{"id":23219,"date":"2018-03-07T10:12:57","date_gmt":"2018-03-07T14:12:57","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23219"},"modified":"2018-03-07T10:14:14","modified_gmt":"2018-03-07T14:14:14","slug":"las-guerras-de-las-que-nadie-se-entera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/03\/07\/las-guerras-de-las-que-nadie-se-entera\/","title":{"rendered":"Las guerras de las que nadie se entera (1)"},"content":{"rendered":"<p>Stephanie Savell (Rebelion. org, 7-3-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Los costos ocultos de las guerras de Estados Unidos<\/b><\/p>\n<p>Introducci\u00f3n de Tom Engelhardt<\/p>\n<p><i>Trat\u00e1ndose de las guerras de Estados Unidos, al fin \u2013despu\u00e9s de 16 a\u00f1os\u2013 nuestros generales tienen sus victorias. Por supuesto, no en tierras lejanas en las que esos conflictos b\u00e9licos son machaconamente interminables, sino en el sitio que importa: Washington. \u00bfPodr\u00eda haber una se\u00f1al m\u00e1s asombrosa que el ascenso de tres de esos generales a puestos claves en la administraci\u00f3n Trump? Si cualquiera de ellos se viniera abajo en poco tiempo, las guerras que este pa\u00eds ha estado librando en el extranjero no ser\u00edan las responsables, aunque un comandante retirado, John Kelly \u2013ahora jefe de personal en la Casa Blanca\u2013 fuera tocado la semana pasada cuando hizo una \u00faltima tentativa contra el movimiento #MeToo.\u00a0\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>En todo caso, las \u00faltimas semanas han brindado una notable evidencia de lo victoriosos que realmente pueden ser los m\u00e1s perdidosos jefes militares y sus colegas cuando est\u00e1n en la capital de nuestro pa\u00eds. En el estilo bipartidista que en estos d\u00edas por lo general se reserva solo a las fuerzas armadas de EEUU, el Congreso acaba de acordar el otorgamiento al Pent\u00e1gono de 165.000 millones de d\u00f3lares adicionales en los pr\u00f3ximos tres a\u00f1os como parte de una f\u00f3rmula para mantener el funcionamiento del gobierno. Casualmente, el presupuesto de 2017 para el Pent\u00e1gono ya era tan abultado como el de la suma de los siete pa\u00edses que siguen al nuestro en gasto militar. Y eso fue antes de que todas esas decenas de miles de millones de d\u00f3lares extras hicieran que el presupuesto militar para 2018 y 2019 superara los 1,4 billones* de d\u00f3lares.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Esta es una suma de dinero que solo se destina a los ganadores, no a los perdedores. Dado el deprimente historial de las fuerzas armadas en la realidad de las guerras libradas por Estados Unidos desde el 11-S, si al lector todav\u00eda le parece un poco extra\u00f1o lo \u00fanico que puedo decirle es: no mencione este tema. Hace mucho tiempo que no es educado ni apropiado quejarse de nuestras guerras, de quienes las libran y de c\u00f3mo las financiamos; esto no debe suceder en una \u00e9poca en la que cada soldado estadounidense es un \u201ch\u00e9roe\u201d, es decir, que todo lo que ellos est\u00e1n haciendo en Afganist\u00e1n, Yemen, Siria y Somalia es ciertamente heroico.\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>En un pa\u00eds en el que no existe el servicio militar obligatorio, de quienes no forman parte de nuestras fuerzas armadas ni est\u00e1n relacionados con ellas solo se espera que les den las \u201cgracias\u201d a los guerreros y nos ocupemos de nuestros asuntos como si sus guerras (y el caos que contin\u00faan provocando m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras) no fuesen asuntos de la vida de todo el mundo. Esto es la definici\u00f3n de una sociedad desmovilizada. Si sucede que en estos d\u00edas usted es la m\u00e1s extra\u00f1a de las criaturas de nuestro pa\u00eds \u2013alguien que se opone activamente a esas guerras\u2013, tiene un problema. Esto significa que Stephanie Savell, que codirige el Proyecto Costo de la Guerra y peri\u00f3dicamente entrega informaci\u00f3n bien documentada y devastadora sobre la propagaci\u00f3n de esas guerras y el dinero constantemente dilapidado en ellas, realmente tiene un problema. Ella es muy conciente de ello; hoy lo describe v\u00edvidamente aqu\u00ed.<\/i><\/p>\n<p><b>Hablar a un pa\u00eds desmovilizado<\/b><\/p>\n<p>Tengo entre 30 y 40 a\u00f1os; eso quiere decir que despu\u00e9s de los ataques del 11-S, cuando este pa\u00eds empez\u00f3 la guerra en Afganist\u00e1n e Iraq \u2013lo que el presidente George W Bush llam\u00f3 la \u201cGuerra global contra el terror\u201d, yo todav\u00eda estaba estudiando. Recuerdo que particip\u00e9 en un par de manifestaciones contra la guerra en un campus universitario y, en 2003, mientras trabajaba de camarera, haber disgustado a algunos clientes que ped\u00edan \u201cpatatas de la libertad\u201d en lugar de \u201cpatatas a la francesa\u201d para protestar contra la oposici\u00f3n de Francia a nuestra guerra en Iraq (da la casualidad que mi madre es francesa; por lo tanto, yo sent\u00eda aquello como una ofensa doble). Durante a\u00f1os, como muchos estadounidenses, eso fue lo \u00fanico que pensaba de la guerra contra el terror. Pero una elecci\u00f3n de carrera me llev\u00f3 a otra, y en estos momentos codirijo el Proyecto Costo de la Guerra en el instituto Watson de Asuntos Internacionales y P\u00fablicos de la Universidad Brown.<\/p>\n<p>Ahora, cuando voy a cenar con amigos y les cuento c\u00f3mo me gano la vida, me he acostumbrado a las miradas perdidas y comentarios vagamente aprobatorios como \u201cqu\u00e9 bonito\u201d, mientras la conversaci\u00f3n toma otros rumbos. Si empiezo a hablar con vehemencia sobre el sorprendente alcance mundial de las actividades antiterroristas de las fuerzas armadas de EEUU o de la enorme deuda de guerra que estamos dejando desconsideradamente a nuestros hijos, la gente tiende a seguirme la corriente. Sin embargo, en t\u00e9rminos de compromiso, mis oyentes me hacen preguntas agudas y se sienten mucho m\u00e1s interesados por otra investigaci\u00f3n m\u00eda: la actuaci\u00f3n policial en las grandes favelas o los barrios bajos de Brasil. No quiero decir que a nadie importan las interminables guerras de Estados Unidos, solo que 17 a\u00f1os despu\u00e9s de que empezara la guerra contra el terror es una cuesti\u00f3n que parece interesarnos a unos pocos, mucho menos lanzarnos a la calle para manifestarnos, como pas\u00f3 en los tiempos de la guerra de Vietnam. El hecho es que desde entonces ha pasado dos d\u00e9cadas; aun as\u00ed, la mayor\u00eda de nosotros no nos vemos como \u201cen guerra\u201d.<\/p>\n<p>No llegu\u00e9 a este trabajo que hoy llena mi vida desde el activismo pacifista o el antibelicismo apasionado. Llegu\u00e9 por un camino m\u00e1s largo: todo comenz\u00f3 cuando me interes\u00e9 por la militarizaci\u00f3n de la polic\u00eda, durante la elaboraci\u00f3n de mi trabajo de graduaci\u00f3n en antropolog\u00eda cultural en la Universidad Brown, donde tiene su sede el Proyecto Costo de la Guerra. Estando en ello, me un\u00ed a las directoras Catherine Lutz y Neta Crawford, que juntas hab\u00edan creado el proyecto en 2011 en el 10\u00ba aniversario de la invasi\u00f3n de Afganist\u00e1n. Su objetivo era centrar la atenci\u00f3n en los costos \u2013ocultos y no reconocidos\u2013 de nuestras guerras contra el terror en Afganist\u00e1n, Iraq y unos cuantos pa\u00edses m\u00e1s.<\/p>\n<p>En estos momentos, s\u00e9 \u2013y me importa\u2013 m\u00e1s que lo que nunca hab\u00eda imaginado sobre la devastaci\u00f3n ocasionada por las guerras de Washington posteriores al 11-S. A juzgar por las reacciones suscitadas por nuestro trabajo en el Proyecto Costo de la Guerra, veo que mi indiferencia anterior no era algo raro. En la \u00e9poca que sigui\u00f3 al 11-S ha sido todo lo contrario: la indiferencia ha sido lo fundamental en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>Unas cifras pasmosas<\/b><\/p>\n<p>En semejante clima de falta de compromiso, me he dado cuenta de que al menos hay algo que despierta la atenci\u00f3n de los medios. En lo m\u00e1s alto de la lista est\u00e1n las cifras que te dejan con la boca abierta. Por ejemplo, contrastando con las relativamente limitadas estimaciones dadas a conocer por el Pent\u00e1gono, el Proyecto Costo de la Guerra se ha presentado con una estimaci\u00f3n exhaustiva de lo que ha costado realmente \u2013desde 2001\u2013 la guerra contra el terror a este pa\u00eds: 5,6 billones de d\u00f3lares. Por lo desmesurada, es una cifra casi incomprensible. Aunque, imaginemos si hubi\u00e9semos invertido esos dineros en investigar m\u00e1s el c\u00e1ncer o en la reconstrucci\u00f3n de la infraestructura de Estados Unidos (entre otras cosas, los trenes de Amtrak** no habr\u00edan tenido tantos accidentes mortales como los que hoy tiene).<\/p>\n<p>Esos 5,6 billones de d\u00f3lares incluyen tanto el dinero necesario para cuidar a los veteranos tras el 11-S como lo que se gasta en la prevenci\u00f3n de ataques terroristas en territorio estadounidense (la \u201cseguridad interior\u201d). Este guarismo y sus actualizaciones anuales son noticia en medios como el\u00a0<i>Wall Street Journal<\/i>\u00a0y la revista\u00a0<i>Atlantic<\/i>, y mencionadas habitualmente por algunos periodistas. Sospechamos que incluso el presidente Trump las conoce; en su peculiar modo, exager\u00f3 nuestro trabajo cuando en su comentario a fines del a\u00f1o pasado dijo que EEUU hab\u00eda \u201cgastado tontamente 7 billones de d\u00f3lares en Oriente Medio\u201d (apenas unos meses antes \u2013m\u00e1s en l\u00ednea con nuestra estimaci\u00f3n\u2013 hab\u00eda dicho 6 billones).<\/p>\n<p>Es usual que los medios utilicen otro conjunto de sorprendentes cifras que nosotros publicamos: nuestros c\u00e1lculos de bajas \u2013tanto de estadounidenses como de extranjeros\u2013 en Afganist\u00e1n, Pakist\u00e1n e Iraq. Respecto de 2016, alrededor de 14.000 soldados y contratistas de EEUU y 380.000 habitantes de esos lugares resultaron muertos. A estas estimaciones es necesario agregar la muerte de por lo menos 800.000 afganos, iraqu\u00edes y pakistan\u00edes m\u00e1s, v\u00edctimas indirectas del desastre causado por las guerras en sus respectivos pa\u00edses; entre otras cosas, por desnutrici\u00f3n, enfermedad y degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque el lector logre superar el impacto de las cifras, es mucho m\u00e1s dif\u00edcil conseguir la atenci\u00f3n de los medios (o la de cualquiera) en relaci\u00f3n con las guerras de Estados Unidos. Ciertamente, los costos humanos y pol\u00edticos en tierras lejanas interesan muy poco en nuestro pa\u00eds. Hoy en d\u00eda, es dif\u00edcil imaginar la portada de un medio hegem\u00f3nico de prensa con una foto de una guerra devastadora, mucho menos de una estimulante manifestaci\u00f3n, como las que se hac\u00edan \u2013hoy convertidas en ic\u00f3nicas\u2013 en los tiempos de la guerra de Vietnam.<\/p>\n<p>En agosto, por ejemplo, el Proyecto Costo de la Guerra public\u00f3 un informe en el que se revelaba la dimensi\u00f3n de explotaci\u00f3n a la que eran sometida trabajadores inmigrantes en zonas de guerra de Iraq y Afganist\u00e1n. Llegados de pa\u00edses como Nepal, Colombia y Filipinas, trabajan para las fuerzas armadas de Estados Unidos y sus contratistas privados desempe\u00f1\u00e1ndose en la cocina, la limpieza y las guardias de seguridad. Nuestro trabajo documentaba la servidumbre y las violaciones de derechos humanos con los que se enfrentaban cada d\u00eda. Por lo general, los inmigrantes deb\u00edan permanecer all\u00ed y vivir en condiciones peligrosas y precarias, recibiendo una paga mucho menor que la prometida en el momento de ser reclutados y sin posibilidad alguna de solicitar protecci\u00f3n por parte de las fuerzas armadas estadounidenses, los funcionarios civiles o las autoridades locales.<\/p>\n<p>Aunque las revelaciones de nuestro informe eran \u2013pensaba yo\u2013 dram\u00e1ticas, en su mayor parte permanecieron desconocidas en la sociedad de EEUU; una raz\u00f3n m\u00e1s para exigir el fin de nuestras interminables guerras en Afganist\u00e1n e Iraq. Eran tambi\u00e9n un importante dem\u00e9rito contra las empresas de contratistas privados que durante a\u00f1os tanto se han aprovechado de esas guerras. No obstante, el informe apenas consegu\u00eda cobertura medi\u00e1tica, tal como siempre sucede cuando se trata del sufrimiento humano en las zonas de guerra (al menos cuando lo que sufren no son los soldados de Estados Unidos).<\/p>\n<p>\u00bfEs acaso verdad que a los estadounidenses no les importa? Al menos, esa parece haber sido la opini\u00f3n de los muchos periodistas que recibieron nuestro comunicado de prensa sobre el informe.<\/p>\n<p>La verdad es que esto se ha convertido en algo parecido a una realidad de la vida de hoy en Estados Unidos, una realidad que solo se ha hecho m\u00e1s extrema debido a la fascinaci\u00f3n total de los medios con el presidente Donald Trump \u2013desde sus tweets hasta sus insultos y sus disparatadas afirmaciones\u2013. \u00c9l \u2013o mejor dicho, la obsesi\u00f3n de los medios por cada uno de sus gestos\u2013 solo representa el \u00faltimo desaf\u00edo para prestar alguna atenci\u00f3n a lo que realmente nos cuestan (y le cuesta a todo el mundo) las guerras de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Una forma que encontramos de sortear el torbellino medi\u00e1tico es acudiendo a comunidades de inter\u00e9s ya existentes, como los grupos de veteranos. En junio de 2017, por ejemplo, publicamos un informe sobre las injusticias que debieron enfrentar los veteranos de las guerras iniciadas tras ell 11-S, que fueron dados de baja de las fuerzas armadas con \u201cmala documentaci\u00f3n\u201d o expulsados, normalmente por actos de mala conducta de poca importancia, actos que a menudo son consecuencia de traumas sufridos en el servicio militar. Esa documentaci\u00f3n mala hace que los veteranos no puedan acceder a la asistencia sanitaria, educacional y habitacional del departamento de Asuntos de los Veteranos. Mientras el informe consigui\u00f3 muy poca atenci\u00f3n de los medios, las noticias relacionadas con \u00e9l circularon mucho en los blogs que se ocupan de los veteranos, en las p\u00e1ginas de Facebook y en Twitter, creando mucho m\u00e1s inter\u00e9s y comentarios. Fue incluso \u2013lo supimos m\u00e1s tarde\u2013 utilizado por esos grupos en su intento de influir en la legislaci\u00f3n relacionada con los veteranos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stephanie Savell (Rebelion. org, 7-3-18) &nbsp; Los costos ocultos de las guerras de Estados Unidos Introducci\u00f3n de Tom Engelhardt Trat\u00e1ndose de las guerras de Estados Unidos, al fin \u2013despu\u00e9s de 16 a\u00f1os\u2013 nuestros generales tienen sus victorias. 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