42:18","slug":"el-manifiesto-un-latido-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/03\/03\/el-manifiesto-un-latido-de-marx\/","title":{"rendered":"El manifiesto: un latido de Marx"},"content":{"rendered":"<p>Higinio Polo (Rebelion.org, 3-3-18)<\/p>\n<p>Cuando Karl Marx escribe, junto con Engels, el\u00a0<i>Manifiesto del Partido Comunista<\/i>, en el lejano 1848, ni siquiera ha cumplido treinta a\u00f1os, y su amigo apenas veintisiete. Lo escriben por encargo de la\u00a0<i>Liga de los Comunistas<\/i>, el nuevo nombre de la\u00a0<i>Liga de los Justos<\/i>, y ninguno pod\u00eda imaginar que aquel folleto de apenas treinta p\u00e1ginas iba a convertirse en uno de los textos pol\u00edticos m\u00e1s influyentes de la historia de la humanidad. Se publica en febrero de 1848 (hace ahora ciento setenta a\u00f1os, en otro aniversario que se nos acumula al bicentenario de Marx) y conserva su frescura, su actualidad, pese a los vertiginosos cambios en el mundo: el propio Marx escribi\u00f3, veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, para la edici\u00f3n alemana de 1872, que algunos puntos deber\u00edan ser retocados debido al \u201cdesarrollo colosal de la gran industria en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os\u201d. El manifiesto fue un texto de propaganda, sin la profundidad de otras obras te\u00f3ricas de Marx y Engels, pero mantiene su energ\u00eda, pese a los anuncios de los sepultureros del comunismo, que esparcen el espanto de la resignaci\u00f3n a la explotaci\u00f3n y la injusticia: la sombra de Marx es alargada.<\/p>\n<p>Engels, m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, escribe que el\u00a0<i>manifiesto<\/i>\u00a0sigue siendo \u201cel programa com\u00fan de muchos millones de obreros de todos los pa\u00edses, desde Siberia hasta California\u201d, y, m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de sus palabras, su proclama final nos acompa\u00f1a y nos refuerza, aunque los altavoces acad\u00e9micos y los centros de pensamiento y elaboraci\u00f3n burgueses despachen con suficiencia las ideas del texto de Marx y Engels. Sus aportaciones siguen siendo relevantes: desde la noci\u00f3n de la historia humana como la historia de la lucha de clases, hasta la propuesta de abolici\u00f3n de la propiedad burguesa, pasando por el internacionalismo (\u201clos obreros no tienen patria\u201d), y acabando en un escueto programa que contempla la expropiaci\u00f3n de la propiedad territorial, impuestos progresivos, una banca y medios de transporte en manos del Estado, educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita, empresas estatales, as\u00ed como la obligaci\u00f3n universal de que todos trabajen, aboliendo el trabajo infantil en las f\u00e1bricas. Hoy, ese af\u00e1n todav\u00eda no se ha conseguido: doscientos cincuenta millones de ni\u00f1os trabajan en el mundo, soportando la esclavitud, la trata, el trabajo forzoso por unas monedas, tareas dom\u00e9sticas e incluso el trabajo en las minas, labores peligrosas e insalubres, porque el capitalismo realmente existente en el mundo, dotado de la aureola de modernidad, sigue sometiendo a buena parte de la humanidad a una vida miserable.<\/p>\n<p>Los laboratorios ideol\u00f3gicos del liberalismo nos vendieron que los \u201cdividendos de la paz\u201d, tras el desmantelamiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de la Europa socialista, traer\u00edan una nueva \u00e9poca de prosperidad, ligada al desarrollo cient\u00edfico y t\u00e9cnico, y que la robotizaci\u00f3n incluso iba a hacer menos necesarios a los trabajadores en las f\u00e1bricas y empresas: la clase obrera iba a convertirse en un recuerdo del pasado. Ha disminuido, s\u00ed, la importancia del trabajo obrero mientras aumenta la importancia de la maquinaria, pero nunca ha habido en el mundo tantos millones de obreros industriales, y la prosperidad y la justicia siguen siendo un sue\u00f1o de despose\u00eddos. Olvidadas las mentiras, las ansias fren\u00e9ticas de beneficios de empresarios sin escr\u00fapulos, de alma esclavista, han llevado a una reducci\u00f3n generalizada de los salarios, han martirizado la vida, han convertido el futuro en un pozo negro de desdicha: en Estados Unidos ha pasado a ser un lugar com\u00fan la idea de que los j\u00f3venes vivir\u00e1n peor que sus padres, y en Europa, el ataque despiadado a la existencia material de los trabajadores deja a la intemperie a millones. Muchos, ni siquiera pueden alquilar una vivienda, aunque tengan trabajo, y empieza a ser habitual el obrero precario, el trabajador temporal que debe alquilar una habitaci\u00f3n porque ni siquiera puede pagar un peque\u00f1o apartamento; se ha convertido en com\u00fan el joven que debe vivir en las grietas del sistema, por esa \u201cflexibilizaci\u00f3n\u201d del trabajo que no es m\u00e1s que el retorno a la indefensi\u00f3n obrera del pasado, a las d\u00e9cadas sombr\u00edas sin sindicatos, a la soledad proletaria ante las imposiciones del patr\u00f3n. Han impuesto a los trabajadores el miedo al desempleo, a una vida sujeta al temor del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Oficiando de enterradores del movimiento comunista, los portavoces del capital recuerdan el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (aunque ocultan la traici\u00f3n del bosque de Belavezha,<b>\u00a0<\/b>y el golpe de Estado de Yeltsin en 1993), insisten en la desaparici\u00f3n de la clase obrera, lanzan interesadas profec\u00edas sobre el fin de la lucha de clases. La desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y de los pa\u00edses socialistas europeos marc\u00f3 el inicio de la revancha sobre los trabajadores, el comienzo de la liquidaci\u00f3n de muchas conquistas y derechos, un nuevo programa de dominaci\u00f3n imperialista. El lenguaje falsario del capitalismo se disfraza ahora de \u201ceconom\u00eda colaborativa\u201d, de \u201cflexibilidad laboral\u201d, de nuevas formas de trabajo, pero sus mentiras apenas esconden la vieja jerga de la explotaci\u00f3n humana. Pagando salarios miserables, forzando a la transfusi\u00f3n de los escasos recursos de las familias hacia los patrones del sistema por la v\u00eda de las hipotecas, del aumento de impuestos, de la reducci\u00f3n de garant\u00edas sociales, de las privatizaciones parciales de la sanidad y la ense\u00f1anza, adem\u00e1s de la especulaci\u00f3n desenfrenada de todo tipo de necesidades sociales, el vampiro capitalista profundiza en el ataque a los sindicatos, a su capacidad para negociar, imponiendo salarios que est\u00e1n en el l\u00edmite de la subsistencia, como si estuvi\u00e9semos en las sucias f\u00e1bricas victorianas del siglo XIX.<\/p>\n<p>Mientras se reducen los salarios en buena parte de los pa\u00edses capitalistas, y el sistema act\u00faa sin freno, especulando con la vida y los recursos del planeta, poniendo en riesgo el futuro, los trabajadores parecen perdidos en la \u00e1spera y solitaria modernidad, atrapados en espejismos nacionalistas y en ef\u00edmeras organizaciones vagamente progresistas, como si no necesit\u00e1semos impugnar de ra\u00edz el capitalismo. Sin embargo, los trabajadores precisan de sindicatos fuertes, necesitan partidos comunistas, porque generando crisis tras crisis, el capitalismo lleva en sus entra\u00f1as la explotaci\u00f3n y la infamia, la destrucci\u00f3n, aunque no podamos celebrarlo porque una de las hip\u00f3tesis de futuro es que se destruya a s\u00ed mismo, aniquilando tambi\u00e9n la vida en el planeta.<\/p>\n<p>Aunque el\u00a0<i>manifiesto comunista<\/i>\u00a0pecase de optimismo sin prever la capacidad de supervivencia del capitalismo, sigue teniendo una evidente actualidad; pese a que los mecanismos de explotaci\u00f3n capitalista se han sofisticado y los instrumentos de dominaci\u00f3n han hecho creer a legiones de trabajadores que su lugar est\u00e1 con quienes les explotan, las p\u00e1ginas de Marx y Engels siguen siendo imprescindibles. Hoy, adem\u00e1s, a\u00f1adimos a las propuestas del manifiesto la cuesti\u00f3n central del feminismo, y el riesgo de quiebra ecol\u00f3gica, desde una perspectiva m\u00e1s planetaria, ya no centrada en Europa como en los a\u00f1os de Marx. Si el movimiento comunista, la lucha por el socialismo, ha sufrido dolorosas derrotas, no es menos cierto que el capitalismo no s\u00f3lo sigue mostr\u00e1ndose incapaz de asegurar un porvenir digno para la humanidad sino que amenaza con destruir el planeta. Porque todos los derechos de los trabajadores, todas las conquistas democr\u00e1ticas, todos los logros en el camino de la igualdad de las mujeres, nacieron de la lucha obrera, donde las mujeres desempe\u00f1aron un papel fundamental, con frecuencia olvidado; nacieron del impulso de la revoluci\u00f3n bolchevique, de la fortaleza conseguida tras la victoria sobre el fascismo en 1945, que trajo tambi\u00e9n el fin de la ignominia colonialista.<\/p>\n<p>Doscientos a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento de Marx, y ciento setenta del\u00a0<i>Manifiesto Comunista<\/i>, sabemos que esas p\u00e1ginas pusieron en el centro de todas las miradas la evidencia de la explotaci\u00f3n, marcaron un impulso por la justicia que est\u00e1 en el origen de los cambios en el mundo contempor\u00e1neo, se\u00f1alaron una sorprendente previsi\u00f3n para prever la evoluci\u00f3n del capitalismo, y para combatir la apat\u00eda de quienes, en palabras de Brecht, \u201cviendo acercarse ya las escuadrillas de bombarderos del capitalismo\u201d se resignan. Ah\u00ed est\u00e1 el\u00a0<i>manifiesto<\/i>, en cada gesto digno, en cada rebeld\u00eda. Por eso, sin duda, Gabriel P\u00e9ri, comunista franc\u00e9s fusilado por los nazis, recordaba, en la v\u00edspera de su asesinato, las palabras de Paul Vaillant-Couturier: el comunismo es la juventud del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Higinio Polo (Rebelion.org, 3-3-18) Cuando Karl Marx escribe, junto con Engels, el\u00a0Manifiesto del Partido Comunista, en el lejano 1848, ni siquiera ha cumplido treinta a\u00f1os, y su amigo apenas veintisiete. 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