{"id":23795,"date":"2018-04-03T11:01:28","date_gmt":"2018-04-03T15:01:28","guid":{"rendered":"http:\/\/debateplural.com\/?p=23795"},"modified":"2018-04-03T11:01:28","modified_gmt":"2018-04-03T15:01:28","slug":"la-lluvia-que-no-cesa-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/debateplural.net\/site\/2018\/04\/03\/la-lluvia-que-no-cesa-1\/","title":{"rendered":"La lluvia que no cesa (1)"},"content":{"rendered":"<p>Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 26-1-18)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hab\u00eda llovido, y pasado el temporal ya no pudimos retomar la conversaci\u00f3n. Ella, curiosa, corri\u00f3 calle abajo y vio c\u00f3mo todav\u00eda nuestras \u00faltimas frases palabreaban en busca de salvaci\u00f3n hasta hundirse por las bocas de las alcantarillas, religadas con hojas de viejos almanaques, basura \u201cbarrializada\u201d,\u00a0 cajetillas de f\u00f3sforos Estrella, y\u00a0 pieles fosforescentes de cigarrillos La Fama, que\u00a0 envueltas en el eco\u00a0 de coheticos chinos de la navidad anterior\u00a0 supuraban el sonido agreste de la anterior Navidad. .<\/p>\n<p>Todav\u00eda las letras, colgadas de la ret\u00f3rica h\u00fameda que las ahogaba, hicieron los gestos sonoros comunes al adi\u00f3s. Desde los patios del barrio las gallinas, cotorras, patos y pavos condenados a muerte, cada uno contestaba a su modo. Todos a coro, quisieron, sin poder, inventar tu voz, fusi\u00f3n de sue\u00f1os. En verdad un orfe\u00f3n de graznidos, cacareos y guturales melod\u00edas acompa\u00f1aban la alteraci\u00f3n del mediod\u00eda crujiente.\u00a0 Los que parec\u00edan arroyos de aguas turbias antes de llegar a la avenida Mella, se hab\u00edan hecho de lodo copiando, modelando a su paso las noticias a conjuntas\u00a0 de la radio y las sirenas de La naci\u00f3n o de los bomberos,\u00a0 perdidas en el oscuro murmurio de otras frases fragmentarias, inexistentes para nosotros,\u00a0 que\u00a0 se arrastraban\u00a0 hacia el mar.\u00a0 Pensamos\u00a0 desplazarnos por debajo\u00a0 del suelo mojado donde hab\u00eda desag\u00fces sin estrenar, pero sab\u00edamos que en cuanto lleg\u00e1ramos al barrio de San Miguel, los mismos\u00a0 terminaban y el agua fluir\u00eda por su cuenta\u00a0 fusion\u00e1ndose con\u00a0 la de los ca\u00f1os que surg\u00edan desde las techumbres de zinc para darle fuerza al conjunto que, al crecer, disolver\u00eda todo intento de fon\u00e9tica,\u00a0 y desde all\u00ed, escapar\u00eda con m\u00e1s fortaleza entre\u00a0 un subsuelo repleto de objetos coloniales, de\u00a0 misales antiguos, de luces arqueol\u00f3gicas y pabilos\u00a0 todav\u00eda\u00a0 incandescentes amenazados por la humedad, y humeantes candelabros que aun parpadeaban conformando\u00a0 una luminosidad\u00a0 sustentada por\u00a0 perfumes\u00a0 hechos de cera de abejas.\u00a0 Era el subsuelo de los barrios del sur y all\u00ed reposaban los ecos de procesiones que salidas del cementerio del patio de la ermita de San L\u00e1zaro, atravesaban la ciudad llevando cuadernos coloniales cargados de notas enchumbadas, caligraf\u00edas fantasmas de oraciones llegadas en el siglo XVI y restos \u00f3seos\u00a0 de esclavos ya cat\u00f3licos, cuyos\u00a0 huesos\u00a0 deformes,\u00a0 ya nadie se atrev\u00eda a\u00a0 publicar y que aun servir\u00edan\u00a0 como testamento y materia prima\u00a0 para la curaci\u00f3n de los leprosos y la condena del esclavismo..<\/p>\n<p>\u201cQue cruz tan pesada, cuan largo el camino. Era el coro fantasma escuchado en medio de la noche, cuando de manos recorr\u00edamos el callej\u00f3n Salsipuedes del barrio de San Miguel. Ella con su uniforme azul palpitante del Colegio Seraf\u00edn de As\u00eds, y yo con mi uniforme de caqui y mi corbata negra sugerida por la dictadura consciente de que ya nos hab\u00eda contaminado\u00a0\u00a0 para siempre.<\/p>\n<p>El agua del subsuelo conocer\u00eda la sub-historia barrial con la que ya estigmatizada vislumbraba las desembocaduras atrayentes\u00a0 como en manifestaci\u00f3n subliminal, hacia el pasado mayor constituido por las fauces del oleaje.<\/p>\n<p>El mar Caribe, como todos los mares, es tambi\u00e9n el archivo licuado de su\u00a0 pasado.<\/p>\n<p>El viento, como pu\u00f1al pluvioso, hecho de tormentas y brisas desle\u00eddas, inclinaba los almendros que a ella tanto le gustaban y, mariposas h\u00famedas, (espejos alados de porcelana ligera que sobrevolaban con la lentitud aprendida en las procesiones de semana santa, en\u00a0 Santo Domingo escuchaban absortas, su nombre original de manos de la brisa,\u00a0 con misas y letan\u00edas que confund\u00edan a Dios con el dictador: \u201cTrujillo en la Tierra, y en el cielo Dios\u201d tronaba un merengue, \u201cNo quiero que otro gallo cante\u201d, confesi\u00f3n del otro, mientras volando de rama en rama, la porcelana, ya sin memoria de sus pasados dos mil grados de calor y sin quebrarse, poblada por ese viento de orientalismo semoviente,\u00a0 se hac\u00eda\u00a0 visible con la meditada flema de alg\u00fan\u00a0 Buda o de un\u00a0 Jes\u00fas envueltos o embelesados por\u00a0 repetidos\u00a0 mantras y\u00a0 par\u00e1bolas\u00a0 escuchadas a tientas material como materia\u00a0 sonora de la naturaleza.<\/p>\n<p>Resultaba\u00a0 doloroso ver que nuestros\u00a0 par\u00e1grafos derretidos se hund\u00edan, corrent\u00edos, liberados de nuestras voces y partiendo hacia\u00a0 sumideros inventados por el sue\u00f1o, e identificados por la memoria, hasta perderse\u00a0 sin mucha esperanza de retornar, pero libres al fin,\u00a0\u00a0 como parte de una gram\u00e1tica que ya no resistiera\u00a0 el\u00a0 lodo, moh\u00edn\u00a0 de los siglos, el tizne de las proclamas politizadas\u00a0 y el\u00a0 signo de\u00a0 la\u00a0 senda de miles de incendios morales\u00a0 que se hacen palpito de la\u00a0 noche\u00a0 sideral\u00a0\u00a0 buscando tambi\u00e9n el oc\u00e9ano, como para\u00a0 conocer el fondo de los mares donde residen\u00a0 lodazales\u00a0 perdidos hechos de las\u00a0 luces y sombras\u00a0 humanas que fueron pensamiento, pataleando entre las\u00a0 cenizas ya pertenecientes a una climatolog\u00eda\u00a0 pret\u00e9rita, enterrada en nebulosas\u00a0 de algas desterradas, enredadas y f\u00f3siles, hasta conformar\u00a0 una geolog\u00eda de\u00a0 corales y lamelibranquios. Nuevo alfabeto para Champoli\u00f3n<\/p>\n<p>La memoria tiene una geolog\u00eda recuperable, del mismo modo que el coraz\u00f3n meditabundo recuerda temeroso de su primera di\u00e1stole. Conversaciones. Phil\u00f3n de Alejandr\u00eda.<\/p>\n<p>Phil\u00f3n de Alejandr\u00eda crey\u00f3 siempre que todo fantasma fon\u00e9tico es como el traje perdido por una voz que flota, que le fon\u00e9tica\u00a0 tiene\u00a0 un alma, un ego surgido\u00a0 de las cosas humedecidas como la saliva\u00a0 parlante;\u00a0 la voz, montada en la saliva humana, h\u00fameda en s\u00ed misma, tiene seg\u00fan el pensador, adem\u00e1s,\u00a0 un esqueleto difuminable que se manifiesta en los momentos sublimes como\u00a0 poes\u00eda, m\u00fasica, y\u00a0 las\u00a0 artes que, en general ,son sombras plat\u00f3nicas\u00a0 sugeridas\u00a0 por\u00a0 \u00e1ngeles cu\u00e1nticos,\u00a0 los que habiendo sido\u00a0 carne antes, son ahora huesos inteligibles y luminosos, fluorescentes y\u00a0 en ocasiones\u00a0 licuados, derretidos tambi\u00e9n\u00a0 en una luz mineral de\u00a0 litio fosforilado,\u00a0 material\u00a0 que les\u00a0 permite colarse a voluntad\u00a0 en las entra\u00f1as de\u00a0 las galaxias, donde el fuego de volcanes que huyen de la biolog\u00eda, origina idiomas precordiales, n\u00fameros romanos, y trombas, que son en verdad mugidos algebraicos\u00a0 que emergen como grandes eructos o erupciones\u00a0 de las\u00a0 que todos hemos temido alguna vez. Seg\u00fan Philon, esta mezcla de materiales en desorden que el pensamiento eleva al grado hist\u00e9rico es lo que los profanos llaman \u201cinspiraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&#8212; \u201cLas he visto, sobrevivieron algunas, pero no pude hacerlas coincidir\u201d, me dijo ella comentando las palabras escapadas de nuestra conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212;\u201cTal vez murieron ahogadas\u201d, le contest\u00e9 e iniciamos, sin embargo, otra conversaci\u00f3n cuando ces\u00f3 la lluvia.<\/p>\n<p>Ella me recordaba entonces que M\u00edster Grass, director de la Escuela Hait\u00ed, maestro de varias\u00a0 profesiones gramaticales,\u00a0 empapado por el temporal, se dio cuenta de que el libro de lectura soltaba tinta hacia debajo del chaleco con el que lo proteg\u00eda del aguacero&#8230;<\/p>\n<p>\u201cLa lluvia, como la vida, tiene sus cosas\u201d, dec\u00eda acomodando los hechos a favor de su suerte.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda h\u00famedo, misterioso\u00a0 y sutil, nuestra preocupaci\u00f3n por el deterioro\u00a0 del idioma del barrio\u00a0 se reflej\u00f3\u00a0 en\u00a0 todos los textos pol\u00edticos\u00a0 le\u00eddos en voz alta en las iglesias golpeando\u00a0 un sinf\u00edn de escapularios,\u00a0 universidades y jardines, hasta tropezar con\u00a0 las hojas nada literarias de las canasteras del\u00a0\u00a0 Mercado Modelo, y los llamados del Centro Social Obrero y del Centro de Detallistas, en donde oradores juveniles desertaban del idioma con asombro de los dioses de la ortograf\u00eda, y\u00a0 donde el perfume del Egeo se adelantaba por la primera vez para entender, como en un lenguaje pleno de filigranas, las nuevas palabras mestizas, colgaban,. ya maduras y atrapadas\u00a0 por\u00a0 los aldeanos gracias a las sugerencias culturales del Partido Dominicano,\u00a0 que con\u00a0 aedas del siglo las dispersaban\u00a0 de provincia en provincia,\u00a0 cuando las ramas del Parque Julia Molina, saturadas por el clamor odor\u00edfero del \u00e1rbol de Ilang-Ilang, chocaban movidas misteriosamente para encofrar nuevas\u00a0 palabras sustitutas\u00a0 y Ella\u00a0 las escuchaba como como burda expresi\u00f3n de quien las consideraba\u00a0\u00a0 florilegios.<\/p>\n<p>La lluvia torrencial, y barroca, sonora como un endecas\u00edlabo de Garcilaso y formadora de los afluentes del Arroyo Tamayo en nuestro barrio, era la promotora de nuestras im\u00e1genes particulares\u00a0 de los centauros, canes,\u00a0 minotauros inventados en el Bar El Pino, los\u00a0 que se orinaban y defecaban\u00a0 en las cunetas y postes contribuyendo a la distorsi\u00f3n del universo arrastrando desde Villa Francisca hacia el sur abajo, los tanques de impurezas, donde tambi\u00e9n las letras elogiosas para la dictadura, todas escritas en g\u00f3tico florido,\u00a0 fermentaban, rehaci\u00e9ndose, conformando una papilla que por su unidad argumental y tem\u00e1tica, terminaba consolid\u00e1ndose en un material literario utilizable en los centros educativos. \u201c\u00a1Partido Dominicano, de la patria la expresi\u00f3n!\u201d. Todos nos compung\u00edamos sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Mientras tanto el bolero \u201cen el juego de la vida\u201d era el himno nacional de la medianoche. Daniel Santos, nuestro Enrico Caruso. Y la naciente bachata se escond\u00eda sudorosa en las letras de El Cuartito, \u201cel cuartito est\u00e1 igualito desde cuando te fuiste&#8230;tu retrato con flores, porque aqu\u00ed t\u00fa eres Dios\u201d<\/p>\n<p>Entonces yo estaba empe\u00f1ado en conocer el origen del arco\u00edris, y t\u00fa la veracidad de \u201cel rayo que no cesa\u201d, proclamado por el poeta Miguel Hern\u00e1ndez. Viv\u00edamos como en las orbitas de alg\u00fan sat\u00e9lite de barrio.<\/p>\n<p>Mientras con inteligencia precoz me observabas con tu sentido de caligraf\u00eda Palmer, y de Billiken y Leoplan, revistas de la infancia, el silencio tuvo mayor\u00eda de votos cuando dijiste \u201cDios, Dios, danos la conversaci\u00f3n perdida, devu\u00e9lvenosla.\u201d Hay conversaciones que como \u201cel rayo\u201d del poeta, pueden ser hirientes, eternas y recuperables.<\/p>\n<p>Desde entonces te am\u00e9 nuevamente sin darme cuenta de que los siglos y milenios han pasado ignorando que el origen de nuestra conversaci\u00f3n, bajo un mayo o un octubre de aguas primarias, haya podido ser explicado y sin que el rumor de palabras que discuten entre el tintineo de las gotas de lluvia haya desaparecido. Philon dec\u00eda que la eternidad vacila a veces frente a los aguaceros de barrio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 26-1-18) &nbsp; Hab\u00eda llovido, y pasado el temporal ya no pudimos retomar la conversaci\u00f3n. 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