{"id":23339,"date":"2018-03-12T12:19:30","date_gmt":"2018-03-12T16:19:30","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23339"},"modified":"2018-03-12T12:19:30","modified_gmt":"2018-03-12T16:19:30","slug":"suicidio-de-la-izquierda-auge-del-fascismo-caos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/03\/12\/suicidio-de-la-izquierda-auge-del-fascismo-caos\/","title":{"rendered":"Suicidio de la izquierda, auge del fascismo, caos"},"content":{"rendered":"<p>Samir Amin (Rebelion. org, 12-3-18)<\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p>Las elecciones italianas de marzo de 2018 abren un per\u00edodo ca\u00f3tico cuya salida permanece incierta. El pa\u00eds, que hace pocos a\u00f1os era conocido por ser uno de los m\u00e1s \u201ceur\u00f3filos\u201d es ahora \u201ceuroesc\u00e9ptico\u201d en un 50% o m\u00e1s; la extrema derecha, abiertamente nost\u00e1lgica del fascismo ha regresado con fuerza, y la derecha parlamentaria cl\u00e1sica imagina sin dificultad su alianza con ella (como en Austria, por ejemplo); el \u201cpopulismo\u201d (en este caso el Movimiento 5 Estrellas) se caracteriza por una confusi\u00f3n sin precedentes que impide saber cu\u00e1l es su verdadero programa, si es que tiene alguno; la izquierda est\u00e1 claramente en declive.<\/p>\n<p>Las explicaciones dadas por los medios de comunicaci\u00f3n dominantes ponen el acento en la cuesti\u00f3n de la afluencia de inmigrantes. Sin hacerse preguntas sobre los motivos de esta afluencia (los estragos causados por las pol\u00edticas del neoliberalismo en \u00c1frica y en Oriente Medio), estos medios de comunicaci\u00f3n reconocen la responsabilidad de Europa, que ha abandonado a los pa\u00edses que, por su situaci\u00f3n geogr\u00e1fica (Italia, Grecia y Espa\u00f1a) est\u00e1n en primera l\u00ednea frente a esta afluencia. Y poco m\u00e1s. Se alude a veces a las miserias producidas por la pol\u00edtica econ\u00f3mica italiana (pero una vez m\u00e1s sin cuestionar los dogmas liberales). Aun cuando estas explicaciones podr\u00edan parecer correctas en una primera lectura, siguen siendo poco convincentes. El an\u00e1lisis de la cat\u00e1strofe exige una vuelta atr\u00e1s m\u00e1s seria.<\/p>\n<p>2.<\/p>\n<p>La existencia misma de Italia es reciente. La unidad formal realizada en el siglo XIX fue poco m\u00e1s que la conquista de la pen\u00ednsula por parte de la monarqu\u00eda de Tur\u00edn, conquista que fue posible tanto por la coyuntura europea de la \u00e9poca como por el movimiento del\u00a0<i>risorgimento<\/i>, y al precio de unos cuantos compromisos fatales con las clases dirigentes tradicionales de las provincias (sobre el modelo del\u00a0<i>gattopardo\u00a0<\/i>siciliano: que todo cambie para que nada cambie). No logr\u00f3 convencer del todo a los pueblos de la pen\u00ednsula, que probablemente han seguido m\u00e1s apegados a su provincia que al Estado unitario. Un sentimiento c\u00edvico nacional poco desarrollado que tal vez encuentra su explicaci\u00f3n en el hecho de que siendo los amos de los Estados italianos muy a menudo extranjeros, los pueblos afectados no ve\u00edan en ellos m\u00e1s que unos adversarios a los que hab\u00eda que enga\u00f1ar tanto como fuera posible. Esta debilidad se articula hoy con la emergencia de un populismo que se alimenta del ascenso a la superficie del fondo fascista.<\/p>\n<p>La guerra de 1915 a 1918 no hizo progresar un sentimiento nacional real, pese a los discursos que se han hecho al respecto. Todo lo contrario; la guerra agudiz\u00f3 los conflictos sociales, marcados por el nacimiento precoz de un partido comunista fuerte y por la reacci\u00f3n de las clases dominantes, que se inventaron el fascismo en un pa\u00eds capitalista de segunda fila. La Italia de Mussolini es el ejemplo por excelencia, por comparaci\u00f3n con los fascismos alem\u00e1n (el nazismo) y japon\u00e9s, expresi\u00f3n de las potencias capitalistas dominantes o que aspiraban a serlo.<\/p>\n<p>El musolinismo \u2013el inventor del fascismo (nombre incluido)\u2013 fue la respuesta que la derecha italiana (antiguas aristocracias, nuevas burgues\u00edas, clases medias) dio a la crisis de los a\u00f1os 1920 y al peligro comunista naciente. Pero ni el capitalismo italiano ni su instrumento pol\u00edtico, el fascismo musoliniano, ten\u00edan la ambici\u00f3n de dominar Europa, y mucho menos el mundo. Y pese a las baladronadas del\u00a0<i>Duce\u00a0<\/i>sobre la reconstrucci\u00f3n del Imperio romano (!), Mussolini sab\u00eda perfectamente que la estabilidad de su sistema se basaba en su alianza \u2013en calidad de segundo subalterno\u2013 bien de la Gran Breta\u00f1a \u2013due\u00f1a del Mediterr\u00e1neo\u2013 bien de la Alemania nazi; y esta indecisi\u00f3n perdur\u00f3 hasta la vigilia misma de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>El musolinismo intent\u00f3 de todos modos reducir la amplitud de los provincianismos y sustituirlos por un nuevo nacionalismo italiano, en particular mediante su combate contra los dialectos en favor del italiano. La cat\u00e1strofe militar est\u00e1 en el origen del colapso de la ilusi\u00f3n de este modelo de fascismo de segunda. Simult\u00e1neamente, tanto en Italia como en Francia, la liberaci\u00f3n en tiempos de la segunda guerra hab\u00eda sido casi una guerra civil. Debido a ello, los fascistas se vieron obligados a esconderse durante los decenios que siguieron a 1945 sin haber jam\u00e1s desaparecido del todo. M\u00e1s tarde, la econom\u00eda del pa\u00eds, pese al \u201cmilagro\u201d que hab\u00eda garantizado a los italianos hasta la llegada de la crisis actual un buen nivel de vida, sigui\u00f3 siendo fr\u00e1gil. Dicho milagro est\u00e1 igualmente en el origen de la opci\u00f3n europea sin reservas que conquist\u00f3 todo el espacio pol\u00edtico italiano para convertirse finalmente en el principal responsable de la v\u00eda sin salida en la que se ha metido el pa\u00eds.<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Los \u00e9xitos del Partido Comunista Italiano de la posguerra est\u00e1n en el origen de los fuertes avances en la construcci\u00f3n por vez primera de una sociedad italiana aut\u00e9ntica y unificada (m\u00e1s all\u00e1, por supuesto, de los conflictos de clase propios del capitalismo, tanto en Italia como en otras partes). Togliatti primero y Berlinguer despu\u00e9s construyeron sus avances con la mayor lucidez. El poder del movimiento era suficiente para influir de cierta manera en el Estado de \u201ccentroizquierda\u201d de la \u00e9poca, pese al encierro del PCI sobre s\u00ed mismo. El PCI fue el que construy\u00f3 verdaderamente la Italia moderna, impregn\u00e1ndola en profundidad de su cultura. Solo tuvo que compartir el monopolio con el catolicismo dominado por una Iglesia que entonces sab\u00eda encubrir su proyecto reaccionario tras el que se ocultaban los nost\u00e1lgicos del fascismo. El partido dem\u00f3crata-cristiano cumpl\u00eda esta funci\u00f3n. Esta p\u00e1gina de la historia italiana ya ha pasado.<\/p>\n<p>El verdadero suicidio del comunismo italiano, inaugurado por los sucesores de Berlinguer y proseguido con tenacidad hasta hoy mismo, est\u00e1 en el origen de la debacle y el caos contempor\u00e1neos. Las distancias tomadas pronto por los comunistas italianos con respecto a la dictadura de Mosc\u00fa no estaban destinadas por naturaleza a producir un ulterior deslizamiento a la derecha. Al contrario: hubieran podido ser la fuente de una renovaci\u00f3n radical en la medida en que Italia se hab\u00eda propulsado por un momento al centro de la reflexi\u00f3n y de la acci\u00f3n cr\u00edticas a partir del \u201clargo 1968\u201d de la d\u00e9cada de 1970. Pero los mao\u00edstas italianos fracasaron: no llegaron a contribuir a la radicalizaci\u00f3n del movimiento comunista en su conjunto. S\u00ed contribuyeron, al contrario, a dar una legitimidad aparente al desplazamiento a la derecha, traducido en aquella \u00e9poca en los t\u00e9rminos del llamado \u201ceurocomunismo\u201d, tras el cual se ocultaba una identificaci\u00f3n con el liberalismo.<\/p>\n<p>Sin duda el peligro fascista puede hoy parecer todav\u00eda incapaz de amenazar al orden \u201cdemocr\u00e1tico\u201d en Estados Unidos y en Europa, por lo menos al oeste del antiguo \u201ctel\u00f3n\u201d. La colusi\u00f3n entre las derechas parlamentarias cl\u00e1sicas y las social-liberales hace todav\u00eda in\u00fatil para el dominio del capital el recurso a los servicios de las extremas derechas que se sit\u00faan en los bloques hist\u00f3ricos fascistas. De todos modos, el ascenso de las luchas populares podr\u00eda muy bien convencer a la clase dominante de la necesidad de recurrir a los servicios de los fascistas, como ya lo hizo en el pasado. Los \u00e9xitos electorales de la extrema derecha a lo largo de la \u00faltima d\u00e9cada han de ser motivo de inquietud. Tambi\u00e9n los pueblos europeos son efectivamente v\u00edctimas del actual despliegue del capitalismo de los monopolios generalizados. Se comprende entonces que, confrontados a la colusi\u00f3n entre la derecha parlamentaria llamada democr\u00e1tica y la izquierda llamada socialista, se refugien en la abstenci\u00f3n electoral, en la confusi\u00f3n o en el voto a la extrema derecha. La responsabilidad de la izquierda potencialmente radical es en este caso importante, pues si tuviese la audacia de proponer avances reales m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo establecido, conseguir\u00eda la credibilidad que le falta. Las izquierdas radicales audaces son necesarias para dar a los movimientos de protesta y a las luchas defensivas en curso, siempre excesivamente fragmentadas, la coherencia que les falta. El \u201cmovimiento\u201d podr\u00eda invertir entonces las relaciones de fuerza sociales a favor de las clases populares y hacer posibles avances progresistas.<\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n actual, los \u00e9xitos electorales de la extrema derecha le vienen efectivamente muy bien al capitalismo establecido. Permiten a los medios de comunicaci\u00f3n meter en el mismo saco del oprobio a \u201clos populistas de la extrema derecha y a los de la extrema izquierda\u201d, haciendo olvidar de este modo que los primeros son pro-capitalistas (como demuestra la cualificaci\u00f3n que ellos mismos se dan de extrema\u00a0<i>derecha\u00a0<\/i>) y por lo tanto posibles aliados, mientras que los segundos son los \u00fanicos adversarios potenciales peligrosos del sistema de poder del capital.<\/p>\n<p>Vemos,\u00a0<i>mutatis mutandis<\/i>, coyunturas an\u00e1logas en Estados Unidos, pese a que su extrema derecha nunca se ha cualificado de fascista. El maccarthismo ayer, los fan\u00e1ticos de los Tea Party y los partidarios de la guerra (Hilary Clinton o Donald Trump) defienden hoy abiertamente las \u201clibertades\u201d \u2013entendidas exclusivamente como las de los propietarios y las de los gestores del capital de los monopolios\u2013 contra el \u201cEstado\u201d, sospechoso de ceder a las demandas de las v\u00edctimas del sistema.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samir Amin (Rebelion. org, 12-3-18) 1. Las elecciones italianas de marzo de 2018 abren un per\u00edodo ca\u00f3tico cuya salida permanece incierta. 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